La directora española Paula Ortiz ha presentado en la Fiesta del Cine de Roma ‘Pétros Ení’, su primer documental, en el que reconstruye la búsqueda de los restos mortales del apóstol Pedro. Chris Pratt guía al espectador desde la plaza de San Pedro hasta la necrópolis vaticana y León XIV hace su primera incursión cinematográfica. El escenario principal es la basílica de San Pedro, pero, en vez de ceñirse a mirar hacia arriba, hacia la cúpula de Miguel Ángel, la película mira hacia abajo. Desciende literalmente hasta los cimientos del Vaticano para preguntarse de dónde sale la fuerza que ha inspirado su belleza. Allí, en la necrópolis, una inscripción con las palabras en griego ‘ Pétros Ení ‘ («Pedro está aquí») dio la pista definitiva a los arqueólogos. «Ha sido un desafío enorme. Es un lugar de una profundidad espiritual maravillosa, con una inmensa riqueza artística y un poderoso anhelo de trascendencia. Para nuestro equipo ha sido una de las experiencias más brillantes y emocionantes que hemos vivido. Espero que la aventura espiritual, histórica, artística y humana que propone la película llegue también al espectador», explica Ortiz a este periódico tras la primera proyección de la cinta en la Ciudad Eterna.A lo largo de sus 60 minutos, Chris Pratt camina por las calles de Roma y los rincones del Vaticano. Hace de Virgilio , planteándose qué o quién ha hecho que, desde hace siglos, millones de personas se encaminen hasta Roma para atravesar los umbrales de la basílica de San Pedro. También, cuál es la piedra que sostiene sus imponentes columnas, su cúpula y en último término la fe católica.Bajo la tierraEn busca de respuestas, Pratt desciende varios metros bajo tierra en el Vaticano hasta la antigua necrópolis donde fue enterrado el apóstol Pedro. Lo hace durante un recorrido que inicia sintiendo el abrazo de la columnata de Bernini y pasa por los archivos que custodian manuscritos de Miguel Ángel. Una de las respuestas se la da León XIV en su debut cinematográfico. «Dirigir al Papa fue un privilegio y un honor, pero impone más presión que dirigir a cualquier actor», reconoce Ortiz. «Durante mucho tiempo no supimos si sería posible contar con él, pues su agenda es complejísima y existen muchas cuestiones de seguridad. Pero tres días antes de terminar el rodaje me comunicaron que llegaría a las siete de la tarde y que no podría ponerse a repetir planos o tomas. Teníamos que hacerlo bien a la primera. Imagina la presión», confía. Asegura que, al final, el Papa se mostró «una persona extraordinariamente colaboradora, atenta y precisa. Grabarlo fue un momento único».«Tres días antes de terminar el rodaje me comunicaron que el Papa llegaría a las siete de la tarde y que no podría ponerse a repetir planos o tomas. Teníamos que hacerlo bien a la primera. Imagina la presión» Paula Ortiz Directora y guionistaLas palabras del Pontífice no eran parte del guion. Él mismo las preparó. En ‘Pétros Ení’, León XIV se presenta como sucesor del apóstol y recuerda que «eslabón tras eslabón, esa frágil cadena de sucesores de Pedro ha llegado hasta nosotros». «También yo, Obispo de Roma, consciente de mi propia debilidad, repito la profesión de fe del Apóstol a quien Jesús transformó en pescador de hombres», afirma.El viernes, tras su estreno en la Fiesta del Cine de Roma, la película recibió varios minutos de aplausos. «Al principio no pensaba que una oportunidad así pudiera recaer sobre mí, durante mucho tiempo sentí que algo tan importante estaba destinado a otras personas. Y, sin embargo, aquí estamos, con el documental terminado», suspira aliviada Ortiz.El origen del proyectoEl proyecto nació en 2024, cuando el Vaticano propuso a la cineasta aragonesa hacer este documental con vistas a los 400 años de la consagración de la actual basílica, el 18 de noviembre de 1626. Lo produce AF Films, de Frank Ariza y Manu Vega, junto a Vatican Media