A lomos del «animal más noble que ha creado Dios» aparecieron cuatro jinetes de la Real Escuela de Arte Ecuestre para homenajear a su creador, don Álvaro Domecq Romero, un caballero sobre su corcel y sobre la tierra. Un señor, «un tipazo», como recordaba a su hermano (no de sangre) Julio Stuyck. En la anochecida contemplarían desde ese lugar al que un día todos llegaremos cómo bailan lo caballos andaluces. ¡Y cómo torean! Emotivo el homenaje operístico tributado y la entrega de un cuadro con el cartel de rejoneo de este viernes a los hermanos Luis y Antonio Domecq por parte del empresario Carlos Zúñiga. Ambientazo en los tendidos, cubiertos en sus tres cuartas partes. Tras aquel sentido homenaje y una ovación con ecos celestiales, Rui Fernandes levantó las palmas a dos pistas y en un palo citando al pitón contrario en los medios con el colaborador toro de San Pelayo, pese a echar la cara arriba en las rosas, ya harto de tanto tute. Hasta en Campo Pequeño sabían que ni el pinchazo antes del fulminante rejón le robaría la oreja. El festivo y amable público quería alegrías.Soberbiamente toreó en redondo Diego Ventura para encelar al segundo de salida. Dos rejones, de mejor ejecución que colocación, colocó a Razonante, en el que se adornó con las elevadas, pero en el que el manjar estaba en la lidia que le dio sobre Quirico, con el cuello hecho un arco y dándole el pecho siempre al toro, que acusó ese según rejón de castigo. Un portento Quitasueños, puro valor en dos ceñidísimos pares al quiebro. Milimétrico, sin espacio posible. Qué barbaridad. Sin fuelle ni poder andaba el de San Pelayo cuando sacó un arma infalible: Bronce, sin cabezada y con bocaditos. Qué corazón el de este caballo. Paso atrás abandonaba el redondel a las once y dos de la noche. Los violines, las rosas y la suerte del teléfono pusieron la coda, con el graderío en pie. Tuvo que apartar los pétalos antes de entrar a matar. A la primera: dos orejas con fuerte petición de rabo. El Puerto de Santa María Plaza Real Viernes, 7 de agosto de 2026. Cuarta de la temporada de verano. Tres cuartos de entrada. Toros de San Pelayo, cinqueño el 4º, bien presentados para rejones y de buen juego en conjunto, Rui Fernandes, pinchazo y rejón contrario (oreja). Diego Ventura, rejón trasero (dos orejas con fuerte petición de rabo). Moura Caetano, rejón contrario atravesado, pinchazo, rejón y descabello (saludos). Andrés Romero, medio muy atravesado y varios pinchazos (silencio tras dos avisos) Sebastián Fernández, r Duarte Fernandes, rTuvo sabor clásico la faena de Moura Caetano al más estrechote y buen tercero, con dos banderillas en las que expuso de verdad. Todas de buena colocación, desde la extralargas a la rosa. Lástima que no tuviera muerte el rejón.Con ganas, pero acelerada, la labor de Andrés Romero bajo la atenta mirada del maestro Ventura. Quiso caldear el ambiente con una ración de cortas antes de la hora final, en la que el cinqueño perdió las manos y el rejón solo entró en su mitad. Pinchó y pinchó luego hasta anotarse dos avisos. A lomos del «animal más noble que ha creado Dios» aparecieron cuatro jinetes de la Real Escuela de Arte Ecuestre para homenajear a su creador, don Álvaro Domecq Romero, un caballero sobre su corcel y sobre la tierra. Un señor, «un tipazo», como recordaba a su hermano (no de sangre) Julio Stuyck. En la anochecida contemplarían desde ese lugar al que un día todos llegaremos cómo bailan lo caballos andaluces. ¡Y cómo torean! Emotivo el homenaje operístico tributado y la entrega de un cuadro con el cartel de rejoneo de este viernes a los hermanos Luis y Antonio Domecq por parte del empresario Carlos Zúñiga. Ambientazo en los tendidos, cubiertos en sus tres cuartas partes. Tras aquel sentido homenaje y una ovación con ecos celestiales, Rui Fernandes levantó las palmas a dos pistas y en un palo citando al pitón contrario en los medios con el colaborador toro de San Pelayo, pese a echar la cara arriba en las rosas, ya harto de tanto tute. Hasta en Campo Pequeño sabían que ni el pinchazo antes del fulminante rejón le robaría la oreja. El festivo y amable público quería alegrías.Soberbiamente toreó en redondo Diego Ventura para encelar al segundo de salida. Dos rejones, de mejor ejecución que colocación, colocó a Razonante, en el que se adornó con las elevadas, pero en el que el manjar estaba en la lidia que le dio sobre