La bonita plaza de Colmenar de Oreja, instalada en su plaza mayor, fue testigo de la penúltima clasificatoria de la Copa Chenel. Mario Navas, Manuel Diosleguarde , Javier Cortés y Alejandro Marcos ya esperan a conocer los compañeros con los que compartirán cartel en la segunda fase, y todo indica que Tomás Angulo será quien les acompañe.La terna de este sábado repetía en el certamen, y el que mejor aprovechó esta circunstancia fue el extremeño, que cortó una oreja al cuarto. Bueno fue el juego de brazos de Angulo con el capote, mientras el toro iba a su aire. Hizo gestos el extremeño a su cuadrilla de que el de Martín Lorca tenía problemas de visión en el ojo izquierdo, y es cierto que fue muy distraído los primeros tercios e hizo algunos extraños. Por bajo comenzó el torero, llevándolo siempre tapado y mostrando oficio . Pero un par de tandas duró el de Martín Lorca, que se rajó en cuanto se sintió podido. «¡Que no pare, Tomás!», le gritó su apoderado, Paquito Ruiz. Y eso estaba haciendo el de Llerena: ligar y obligar al toro a embestir. Estuvo muy por encima de Entremares.Abrió la tarde un toro de María Cascón que si no se le miraba el hierro parecía de Cuadri. Un camión era Farderito , que embestía con brusquedad, se quedaba cortísimo y sólo pegaba cabezazos. Muy valiente se mostró Angulo, que dejó un estoconazo muy meritorio al segundo encuentro.Noticia relacionada general No No Copa Chenel Alejandro Marcos y Jorge Isiegas tocan pelo en Valdilecha ABCGarcía Pulido hacía su sexto paseíllo como matador de toros. Volvía a la Copa tras resultar cogido al entrar a matar el año pasado. Tenía asegurado su puesto en la final, pero la cornada le impidió poder cumplimentar esa cita. La suerte no estuvo de su lado en aquella ocasión, ni tampoco hoy. Dejó las mejores verónicas en el sexto, abrochadas por dos buenas medias. El madrileño lo midió en varas porque el toro estaba justito de fuerzas. Muy templado fue el inicio de Guillermo, que se mostró más a gusto frente a Nómada. El de Martín Lorca era noble y quería ir, pero renqueaba de los cuartos traseros. Mayor suavidad no pudo ofrecerle el torero, pero se derrumbó el animal y costó un mundo levantarlo, enfriando la faena. Intentó calentar a la gente en las cercanías, pero el toro no podía con su alma.No quedarán para los anales los primeros tercios del primero, en especial por la actuación de la cuadrilla. El animal llegó a la muleta yendo al paso, sin humillar y echando miraditas a García Pulido. Por la zurda tenía más nobleza y no metía mal la cara en el inicio del muletazo, aunque le faltaban finales, y algunos naturales buenos dejó el madrileño, que, se notó poco placeado, cosa que también se hizo notoria en el (mal) uso del estoque.Copa Chenel Plaza de toros de Colmenar de Oreja. Sábado, 25 de abril de 2026. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de María Cascón (1º, 3º y 5º) y Martín Lorca (2º, 4º y 6º). Tomás Angulo, de nazareno y oro. Pinchazo y estocada (ovación). Estocada traserita y desprendida (oreja). Manuel Perera, de mostaza y oro. Dos pinchazos y estocada (ovación). Dos pinchazos, media, pinchazo, media contraria y descabello (silencio). Guillermo García Pulido, de lila y oro. Pinchazo, estocada atravesada, estocada corta perpendicular y atravesada y cinco descabellos (silencio). Pinchazo hondo y descabello (ovación).No paró de moverse el segundo de la tarde los primeros tercios, sin fijeza ni clase. Intentó dominarlo por bajo Manuel Perera y quitarle las querencias, respondiendo el animal bien a la suavidad y obedeciendo cuando se le dejaba la pañosa en la cara, cosa que no hizo siempre el extremeño, que estuvo valiente. Con todo, le faltaba poder y transmitir a Quillo.Cada banderilla que le dejaban a Buscarillo era peor que la anterior. Es cierto que el toro era muy distraído, pero el sainete no fue menor. De rodillas se plantó Perera, pero el animal le hizo pasar apuros, así que recuperó la vertical para plantear una faena basada en el unipase, mientras el toro acudía pronto a la muleta. Al natural se quedaba más corto el de María Cascón, pero era noble y tampoco tenía las complicaciones de sus hermanos. Faltó acople y entendimiento entre los dos protagonistas. Se puso el toro muy complicado para matar, mientras sonaban sin parar las campanas de Santa María la Mayor. La