y la Fabbrica di San Pietro. Firma el guion Andrea Tornielli y cuenta con el asesoramiento de Pietro Zander, el arqueólogo responsable de la basílica. Para realizar el documental, han recibido un permiso inédito que les ha permitido llevar las cámaras hasta la tumba de Pedro y grabar por primera vez los restos del primer apóstol en el mismo cubículo en el que fueron descubiertos.Paula Ortiz cuenta que una de las cosas que más le atrajo del proyecto fue la propuesta de «rodar en el Vaticano y acercarme a algunos de sus secretos, a lugares donde casi nadie entra, como la necrópolis. Pero también me pareció fascinante la idea de retratar para el mundo contemporáneo toda la belleza de la Basílica de San Pedro».Pratt, en diferentes escenas del largometraje AF FilmsEl apóstol Pedro fue martirizado en Roma en el año 64, en el Circo de Nerón situado junto a la colina vaticana. Según la tradición, fue crucificado boca abajo y sus discípulos lo enterraron en una necrópolis cercana. Los primeros cristianos consideraron esa sepultura como lugar de peregrinación y por eso, en el siglo IV, el emperador Constantino edificó sobre ella una primera basílica. Cuando siglos más tarde fue derruida, se reconstruyó con la ayuda de los grandes artistas de su tiempo, a caballo entre el Renacimiento y el Barroco romano. A lo largo de los siglos, los papas consideraron una ofensa a la memoria del santo buscar su tumba bajo este templo. Pero en 1939, Pío XII decidió intentar localizarla, aprovechando que se debían hacer obras en esa zona. Las excavaciones se realizaron en tiempos complejos, mientras Europa estaba sumida en la Segunda Guerra Mundial. En torno a 1950, los arqueólogos localizaron varios metros bajo el altar papal un sepulcro cubierto con tejas en torno al que se agrupaban otros. Lo identificaron con la tumba de Pedro. Sin embargo, esa tumba estaba vacía.El Papa, durante el documental AF FilmsPara descubrir dónde estaban los restos, el Vaticano pidió ayuda a arqueólogos, médicos y teólogos. Entonces, en un muro lateral junto a la antigua tumba, la epigrafista Margherita Guarducci descifró la inscripción ‘Pétros Ení’ («Pedro está aquí»). Era la pista definitiva, pues apuntaba a un pequeño nicho con algunos huesos. Refiriéndose a ellos, en 1968, el entonces Papa, Pablo VI, anunció emocionado, con plural mayestático, que «tenemos motivos para creer que se han hallado los escasos pero sacrosantos restos mortales del Príncipe de los Apóstoles».Experiencia irrepetible«El documental cuenta la historia de cómo se descubrieron los orígenes de una tradición de dos mil años y, al mismo tiempo, retrata uno de los lugares más significativos del planeta», explica Ortiz. «Más allá de la inmensa belleza artística, San Pedro es un lugar que sigue conmoviéndome profundamente. Allí se concentra un enorme esfuerzo humano: esfuerzo artístico, espiritual, intelectual y también emocional. Hay siglos de oración, de creatividad, de búsqueda de la verdad, de sufrimiento y de esperanza. Ver hasta qué punto los seres humanos somos capaces de construir algo así resulta verdaderamente bello», dice.Paula Ortiz se considera «humanista» y, por eso, a lo largo de su trayectoria ha sentido el magnetismo de «grandes faros de la cultura y del conocimiento, de los lugares y personajes que ayudan a explicar quiénes somos». Eso ha llevado su filmografía hacia Federico García Lorca, Teresa de Jesús y Ernest Hemingway . «Me parece muy hermoso intentar comprenderlos y traducirlos al lenguaje cinematográfico. Ahora el Vaticano me hace sentir una persona muy afortunada con Pedro de Betsaida. Son historias que siguen siendo semillas de nuestra cultura, relatos que continúan iluminando nuestra forma de entender el mundo», asegura.