El italiano Paolo Virzi , director de películas interesantes como ‘Locas de alegría’, ‘El viaje de sus vidas’ o ‘El capital humano’ , estima en esos cinco segundos del título la cantidad de tiempo que la tragedia necesita para aparecer en unas vidas. Su argumento tarda en explicarlo, pero entretanto presenta a su personaje protagonista, un hombre maduro, solitario, antipático y que ha decidido alejarse del mundo y vive en unos establos restaurados de una vieja mansión. Tiene una causa abierta con su ex mujer, un hijo que lo ignora, un bufete que ha medio abandonado y una mujer, amiga o algo así, que se preocupa por él. En fin, que lo interesante del argumento en su primer tercio es lo que no cuenta, el secreto que guarda y que poco a poco deja entrever.Esa línea del argumento, que es la sustancial de la historia, se refuerza en el guion con la llegada a la finca de un grupo de jóvenes para vivir en comuna y trabajar el campo abandonado, en especial los viñedos. Y entre ellos, una joven, la nieta del anterior dueño y último conde Guelfi.Hasta que se decide profundizar y revelar los dramas de los personajes, Virzi alegra su historia con la presencia de Valeria Bruni Tedeschi , actriz que tiñe de colores cualquier plano y le da algo de vida al triste y desagradable protagonista, Valerio Mastrandea , carcomido de culpa; también colabora a ello la joven Galatéa Bellugi , la ‘ecopija’ simpática que le devuelve algunas de las burbujas perdidas.Dentro de lo dramático de la historia, se ve en ella a un Paolo Virzi menos demoledor y sarcástico que en títulos anteriores. Como más atento para lanzarle un salvavidas a sus dolientes personajes y que sus desgracias encuentren una contrapartida, o cierto consuelo. El italiano Paolo Virzi , director de películas interesantes como ‘Locas de alegría’, ‘El viaje de sus vidas’ o ‘El capital humano’ , estima en esos cinco segundos del título la cantidad de tiempo que la tragedia necesita para aparecer en unas vidas. Su argumento tarda en explicarlo, pero entretanto presenta a su personaje protagonista, un hombre maduro, solitario, antipático y que ha decidido alejarse del mundo y vive en unos establos restaurados de una vieja mansión. Tiene una causa abierta con su ex mujer, un hijo que lo ignora, un bufete que ha medio abandonado y una mujer, amiga o algo así, que se preocupa por él. En fin, que lo interesante del argumento en su primer tercio es lo que no cuenta, el secreto que guarda y que poco a poco deja entrever.Esa línea del argumento, que es la sustancial de la historia, se refuerza en el guion con la llegada a la finca de un grupo de jóvenes para vivir en comuna y trabajar el campo abandonado, en especial los viñedos. Y entre ellos, una joven, la nieta del anterior dueño y último conde Guelfi.Hasta que se decide profundizar y revelar los dramas de los personajes, Virzi alegra su historia con la presencia de Valeria Bruni Tedeschi , actriz que tiñe de colores cualquier plano y le da algo de vida al triste y desagradable protagonista, Valerio Mastrandea , carcomido de culpa; también colabora a ello la joven Galatéa Bellugi , la ‘ecopija’ simpática que le devuelve algunas de las burbujas perdidas.Dentro de lo dramático de la historia, se ve en ella a un Paolo Virzi menos demoledor y sarcástico que en títulos anteriores. Como más atento para lanzarle un salvavidas a sus dolientes personajes y que sus desgracias encuentren una contrapartida, o cierto consuelo.

El italiano Paolo Virzi, director de películas interesantes como ‘Locas de alegría’, ‘El viaje de sus vidas’ o ‘El capital humano’, estima en esos cinco segundos del título la cantidad de tiempo que la tragedia necesita para aparecer en unas vidas. Su argumento tarda en explicarlo, pero entretanto presenta a su personaje protagonista, un hombre maduro, solitario, antipático y que ha decidido alejarse del mundo y vive en unos establos restaurados de una vieja mansión. Tiene una causa abierta con su ex mujer, un hijo que lo ignora, un bufete que ha medio abandonado y una mujer, amiga o algo así, que se preocupa por él. En fin, que lo interesante del argumento en su primer tercio es lo que no cuenta, el secreto que guarda y que poco a poco deja entrever.
Esa línea del argumento, que es la sustancial de la historia, se refuerza en el guion con la llegada a la finca de un grupo de jóvenes para vivir en comuna y trabajar el campo abandonado, en especial los viñedos. Y entre ellos, una joven, la nieta del anterior dueño y último conde Guelfi.
Hasta que se decide profundizar y revelar los dramas de los personajes, Virzi alegra su historia con la presencia deValeria Bruni Tedeschi, actriz que tiñe de colores cualquier plano y le da algo de vida al triste y desagradable protagonista, Valerio Mastrandea, carcomido de culpa; también colabora a ello la joven Galatéa Bellugi, la ‘ecopija’ simpática que le devuelve algunas de las burbujas perdidas.
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