La última de Colmenar fue a base de naturales, pero de distinta calidad. Principalmente porque Urdiales dejó unos de los mejores muletazos con la zurda de la temporada . «¡Qué veinte ha pegado!», comentaba Curro Vázquez. Y si alguien sabe bien de lo que habla, es el maestro, que ha pegado unos cuantos. Importante fue ese Paisano, el cuarto de la tarde de una buena corrida de Juan Manuel Criado. Se lo sacó el de Arnedo con un bonito trincherazo, tras lo que comenzó a pajarear. Bien es cierto que molestaba el aire, pero lo cambiaba de terrenos, y muletazo por ahí, otro por allá, miraba al toro, sin mucha claridad de ideas.Hasta que le pegó un natural para que se cayera la plaza . Ahí comenzó a sonar el pasodoble Puerta Grande como una premonición. El toro iba presto al engaño y con trasmisión. Después otro, después otro más bonito, más torero, más roto… Cada cual con más profundidad. Se colocaba con torería para volver a citarlo. Y pegaba otro que duraba una eternidad, llevándolo con los vuelos de a’lante a atrás. Qué maravilla, qué deleite. Que culminó Diego como merecían toro y torero: con un estoconazo de libro en todo el hoyo de las agujas, extraordinario, yendo el cuatreño a morir a los medios. Y las dos orejas fueron a parar a las manos del riojano. Qué pena que no se confiara con el abreplaza, de menos fuerza aunque más calidad. Pero el aire empañó todo.Junto a él salieron en volandas sus compañeros en un feliz cierre de la Feria de la Virgen de los Remedios, con una oreja en cada toro. Y también el mayoral, algo más que merecido. El mejor del encierro fue el quinto, una pintura, guapo como él solo, y bravo desde el capote con el lo recibió David de Miranda, metiendo la cara de categoría el animal. No fue un espejismo. ¡Cómo embestía Etíope! Tras picarlo bien Rafael Carbonell, rodilla en tierra comenzó el onubense, con muletazos profundos, como profunda era la embestida del toro. Eso, y la estocada, fueron lo mejor de una labor en la que De Miranda acortó terrenos inmediatamente, cuando el cuatreño pedía distancia. Pese a verse incómodo, seguía yendo de lujo por la zurda de todos modos, llegando a hacer el avión. Pero por la diestra, protestaba más. Y con la boca cerrada murió el de Juan Manuel Criado. Mejor estuvo David con el segundo, el toro de menor presencia de la corrida, pitorrito y feo, con el que quitó por caleserinas tras un picotazo. Y de hinojos se puso para darle unos ayudados por alto, muy bonitos, la verdad. De primeras sí lo toreó sin atosigarlo, algo que agradeció el animal, resultando pulcra la labor, pese al viento. Con el toro ya parado, se metió en sus terrenos para terminar por circulares invertidos y mondeñinas, aguantando parones con su valor seco. Aquí la espada no estuvo tan afilada, pero cortó la primera oreja de la tarde.Colmenar Viejo Plaza de toros de La Corredera Martes, 1 de septiembre de 2026. Entrada: . Toros de Juan Manuel Criado. Diego Urdiales, de champán y azabache. Estocada suelta tendida y atravesada (silencio). Estocada (dos orejas). David de Miranda, de verde botella y oro. Pinchazo y estocada baja (oreja). Estocada (oreja). Víctor Hernández, de lila y oro. Estocada corta (oreja). Estocada desprendida (oreja con petición).Más mansote fue el tercero en todos los tercios. Por estatuarios en los medios comenzó Víctor Hernández en una aseada labor en la que el colorado repetía, pero salía a su aire. Intentando calentar, terminó por luquecinas, antes de dejar una buena estocada corta en la yema.Por el mismo final, por el muletazo que inventara Luque, terminó la labor del último, al que picó bien Israel de Pedro, tras lo que en la boca de riego se plantó Hernández para hacer un quite por saltilleras. Comenzó con suavidad el de Los santos de Humosa, en una buena primera tanda. Pero en la segunda, Inquieto mostró sus ideas huidizas. Víctor tiró por darle naturales largos, pero que no le tapaban la salida, por lo que anduvo un buen rato detrás del cinqueño. Hasta que entendió la solución por la diestra, trayéndoselo, sin dejarle ver más que la muleta, respondiendo a más el animal. La estocada desprendida no impidió que cortara un último trofeo, que paseó entre una multitud de niños. La