«El documental cuenta la historia de cómo se descubrieron los orígenes de una tradición de dos mil años y, al mismo tiempo, retrata uno de los lugares más significativos del planeta» Paula Ortiz Directora y guionistaDurante el rodaje, de día, el equipo filmaba en la necrópolis, cerrada al público. A partir de las siete de la tarde, cuando el Vaticano cerraba las puertas a los peregrinos, la basílica quedaba reservada al documental y podían permanecer en ella a solas hasta las once de la noche. Con ese margen, Ortiz y su equipo filmaron con drones desde ángulos inaccesibles, iluminaron un espacio de dimensiones colosales y diseñaron el sonido de un viaje en el tiempo que va de la plaza multitudinaria a la tumba. «Han sido muchas experiencias irrepetibles concentradas en un solo proyecto. Tener para nosotros espacios que habitualmente están llenos de visitantes, poder recorrer tejados vacíos o grabar con drones en esos entornos, era algo extraordinario», resume Ortiz. Si el escenario era insólito, el guía no lo era menos. Chris Pratt , la estrella de Marvel que ha dado vida a Peter Quill en ‘Guardianes de la Galaxia’ y en ‘Vengadores’, se incorporó cuando el proyecto ya estaba en marcha y se implicó tanto que acabó como uno de los productores ejecutivos. Su papel en ‘Pétros Ení’ es muy distinto del de sus películas de superhéroes, y la propia Ortiz lo resume con humor: «Nos atraía que el guardián de la galaxia se encontrara con el guardián de las llaves del cielo». La directora española Paula Ortiz ha presentado en la Fiesta del Cine de Roma ‘Pétros Ení’, su primer documental, en el que reconstruye la búsqueda de los restos mortales del apóstol Pedro. Chris Pratt guía al espectador desde la plaza de San Pedro hasta la necrópolis vaticana y León XIV hace su primera incursión cinematográfica. El escenario principal es la basílica de San Pedro, pero, en vez de ceñirse a mirar hacia arriba, hacia la cúpula de Miguel Ángel, la película mira hacia abajo. Desciende literalmente hasta los cimientos del Vaticano para preguntarse de dónde sale la fuerza que ha inspirado su belleza. Allí, en la necrópolis, una inscripción con las palabras en griego ‘ Pétros Ení ‘ («Pedro está aquí») dio la pista definitiva a los arqueólogos. «Ha sido un desafío enorme. Es un lugar de una profundidad espiritual maravillosa, con una inmensa riqueza artística y un poderoso anhelo de trascendencia. Para nuestro equipo ha sido una de las experiencias más brillantes y emocionantes que hemos vivido. Espero que la aventura espiritual, histórica, artística y humana que propone la película llegue también al espectador», explica Ortiz a este periódico tras la primera proyección de la cinta en la Ciudad Eterna.A lo largo de sus 60 minutos, Chris Pratt camina por las calles de Roma y los rincones del Vaticano. Hace de Virgilio , planteándose qué o quién ha hecho que, desde hace siglos, millones de personas se encaminen hasta Roma para atravesar los umbrales de la basílica de San Pedro. También, cuál es la piedra que sostiene sus imponentes columnas, su cúpula y en último término la fe católica.Bajo la tierraEn busca de respuestas, Pratt desciende varios metros bajo tierra en el Vaticano hasta la antigua necrópolis donde fue enterrado el apóstol Pedro. Lo hace durante un recorrido que inicia sintiendo el abrazo de la columnata de Bernini y pasa por los archivos que custodian manuscritos de Miguel Ángel. Una de las respuestas se la da León XIV en su debut cinematográfico. «Dirigir al Papa fue un privilegio y un honor, pero impone más presión que dirigir a cualquier actor», reconoce Ortiz. «Durante mucho tiempo no supimos si sería posible contar con él, pues su agenda es complejísima y existen muchas cuestiones de seguridad. Pero tres días antes de terminar el rodaje me comunicaron que llegaría a las siete de la tarde y que no podría ponerse a repetir planos o tomas. Teníamos que hacerlo bien a la primera. Imagina la presión», confía. Asegura que, al final, el Papa se mostró «una persona extraordinariamente colaboradora, atenta y precisa. Grabarlo fue un momento único».