«¡Sorpresa, Barcelona!» Así se presentó Olivia Rodrigo en el que fue el gran concierto de última hora del Primavera Sound. Vestida con una camiseta marinera y unos shorts negros, la nueva diva del pop adolescente arrancó con ¡Bad idea right?’, de su segundo disco ‘Guts’ y dejó con la piel de gallina a la invasión de veinteañeros ingleses que formaban el público de la cantante. Esta versión April Lavigne 2.0 de pop punk teen angst ha convertido a Rodrigo en la nueva reina de la generación Z. Y con todo merecimiento. Desprende una frescura contagiosa. Daba igual que sólo se conociese su actuación en el Primavera desde las seis de la tarde, consiguió que toda la muchachada abandonase a los clásicos My Bloody Valentine y se fuese a ver a este fenómeno anfetamínico. Este es el Primavera Sound 2026, la fiesta de todas las edades, y si se quieren mezclar, bien, como en The Cure, y si no, pues también. Todos tienen su camino propio «¿Cómo estáis? Gracias por venir en el último minuto», dijo emocionada ante una muchadumbre que cantaba a la perfección todas sus canciones. Su repertorio está a años luz de otra cantante como Addison Rae y tampoco necesita grandes coreografías ni poses de femme fatale. A ella le vale con saltar, dar vueltas, correr, tropezarse, reír y al mismo tiempo cantar como los ángeles. Ya desde el arranque demostró que no tenía tiempo que perder y de una tacada tocó dos de sus grandes baladas, Vampire’ , un medio tiempo con un apasionado in crescendo dramático y demoledor y «Drivers License», la canción que la dio a conocer de la noche a la mañana compuesta cuando sólo tenía 19 años.Aunque lo mejor estaba por llegar. Después de interpretar su nuevo single, ‘Drop dead’, de su inminente nuevo disco, ‘You seem pretty sad for a girl so in love’ , presentó una de sus nuevas canciones, ‘What’s wrong with me’. Pero no lo hizo sola, invitó al escenario a Robert Smith. Si en Glastonbury cantaron juntos ‘Friday I’m in love’, aquí se llevó al líder de The Cure a su terreno. Algo hay de teen angst, belleza delicada y melancolía en las canciones de los dos. Si ayer Smith consiguió nuevos fans jóvenes para su causa después de 2 horas y media de hits tras hits, hoy los ha acabado de convertir a todos en pequeños góticos de bolsillo.Noticia relacionada general No No The Cure seca las lágrimas a un Primavera Sound feliz y emocionado Carlos SalaLa lástima de las sorpresas es que, sí, hacen ilusión y son emocionantes, pero siempre son a costa de algo. Esta vez fue a costa de poder disfrutar de My Bloody Valentine . En las calles del Fórum se repartían tapones de los oídos por temor a los niveles de distorsión sonora que Kevin Shields y compañía iban a crear. No fue para tanto. Desde el inicio intercalaron obras maestras de la superposición de capas y capas de sonido con otras no tan abrasivas. Se mantuvieron fríos con el público, profesionales, pero pronto uno entendía el porqué son los inventores del ‘shoegaze’, estilo revitalizado gracias a Tik Tok.La noche había empezado fuerte. Demasiadas emociones. Cuando llegaron Gorillaz , el público parecía muy cansado. Un grupo con los matices y el virtuosismo ecléctico como éste, que mezcla a la vez pop, hip hop, funk, neosoul y lo que haga falta, es mejor al atardecer, siempre. Sobre todo si, además de atención, te piden bondad, amor y concordia. La banda de los dibujos animados hace tiempo que ya no son un misterio. DamonAlbarn, alma matter del grupo y líder también de Blur, apareció con gorro de montaña rojo y ganas de decir a todo el mundo lo que tenían que hacer. The XX, Baxter Dury, Slowdice y These New Puritans tocaron una jornada de contrastes en el PrimaveraPara empezar, misterio, música oriental y bases programadas, pero se dejaron pronto de pruebas y tocaron ‘On Melancholy Hill’, ganándose una de las ovaciones más estruendosas del festival. ‘Es un honor tocar en un sitio donde se apoya al pueblo palestino. Pueden