última de Colmenar fue a base de naturales, pero de distinta calidad. Principalmente porque Urdiales dejó unos de los mejores muletazos con la zurda de la temporada . «¡Qué veinte ha pegado!», comentaba Curro Vázquez. Y si alguien sabe bien de lo que habla, es el maestro, que ha pegado unos cuantos. Importante fue ese Paisano, el cuarto de la tarde de una buena corrida de Juan Manuel Criado. Se lo sacó el de Arnedo con un bonito trincherazo, tras lo que comenzó a pajarear. Bien es cierto que molestaba el aire, pero lo cambiaba de terrenos, y muletazo por ahí, otro por allá, miraba al toro, sin mucha claridad de ideas.Hasta que le pegó un natural para que se cayera la plaza . Ahí comenzó a sonar el pasodoble Puerta Grande como una premonición. El toro iba presto al engaño y con trasmisión. Después otro, después otro más bonito, más torero, más roto… Cada cual con más profundidad. Se colocaba con torería para volver a citarlo. Y pegaba otro que duraba una eternidad, llevándolo con los vuelos de a’lante a atrás. Qué maravilla, qué deleite. Que culminó Diego como merecían toro y torero: con un estoconazo de libro en todo el hoyo de las agujas, extraordinario, yendo el cuatreño a morir a los medios. Y las dos orejas fueron a parar a las manos del riojano. Qué pena que no se confiara con el abreplaza, de menos fuerza aunque más calidad. Pero el aire empañó todo.Junto a él salieron en volandas sus compañeros en un feliz cierre de la Feria de la Virgen de los Remedios, con una oreja en cada toro. Y también el mayoral, algo más que merecido. El mejor del encierro fue el quinto, una pintura, guapo como él solo, y bravo desde el capote con el lo recibió David de Miranda, metiendo la cara de categoría el animal. No fue un espejismo. ¡Cómo embestía Etíope! Tras picarlo bien Rafael Carbonell, rodilla en tierra comenzó el onubense, con muletazos profundos, como profunda era la embestida del toro. Eso, y la estocada, fueron lo mejor de una labor en la que De Miranda acortó terrenos inmediatamente, cuando el cuatreño pedía distancia. Pese a verse incómodo, seguía yendo de lujo por la zurda de todos modos, llegando a hacer el avión. Pero por la diestra, protestaba más. Y con la boca cerrada murió el de Juan Manuel Criado. Mejor estuvo David con el segundo, el toro de menor presencia de la corrida, pitorrito y feo, con el que quitó por caleserinas tras un picotazo. Y de hinojos se puso para darle unos ayudados por alto, muy bonitos, la verdad. De primeras sí lo toreó sin atosigarlo, algo que agradeció el animal, resultando pulcra la labor, pese al viento. Con el toro ya parado, se metió en sus terrenos para terminar por circulares invertidos y mondeñinas, aguantando parones con su valor seco. Aquí la espada no estuvo tan afilada, pero cortó la primera oreja de la tarde.Colmenar Viejo Plaza de toros de La Corredera Martes, 1 de septiembre de 2026. Entrada: . Toros de Juan Manuel Criado. Diego Urdiales, de champán y azabache. Estocada suelta tendida y atravesada (silencio). Estocada (dos orejas). David de Miranda, de verde botella y oro. Pinchazo y estocada baja (oreja). Estocada (oreja). Víctor Hernández, de lila y oro. Estocada corta (oreja). Estocada desprendida (oreja con petición).Más mansote fue el tercero en todos los tercios. Por estatuarios en los medios comenzó Víctor Hernández en una aseada labor en la que el colorado repetía, pero salía a su aire. Intentando calentar, terminó por luquecinas, antes de dejar una buena estocada corta en la yema.Por el mismo final, por el muletazo que inventara Luque, terminó la labor del último, al que picó bien Israel de Pedro, tras lo que en la boca de riego se plantó Hernández para hacer un quite por saltilleras. Comenzó con suavidad el de Los santos de Humosa, en una buena primera tanda. Pero en la segunda, Inquieto mostró sus ideas huidizas. Víctor tiró por darle naturales largos, pero que no le tapaban la salida, por lo que anduvo un buen rato detrás del cinqueño. Hasta que entendió la solución por la diestra, trayéndoselo, sin dejarle ver más que la muleta, respondiendo a más el animal. La estocada desprendida no impidió que cortara un último trofeo, que paseó entre una multitud de niños.