bonita plaza de Colmenar de Oreja, instalada en su plaza mayor, fue testigo de la penúltima clasificatoria de la Copa Chenel. Mario Navas, Manuel Diosleguarde , Javier Cortés y Alejandro Marcos ya esperan a conocer los compañeros con los que compartirán cartel en la segunda fase, y todo indica que Tomás Angulo será quien les acompañe.La terna de este sábado repetía en el certamen, y el que mejor aprovechó esta circunstancia fue el extremeño, que cortó una oreja al cuarto. Bueno fue el juego de brazos de Angulo con el capote, mientras el toro iba a su aire. Hizo gestos el extremeño a su cuadrilla de que el de Martín Lorca tenía problemas de visión en el ojo izquierdo, y es cierto que fue muy distraído los primeros tercios e hizo algunos extraños. Por bajo comenzó el torero, llevándolo siempre tapado y mostrando oficio . Pero un par de tandas duró el de Martín Lorca, que se rajó en cuanto se sintió podido. «¡Que no pare, Tomás!», le gritó su apoderado, Paquito Ruiz. Y eso estaba haciendo el de Llerena: ligar y obligar al toro a embestir. Estuvo muy por encima de Entremares.Abrió la tarde un toro de María Cascón que si no se le miraba el hierro parecía de Cuadri. Un camión era Farderito , que embestía con brusquedad, se quedaba cortísimo y sólo pegaba cabezazos. Muy valiente se mostró Angulo, que dejó un estoconazo muy meritorio al segundo encuentro.Noticia relacionada general No No Copa Chenel Alejandro Marcos y Jorge Isiegas tocan pelo en Valdilecha ABCGarcía Pulido hacía su sexto paseíllo como matador de toros. Volvía a la Copa tras resultar cogido al entrar a matar el año pasado. Tenía asegurado su puesto en la final, pero la cornada le impidió poder cumplimentar esa cita. La suerte no estuvo de su lado en aquella ocasión, ni tampoco hoy. Dejó las mejores verónicas en el sexto, abrochadas por dos buenas medias. El madrileño lo midió en varas porque el toro estaba justito de fuerzas. Muy templado fue el inicio de Guillermo, que se mostró más a gusto frente a Nómada. El de Martín Lorca era noble y quería ir, pero renqueaba de los cuartos traseros. Mayor suavidad no pudo ofrecerle el torero, pero se derrumbó el animal y costó un mundo levantarlo, enfriando la faena. Intentó calentar a la gente en las cercanías, pero el toro no podía con su alma.No quedarán para los anales los primeros tercios del primero, en especial por la actuación de la cuadrilla. El animal llegó a la muleta yendo al paso, sin humillar y echando miraditas a García Pulido. Por la zurda tenía más nobleza y no metía mal la cara en el inicio del muletazo, aunque le faltaban finales, y algunos naturales buenos dejó el madrileño, que, se notó poco placeado, cosa que también se hizo notoria en el (mal) uso del estoque.Copa Chenel Plaza de toros de Colmenar de Oreja. Sábado, 25 de abril de 2026. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de María Cascón (1º, 3º y 5º) y Martín Lorca (2º, 4º y 6º). Tomás Angulo, de nazareno y oro. Pinchazo y estocada (ovación). Estocada traserita y desprendida (oreja). Manuel Perera, de mostaza y oro. Dos pinchazos y estocada (ovación). Dos pinchazos, media, pinchazo, media contraria y descabello (silencio). Guillermo García Pulido, de lila y oro. Pinchazo, estocada atravesada, estocada corta perpendicular y atravesada y cinco descabellos (silencio). Pinchazo hondo y descabello (ovación).No paró de moverse el segundo de la tarde los primeros tercios, sin fijeza ni clase. Intentó dominarlo por bajo Manuel Perera y quitarle las querencias, respondiendo el animal bien a la suavidad y obedeciendo cuando se le dejaba la pañosa en la cara, cosa que no hizo siempre el extremeño, que estuvo valiente. Con todo, le faltaba poder y transmitir a Quillo.Cada banderilla que le dejaban a Buscarillo era peor que la anterior. Es cierto que el toro era muy distraído, pero el sainete no fue menor. De rodillas se plantó Perera, pero el animal le hizo pasar apuros, así que recuperó la vertical para plantear una faena basada en el unipase, mientras el toro acudía pronto a la muleta. Al natural se quedaba más corto el de María Cascón, pero era noble y tampoco tenía las complicaciones de sus hermanos. Faltó acople y entendimiento entre los dos protagonistas. Se puso el toro muy complicado para matar, mientras sonaban sin parar las campanas de Santa María la Mayor.