intentar quitárnoslo todo. Robar también, pero lo que permanecemos intacto es que tenemos esperanza. Así que Viva Palestina, Viva Gaza y viva la justicia’, dijo uno de los músicos palestinos de la banda. ‘No sería hasta el final, con ‘Clint Eastwood’, que que la gente abandonaría feliz del todo el recinto. Porque ya eran las tres de la madrugada y lo único que quedaba era ver a loa revolucionarios Kneecapp.Aunque el concierto más preciso, delicado y maravilloso fue el de The XX. La banda londinense ha depurado su estilo minimalista y post punk y lo ha acercado mucho más a la electrónica berlinesa, recuperando así el brío y misterio con el que se presentaron al mundo. «La primera vez que venimos al Primavera fue en 2010 y desde entonces hemos vuelto siempre de diferentes formas, en solitario, en grupo. Adoramos al Primavera, son nuestro festival preferido», dijo Oliver Sim, el cantante de The XX. Siempre que un músico dice algo así, ¿es verdad no? Las nuevas canciones de la banda parecen haber implantado más ritmos extremos y contagiosos. Siguen siendo crepusculares, nocturnos, minimalistas, pero ahora te invitan a bailar, Se despidieron, como no podía ser otra, con ‘Intro’, la primera canción de su primer disco y que engloba la esencia de esta viva.La tarde había comenzado muy temprano. Un chico de torso desnudo se giró a su amigo español y le dijo: «Oye, este Barry B es un fenómeno, ¿Verdad?» Sí, lo es. Gafas de sol, Camila blanca, pelo rubio teñido a lo Eminem, Barry B salió al escenario como una moto para quemar 1500 calorías en una hora «¿Cómo os lo estáis pasando? A por el último día, que sea lo que Dios Quiera». dijo Barry B, Lo de este chico es talento puro, un viaje por el rock alternativo más noventero para apostar por melodías sencillas, producción severa y líneas rítmicas repetitivas. Sin embargo, esta jerarquía se desencaja cuando tocó ‘Silverado’ y hasta los extranjeros disfrutaron de lo lindo. Sorpresa con Robert SmithEn el Auditorio, por fin vimos un espectáculo audiovisual más allá del concierto al uso. These New Puritans han olvidado sus inicios raveros y ahora bucean por el minimalismo melodramático, el alt rok con juegos de sombras para explicar historias de oscuridad y tristeza. Nadie sabía muy bien lo que esperar, pero el resultado superó todas las expectativas con creces. Invitaron a Lisa Rodríguez a cantarOtra de las grandes triunfadoras de la jornada fue Grace Ives. Vestida de negro, sin sacarse sus gafas de sol de montura blanca, Grace Ives mereció mucho más público en un concierto corto, vibrante y de gran calado. Con “Babyyy”, su gran éxito de pop profundo y bailable vuando sólo era un niño, tocó la fibra a un público entusiasta. Había poca gente, pero la que había eran fans y se notaba.El excéntrico dandy Baxter Dury, hijo de Ian Dury, también sorprendió, divirtió y casi preocupó por igual por lo disparatado y errático de su comportamiento. ¿Estás bien, amigo? Pues estaba de fábula y a sus 54 años hizo bailar a chiquitos de 20 como si fuera Olivia Rodrigo. Este crooner hace del art pop un malabarismo impredecible. Sin duda, uno de los conciertos del festival por la conexión con el público. Con `Allbarone’ todo el público se convirtió in situ en el loco de Baxter Dury durante unos minutos. Había por lo menos diez mil de ellos. Fue espectacular.Noticia relacionada general No No El Primavera Sound cae ante el caos, la lluvia y los conciertos cancelados Carlos SalaOtro éxito, pero a las antípodas, fue el rock concentrado y melancólico de Big Thief. Está claro que Adrianne Lencker es una de las grandes compositoras de este nuevo siglo. Sólo hay que escuchar ‘Vampire Empire’ en directo para saber que estamos ante un grupo muy especial. Y entonces llegó Pedro Sánchez a la Sala VIP del Primavera y lo primero que vio fue a la gran Little Simz. La rapera llevaba una camiseta de la selección española de fútbol con el tres de