Los adolescentes y jóvenes de España quieren trabajar durante el verano . Así lo expone el Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), que en sus estudios ha comprobado que los menores de 25 años desean utilizar sus vacaciones para conseguir experiencia laboral, de desarrollar las habilidades blandas y, además, ganar dinero. En cualquier caso, a más de 8 de cada 10 jóvenes les gustaría pasar el verano ocupados en un puesto temporal.Desafortunadamente, este entusiasmo a veces se viene abajo. La primera etapa de la vida laboral está marcada por las expectativas mal gestionadas, la inexperiencia y la frustración por los obstáculos que todavía no se sabe manejar. Paula Lapeña , de 23 años , es una de esas jóvenes que en junio quiso vivir un verano como empleada y que no se esperaba darse contra un muro al llegar a su primer día. Su caso puede servir de referencia para otros tantos noveles como ella y, teniendo esto en mente, se animó a compartir su historia en su perfil de TikTok ( @paula.lap ).El trabajo de verano de verano de Paula Lapeña«Hermanas, he durado un día en el trabajo . Sí. Te cuento, he durado un día en el trabajo por voluntad propia. A mí nadie me ha echado de ningún lado», se arranca con naturalidad ante la cámara de su móvil. Ella dejó el trabajo de verano la mañana siguiente de su primer día por una decisión propia. La ilusión por el puesto no fue más grande que la decepción que sintió al verse en él.Relata: «Conforme a mí me iban explicando las cosas, yo por mi cabeza ya estaba diciendo que me quería ir . O sea, digo, ¿de verdad me voy a tener que quedar aquí en un puesto de lunes a sábado con contrato de 40 horas en un sitio que no me gusta, donde me estoy amargando, cuando no tengo ninguna obligación?». El choque de sus ilusiones con la realidad le dejó confundida durante unas horas: «Sentí una mezcla de emociones. De estar tanto tiempo buscando trabajo, por fin tienes el trabajo, y cuando te dan el trabajo ves que no te gusta , y decir: ‘¿qué hago?, ¿me quedo aquí pasándolo mal o empiezo otra vez de cero?’».Paula tuvo claro que se puede « empezar de cero las veces que haga falta» y que no se iba a quedar en un sitio «donde no». La decepción le recorrió el cuerpo durante unas horas, hasta de se animó a tomar una decisión en favor de su bienestar. «Al día siguiente me levanté llorando, diciendo: ‘Estoy yendo a un sitio donde no quiero ir’. Y dejé el trabajo, ‘¡A tomar por culo!’», recuerda pensar en la mañana de su segundo día.Muchos jóvenes no pueden dejar un trabajo sin másMuchos jóvenes no pueden dejar su trabajo de verano con esta facilidad, ya que dependen de ese salario para costear sus estudios u otras obligaciones, pero no Paula. La joven tuvo la suerte de no tener «ninguna necesidad».«No tengo, a día de hoy, con 23 años, ninguna responsabilidad que me ate, ni económica, ni tengo que sacar adelante a una familia y me puedo permitir entrar en un puesto y sentir en esas horas que, que no me va a venir bien a la salud», explicó unos días más tarde en ‘Espejo Público’. Su anécdota se había hecho tan viral en las redes que llegó hasta el programa de Antena 3.En su entrevista con Gema López insistió en los motivos para dejar ese trabajo tras un único día en el puesto. «El hecho de que yo dejara el trabajo no era por ninguna condición mala. Quizás, antes de entrar ahí, lo idealicé », declaró. El ambiente era bueno, pero la propia Paula no encajó desde un primer momento y creyó que era mejor evitar unos meses de angustia a cobrar o recibir los aprendizajes de su primer trabajo.Gema López se sorprendió al hablar con Paula, ya que tenían culturas del trabajo distintas. «Y yo creo que, en mi generación, nos han educado para el sacrificio, la constancia, y tienes que aguantar. No se puede dejar un trabajo », opina la presentadora de 55 años. Los adolescentes y jóvenes de España quieren trabajar durante el verano . Así lo expone el Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), que en sus estudios ha comprobado que los menores de 25 años desean utilizar