«Tres días antes de terminar el rodaje me comunicaron que el Papa llegaría a las siete de la tarde y que no podría ponerse a repetir planos o tomas. Teníamos que hacerlo bien a la primera. Imagina la presión» Paula Ortiz Directora y guionistaLas palabras del Pontífice no eran parte del guion. Él mismo las preparó. En ‘Pétros Ení’, León XIV se presenta como sucesor del apóstol y recuerda que «eslabón tras eslabón, esa frágil cadena de sucesores de Pedro ha llegado hasta nosotros». «También yo, Obispo de Roma, consciente de mi propia debilidad, repito la profesión de fe del Apóstol a quien Jesús transformó en pescador de hombres», afirma.El viernes, tras su estreno en la Fiesta del Cine de Roma, la película recibió varios minutos de aplausos. «Al principio no pensaba que una oportunidad así pudiera recaer sobre mí, durante mucho tiempo sentí que algo tan importante estaba destinado a otras personas. Y, sin embargo, aquí estamos, con el documental terminado», suspira aliviada Ortiz.El origen del proyectoEl proyecto nació en 2024, cuando el Vaticano propuso a la cineasta aragonesa hacer este documental con vistas a los 400 años de la consagración de la actual basílica, el 18 de noviembre de 1626. Lo produce AF Films, de Frank Ariza y Manu Vega, junto a Vatican Media y la Fabbrica di San Pietro. Firma el guion Andrea Tornielli y cuenta con el asesoramiento de Pietro Zander, el arqueólogo responsable de la basílica. Para realizar el documental, han recibido un permiso inédito que les ha permitido llevar las cámaras hasta la tumba de Pedro y grabar por primera vez los restos del primer apóstol en el mismo cubículo en el que fueron descubiertos.Paula Ortiz cuenta que una de las cosas que más le atrajo del proyecto fue la propuesta de «rodar en el Vaticano y acercarme a algunos de sus secretos, a lugares donde casi nadie entra, como la necrópolis. Pero también me pareció fascinante la idea de retratar para el mundo contemporáneo toda la belleza de la Basílica de San Pedro».Pratt, en diferentes escenas del largometraje AF FilmsEl apóstol Pedro fue martirizado en Roma en el año 64, en el Circo de Nerón situado junto a la colina vaticana. Según la tradición, fue crucificado boca abajo y sus discípulos lo enterraron en una necrópolis cercana. Los primeros cristianos consideraron esa sepultura como lugar de peregrinación y por eso, en el siglo IV, el emperador Constantino edificó sobre ella una primera basílica. Cuando siglos más tarde fue derruida, se reconstruyó con la ayuda de los grandes artistas de su tiempo, a caballo entre el Renacimiento y el Barroco romano. A lo largo de los siglos, los papas consideraron una ofensa a la memoria del santo buscar su tumba bajo este templo. Pero en 1939, Pío XII decidió intentar localizarla, aprovechando que se debían hacer obras en esa zona. Las excavaciones se realizaron en tiempos complejos, mientras Europa estaba sumida en la Segunda Guerra Mundial. En torno a 1950, los arqueólogos localizaron varios metros bajo el altar papal un sepulcro cubierto con tejas en torno al que se agrupaban otros. Lo identificaron con la tumba de Pedro. Sin embargo, esa tumba estaba vacía.El Papa, durante el documental AF FilmsPara descubrir dónde estaban los restos, el Vaticano pidió ayuda a arqueólogos, médicos y teólogos. Entonces, en un muro lateral junto a la antigua tumba, la epigrafista Margherita Guarducci descifró la inscripción ‘Pétros Ení’ («Pedro está aquí»). Era la pista definitiva, pues apuntaba a un pequeño nicho con algunos huesos. Refiriéndose a ellos, en 1968, el entonces Papa, Pablo VI, anunció emocionado, con plural mayestático, que «tenemos motivos para creer que se han hallado los escasos pero sacrosantos restos mortales del Príncipe de los Apóstoles».Experiencia irrepetible«El documental cuenta la historia de cómo se descubrieron los orígenes