Empieza ‘Cochinas’ y lees: «Esta producción contiene desnudez, simulaciones sexuales y algunos detalles potencialmente ofensivos. Si la visión del cuerpo humano o la intimidad le resulta perturbadora, considere abandonar el visionado». La coña va más allá del genérico «Clasificación 18+. Desnudez, consumo de tabaco, lenguaje malsonante, contenido sexual». Y empieza, antes de la trama, con una parodia de ‘La princesa prometida’, algo tradicional en el porno. Hay hasta versiones de ‘La cena de los acusados’, de las comedias de William Powell y Myrna Loy como Nicky y Nora Charles. En la porno, el perro, en lugar de Asta se llama Pasta. En ‘La doncella sometida’ vemos a un tipo que se presenta ante una damisela: «Mi nombre es Diego de la Verga. Tú te foll… a mi padre. Prepárate para gemir». Y se ponen a ello.’Cochinas’ (Prime Video) es una comedia con ocho capítulos de media hora creada por Carlos del Hoyo (‘Señoras del (h)Ampa’) y coescrita con Irene Bohoyo . Ambientada en Valladolid en 1998 (no son los tiempos de ‘Entre visillos’ pero como si lo fueran), está protagonizada por Nines (Malena Alterio). Su marido, que regenta un videoclub ruinoso, se queda en coma y ella tiene que reflotar el negocio. Si Mary-Louise Parker en ‘Weeds’ vende marihuana, Nines reorienta su negocio al porno porque es lo único que da beneficios. Carlos del Hoyo ha llevado su historia a los 90, cuando los jóvenes escuchaban a Lorena Berdún y así aproximarse también al sexo de señoras de mediana edad, al sexo alejado de la idealización (si eso es ideal) del porno cinematográfico o del sexo coreografiado de cualquier película. Es una serie muy divertida. Vi varios capítulos sentada al lado de un mormón en un autobús y cada vez que salía una escena de sexo más o menos explícito pensaba que lo mismo cambiaba su objetivo de evangelización por mí y las cochinadas que estaba viendo. Ya sabe, «si la visión del cuerpo humano o la intimidad le resulta perturbadora, considere abandonar el visionado». Noticia relacionada general No No ‘Cochinas’: porno y desnudos para liberar a las mujeres de los 90 Lucía CabanelasMucho más perturbadora es ‘Half Man’ (HBO Max), aunque solo haya un capítulo. Es la nueva creación de Richard Gadd (‘Mi reino de peluche’) . Dos hombres, dos hermanastros, dos maneras de ver la masculinidad. Jaime Bell y Richard Gadd . Bell es un chiquilicuatre atemorizado en el colegio por los matones de clase. Y por el propio hermano, un tiparraco violento, seguro de sí mismo. Un animal que desprecia las emociones. Aunque es un tanto inútil. La relación entre ambos que se trata de explicar a partir de los años (la ficción empieza en la actualidad, en la boda del débil) es la del sindiós emocional de ambos. Hay hermanos menos complicados. Así, en la segunda temporada de ‘Una nueva jugada’ (Netflix), donde Kate Hudson tiene que hacerse con los Waves, franquicia de la NBA, tras el escándalo protagonizado por su hermano (Justin Theroux). Kate Hudson puede consolarse por no tener a Richad Gadd de hermano. Empieza ‘Cochinas’ y lees: «Esta producción contiene desnudez, simulaciones sexuales y algunos detalles potencialmente ofensivos. Si la visión del cuerpo humano o la intimidad le resulta perturbadora, considere abandonar el visionado». La coña va más allá del genérico «Clasificación 18+. Desnudez, consumo de tabaco, lenguaje malsonante, contenido sexual». Y empieza, antes de la trama, con una parodia de ‘La princesa prometida’, algo tradicional en el porno. Hay hasta versiones de ‘La cena de los acusados’, de las comedias de William Powell y Myrna Loy como Nicky y Nora Charles. En la porno, el perro, en lugar de Asta se llama Pasta. En ‘La doncella sometida’ vemos a un tipo que se presenta ante una damisela: «Mi nombre es Diego de la Verga. Tú te foll… a mi padre. Prepárate para gemir». Y se ponen a ello.’Cochinas’ (Prime Video) es una comedia con ocho capítulos de media hora creada por Carlos del Hoyo (‘Señoras del (h)Ampa’) y coescrita con Irene Bohoyo . Ambientada en Valladolid en 1998 (no son los tiempos de ‘Entre visillos’ pero como si lo fueran), está protagonizada por Nines (Malena Alterio). Su marido, que regenta un videoclub ruinoso, se queda en coma y ella tiene que reflotar el negocio. Si Mary-Louise Parker en ‘Weeds’ vende marihuana, Nines reorienta su negocio al porno porque es lo único que da beneficios. Carlos del Hoyo ha llevado su historia a los 90, cuando los jóvenes escuchaban a Lorena Berdún y así aproximarse también al sexo de señoras de mediana edad, al sexo