Hacia principios de 1936, Lorca hizo una lista de diez títulos de obras dramáticas que tenía ideadas o esbozadas en su imaginación. Algunos de aquellos títulos vuelven a aparecer en otros documentos de la época, entrevistas tardías o memorias de conocidos. Este listado, manuscrito en una hoja rasgada —imagen de una vida truncada—, que forma parte de la exhibición del archivo Lorca, incluye, entre otros títulos: ‘El sueño de la vida’ y ‘Los sueños de mi prima Aurelia’, de las que llegó a escribir el primer acto; ‘La destrucción de Sodoma’ (conocida también como ‘Las hijas de Lot’); ‘Caín y Abel’; ‘El frío del rey David’ (conocida también como ‘Thamar y Amnón’); ‘La sangre no tiene voz’; ‘El estado’; ‘El poema del café cantante’ y ‘La bola negra’, tachada y reescrita a mano alzada como ‘La piedra oscura’.En 2015 se estrenó en España, con ese título, ‘La piedra oscura’ , del dramaturgo Alberto Conejero , dirigida por Pablo Messiez, que reavivó el interés en la memoria lorquiana. Utilizando como motor el encuentro ficticio entre un teniente republicano y un soldado del bando nacional, Conejero recupera la historia de Rafael Rodríguez Rapún, que fue secretario de La Barraca y el gran amor de Federico García Lorca . Basándose en una investigación minuciosa de Alberto Conejero, y de testimonios directos, como el del hermano menor de Rodríguez Rapún, ‘La piedra oscura’ recupera el relato de una vida que había quedado al margen del relato oficial. En ‘La piedra oscura’ al igual que en ‘El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca’, donde recupera la vida del maestro Antoni Benaiges, Alberto Conejero utilizó los mimbres de la memoria para evitar la desaparición. El teatro de Alberto Conejero entiende el pasado como otras formas del presente. El pasado como eso que siempre está a punto de suceder. «No se debe ir a la memoria como un soldado vencedor. Uno debe ponerse en riesgo frente a ella», dijo Alberto Conejero cuando presentó la nueva edición de ‘La piedra negra’, que acaba de ser publicada por Cátedra junto a ‘Ushuaia’ y ‘En mitad de tanto fuego’, a cargo de Emilio Peral Vega y Simone Secca. ‘La piedra oscura’, de Conejero, es una de las claves que Javier Ambrossi y Javier Calvo han utilizado para articular su última y aclamada obra en el Festival de Cannes, ‘La bola negra’, la misma que los ha hecho merecedores del premio a la mejor dirección en el festival cinematográfico y que activa en los resortes de su generación una mirada específica sobre Federico García Lorca. El teatro, como ha escrito Alberto Conejero, es el género del vínculo amenazado, de aquello que puede quebrarse —la memoria, la justicia, la verdad— y cobra forma en la vida de un personaje, de una determinada encarnación de lo colectivo. Es la oportunidad, el chispazo. ‘La piedra oscura’, ahora reelaborada en ‘La bola negra’, propone algo esencial: la necesidad de escribir una vida que merece presencia. La de Lorca. La de Rapún. La nuestra incluso, vista en la mirada del tiempo. Es la hoja rasgada que alguien más completa con el paso del tiempo. Hacia principios de 1936, Lorca hizo una lista de diez títulos de obras dramáticas que tenía ideadas o esbozadas en su imaginación. Algunos de aquellos títulos vuelven a aparecer en otros documentos de la época, entrevistas tardías o memorias de conocidos. Este listado, manuscrito en una hoja rasgada —imagen de una vida truncada—, que forma parte de la exhibición del archivo Lorca, incluye, entre otros títulos: ‘El sueño de la vida’ y ‘Los sueños de mi prima Aurelia’, de las que llegó a escribir el primer acto; ‘La destrucción de Sodoma’ (conocida también como ‘Las hijas de Lot’); ‘Caín y Abel’; ‘El frío del rey David’ (conocida también como ‘Thamar y Amnón’); ‘La sangre no tiene voz’; ‘El estado’; ‘El poema del café cantante’ y ‘La bola negra’, tachada y reescrita a mano alzada como ‘La piedra oscura’.En 2015 se estrenó en España, con ese título, ‘La piedra oscura’ , del dramaturgo Alberto Conejero , dirigida por Pablo Messiez, que reavivó el interés en la memoria lorquiana. Utilizando como motor el encuentro ficticio entre un teniente republicano y un soldado del bando nacional, Conejero recupera la historia de Rafael Rodríguez Rapún, que fue secretario de La Barraca y el gran amor de Federico García Lorca . Basándose en una investigación minuciosa de Alberto Conejero, y de testimonios directos, como el del hermano menor de Rodríguez Rapún, ‘La piedra oscura’ recupera el relato de una vida que había quedado al margen del relato oficial. En ‘La piedra oscura’ al igual que en ‘El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca’, donde