de una tradición de dos mil años y, al mismo tiempo, retrata uno de los lugares más significativos del planeta», explica Ortiz. «Más allá de la inmensa belleza artística, San Pedro es un lugar que sigue conmoviéndome profundamente. Allí se concentra un enorme esfuerzo humano: esfuerzo artístico, espiritual, intelectual y también emocional. Hay siglos de oración, de creatividad, de búsqueda de la verdad, de sufrimiento y de esperanza. Ver hasta qué punto los seres humanos somos capaces de construir algo así resulta verdaderamente bello», dice.Paula Ortiz se considera «humanista» y, por eso, a lo largo de su trayectoria ha sentido el magnetismo de «grandes faros de la cultura y del conocimiento, de los lugares y personajes que ayudan a explicar quiénes somos». Eso ha llevado su filmografía hacia Federico García Lorca, Teresa de Jesús y Ernest Hemingway . «Me parece muy hermoso intentar comprenderlos y traducirlos al lenguaje cinematográfico. Ahora el Vaticano me hace sentir una persona muy afortunada con Pedro de Betsaida. Son historias que siguen siendo semillas de nuestra cultura, relatos que continúan iluminando nuestra forma de entender el mundo», asegura.«El documental cuenta la historia de cómo se descubrieron los orígenes de una tradición de dos mil años y, al mismo tiempo, retrata uno de los lugares más significativos del planeta» Paula Ortiz Directora y guionistaDurante el rodaje, de día, el equipo filmaba en la necrópolis, cerrada al público. A partir de las siete de la tarde, cuando el Vaticano cerraba las puertas a los peregrinos, la basílica quedaba reservada al documental y podían permanecer en ella a solas hasta las once de la noche. Con ese margen, Ortiz y su equipo filmaron con drones desde ángulos inaccesibles, iluminaron un espacio de dimensiones colosales y diseñaron el sonido de un viaje en el tiempo que va de la plaza multitudinaria a la tumba. «Han sido muchas experiencias irrepetibles concentradas en un solo proyecto. Tener para nosotros espacios que habitualmente están llenos de visitantes, poder recorrer tejados vacíos o grabar con drones en esos entornos, era algo extraordinario», resume Ortiz. Si el escenario era insólito, el guía no lo era menos. Chris Pratt , la estrella de Marvel que ha dado vida a Peter Quill en ‘Guardianes de la Galaxia’ y en ‘Vengadores’, se incorporó cuando el proyecto ya estaba en marcha y se implicó tanto que acabó como uno de los productores ejecutivos. Su papel en ‘Pétros Ení’ es muy distinto del de sus películas de superhéroes, y la propia Ortiz lo resume con humor: «Nos atraía que el guardián de la galaxia se encontrara con el guardián de las llaves del cielo».
La directora española Paula Ortiz ha presentado en la Fiesta del Cine de Roma ‘Pétros Ení’, su primer documental, en el que reconstruye la búsqueda de los restos mortales del apóstol Pedro. Chris Pratt guía al espectador desde la plaza de San Pedro … hasta la necrópolis vaticana y León XIV hace su primera incursión cinematográfica.
El escenario principal es la basílica de San Pedro, pero, en vez de ceñirse a mirar hacia arriba, hacia la cúpula de Miguel Ángel, la película mira hacia abajo. Desciende literalmente hasta los cimientos del Vaticano para preguntarse de dónde sale la fuerza que ha inspirado su belleza. Allí, en la necrópolis, una inscripción con las palabras en griego ‘Pétros Ení‘ («Pedro está aquí») dio la pista definitiva a los arqueólogos.
«Ha sido un desafío enorme. Es un lugar de una profundidad espiritual maravillosa, con una inmensa riqueza artística y un poderoso anhelo de trascendencia. Para nuestro equipo ha sido una de las experiencias más brillantes y emocionantes que hemos vivido. Espero que la aventura espiritual, histórica, artística y humana que propone la película llegue también al espectador», explica Ortiz a este periódico tras la primera proyección de la cinta en la Ciudad Eterna.