Simz. «¡Sorpresa, Barcelona!» Así se presentó Olivia Rodrigo en el que fue el gran concierto de última hora del Primavera Sound. Vestida con una camiseta marinera y unos shorts negros, la nueva diva del pop adolescente arrancó con ¡Bad idea right?’, de su segundo disco ‘Guts’ y dejó con la piel de gallina a la invasión de veinteañeros ingleses que formaban el público de la cantante. Esta versión April Lavigne 2.0 de pop punk teen angst ha convertido a Rodrigo en la nueva reina de la generación Z. Y con todo merecimiento. Desprende una frescura contagiosa. Daba igual que sólo se conociese su actuación en el Primavera desde las seis de la tarde, consiguió que toda la muchachada abandonase a los clásicos My Bloody Valentine y se fuese a ver a este fenómeno anfetamínico. Este es el Primavera Sound 2026, la fiesta de todas las edades, y si se quieren mezclar, bien, como en The Cure, y si no, pues también. Todos tienen su camino propio «¿Cómo estáis? Gracias por venir en el último minuto», dijo emocionada ante una muchadumbre que cantaba a la perfección todas sus canciones. Su repertorio está a años luz de otra cantante como Addison Rae y tampoco necesita grandes coreografías ni poses de femme fatale. A ella le vale con saltar, dar vueltas, correr, tropezarse, reír y al mismo tiempo cantar como los ángeles. Ya desde el arranque demostró que no tenía tiempo que perder y de una tacada tocó dos de sus grandes baladas, Vampire’ , un medio tiempo con un apasionado in crescendo dramático y demoledor y «Drivers License», la canción que la dio a conocer de la noche a la mañana compuesta cuando sólo tenía 19 años.Aunque lo mejor estaba por llegar. Después de interpretar su nuevo single, ‘Drop dead’, de su inminente nuevo disco, ‘You seem pretty sad for a girl so in love’ , presentó una de sus nuevas canciones, ‘What’s wrong with me’. Pero no lo hizo sola, invitó al escenario a Robert Smith. Si en Glastonbury cantaron juntos ‘Friday I’m in love’, aquí se llevó al líder de The Cure a su terreno. Algo hay de teen angst, belleza delicada y melancolía en las canciones de los dos. Si ayer Smith consiguió nuevos fans jóvenes para su causa después de 2 horas y media de hits tras hits, hoy los ha acabado de convertir a todos en pequeños góticos de bolsillo.Noticia relacionada general No No The Cure seca las lágrimas a un Primavera Sound feliz y emocionado Carlos SalaLa lástima de las sorpresas es que, sí, hacen ilusión y son emocionantes, pero siempre son a costa de algo. Esta vez fue a costa de poder disfrutar de My Bloody Valentine . En las calles del Fórum se repartían tapones de los oídos por temor a los niveles de distorsión sonora que Kevin Shields y compañía iban a crear. No fue para tanto. Desde el inicio intercalaron obras maestras de la superposición de capas y capas de sonido con otras no tan abrasivas. Se mantuvieron fríos con el público, profesionales, pero pronto uno entendía el porqué son los inventores del ‘shoegaze’, estilo revitalizado gracias a Tik Tok.La noche había empezado fuerte. Demasiadas emociones. Cuando llegaron Gorillaz , el público parecía muy cansado. Un grupo con los matices y el virtuosismo ecléctico como éste, que mezcla a la vez pop, hip hop, funk, neosoul y lo que haga falta, es mejor al atardecer, siempre. Sobre todo si, además de atención, te piden bondad, amor y concordia. La banda de los dibujos animados hace tiempo que ya no son un misterio. DamonAlbarn, alma matter del grupo y líder también de Blur, apareció con gorro de montaña rojo y ganas de decir a todo el mundo lo que tenían que hacer. The XX, Baxter Dury, Slowdice y These New Puritans tocaron una jornada de contrastes en el PrimaveraPara empezar, misterio, música oriental y bases programadas, pero se dejaron pronto de pruebas y tocaron ‘On Melancholy Hill’, ganándose una de las ovaciones más estruendosas del festival. ‘Es un honor tocar en un sitio donde se apoya al pueblo palestino. Pueden