alejado de la idealización (si eso es ideal) del porno cinematográfico o del sexo coreografiado de cualquier película. Es una serie muy divertida. Vi varios capítulos sentada al lado de un mormón en un autobús y cada vez que salía una escena de sexo más o menos explícito pensaba que lo mismo cambiaba su objetivo de evangelización por mí y las cochinadas que estaba viendo. Ya sabe, «si la visión del cuerpo humano o la intimidad le resulta perturbadora, considere abandonar el visionado». Noticia relacionada general No No ‘Cochinas’: porno y desnudos para liberar a las mujeres de los 90 Lucía CabanelasMucho más perturbadora es ‘Half Man’ (HBO Max), aunque solo haya un capítulo. Es la nueva creación de Richard Gadd (‘Mi reino de peluche’) . Dos hombres, dos hermanastros, dos maneras de ver la masculinidad. Jaime Bell y Richard Gadd . Bell es un chiquilicuatre atemorizado en el colegio por los matones de clase. Y por el propio hermano, un tiparraco violento, seguro de sí mismo. Un animal que desprecia las emociones. Aunque es un tanto inútil. La relación entre ambos que se trata de explicar a partir de los años (la ficción empieza en la actualidad, en la boda del débil) es la del sindiós emocional de ambos. Hay hermanos menos complicados. Así, en la segunda temporada de ‘Una nueva jugada’ (Netflix), donde Kate Hudson tiene que hacerse con los Waves, franquicia de la NBA, tras el escándalo protagonizado por su hermano (Justin Theroux). Kate Hudson puede consolarse por no tener a Richad Gadd de hermano.
Empieza ‘Cochinas’ y lees: «Esta producción contiene desnudez, simulaciones sexuales y algunos detalles potencialmente ofensivos. Si la visión del cuerpo humano o la intimidad le resulta perturbadora, considere abandonar el visionado». La coña va más allá del genérico «Clasificación 18+. Desnudez, consumo de tabaco, lenguaje … malsonante, contenido sexual». Y empieza, antes de la trama, con una parodia de ‘La princesa prometida’, algo tradicional en el porno. Hay hasta versiones de ‘La cena de los acusados’, de las comedias de William Powell y Myrna Loy como Nicky y Nora Charles. En la porno, el perro, en lugar de Asta se llama Pasta. En ‘La doncella sometida’ vemos a un tipo que se presenta ante una damisela: «Mi nombre es Diego de la Verga. Tú te foll… a mi padre. Prepárate para gemir». Y se ponen a ello.
‘Cochinas’ (Prime Video) es una comedia con ocho capítulos de media hora creada por Carlos del Hoyo (‘Señoras del (h)Ampa’) y coescrita con Irene Bohoyo. Ambientada en Valladolid en 1998 (no son los tiempos de ‘Entre visillos’ pero como si lo fueran), está protagonizada por Nines (Malena Alterio). Su marido, que regenta un videoclub ruinoso, se queda en coma y ella tiene que reflotar el negocio. Si Mary-Louise Parker en ‘Weeds’ vende marihuana, Nines reorienta su negocio al porno porque es lo único que da beneficios. Carlos del Hoyo ha llevado su historia a los 90, cuando los jóvenes escuchaban a Lorena Berdún y así aproximarse también al sexo de señoras de mediana edad, al sexo alejado de la idealización (si eso es ideal) del porno cinematográfico o del sexo coreografiado de cualquier película. Es una serie muy divertida. Vi varios capítulos sentada al lado de un mormón en un autobús y cada vez que salía una escena de sexo más o menos explícito pensaba que lo mismo cambiaba su objetivo de evangelización por mí y las cochinadas que estaba viendo.
Ya sabe, «si la visión del cuerpo humano o la intimidad le resulta perturbadora, considere abandonar el visionado».
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Mucho más perturbadora es ‘Half Man’ (HBO Max), aunque solo haya un capítulo. Es la nueva creación de Richard Gadd (‘Mi reino de peluche’). Dos hombres, dos hermanastros, dos maneras de ver la masculinidad. Jaime Bell y Richard Gadd. Bell es un chiquilicuatre atemorizado en el colegio por los matones de clase. Y por el propio hermano, un tiparraco violento, seguro de sí mismo. Un animal que desprecia las emociones. Aunque es un tanto inútil. La relación entre ambos que se trata de explicar a partir de los años (la ficción empieza en la actualidad, en la boda del débil) es la del sindiós emocional de ambos.
Hay hermanos menos complicados. Así, en la segunda temporada de ‘Una nueva jugada’ (Netflix), donde Kate Hudson tiene que hacerse con los Waves, franquicia de la NBA, tras el escándalo protagonizado por su hermano (Justin Theroux). Kate Hudson puede consolarse por no tener a Richad Gadd de hermano.
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