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A lo largo de sus 60 minutos, Chris Pratt camina por las calles de Roma y los rincones del Vaticano. Hace de Virgilio, planteándose qué o quién ha hecho que, desde hace siglos, millones de personas se encaminen hasta Roma para atravesar los umbrales de la basílica de San Pedro. También, cuál es la piedra que sostiene sus imponentes columnas, su cúpula y en último término la fe católica.
Bajo la tierra
En busca de respuestas, Pratt desciende varios metros bajo tierra en el Vaticano hasta la antigua necrópolis donde fue enterrado el apóstol Pedro. Lo hace durante un recorrido que inicia sintiendo el abrazo de la columnata de Bernini y pasa por los archivos que custodian manuscritos de Miguel Ángel. Una de las respuestas se la da León XIV en su debut cinematográfico.
«Dirigir al Papa fue un privilegio y un honor, pero impone más presión que dirigir a cualquier actor», reconoce Ortiz. «Durante mucho tiempo no supimos si sería posible contar con él, pues su agenda es complejísima y existen muchas cuestiones de seguridad. Pero tres días antes de terminar el rodaje me comunicaron que llegaría a las siete de la tarde y que no podría ponerse a repetir planos o tomas. Teníamos que hacerlo bien a la primera. Imagina la presión», confía. Asegura que, al final, el Papa se mostró «una persona extraordinariamente colaboradora, atenta y precisa. Grabarlo fue un momento único».
«Tres días antes de terminar el rodaje me comunicaron que el Papa llegaría a las siete de la tarde y que no podría ponerse a repetir planos o tomas. Teníamos que hacerlo bien a la primera. Imagina la presión»
Paula Ortiz
Directora y guionista
Las palabras del Pontífice no eran parte del guion. Él mismo las preparó. En ‘Pétros Ení’, León XIV se presenta como sucesor del apóstol y recuerda que «eslabón tras eslabón, esa frágil cadena de sucesores de Pedro ha llegado hasta nosotros». «También yo, Obispo de Roma, consciente de mi propia debilidad, repito la profesión de fe del Apóstol a quien Jesús transformó en pescador de hombres», afirma.
El viernes, tras su estreno en la Fiesta del Cine de Roma, la película recibió varios minutos de aplausos. «Al principio no pensaba que una oportunidad así pudiera recaer sobre mí, durante mucho tiempo sentí que algo tan importante estaba destinado a otras personas. Y, sin embargo, aquí estamos, con el documental terminado», suspira aliviada Ortiz.
El origen del proyecto
El proyecto nació en 2024, cuando el Vaticano propuso a la cineasta aragonesa hacer este documental con vistas a los 400 años de la consagración de la actual basílica, el 18 de noviembre de 1626. Lo produce AF Films, de Frank Ariza y Manu Vega, junto a Vatican Media y la Fabbrica di San Pietro. Firma el guion Andrea Tornielli y cuenta con el asesoramiento de Pietro Zander, el arqueólogo responsable de la basílica. Para realizar el documental, han recibido un permiso inédito que les ha permitido llevar las cámaras hasta la tumba de Pedro y grabar por primera vez los restos del primer apóstol en el mismo cubículo en el que fueron descubiertos.
Paula Ortiz cuenta que una de las cosas que más le atrajo del proyecto fue la propuesta de «rodar en el Vaticano y acercarme a algunos de sus secretos, a lugares donde casi nadie entra, como la necrópolis. Pero también me pareció fascinante la idea de retratar para el mundo contemporáneo toda la belleza de la Basílica de San Pedro».
(AF Films)
El apóstol Pedro fue martirizado en Roma en el año 64, en el Circo de Nerón situado junto a la colina vaticana. Según la tradición, fue crucificado boca abajo y sus discípulos lo enterraron en una necrópolis cercana. Los primeros cristianos consideraron esa sepultura como lugar de peregrinación y por eso, en el siglo IV, el emperador Constantino edificó sobre ella una primera basílica. Cuando siglos más tarde fue derruida, se reconstruyó con la ayuda de los grandes artistas de su tiempo, a caballo entre el Renacimiento y el Barroco romano.