intentar quitárnoslo todo. Robar también, pero lo que permanecemos intacto es que tenemos esperanza. Así que Viva Palestina, Viva Gaza y viva la justicia’, dijo uno de los músicos palestinos de la banda. ‘No sería hasta el final, con ‘Clint Eastwood’, que que la gente abandonaría feliz del todo el recinto. Porque ya eran las tres de la madrugada y lo único que quedaba era ver a loa revolucionarios Kneecapp.Aunque el concierto más preciso, delicado y maravilloso fue el de The XX. La banda londinense ha depurado su estilo minimalista y post punk y lo ha acercado mucho más a la electrónica berlinesa, recuperando así el brío y misterio con el que se presentaron al mundo. «La primera vez que venimos al Primavera fue en 2010 y desde entonces hemos vuelto siempre de diferentes formas, en solitario, en grupo. Adoramos al Primavera, son nuestro festival preferido», dijo Oliver Sim, el cantante de The XX. Siempre que un músico dice algo así, ¿es verdad no? Las nuevas canciones de la banda parecen haber implantado más ritmos extremos y contagiosos. Siguen siendo crepusculares, nocturnos, minimalistas, pero ahora te invitan a bailar, Se despidieron, como no podía ser otra, con ‘Intro’, la primera canción de su primer disco y que engloba la esencia de esta viva.La tarde había comenzado muy temprano. Un chico de torso desnudo se giró a su amigo español y le dijo: «Oye, este Barry B es un fenómeno, ¿Verdad?» Sí, lo es. Gafas de sol, Camila blanca, pelo rubio teñido a lo Eminem, Barry B salió al escenario como una moto para quemar 1500 calorías en una hora «¿Cómo os lo estáis pasando? A por el último día, que sea lo que Dios Quiera». dijo Barry B, Lo de este chico es talento puro, un viaje por el rock alternativo más noventero para apostar por melodías sencillas, producción severa y líneas rítmicas repetitivas. Sin embargo, esta jerarquía se desencaja cuando tocó ‘Silverado’ y hasta los extranjeros disfrutaron de lo lindo. Sorpresa con Robert SmithEn el Auditorio, por fin vimos un espectáculo audiovisual más allá del concierto al uso. These New Puritans han olvidado sus inicios raveros y ahora bucean por el minimalismo melodramático, el alt rok con juegos de sombras para explicar historias de oscuridad y tristeza. Nadie sabía muy bien lo que esperar, pero el resultado superó todas las expectativas con creces. Invitaron a Lisa Rodríguez a cantarOtra de las grandes triunfadoras de la jornada fue Grace Ives. Vestida de negro, sin sacarse sus gafas de sol de montura blanca, Grace Ives mereció mucho más público en un concierto corto, vibrante y de gran calado. Con “Babyyy”, su gran éxito de pop profundo y bailable vuando sólo era un niño, tocó la fibra a un público entusiasta. Había poca gente, pero la que había eran fans y se notaba.El excéntrico dandy Baxter Dury, hijo de Ian Dury, también sorprendió, divirtió y casi preocupó por igual por lo disparatado y errático de su comportamiento. ¿Estás bien, amigo? Pues estaba de fábula y a sus 54 años hizo bailar a chiquitos de 20 como si fuera Olivia Rodrigo. Este crooner hace del art pop un malabarismo impredecible. Sin duda, uno de los conciertos del festival por la conexión con el público. Con `Allbarone’ todo el público se convirtió in situ en el loco de Baxter Dury durante unos minutos. Había por lo menos diez mil de ellos. Fue espectacular.Noticia relacionada general No No El Primavera Sound cae ante el caos, la lluvia y los conciertos cancelados Carlos SalaOtro éxito, pero a las antípodas, fue el rock concentrado y melancólico de Big Thief. Está claro que Adrianne Lencker es una de las grandes compositoras de este nuevo siglo. Sólo hay que escuchar ‘Vampire Empire’ en directo para saber que estamos ante un grupo muy especial. Y entonces llegó Pedro Sánchez a la Sala VIP del Primavera y lo primero que vio fue a la gran Little Simz. La rapera llevaba una camiseta de la selección española de fútbol con el tres de Simz.