sus vacaciones para conseguir experiencia laboral, de desarrollar las habilidades blandas y, además, ganar dinero. En cualquier caso, a más de 8 de cada 10 jóvenes les gustaría pasar el verano ocupados en un puesto temporal.Desafortunadamente, este entusiasmo a veces se viene abajo. La primera etapa de la vida laboral está marcada por las expectativas mal gestionadas, la inexperiencia y la frustración por los obstáculos que todavía no se sabe manejar. Paula Lapeña , de 23 años , es una de esas jóvenes que en junio quiso vivir un verano como empleada y que no se esperaba darse contra un muro al llegar a su primer día. Su caso puede servir de referencia para otros tantos noveles como ella y, teniendo esto en mente, se animó a compartir su historia en su perfil de TikTok ( @paula.lap ).El trabajo de verano de verano de Paula Lapeña«Hermanas, he durado un día en el trabajo . Sí. Te cuento, he durado un día en el trabajo por voluntad propia. A mí nadie me ha echado de ningún lado», se arranca con naturalidad ante la cámara de su móvil. Ella dejó el trabajo de verano la mañana siguiente de su primer día por una decisión propia. La ilusión por el puesto no fue más grande que la decepción que sintió al verse en él.Relata: «Conforme a mí me iban explicando las cosas, yo por mi cabeza ya estaba diciendo que me quería ir . O sea, digo, ¿de verdad me voy a tener que quedar aquí en un puesto de lunes a sábado con contrato de 40 horas en un sitio que no me gusta, donde me estoy amargando, cuando no tengo ninguna obligación?». El choque de sus ilusiones con la realidad le dejó confundida durante unas horas: «Sentí una mezcla de emociones. De estar tanto tiempo buscando trabajo, por fin tienes el trabajo, y cuando te dan el trabajo ves que no te gusta , y decir: ‘¿qué hago?, ¿me quedo aquí pasándolo mal o empiezo otra vez de cero?’».Paula tuvo claro que se puede « empezar de cero las veces que haga falta» y que no se iba a quedar en un sitio «donde no». La decepción le recorrió el cuerpo durante unas horas, hasta de se animó a tomar una decisión en favor de su bienestar. «Al día siguiente me levanté llorando, diciendo: ‘Estoy yendo a un sitio donde no quiero ir’. Y dejé el trabajo, ‘¡A tomar por culo!’», recuerda pensar en la mañana de su segundo día.Muchos jóvenes no pueden dejar un trabajo sin másMuchos jóvenes no pueden dejar su trabajo de verano con esta facilidad, ya que dependen de ese salario para costear sus estudios u otras obligaciones, pero no Paula. La joven tuvo la suerte de no tener «ninguna necesidad».«No tengo, a día de hoy, con 23 años, ninguna responsabilidad que me ate, ni económica, ni tengo que sacar adelante a una familia y me puedo permitir entrar en un puesto y sentir en esas horas que, que no me va a venir bien a la salud», explicó unos días más tarde en ‘Espejo Público’. Su anécdota se había hecho tan viral en las redes que llegó hasta el programa de Antena 3.En su entrevista con Gema López insistió en los motivos para dejar ese trabajo tras un único día en el puesto. «El hecho de que yo dejara el trabajo no era por ninguna condición mala. Quizás, antes de entrar ahí, lo idealicé », declaró. El ambiente era bueno, pero la propia Paula no encajó desde un primer momento y creyó que era mejor evitar unos meses de angustia a cobrar o recibir los aprendizajes de su primer trabajo.Gema López se sorprendió al hablar con Paula, ya que tenían culturas del trabajo distintas. «Y yo creo que, en mi generación, nos han educado para el sacrificio, la constancia, y tienes que aguantar. No se puede dejar un trabajo », opina la presentadora de 55 años.
Los adolescentes y jóvenes de España quieren trabajar durante el verano. Así lo expone el Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), que en sus estudios ha comprobado que los menores de 25 años desean utilizar sus vacaciones para conseguir experiencia laboral, de desarrollar las habilidades blandas y, además, ganar dinero. En cualquier caso, a más de 8 de cada 10 jóvenes les gustaría pasar el verano ocupados en un puesto temporal.
