La visita del Papa León XIV a España entra en la categoría de acontecimiento global con cada vez más semejanzas con otras citas de este alcance como la gira de Bad Bunny o el próximo Mundial de Fútbol. Las misas y los conciertos organizados estos días se estructuran bajo la misma premisa: provocar la sensación de que si no se acude se pierde la oportunidad de vivir algo único, a la vez que miles de personas y, sobre todo, que compartir a través de redes sociales. La Iglesia sabe que para provocar estas emociones el púlpito ya no es altavoz suficiente y recurre, como desde hace siglos, a la cultura popular y sus estrellas mainstream para evangelizar. La diferencia es que, en 2026, ya no solo sirve, como hizo San Pablo en los Hechos de los Apóstoles, citar a los poetas paganos de moda de aquel momento, ahora también hay que cederles la palabra a esas figuras carismáticas con millones de seguidores para que divulguen la palabra de Dios.
La visita del Papa León XIV a España entra en la categoría de acontecimiento global con cada vez más semejanzas con otras citas de este alcance como la gira de Bad Bunny o el próximo Mundial de Fútbol. Las misas y los conciertos organizados estos días se estructuran bajo la misma premisa: provocar la sensación de que si no se acude se pierde la oportunidad de vivir algo único, a la vez que miles de personas y, sobre todo, que compartir a través de redes sociales. La Iglesia sabe que para provocar estas emociones el púlpito ya no es altavoz suficiente y recurre, como desde hace siglos, a la cultura popular y sus estrellas mainstream para evangelizar. La diferencia es que, en 2026, ya no solo sirve, como hizo San Pablo en los Hechos de los Apóstoles, citar a los poetas paganos de moda de aquel momento, ahora también hay que cederles la palabra a esas figuras carismáticas con millones de seguidores para que divulguen la palabra de Dios. Seguir leyendo
La visita del Papa León XIV a España entra en la categoría de acontecimiento global con cada vez más semejanzas con otras citas de este alcance como la gira de Bad Bunny o el próximo Mundial de Fútbol. Las misas y los conciertos organizados estos días se estructuran bajo la misma premisa: provocar la sensación de que si no se acude se pierde la oportunidad de vivir algo único, a la vez que miles de personas y, sobre todo, que compartir a través de redes sociales. La Iglesia sabe que para provocar estas emociones el púlpito ya no es altavoz suficiente y recurre, como desde hace siglos, a la cultura popular y sus estrellas mainstream para evangelizar. La diferencia es que, en 2026, ya no solo sirve, como hizo San Pablo en los Hechos de los Apóstoles, citar a los poetas paganos de moda de aquel momento, ahora también hay que cederles la palabra a esas figuras carismáticas con millones de seguidores para que divulguen la palabra de Dios.
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