Cuarenta años después de su escritura, ‘ Electra Jonda ‘, un texto que escribió el escritor y realizador de televisión Juan Guerrero Zamora sobre la tragedia de Sófocles, vio la luz en el reciente Festival de Teatro Clásico de Mérida de la mano de Manuel Canseco , un ilustre y veterano lobo de mar de nuestra escena. El montaje llega ahora a los Teatros del Canal , donde estará del 5 al 18 de septiembre, con un reparto integrado por Alejandra Torray -hija del autor y quien ha desempolvado la obra-, Carolina Lapausa, Paula Colorado, Teresa Hernández y Gabriela Giménez (que se alternan como Casandra), Juan Gea, María Garralón, Daniel Miguelañez, César Lucendo, Jaime Puente y Ainhoa Molina, junto al guitarrista José Luis Montón y la compañía Ibérica de Danza, que actúa como coro. «Guerrero Zamora traslada la tragedia a un cortijo andaluz -cuenta Canseco-, aunque curiosamente mantiene los nombres originales: Clitemnestra, Electra, Agamenón. Guerrero Zamora fue en su momento un hombre importantísimo en nuestro teatro y nuestra televisión, y tenía un gran conocimiento de los clásicos. Pero hay algo que me parece remarcable -y hemos tratado de hacerlo en nuestra puesta en escena-, y es que García Lorca está detrás; el problema de la mujer, la soltería, la madre capaz de manejar la casa y convertirse en ‘el amo’… hay muchísimas cosas que yo diría que son lorquianas».Se trata de un montaje de grandes proporciones -incluye un caballo en escena-. «Hay veintidós personas en escena, a lo que hay que sumar el equipo técnico», cuenta Canseco, que ha tenido que modificar el montaje en este trasvase de Mérida a los Teatros del Canal. «El concepto del espectáculo es el mismo, lógicamente, pero aquí se presenta más condensado, pero no pierde su esencia».Se refiere Canseco a la historia, que parte del asesinato de Agamenón a manos de Clitemnestra y Egisto, y de la obsesión de Electra por vengar la muerte de su padre, para lo que espera el regreso de Orestes. «La principal bondad del texto fue olvidarse de todas las Electras anteriores; o mejor dicho, no olvidarse de ninguna y crear una Electra propia en la que la idiosincrasia de los personajes es la de un cortijo andaluz; todo tiene su coherencia. No hemos querido subrayar ese andalucismo en el lenguaje, sin embargo, porque no había por qué, es una historia universal. Pero la escenografía, con una gran mesa de comedor, con balas de paja, nos remiten a un campo andaluz».No se lo ha puesto fácil, confiesa, el autor, «y hemos tratado de hilar las escenas para que pasemos, de una forma natural, de un cementerio a una mesa de comedor». Canseco ha encontrado en el coro esa bisagra necesaria; es un coro particular, y su voz es el movimiento, ya que lo forman los miembros de la compañía Ibérica de Danza, que dirigen Manuel Segovia y Violeta Ruiz del Valle. Habitualmente dedicado al folclore, el conjunto escapa aquí, según Canseco, de este estilo. «Le pongo por ejemplo. Hay un momento que Orestes le pregunta a Electra: ‘¿Por qué no te has casado, hermana?’ Y ella se ve arropada por el coro, como si todas las mujeres solteras estuvieran con el mismo dolor, y la acompañan en él mientras ella dice su texto. Ahí no hay folclorismo, hay el movimiento lógico del cuerpo».«Electra -concluye el director- es uno de los caracteres mejor perfilados y uno de los personajes más estudiados de literatura universal. Su vida carece de sentido desde que su padre, Agamenón, cayera asesinado por su madre, Clitemnestra, y su amante, Egisto. Su única esperanza estriba en el regreso de Orestes y en que pueda convencerlo para que mate a los autores del regicidio. Pero el rasgo que mejor define el verdadero carácter de nuestra protagonista es su sed de venganza. La misma Electra lo manifiesta en la versión de Sófocles: ‘Vio mi padre su muerte vergonzante por las mismas dos manos que se han adueñado a traición de mi vida, las mismas que me han arruinado. ¡Ojalá que a esos el gran dios Olímpico en pago penas padecer procure, y que no consigan disfrutar del triunfo tras haber cometido tal