Desafortunadamente, este entusiasmo a veces se viene abajo. La primera etapa de la vida laboral está marcada por las expectativas mal gestionadas, la inexperiencia y la frustración por los obstáculos que todavía no se sabe manejar.
Paula Lapeña, de 23 años, es una de esas jóvenes que en junio quiso vivir un verano como empleada y que no se esperaba darse contra un muro al llegar a su primer día. Su caso puede servir de referencia para otros tantos noveles como ella y, teniendo esto en mente, se animó a compartir su historia en su perfil de TikTok (@paula.lap).
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El trabajo de verano de verano de Paula Lapeña
«Hermanas, he durado un día en el trabajo. Sí. Te cuento, he durado un día en el trabajo por voluntad propia. A mí nadie me ha echado de ningún lado», se arranca con naturalidad ante la cámara de su móvil. Ella dejó el trabajo de verano la mañana siguiente de su primer día por una decisión propia. La ilusión por el puesto no fue más grande que la decepción que sintió al verse en él.
Relata: «Conforme a mí me iban explicando las cosas, yo por mi cabeza ya estaba diciendo que me quería ir. O sea, digo, ¿de verdad me voy a tener que quedar aquí en un puesto de lunes a sábado con contrato de 40 horas en un sitio que no me gusta, donde me estoy amargando, cuando no tengo ninguna obligación?».
@paula.lap empieza de nuevo
El choque de sus ilusiones con la realidad le dejó confundida durante unas horas: «Sentí una mezcla de emociones. De estar tanto tiempo buscando trabajo, por fin tienes el trabajo, y cuando te dan el trabajo ves que no te gusta, y decir: ‘¿qué hago?, ¿me quedo aquí pasándolo mal o empiezo otra vez de cero?’».
Paula tuvo claro que se puede «empezar de cero las veces que haga falta» y que no se iba a quedar en un sitio «donde no». La decepción le recorrió el cuerpo durante unas horas, hasta de se animó a tomar una decisión en favor de su bienestar. «Al día siguiente me levanté llorando, diciendo: ‘Estoy yendo a un sitio donde no quiero ir’. Y dejé el trabajo, ‘¡A tomar por culo!’», recuerda pensar en la mañana de su segundo día.
Muchos jóvenes no pueden dejar un trabajo sin más
Muchos jóvenes no pueden dejar su trabajo de verano con esta facilidad, ya que dependen de ese salario para costear sus estudios u otras obligaciones, pero no Paula. La joven tuvo la suerte de no tener «ninguna necesidad».
«No tengo, a día de hoy, con 23 años, ninguna responsabilidad que me ate, ni económica, ni tengo que sacar adelante a una familia y me puedo permitir entrar en un puesto y sentir en esas horas que, que no me va a venir bien a la salud», explicó unos días más tarde en ‘Espejo Público’. Su anécdota se había hecho tan viral en las redes que llegó hasta el programa de Antena 3.
@espejopublico 🗣️ Paula Lapeña explica por qué dejó su trabajo tras solo un día:»Al día siguiente estaba llorando» 💬 La joven de 23 años dejaba claros sus motivos: «No tengo una familia que mantener ni una situación económica que me obligue a trabajar» 📲 No te pierdas nuestros contenidos en la web de #EspejoPúblico y en @atresplayer ♬ sonido original – EspejoPublico
En su entrevista con Gema López insistió en los motivos para dejar ese trabajo tras un único día en el puesto. «El hecho de que yo dejara el trabajo no era por ninguna condición mala. Quizás, antes de entrar ahí, lo idealicé», declaró. El ambiente era bueno, pero la propia Paula no encajó desde un primer momento y creyó que era mejor evitar unos meses de angustia a cobrar o recibir los aprendizajes de su primer trabajo.
Gema López se sorprendió al hablar con Paula, ya que tenían culturas del trabajo distintas. «Y yo creo que, en mi generación, nos han educado para el sacrificio, la constancia, y tienes que aguantar. No se puede dejar un trabajo», opina la presentadora de 55 años.
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