Quirico, con el cuello hecho un arco y dándole el pecho siempre al toro, que acusó ese según rejón de castigo. Un portento Quitasueños, puro valor en dos ceñidísimos pares al quiebro. Milimétrico, sin espacio posible. Qué barbaridad. Sin fuelle ni poder andaba el de San Pelayo cuando sacó un arma infalible: Bronce, sin cabezada y con bocaditos. Qué corazón el de este caballo. Paso atrás abandonaba el redondel a las once y dos de la noche. Los violines, las rosas y la suerte del teléfono pusieron la coda, con el graderío en pie. Tuvo que apartar los pétalos antes de entrar a matar. A la primera: dos orejas con fuerte petición de rabo. El Puerto de Santa María Plaza Real Viernes, 7 de agosto de 2026. Cuarta de la temporada de verano. Tres cuartos de entrada. Toros de San Pelayo, cinqueño el 4º, bien presentados para rejones y de buen juego en conjunto, Rui Fernandes, pinchazo y rejón contrario (oreja). Diego Ventura, rejón trasero (dos orejas con fuerte petición de rabo). Moura Caetano, rejón contrario atravesado, pinchazo, rejón y descabello (saludos). Andrés Romero, medio muy atravesado y varios pinchazos (silencio tras dos avisos) Sebastián Fernández, r Duarte Fernandes, rTuvo sabor clásico la faena de Moura Caetano al más estrechote y buen tercero, con dos banderillas en las que expuso de verdad. Todas de buena colocación, desde la extralargas a la rosa. Lástima que no tuviera muerte el rejón.Con ganas, pero acelerada, la labor de Andrés Romero bajo la atenta mirada del maestro Ventura. Quiso caldear el ambiente con una ración de cortas antes de la hora final, en la que el cinqueño perdió las manos y el rejón solo entró en su mitad. Pinchó y pinchó luego hasta anotarse dos avisos.
A lomos del «animal más noble que ha creado Dios» aparecieron cuatro jinetes de la Real Escuela de Arte Ecuestre para homenajear a su creador, don Álvaro Domecq Romero, un caballero sobre su corcel y sobre la tierra. Un señor, «un tipazo», como recordaba a … su hermano (no de sangre) Julio Stuyck. En la anochecida contemplarían desde ese lugar al que un día todos llegaremos cómo bailan lo caballos andaluces. ¡Y cómo torean! Emotivo el homenaje operístico tributado y la entrega de un cuadro con el cartel de rejoneo de este viernes a los hermanos Luis y Antonio Domecq por parte del empresario Carlos Zúñiga.
Ambientazo en los tendidos, cubiertos en sus tres cuartas partes. Tras aquel sentido homenaje y una ovación con ecos celestiales, Rui Fernandes levantó las palmas a dos pistas y en un palo citando al pitón contrario en los medios con el colaborador toro de San Pelayo, pese a echar la cara arriba en las rosas, ya harto de tanto tute. Hasta en Campo Pequeño sabían que ni el pinchazo antes del fulminante rejón le robaría la oreja. El festivo y amable público quería alegrías.
Soberbiamente toreó en redondo Diego Ventura para encelar al segundo de salida. Dos rejones, de mejor ejecución que colocación, colocó a Razonante, en el que se adornó con las elevadas, pero en el que el manjar estaba en la lidia que le dio sobre Quirico, con el cuello hecho un arco y dándole el pecho siempre al toro, que acusó ese según rejón de castigo. Un portento Quitasueños, puro valor en dos ceñidísimos pares al quiebro. Milimétrico, sin espacio posible. Qué barbaridad. Sin fuelle ni poder andaba el de San Pelayo cuando sacó un arma infalible: Bronce, sin cabezada y con bocaditos. Qué corazón el de este caballo. Paso atrás abandonaba el redondel a las once y dos de la noche. Los violines, las rosas y la suerte del teléfono pusieron la coda, con el graderío en pie. Tuvo que apartar los pétalos antes de entrar a matar. A la primera: dos orejas con fortísima petición de rabo.
El Puerto de Santa María
-
Plaza Real
Viernes, 7 de agosto de 2026. Cuarta de la temporada de verano. Tres cuartos de entrada. Toros de San Pelayo, cinqueños 4º y 5º,
-
Rui Fernandes,
pinchazo y rejón contrario (oreja). -
Diego Ventura,
rejón trasero (dos orejas con fuerte petición de rabo). -
Moura Caetano,
rejón contrario atravesado, pinchazo, rejón y descabello (saludos). -
Andrés Romero,
r -
Sebastián Fernández,
r -
Duarte Fernandes,
r
-
Tuvo sabor clásico la faena de Moura Caetano al buen tercero, con dos banderillas en las que expuso de verdad. Todas de buena colocación, desde la extralargas a la rosa. Lástima que no tuviera muerte el rejón.
RSS de noticias de cultura