«¡Sorpresa, Barcelona!» Así se presentó Olivia Rodrigo en el que fue el gran concierto de última hora del Primavera Sound. Vestida con una camiseta marinera y unos shorts negros, la nueva diva del pop adolescente arrancó con ¡Bad idea right?’, de su segundo … disco ‘Guts’ y dejó con la piel de gallina a la invasión de veinteañeros ingleses que formaban el público de la cantante. Esta versión April Lavigne 2.0 de pop punk teen angst ha convertido a Rodrigo en la nueva reina de la generación Z. Y con todo merecimiento. Desprende una frescura contagiosa. Daba igual que sólo se conociese su actuación en el Primavera desde las seis de la tarde, consiguió que toda la muchachada abandonase a los clásicos My Bloody Valentine y se fuese a ver a este fenómeno anfetamínico. Este es el Primavera Sound 2026, la fiesta de todas las edades, y si se quieren mezclar, bien, como en The Cure, y si no, pues también. Todos tienen su camino propio
«¿Cómo estáis? Gracias por venir en el último minuto», dijo emocionada ante una muchadumbre que cantaba a la perfección todas sus canciones. Su repertorio está a años luz de otra cantante como Addison Rae y tampoco necesita grandes coreografías ni poses de femme fatale. A ella le vale con saltar, dar vueltas, correr, tropezarse, reír y al mismo tiempo cantar como los ángeles. Ya desde el arranque demostró que no tenía tiempo que perder y de una tacada tocó dos de sus grandes baladas, Vampire’, un medio tiempo con un apasionado in crescendo dramático y demoledor y «Drivers License», la canción que la dio a conocer de la noche a la mañana compuesta cuando sólo tenía 19 años.
Aunque lo mejor estaba por llegar. Después de interpretar su nuevo single, ‘Drop dead’, de su inminente nuevo disco, ‘You seem pretty sad for a girl so in love’, presentó una de sus nuevas canciones, ‘What’s wrong with me’. Pero no lo hizo sola, invitó al escenario a Robert Smith. Si en Glastonbury cantaron juntos ‘Friday I’m in love’, aquí se llevó al líder de The Cure a su terreno. Algo hay de teen angst, belleza delicada y melancolía en las canciones de los dos. Si ayer Smith consiguió nuevos fans jóvenes para su causa después de 2 horas y media de hits tras hits, hoy los ha acabado de convertir a todos en pequeños góticos de bolsillo.
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La lástima de las sorpresas es que, sí, hacen ilusión y son emocionantes, pero siempre son a costa de algo. Esta vez fue a costa de poder disfrutar de My Bloody Valentine. En las calles del Fórum se repartían tapones de los oídos por temor a los niveles de distorsión sonora que Kevin Shields y compañía iban a crear. No fue para tanto. Desde el inicio intercalaron obras maestras de la superposición de capas y capas de sonido con otras no tan abrasivas. Se mantuvieron fríos con el público, profesionales, pero pronto uno entendía el porqué son los inventores del ‘shoegaze’, estilo revitalizado gracias a Tik Tok.
La noche había empezado fuerte. Demasiadas emociones. Cuando llegaron Gorillaz, el público parecía muy cansado. Un grupo con los matices y el virtuosismo ecléctico como éste, que mezcla a la vez pop, hip hop, funk, neosoul y lo que haga falta, es mejor al atardecer, siempre. Sobre todo si, además de atención, te piden bondad, amor y concordia. La banda de los dibujos animados hace tiempo que ya no son un misterio. DamonAlbarn, alma matter del grupo y líder también de Blur, apareció con gorro de montaña rojo y ganas de decir a todo el mundo lo que tenían que hacer.