La última de Colmenar fue a base de naturales, pero de distinta calidad. Principalmente porque Urdiales dejó unos de los mejores muletazos con la zurda de la temporada. «¡Qué veinte ha pegado!», comentaba Curro Vázquez. Y si alguien sabe bien de lo que … habla, es el maestro, que ha pegado unos cuantos. Importante fue ese Paisano, el cuarto de la tarde de una buena corrida de Juan Manuel Criado. Se lo sacó el de Arnedo con un bonito trincherazo, tras lo que comenzó a pajarear. Bien es cierto que molestaba el aire, pero lo cambiaba de terrenos, y muletazo por ahí, otro por allá, miraba al toro, sin mucha claridad de ideas.
Hasta que le pegó un natural para que se cayera la plaza. Ahí comenzó a sonar el pasodoble Puerta Grande como una premonición. El toro iba presto al engaño y con trasmisión. Después otro, después otro más bonito, más torero, más roto… Cada cual con más profundidad. Se colocaba con torería para volver a citarlo. Y pegaba otro que duraba una eternidad, llevándolo con los vuelos de a’lante a atrás.
Qué maravilla, qué deleite. Que culminó Diego como merecían toro y torero: con un estoconazo de libro en todo el hoyo de las agujas, extraordinaria, yendo el cuatreño a morir a los medios. Y las dos orejas fueron a parar a las manos del riojano. Qué pena que no se confiara con el abreplaza, de menos fuerza pero más calidad. Pero el aire empañó todo.
Noticia relacionada
-
SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES
Alicia P. Velarde
Junto a él salieron en volandas sus compañeros en un feliz cierre de la Feria de la Virgen de los Remedios, con una oreja en cada toro. Y también el mayoral, algo más que merecido. El mejor del encierro fue el quinto, una pintura, guapo como él solo, y bravo desde el capote con el lo recibió David de Miranda, metiendo la cara de categoría el animal. No fue un espejismo. ¡Cómo embestía Etíope! Tras picarlo bien Rafael Carbonell, rodilla en tierra comenzó el onubense, con muletazos profundos, como profunda era la embestida del toro. Eso, y la estocada, fueron lo mejor de una labor en la que De Miranda acortó terrenos inmediatamente, cuando el cuatreño pedía distancia. Pese a verse incómodo, seguía yendo de lujo por la zurda de todos modos, llegando a hacer el avión. Pero por la diestra, protestaba más. Y con la boca cerrada murió el de Juan Manuel Criado.
Mejor estuvo David con el segundo, el toro de menor presencia de la corrida, pitorrito y feo, con el que quitó por caleserinas tras un picotazo. Y de hinojos se puso para darle unos ayudados por alto, muy bonitos, la verdad. De primeras sí lo toreó sin atosigarlo, algo que agradeció el animal, resultando pulcra la labor, pese al viento. Con el toro ya parado, se metió en sus terrenos para terminar por circulares invertidos y mondoñinas, aguantando parones con su valor seco. Aquí la espada no estuvo tan afilada, pero cortó la primera oreja de la tarde.
Colmenar Viejo
-
Plaza de toros de La Corredera
Martes, 1 de septiembre de 2026. Entrada: . Toros de Juan Manuel Criado.
-
Diego Urdiales,
de champán y azabache. Estocada suelta tendida y atravesada (silencio). Estocada (dos orejas). -
David de Miranda,
de verde botella y oro. Pinchazo y estocada baja (oreja). Estocada (oreja). -
Víctor Hernández,
de lila y oro. Estocada corta (oreja). Estocada desprendida (oreja con petición).
-
Más mansote fue el tercero en todos los tercios. Por estatuarios en los medios comenzó Víctor Hernández en una aseada labor en la que el colorado repetía, pero salía a su aire. Intentando calentar, terminó por luquecinas, antes de dejar una buena estocada corta en la yema.
Por el mismo final, por el muletazo que inventara Luque, terminó la labor del último, al que picó bien Israel de Pedro, tras lo que en la boca de riego se plantó Hernández para hacer un quite por saltilleras. Comenzó con suavidad el de Los santos de Humosa, en una buena primera tanda. Pero en la segunda, Inquieto mostró sus ideas huidizas. Víctor tiró por darle naturales largos, pero que no le tapaban la salida, por lo que anduvo un buen rato detrás del cinqueño. Hasta que entendió la solución por la diestra, trayéndoselo, sin dejarle ver más que la muleta, respondiendo a más el animal. La estocada desprendida no impidió que cortara un último trofeo, que paseó entre una multitud de niños.
RSS de noticias de cultura