crimen!» Cuarenta años después de su escritura, ‘ Electra Jonda ‘, un texto que escribió el escritor y realizador de televisión Juan Guerrero Zamora sobre la tragedia de Sófocles, vio la luz en el reciente Festival de Teatro Clásico de Mérida de la mano de Manuel Canseco , un ilustre y veterano lobo de mar de nuestra escena. El montaje llega ahora a los Teatros del Canal , donde estará del 5 al 18 de septiembre, con un reparto integrado por Alejandra Torray -hija del autor y quien ha desempolvado la obra-, Carolina Lapausa, Paula Colorado, Teresa Hernández y Gabriela Giménez (que se alternan como Casandra), Juan Gea, María Garralón, Daniel Miguelañez, César Lucendo, Jaime Puente y Ainhoa Molina, junto al guitarrista José Luis Montón y la compañía Ibérica de Danza, que actúa como coro. «Guerrero Zamora traslada la tragedia a un cortijo andaluz -cuenta Canseco-, aunque curiosamente mantiene los nombres originales: Clitemnestra, Electra, Agamenón. Guerrero Zamora fue en su momento un hombre importantísimo en nuestro teatro y nuestra televisión, y tenía un gran conocimiento de los clásicos. Pero hay algo que me parece remarcable -y hemos tratado de hacerlo en nuestra puesta en escena-, y es que García Lorca está detrás; el problema de la mujer, la soltería, la madre capaz de manejar la casa y convertirse en ‘el amo’… hay muchísimas cosas que yo diría que son lorquianas».Se trata de un montaje de grandes proporciones -incluye un caballo en escena-. «Hay veintidós personas en escena, a lo que hay que sumar el equipo técnico», cuenta Canseco, que ha tenido que modificar el montaje en este trasvase de Mérida a los Teatros del Canal. «El concepto del espectáculo es el mismo, lógicamente, pero aquí se presenta más condensado, pero no pierde su esencia».Se refiere Canseco a la historia, que parte del asesinato de Agamenón a manos de Clitemnestra y Egisto, y de la obsesión de Electra por vengar la muerte de su padre, para lo que espera el regreso de Orestes. «La principal bondad del texto fue olvidarse de todas las Electras anteriores; o mejor dicho, no olvidarse de ninguna y crear una Electra propia en la que la idiosincrasia de los personajes es la de un cortijo andaluz; todo tiene su coherencia. No hemos querido subrayar ese andalucismo en el lenguaje, sin embargo, porque no había por qué, es una historia universal. Pero la escenografía, con una gran mesa de comedor, con balas de paja, nos remiten a un campo andaluz».No se lo ha puesto fácil, confiesa, el autor, «y hemos tratado de hilar las escenas para que pasemos, de una forma natural, de un cementerio a una mesa de comedor». Canseco ha encontrado en el coro esa bisagra necesaria; es un coro particular, y su voz es el movimiento, ya que lo forman los miembros de la compañía Ibérica de Danza, que dirigen Manuel Segovia y Violeta Ruiz del Valle. Habitualmente dedicado al folclore, el conjunto escapa aquí, según Canseco, de este estilo. «Le pongo por ejemplo. Hay un momento que Orestes le pregunta a Electra: ‘¿Por qué no te has casado, hermana?’ Y ella se ve arropada por el coro, como si todas las mujeres solteras estuvieran con el mismo dolor, y la acompañan en él mientras ella dice su texto. Ahí no hay folclorismo, hay el movimiento lógico del cuerpo».«Electra -concluye el director- es uno de los caracteres mejor perfilados y uno de los personajes más estudiados de literatura universal. Su vida carece de sentido desde que su padre, Agamenón, cayera asesinado por su madre, Clitemnestra, y su amante, Egisto. Su única esperanza estriba en el regreso de Orestes y en que pueda convencerlo para que mate a los autores del regicidio. Pero el rasgo que mejor define el verdadero carácter de nuestra protagonista es su sed de venganza. La misma Electra lo manifiesta en la versión de Sófocles: ‘Vio mi padre su muerte vergonzante por las mismas dos manos que se han adueñado a traición de mi vida, las mismas que me han arruinado. ¡Ojalá que a esos el gran dios Olímpico en pago penas padecer procure, y que no consigan disfrutar del triunfo tras haber cometido tal crimen!»
