“Es un crimen cortarlo”. A un mes exacto de cumplir 85 años, Riccardo Muti interrumpió la noche del 28 de junio el concierto del Festival de Granada para defender ante un Palacio de Carlos V abarrotado el ballet de Las vísperas sicilianas, tantas veces suprimido en las producciones de esta grand opéra escrita para París en 1855. “Es la página sinfónica más importante de Giuseppe Verdi”, sentenció en italiano. Y cargó tanto contra los directores de escena, “que no saben qué hacer con este ballet”, como contra las orquestas francesas de la época, que consideraban muy difícil de tocar aquella música del “Maestro Merdì”.
“Es un crimen cortarlo”. A un mes exacto de cumplir 85 años, Riccardo Muti interrumpió la noche del 28 de junio el concierto del Festival de Granada para defender ante un Palacio de Carlos V abarrotado el ballet de Las vísperas sicilianas, tantas veces suprimido en las producciones de esta grand opéra escrita para París en 1855. “Es la página sinfónica más importante de Giuseppe Verdi”, sentenció en italiano. Y cargó tanto contra los directores de escena, “que no saben qué hacer con este ballet”, como contra las orquestas francesas de la época, que consideraban muy difícil de tocar aquella música del “Maestro Merdì”. Seguir leyendo
“Es un crimen cortarlo”. A un mes exacto de cumplir 85 años, Riccardo Muti interrumpió la noche del 28 de junio el concierto del Festival de Granada para defender ante un Palacio de Carlos V abarrotado el ballet de Las vísperas sicilianas, tantas veces suprimido en las producciones de esta grand opéra escrita para París en 1855. “Es la página sinfónica más importante de Giuseppe Verdi”, sentenció en italiano. Y cargó tanto contra los directores de escena, “que no saben qué hacer con este ballet”, como contra las orquestas francesas de la época, que consideraban muy difícil de tocar aquella música del “Maestro Merdì”.
EL PAÍS
