«Delantales preparados… ¡Llega la magia a las cocinas de MasterChef Junior!». Este mensaje en Instagram bien podría haber aparecido en una cuenta de RTVE, que hasta ahora ha sido el tradicional medio donde se ha emitido la versión para niños del popular — y polémico — el ‘talent show’ de cocina… si no fuera porque la siguiente frase de ese mismo post es «La nueva temporada, solo en Disney+» . TVE ha perdido la potestad exclusiva sobre este formato.La nueva temporada de MasterChef Junior, la duodécima, no se verá en la televisión lineal. Los seguidores del formato tendrán que suscribirse a Disney+ si quieren verlo. Será el único cambio, que no es menor, en el devenir del popular programa, ya que se mantendrán los chef y presentadores —Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Delicious Martha— , el plató y demás.El acuerdo entre Shine Iberia, la productora, y Disney+ supone toda una revolución para este formato, si bien de momento solo afecta a la versión infantil. Tanto el programa con concursantes anónimos como el de famosos (‘Celebrity’) seguirán en TVE. De hecho, ‘MasterChef Celebrity Legends’ se encuentra en plena emisión.Desde su irrupción en la parrilla televisiva en diciembre de 2013, MasterChef Junior se ha consolidado como un fenómeno de audiencias, pero su trayectoria de más de una década no ha estado exenta de un creciente escrutinio público. Si bien el talent show de La 1 logró en sus inicios acercar la gastronomía a los más pequeños, con el paso de las temporadas el formato ha evidenciado una preocupante deriva hacia las dinámicas del reality show, primando con frecuencia el conflicto y el espectáculo emocional sobre la pedagogía culinaria. Las voces más críticas apuntan a la excesiva presión psicológica a la que son sometidos los menores y a unos horarios de emisión maratonianos que se adentran en la madrugada, a todas luces incompatibles con el horario infantil. Así, lo que nació como un inocente concurso de talentos, se debate hoy entre su indiscutible rentabilidad como clásico navideño y el debate ético sobre los límites del entretenimiento televisivo cuando hay niños frente a los fogones. «Delantales preparados… ¡Llega la magia a las cocinas de MasterChef Junior!». Este mensaje en Instagram bien podría haber aparecido en una cuenta de RTVE, que hasta ahora ha sido el tradicional medio donde se ha emitido la versión para niños del popular — y polémico — el ‘talent show’ de cocina… si no fuera porque la siguiente frase de ese mismo post es «La nueva temporada, solo en Disney+» . TVE ha perdido la potestad exclusiva sobre este formato.La nueva temporada de MasterChef Junior, la duodécima, no se verá en la televisión lineal. Los seguidores del formato tendrán que suscribirse a Disney+ si quieren verlo. Será el único cambio, que no es menor, en el devenir del popular programa, ya que se mantendrán los chef y presentadores —Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Delicious Martha— , el plató y demás.El acuerdo entre Shine Iberia, la productora, y Disney+ supone toda una revolución para este formato, si bien de momento solo afecta a la versión infantil. Tanto el programa con concursantes anónimos como el de famosos (‘Celebrity’) seguirán en TVE. De hecho, ‘MasterChef Celebrity Legends’ se encuentra en plena emisión.Desde su irrupción en la parrilla televisiva en diciembre de 2013, MasterChef Junior se ha consolidado como un fenómeno de audiencias, pero su trayectoria de más de una década no ha estado exenta de un creciente escrutinio público. Si bien el talent show de La 1 logró en sus inicios acercar la gastronomía a los más pequeños, con el paso de las temporadas el formato ha evidenciado una preocupante deriva hacia las dinámicas del reality show, primando con frecuencia el conflicto y el espectáculo emocional sobre la pedagogía culinaria. Las voces más críticas apuntan a la excesiva presión psicológica a la que son sometidos los menores y a unos horarios de emisión maratonianos que se adentran en la madrugada, a todas luces incompatibles con el horario infantil. Así, lo que nació como un inocente concurso de talentos, se debate hoy entre su indiscutible rentabilidad como clásico navideño y el debate ético sobre los límites del entretenimiento televisivo cuando hay niños frente a los fogones.

«Delantales preparados… ¡Llega la magia a las cocinas de MasterChef Junior!». Este mensaje en Instagram bien podría haber aparecido en una cuenta de RTVE, que hasta ahora ha sido el tradicional medio donde se ha emitido la versión para niños del popular —y polémico— el ‘talent show’ de cocina… si no fuera porque la siguiente frase de ese mismo post es «La nueva temporada, solo en Disney+». TVE ha perdido la potestad exclusiva sobre este formato.
La nueva temporada de MasterChef Junior, la duodécima, no se verá en la televisión lineal. Los seguidores del formato tendrán que suscribirse a Disney+ si quieren verlo. Será el único cambio, que no es menor, en el devenir del popular programa, ya que se mantendrán los chef y presentadores —Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Delicious Martha—, el plató y demás.
El acuerdo entre Shine Iberia, la productora, y Disney+ supone toda una revolución para este formato, si bien de momento solo afecta a la versión infantil. Tanto el programa con concursantes anónimos como el de famosos (‘Celebrity’) seguirán en TVE. De hecho, ‘MasterChef Celebrity Legends’ se encuentra en plena emisión.
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Francisco J. Jurado
Desde su irrupción en la parrilla televisiva en diciembre de 2013, MasterChef Junior se ha consolidado como un fenómeno de audiencias, pero su trayectoria de más de una década no ha estado exenta de un creciente escrutinio público.
Si bien el talent show de La 1 logró en sus inicios acercar la gastronomía a los más pequeños, con el paso de las temporadas el formato ha evidenciado una preocupante deriva hacia las dinámicas del reality show, primando con frecuencia el conflicto y el espectáculo emocional sobre la pedagogía culinaria.
Las voces más críticas apuntan a la excesiva presión psicológica a la que son sometidos los menores y a unos horarios de emisión maratonianos que se adentran en la madrugada, a todas luces incompatibles con el horario infantil. Así, lo que nació como un inocente concurso de talentos, se debate hoy entre su indiscutible rentabilidad como clásico navideño y el debate ético sobre los límites del entretenimiento televisivo cuando hay niños frente a los fogones.
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