Diego Ventura está instalado por méritos propios en la estratosfera del rejoneo, y mientras está allí, todo bien; el problema es que de vez en cuando baja a la tierra, se convierte en un ser humano y comete errores. A pesar de ello, no obstante, se le reconoce que es de otro mundo.
Su actuación fue completísima y un pinchazo en su segundo toro no le impidió cortar las dos orejas; una paseó Lea Vicens, y Rui Fernandes tuvo una actuación solvente
Diego Ventura está instalado por méritos propios en la estratosfera del rejoneo, y mientras está allí, todo bien; el problema es que de vez en cuando baja a la tierra, se convierte en un ser humano y comete errores. A pesar de ello, no obstante, se le reconoce que es de otro mundo.
EL PAÍS