Cuarenta años después de su escritura, ‘Electra Jonda‘, un texto que escribió el escritor y realizador de televisión Juan Guerrero Zamora sobre la tragedia de Sófocles, vio la luz en el reciente Festival de Teatro Clásico de Mérida de la mano de Manuel … Canseco, un ilustre y veterano lobo de mar de nuestra escena. El montaje llega ahora a los Teatros del Canal, donde estará del 5 al 18 de septiembre, con un reparto integrado por Alejandra Torray -hija del autor y quien ha desempolvado la obra-, Carolina Lapausa, Paula Colorado, Teresa Hernández y Gabriela Giménez (que se alternan como Casandra), Juan Gea, María Garralón, Daniel Miguelañez, César Lucendo, Jaime Puente y Ainhoa Molina, junto al guitarrista José Luis Montón y la compañía Ibérica de Danza, que actúa como coro.
«Guerrero Zamora traslada la tragedia a un cortijo andaluz -cuenta Canseco-, aunque curiosamente mantiene los nombres originales: Clitemnestra, Electra, Agamenón. Guerrero Zamora fue en su momento un hombre importantísimo en nuestro teatro y nuestra televisión, y tenía un gran conocimiento de los clásicos. Pero hay algo que me parece remarcable -y hemos tratado de hacerlo en nuestra puesta en escena-, y es que García Lorca está detrás; el problema de la mujer, la soltería, la madre capaz de manejar la casa y convertirse en ‘el amo’… hay muchísimas cosas que yo diría que son lorquianas».
Se trata de un montaje de grandes proporciones -incluye un caballo en escena-. «Hay veintidós personas en escena, a lo que hay que sumar el equipo técnico», cuenta Canseco, que ha tenido que modificar el montaje en este trasvase de Mérida a los Teatros del Canal. «El concepto del espectáculo es el mismo, lógicamente, pero aquí se presenta más condensado, pero no pierde su esencia».
Se refiere Canseco a la historia, que parte del asesinato de Agamenón a manos de Clitemnestra y Egisto, y de la obsesión de Electra por vengar la muerte de su padre, para lo que espera el regreso de Orestes. «La principal bondad del texto fue olvidarse de todas las Electras anteriores; o mejor dicho, no olvidarse de ninguna y crear una Electra propia en la que la idiosincrasia de los personajes es la de un cortijo andaluz; todo tiene su coherencia. No hemos querido subrayar ese andalucismo en el lenguaje, sin embargo, porque no había por qué, es una historia universal. Pero la escenografía, con una gran mesa de comedor, con balas de paja, nos remiten a un campo andaluz».
No se lo ha puesto fácil, confiesa, el autor, «y hemos tratado de hilar las escenas para que pasemos, de una forma natural, de un cementerio a una mesa de comedor». Canseco ha encontrado en el coro esa bisagra necesaria; es un coro particular, y su voz es el movimiento, ya que lo forman los miembros de la compañía Ibérica de Danza, que dirigen Manuel Segovia y Violeta Ruiz del Valle. Habitualmente dedicado al folclore, el conjunto escapa aquí, según Canseco, de este estilo. «Le pongo por ejemplo. Hay un momento que Orestes le pregunta a Electra: ‘¿Por qué no te has casado, hermana?’ Y ella se ve arropada por el coro, como si todas las mujeres solteras estuvieran con el mismo dolor, y la acompañan en él mientras ella dice su texto. Ahí no hay folclorismo, hay el movimiento lógico del cuerpo».
«Electra -concluye el director- es uno de los caracteres mejor perfilados y uno de los personajes más estudiados de literatura universal. Su vida carece de sentido desde que su padre, Agamenón, cayera asesinado por su madre, Clitemnestra, y su amante, Egisto. Su única esperanza estriba en el regreso de Orestes y en que pueda convencerlo para que mate a los autores del regicidio. Pero el rasgo que mejor define el verdadero carácter de nuestra protagonista es su sed de venganza. La misma Electra lo manifiesta en la versión de Sófocles: ‘Vio mi padre su muerte vergonzante por las mismas dos manos que se han adueñado a traición de mi vida, las mismas que me han arruinado. ¡Ojalá que a esos el gran dios Olímpico en pago penas padecer procure, y que no consigan disfrutar del triunfo tras haber cometido tal crimen!»
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