The XX, Baxter Dury, Slowdice y These New Puritans tocaron una jornada de contrastes en el Primavera
Para empezar, misterio, música oriental y bases programadas, pero se dejaron pronto de pruebas y tocaron ‘On Melancholy Hill’, ganándose una de las ovaciones más estruendosas del festival. ‘Es un honor tocar en un sitio donde se apoya al pueblo palestino. Pueden intentar quitárnoslo todo. Robar también, pero lo que permanecemos intacto es que tenemos esperanza. Así que Viva Palestina, Viva Gaza y viva la justicia’, dijo uno de los músicos palestinos de la banda. ‘No sería hasta el final, con ‘Clint Eastwood’, que que la gente abandonaría feliz del todo el recinto. Porque ya eran las tres de la madrugada y lo único que quedaba era ver a loa revolucionarios Kneecapp.
Aunque el concierto más preciso, delicado y maravilloso fue el de The XX. La banda londinense ha depurado su estilo minimalista y post punk y lo ha acercado mucho más a la electrónica berlinesa, recuperando así el brío y misterio con el que se presentaron al mundo. «La primera vez que venimos al Primavera fue en 2010 y desde entonces hemos vuelto siempre de diferentes formas, en solitario, en grupo. Adoramos al Primavera, son nuestro festival preferido», dijo Oliver Sim, el cantante de The XX. Siempre que un músico dice algo así, ¿es verdad no? Las nuevas canciones de la banda parecen haber implantado más ritmos extremos y contagiosos. Siguen siendo crepusculares, nocturnos, minimalistas, pero ahora te invitan a bailar, Se despidieron, como no podía ser otra, con ‘Intro’, la primera canción de su primer disco y que engloba la esencia de esta viva.
La tarde había comenzado muy temprano. Un chico de torso desnudo se giró a su amigo español y le dijo: «Oye, este Barry B es un fenómeno, ¿Verdad?» Sí, lo es. Gafas de sol, Camila blanca, pelo rubio teñido a lo Eminem, Barry B salió al escenario como una moto para quemar 1500 calorías en una hora «¿Cómo os lo estáis pasando? A por el último día, que sea lo que Dios Quiera». dijo Barry B, Lo de este chico es talento puro, un viaje por el rock alternativo más noventero para apostar por melodías sencillas, producción severa y líneas rítmicas repetitivas. Sin embargo, esta jerarquía se desencaja cuando tocó ‘Silverado’ y hasta los extranjeros disfrutaron de lo lindo.
Sorpresa con Robert Smith
En el Auditorio, por fin vimos un espectáculo audiovisual más allá del concierto al uso. These New Puritans han olvidado sus inicios raveros y ahora bucean por el minimalismo melodramático, el alt rok con juegos de sombras para explicar historias de oscuridad y tristeza. Nadie sabía muy bien lo que esperar, pero el resultado superó todas las expectativas con creces. Invitaron a Lisa Rodríguez a cantar
Otra de las grandes triunfadoras de la jornada fue Grace Ives. Vestida de negro, sin sacarse sus gafas de sol de montura blanca, Grace Ives mereció mucho más público en un concierto corto, vibrante y de gran calado. Con “Babyyy”, su gran éxito de pop profundo y bailable vuando sólo era un niño, tocó la fibra a un público entusiasta. Había poca gente, pero la que había eran fans y se notaba.
El excéntrico dandy Baxter Dury, hijo de Ian Dury, también sorprendió, divirtió y casi preocupó por igual por lo disparatado y errático de su comportamiento. ¿Estás bien, amigo? Pues estaba de fábula y a sus 54 años hizo bailar a chiquitos de 20 como si fuera Olivia Rodrigo. Este crooner hace del art pop un malabarismo impredecible. Sin duda, uno de los conciertos del festival por la conexión con el público. Con `Allbarone’ todo el público se convirtió in situ en el loco de Baxter Dury durante unos minutos. Había por lo menos diez mil de ellos. Fue espectacular.
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Otro éxito, pero a las antípodas, fue el rock concentrado y melancólico de Big Thief. Está claro que Adrianne Lencker es una de las grandes compositoras de este nuevo siglo. Sólo hay que escuchar ‘Vampire Empire’ en directo para saber que estamos ante un grupo muy especial. Y entonces llegó Pedro Sánchez a la Sala VIP del Primavera y lo primero que vio fue a la gran Little Simz. La rapera llevaba una camiseta de la selección española de fútbol con el tres de Simz.
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