La bonita plaza de Colmenar de Oreja, instalada en su plaza mayor, fue testigo de la penúltima clasificatoria de la Copa Chenel. Mario Navas, Manuel Diosleguarde, Javier Cortés y Alejandro Marcos ya esperan a conocer los compañeros con los que compartirán cartel en … la segunda fase, y todo indica que Tomás Angulo será quien les acompañe.
La terna de este sábado repetía en el certamen, y el que mejor aprovechó esta circunstancia fue el extremeño, que cortó una oreja al cuarto. Bueno fue el juego de brazos de Angulo con el capote, mientras el toro iba a su aire. Hizo gestos el extremeño a su cuadrilla de que el de Martín Lorca tenía problemas de visión en el ojo izquierdo, y es cierto que fue muy distraído los primeros tercios e hizo algunos extraños. Por bajo comenzó el torero, llevándolo siempre tapado y mostrando oficio. Pero un par de tandas duró el de Martín Lorca, que se rajó en cuanto se sintió podido. «¡Que no pare, Tomás!», le gritó su apoderado, Paquito Ruiz. Y eso estaba haciendo el de Llerena: ligar y obligar al toro a embestir. Estuvo muy por encima de Entremares.
Abrió la tarde un toro de María Cascón que si no se le miraba el hierro parecía de Cuadri. Un camión era Farderito, que embestía con brusquedad, se quedaba cortísimo y sólo pegaba cabezazos. Muy valiente se mostró Angulo, que dejó un estoconazo muy meritorio al segundo encuentro.
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García Pulido hacía su sexto paseíllo como matador de toros. Volvía a la Copa tras resultar cogido al entrar a matar el año pasado. Tenía asegurado su puesto en la final, pero la cornada le impidió poder cumplimentar esa cita. La suerte no estuvo de su lado en aquella ocasión, ni tampoco hoy. Dejó las mejores verónicas en el sexto, abrochadas por dos buenas medias. El madrileño lo midió en varas porque el toro estaba justito de fuerzas. Muy templado fue el inicio de Guillermo, que se mostró más a gusto frente a Nómada. El de Martín Lorca era noble y quería ir, pero renqueaba de los cuartos traseros. Mayor suavidad no pudo ofrecerle el torero, pero se derrumbó el animal y costó un mundo levantarlo, enfriando la faena. Intentó calentar a la gente en las cercanías, pero el toro no podía con su alma.
No quedarán para los anales los primeros tercios del primero, en especial por la actuación de la cuadrilla. El animal llegó a la muleta yendo al paso, sin humillar y echando miraditas a García Pulido. Por la zurda tenía más nobleza y no metía mal la cara en el inicio del muletazo, aunque le faltaban finales, y algunos naturales buenos dejó el madrileño, que, se notó poco placeado, cosa que también se hizo notoria en el (mal) uso del estoque.
Copa Chenel
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Plaza de toros de Colmenar de Oreja.
Sábado, 25 de abril de 2026. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de María Cascón (1º, 3º y 5º) y Martín Lorca (2º, 4º y 6º).
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Tomás Angulo,
de nazareno y oro. Pinchazo y estocada (ovación). Estocada traserita y desprendida (oreja). -
Manuel Perera,
de mostaza y oro. Dos pinchazos y estocada (ovación). Dos pinchazos, media, pinchazo, media contraria y descabello (silencio). -
Guillermo García Pulido,
de lila y oro. Pinchazo, estocada atravesada, estocada corta perpendicular y atravesada y cinco descabellos (silencio). Pinchazo hondo y descabello (ovación).
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No paró de moverse el segundo de la tarde los primeros tercios, sin fijeza ni clase. Intentó dominarlo por bajo Manuel Perera y quitarle las querencias, respondiendo el animal bien a la suavidad y obedeciendo cuando se le dejaba la pañosa en la cara, cosa que no hizo siempre el extremeño, que estuvo valiente. Con todo, le faltaba poder y transmitir a Quillo.
Cada banderilla que le dejaban a Buscarillo era peor que la anterior. Es cierto que el toro era muy distraído, pero el sainete no fue menor. De rodillas se plantó Perera, pero el animal le hizo pasar apuros, así que recuperó la vertical para plantear una faena basada en el unipase, mientras el toro acudía pronto a la muleta. Al natural se quedaba más corto el de María Cascón, pero era noble y tampoco tenía las complicaciones de sus hermanos. Faltó acople y entendimiento entre los dos protagonistas. Se puso el toro muy complicado para matar, mientras sonaban sin parar las campanas de Santa María la Mayor.
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