recupera la vida del maestro Antoni Benaiges, Alberto Conejero utilizó los mimbres de la memoria para evitar la desaparición. El teatro de Alberto Conejero entiende el pasado como otras formas del presente. El pasado como eso que siempre está a punto de suceder. «No se debe ir a la memoria como un soldado vencedor. Uno debe ponerse en riesgo frente a ella», dijo Alberto Conejero cuando presentó la nueva edición de ‘La piedra negra’, que acaba de ser publicada por Cátedra junto a ‘Ushuaia’ y ‘En mitad de tanto fuego’, a cargo de Emilio Peral Vega y Simone Secca. ‘La piedra oscura’, de Conejero, es una de las claves que Javier Ambrossi y Javier Calvo han utilizado para articular su última y aclamada obra en el Festival de Cannes, ‘La bola negra’, la misma que los ha hecho merecedores del premio a la mejor dirección en el festival cinematográfico y que activa en los resortes de su generación una mirada específica sobre Federico García Lorca. El teatro, como ha escrito Alberto Conejero, es el género del vínculo amenazado, de aquello que puede quebrarse —la memoria, la justicia, la verdad— y cobra forma en la vida de un personaje, de una determinada encarnación de lo colectivo. Es la oportunidad, el chispazo. ‘La piedra oscura’, ahora reelaborada en ‘La bola negra’, propone algo esencial: la necesidad de escribir una vida que merece presencia. La de Lorca. La de Rapún. La nuestra incluso, vista en la mirada del tiempo. Es la hoja rasgada que alguien más completa con el paso del tiempo.
Hacia principios de 1936, Lorca hizo una lista de diez títulos de obras dramáticas que tenía ideadas o esbozadas en su imaginación. Algunos de aquellos títulos vuelven a aparecer en otros documentos de la época, entrevistas tardías o memorias de conocidos. Este listado, manuscrito en … una hoja rasgada —imagen de una vida truncada—, que forma parte de la exhibición del archivo Lorca, incluye, entre otros títulos: ‘El sueño de la vida’ y ‘Los sueños de mi prima Aurelia’, de las que llegó a escribir el primer acto; ‘La destrucción de Sodoma’ (conocida también como ‘Las hijas de Lot’); ‘Caín y Abel’; ‘El frío del rey David’ (conocida también como ‘Thamar y Amnón’); ‘La sangre no tiene voz’; ‘El estado’; ‘El poema del café cantante’ y ‘La bola negra’, tachada y reescrita a mano alzada como ‘La piedra oscura’.
En 2015 se estrenó en España, con ese título, ‘La piedra oscura’, del dramaturgo Alberto Conejero, dirigida por Pablo Messiez, que reavivó el interés en la memoria lorquiana. Utilizando como motor el encuentro ficticio entre un teniente republicano y un soldado del bando nacional, Conejero recupera la historia de Rafael Rodríguez Rapún, que fue secretario de La Barraca y el gran amor de Federico García Lorca. Basándose en una investigación minuciosa de Alberto Conejero, y de testimonios directos, como el del hermano menor de Rodríguez Rapún, ‘La piedra oscura’ recupera el relato de una vida que había quedado al margen del relato oficial. En ‘La piedra oscura’ al igual que en ‘El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca’, donde recupera la vida del maestro Antoni Benaiges, Alberto Conejero utilizó los mimbres de la memoria para evitar la desaparición.
El teatro de Alberto Conejero entiende el pasado como otras formas del presente. El pasado como eso que siempre está a punto de suceder. «No se debe ir a la memoria como un soldado vencedor. Uno debe ponerse en riesgo frente a ella», dijo Alberto Conejero cuando presentó la nueva edición de ‘La piedra negra’, que acaba de ser publicada por Cátedra junto a ‘Ushuaia’ y ‘En mitad de tanto fuego’, a cargo de Emilio Peral Vega y Simone Secca. ‘La piedra oscura’, de Conejero, es una de las claves que Javier Ambrossi y Javier Calvo han utilizado para articular su última y aclamada obra en el Festival de Cannes, ‘La bola negra’, la misma que los ha hecho merecedores del premio a la mejor dirección en el festival cinematográfico y que activa en los resortes de su generación una mirada específica sobre Federico García Lorca.
El teatro, como ha escrito Alberto Conejero, es el género del vínculo amenazado, de aquello que puede quebrarse —la memoria, la justicia, la verdad— y cobra forma en la vida de un personaje, de una determinada encarnación de lo colectivo. Es la oportunidad, el chispazo. ‘La piedra oscura’, ahora reelaborada en ‘La bola negra’, propone algo esencial: la necesidad de escribir una vida que merece presencia. La de Lorca. La de Rapún. La nuestra incluso, vista en la mirada del tiempo. Es la hoja rasgada que alguien más completa con el paso del tiempo.
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