Nora Ephron, en su crónica de la convención demócrata de 1972 en Miami, escribió de Gloria Steinem que era «la única cosa remotamente chic relacionada con el movimiento feminista». Dolly Parton y Gloria Steinem han ido a morirse con pocos días de diferencia. No era Steinem más feminista que Dolly Parton. Pero representaba la idea del feminismo ‘avant la lettre’ y Parton, no. Claro que Steinem ayudó al progreso de las mujeres, pero también sus compañeras de la segunda ola. Se consideraba una «emprendedora del cambio social». Y lo fue. En una época en que sólo se podía cambiar a mejor. Era la imagen del movimiento feminista y la más reconocible por sus gafas y su pelo. En la entrevista para su obituario en ‘The New York Times’ (eso existe) dijo que tanto las gafas como el pelo eran para taparse la cara. Por tímida. Fue líder de protestas, impulsora de la participación de las mujeres en la política, conejita de ‘Playboy’ para un reportaje, autora de ensayos, discursos y fundadora en 1971 de la revista ‘Ms.’, donde se hablaba de aborto, violencia contra las mujeres, igualdad de salarios… Entonces no existía la expresión «acoso sexual». «Se llamaba vida», decía Steinem. El término se popularizó por el caso Anita Hill en 1991 (el acosador, el juez del Supremo Clarence Thomas, obtuvo el cargo). Era una mujer libre de hijos, como diría Tallulah Bankhead. «No todo el mundo con útero tiene que tener un hijo, igual que no todo el mundo con cuerdas vocales tiene que ser cantante de ópera». Aunque en el matrimonio sí cayó a la vejez. Nora Ephron también contó en esa crónica que cuando George McGovern, que les había hecho promesas, no cumplió, «Steinem lloró». Ephron se quedó perpleja. En ‘Una vida en la carretera’ contaba Steinem que en los 60 iba en un taxi entre Saul Bellow y Gay Talese. Este dijo, como si ella no estuviera presente, que cada año una chica guapa iba a Nueva York y hacía ver que era escritora. ¡Hombres! Nora Ephron, en su crónica de la convención demócrata de 1972 en Miami, escribió de Gloria Steinem que era «la única cosa remotamente chic relacionada con el movimiento feminista». Dolly Parton y Gloria Steinem han ido a morirse con pocos días de diferencia. No era Steinem más feminista que Dolly Parton. Pero representaba la idea del feminismo ‘avant la lettre’ y Parton, no. Claro que Steinem ayudó al progreso de las mujeres, pero también sus compañeras de la segunda ola. Se consideraba una «emprendedora del cambio social». Y lo fue. En una época en que sólo se podía cambiar a mejor. Era la imagen del movimiento feminista y la más reconocible por sus gafas y su pelo. En la entrevista para su obituario en ‘The New York Times’ (eso existe) dijo que tanto las gafas como el pelo eran para taparse la cara. Por tímida. Fue líder de protestas, impulsora de la participación de las mujeres en la política, conejita de ‘Playboy’ para un reportaje, autora de ensayos, discursos y fundadora en 1971 de la revista ‘Ms.’, donde se hablaba de aborto, violencia contra las mujeres, igualdad de salarios… Entonces no existía la expresión «acoso sexual». «Se llamaba vida», decía Steinem. El término se popularizó por el caso Anita Hill en 1991 (el acosador, el juez del Supremo Clarence Thomas, obtuvo el cargo). Era una mujer libre de hijos, como diría Tallulah Bankhead. «No todo el mundo con útero tiene que tener un hijo, igual que no todo el mundo con cuerdas vocales tiene que ser cantante de ópera». Aunque en el matrimonio sí cayó a la vejez. Nora Ephron también contó en esa crónica que cuando George McGovern, que les había hecho promesas, no cumplió, «Steinem lloró». Ephron se quedó perpleja. En ‘Una vida en la carretera’ contaba Steinem que en los 60 iba en un taxi entre Saul Bellow y Gay Talese. Este dijo, como si ella no estuviera presente, que cada año una chica guapa iba a Nueva York y hacía ver que era escritora. ¡Hombres!

Nora Ephron, en su crónica de la convención demócrata de 1972 en Miami, escribió de Gloria Steinem que era «la única cosa remotamente chic relacionada con el movimiento feminista». Dolly Parton y Gloria Steinem han ido a morirse con pocos días de diferencia. No era … Steinem más feminista que Dolly Parton. Pero representaba la idea del feminismo ‘avant la lettre’ y Parton, no. Claro que Steinem ayudó al progreso de las mujeres, pero también sus compañeras de la segunda ola. Se consideraba una «emprendedora del cambio social». Y lo fue. En una época en que sólo se podía cambiar a mejor. Era la imagen del movimiento feminista y la más reconocible por sus gafas y su pelo. En la entrevista para su obituario en ‘The New York Times’ (eso existe) dijo que tanto las gafas como el pelo eran para taparse la cara. Por tímida. Fue líder de protestas, impulsora de la participación de las mujeres en la política, conejita de ‘Playboy’ para un reportaje, autora de ensayos, discursos y fundadora en 1971 de la revista ‘Ms.’, donde se hablaba de aborto, violencia contra las mujeres, igualdad de salarios… Entonces no existía la expresión «acoso sexual». «Se llamaba vida», decía Steinem. El término se popularizó por el caso Anita Hill en 1991 (el acosador, el juez del Supremo Clarence Thomas, obtuvo el cargo). Era una mujer libre de hijos, como diría Tallulah Bankhead. «No todo el mundo con útero tiene que tener un hijo, igual que no todo el mundo con cuerdas vocales tiene que ser cantante de ópera». Aunque en el matrimonio sí cayó a la vejez.
Nora Ephron también contó en esa crónica que cuando George McGovern, que les había hecho promesas, no cumplió, «Steinem lloró». Ephron se quedó perpleja. En ‘Una vida en la carretera’ contaba Steinem que en los 60 iba en un taxi entre Saul Bellow y Gay Talese. Este dijo, como si ella no estuviera presente, que cada año una chica guapa iba a Nueva York y hacía ver que era escritora. ¡Hombres!
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