A lo largo de los siglos, los papas consideraron una ofensa a la memoria del santo buscar su tumba bajo este templo. Pero en 1939, Pío XII decidió intentar localizarla, aprovechando que se debían hacer obras en esa zona. Las excavaciones se realizaron en tiempos complejos, mientras Europa estaba sumida en la Segunda Guerra Mundial. En torno a 1950, los arqueólogos localizaron varios metros bajo el altar papal un sepulcro cubierto con tejas en torno al que se agrupaban otros. Lo identificaron con la tumba de Pedro. Sin embargo, esa tumba estaba vacía.

(AF Films)
Para descubrir dónde estaban los restos, el Vaticano pidió ayuda a arqueólogos, médicos y teólogos. Entonces, en un muro lateral junto a la antigua tumba, la epigrafista Margherita Guarducci descifró la inscripción ‘Pétros Ení’ («Pedro está aquí»). Era la pista definitiva, pues apuntaba a un pequeño nicho con algunos huesos. Refiriéndose a ellos, en 1968, el entonces Papa, Pablo VI, anunció emocionado, con plural mayestático, que «tenemos motivos para creer que se han hallado los escasos pero sacrosantos restos mortales del Príncipe de los Apóstoles».
Experiencia irrepetible
«El documental cuenta la historia de cómo se descubrieron los orígenes de una tradición de dos mil años y, al mismo tiempo, retrata uno de los lugares más significativos del planeta», explica Ortiz. «Más allá de la inmensa belleza artística, San Pedro es un lugar que sigue conmoviéndome profundamente. Allí se concentra un enorme esfuerzo humano: esfuerzo artístico, espiritual, intelectual y también emocional. Hay siglos de oración, de creatividad, de búsqueda de la verdad, de sufrimiento y de esperanza. Ver hasta qué punto los seres humanos somos capaces de construir algo así resulta verdaderamente bello», dice.
Paula Ortiz se considera «humanista» y, por eso, a lo largo de su trayectoria ha sentido el magnetismo de «grandes faros de la cultura y del conocimiento, de los lugares y personajes que ayudan a explicar quiénes somos». Eso ha llevado su filmografía hacia Federico García Lorca, Teresa de Jesús y Ernest Hemingway. «Me parece muy hermoso intentar comprenderlos y traducirlos al lenguaje cinematográfico. Ahora el Vaticano me hace sentir una persona muy afortunada con Pedro de Betsaida. Son historias que siguen siendo semillas de nuestra cultura, relatos que continúan iluminando nuestra forma de entender el mundo», asegura.
«El documental cuenta la historia de cómo se descubrieron los orígenes de una tradición de dos mil años y, al mismo tiempo, retrata uno de los lugares más significativos del planeta»
Paula Ortiz
Directora y guionista
Durante el rodaje, de día, el equipo filmaba en la necrópolis, cerrada al público. A partir de las siete de la tarde, cuando el Vaticano cerraba las puertas a los peregrinos, la basílica quedaba reservada al documental y podían permanecer en ella a solas hasta las once de la noche. Con ese margen, Ortiz y su equipo filmaron con drones desde ángulos inaccesibles, iluminaron un espacio de dimensiones colosales y diseñaron el sonido de un viaje en el tiempo que va de la plaza multitudinaria a la tumba.
«Han sido muchas experiencias irrepetibles concentradas en un solo proyecto. Tener para nosotros espacios que habitualmente están llenos de visitantes, poder recorrer tejados vacíos o grabar con drones en esos entornos, era algo extraordinario», resume Ortiz.
Si el escenario era insólito, el guía no lo era menos. Chris Pratt, la estrella de Marvel que ha dado vida a Peter Quill en ‘Guardianes de la Galaxia’ y en ‘Vengadores’, se incorporó cuando el proyecto ya estaba en marcha y se implicó tanto que acabó como uno de los productores ejecutivos. Su papel en ‘Pétros Ení’ es muy distinto del de sus películas de superhéroes, y la propia Ortiz lo resume con humor: «Nos atraía que el guardián de la galaxia se encontrara con el guardián de las llaves del cielo».
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