Quien haya recorrido alguna vez las bambalinas de cualquier semana de la moda se habrá topado con cantidad de modelos enfrascadas en la lectura, que les posibilita evadirse de interminables esperas y tediosas sesiones de maquillaje. Cuando las hermanas Hadid fueron fotografiadas leyendo durante sus descansos en la Semana de la Moda de París, el New York Post aseguró que los libros eran “el nuevo accesorio de moda”, una afirmación que muchos consideraron sexista al insinuar que las mujeres llevan libros como un adorno estético.
Quien haya recorrido alguna vez las bambalinas de cualquier semana de la moda se habrá topado con cantidad de modelos enfrascadas en la lectura, que les posibilita evadirse de interminables esperas y tediosas sesiones de maquillaje. Cuando las hermanas Hadid fueron fotografiadas leyendo durante sus descansos en la Semana de la Moda de París, el New York Post aseguró que los libros eran “el nuevo accesorio de moda”, una afirmación que muchos consideraron sexista al insinuar que las mujeres llevan libros como un adorno estético. Seguir leyendo
Quien haya recorrido alguna vez las bambalinas de cualquier semana de la moda se habrá topado con cantidad de modelos enfrascadas en la lectura, que les posibilita evadirse de interminables esperas y tediosas sesiones de maquillaje. Cuando las hermanas Hadid fueron fotografiadas leyendo durante sus descansos en la Semana de la Moda de París, el New York Post aseguró que los libros eran “el nuevo accesorio de moda”, una afirmación que muchos consideraron sexista al insinuar que las mujeres llevan libros como un adorno estético.

A la modelo Alba Luna, lectora empedernida, no le desagrada que haya quien lee por mero postureo. “Mientras la performance sea esa, ¡adelante!”, comenta. “Quien lleva el libro como si fuera un accesorio, si tiene que esperar media hora, quizás le dé una oportunidad a la lectura”, asegura. Los libros no solo son para ella aliados para escapar de los tiempos muertos que priman en los desfiles, sino compañeros de vida. “Hay un núcleo fuerte de lectoras entre las modelos; tenemos una existencia muy solitaria y la lectura te evade de la soledad de manera rápida y sencilla. Cuando estás siempre de viaje, el libro se convierte en un objeto que has traído de casa. Confieso que alguna vez, he dormido con el libro en la cama”, dice Luna.

Trae a la sesión de fotos una selección de libros que lejos de desentonar con el mundo de las costuras, encajan más que nunca con él, pues hoy cantidad de marcas se inspiran en la literatura para dar forma a sus colecciones. “Cuando empecé a los 16 años, la idea de trabajar con Louis Vuitton ya era un sueño. Por eso me ha hecho mucha ilusión saber que el shooting era con una firma tan reconocida”, dice emocionada al ver cómo dos de sus pasiones, la moda y la lectura, comparten espacio en la sesión.

El barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España 2025 indica que en nuestro país, el 72,3% de las mujeres lee, frente al 59,8% de los hombres. Los clubes de lectura, que han logrado que leer deje de ser un acto íntimo al promover espacios reflexivos, suelen estar integrados en una gran mayoría por mujeres, habituadas con mayor facilidad a compartir las emociones que les despiertan los libros. “Creamos el club de lectura porque queríamos ponernos todas alrededor de una mesa y hablar de verdad las cosas que tenemos dentro y de lo que sentimos al leer a solas. Es casi un acto meditativo”, dice Luna. Hoy los libros son una nueva manera de construir la imagen que se proyecta a través de la cultura que cada uno decide consumir. Se especula que las celebridades y los influencers de moda tienen “estilistas de libros” que seleccionen el material de lectura con el que ser fotografiados, algo que a Luna le entristece. “Hay que entrar en una librería y dejar que tus ojos y tu persona te lleven al libro que te toca, porque creo que el destino te empuja a determinadas lecturas, me parece que es una de las experiencias más bonitas del mundo”, comenta.

Aunque aparece en la sesión con su selección de libros, no duda en apuntar algunos de los que encuentra a su llegada: “Lo primero que hice al volver a casa tras las fotos fue comprar Las Nerviosas (Yegua de Troya, 2026), que todavía no he empezado porque estoy acabando El Lugar (Tusquets, 2020), de Annie Ernaux”, dice antes de interrumpir durante unos segundos la llamada telefónica porque acaba de recibir nuevos libros. Celebridades como Dua Lipa, Reese Witherspoon y Kaia Gerber tienen sus propios clubs de lectura. El de Alba Luna se llama Club Lletra Ferida. “Me apasiona que la gente exprese cómo se ha sentido al leer un libro. Hay pocos espacios en los que se hable de sentimientos y que permitan desarrollar un pensamiento. Me gusta contar con un lugar en el que hablar de cosas que carecen de sentido científico”, asegura.

Entre los títulos que trae se encuentra How to Make Herself Agreeable to Everyone (Oneworld Publications, 2024), de la modelo Cameron Russell, porque considera que conecta con maestría el mundo de la moda y la lectura. “Cuenta muy bien lo que realmente implica ser modelo cuando no eres Kendall Jenner o las Hadid, sino cuando te encuentras en según qué situaciones que no sabes si cruzar. Toca todos los grises de situaciones raras y complejas en las que nos podemos encontrar las modelos”, dice. Posa con Instrucción de Novicias (Blackie Books, 2026), cuyas autoras son las responsables del pódcast Las Hijas de Felipe. “Es el único en el que me pongo de acuerdo para escuchar en el coche con mi pareja. Cuentan historias de monjas del barroco que nos pueden ayudar todavía a día de hoy”, explica.

Hay quienes en verano abogan por la lectura ligera y quienes prefieren la complejidad. ¿De qué equipo es? “Yo soy de tochos”, ríe. Y aunque es de las que se empeña en terminar los libros que no le apasionan, está intentando dejar de hacerlo. “Mi madre me ha dicho desde que soy pequeña que si no me gusta un libro, lo deje. La lectura ha de ser un momento de placer. Si un libro no te gusta, déjalo. Ya vendrá”, zanja con liviandad.

Estilismo Beatriz Machado
Maquillaje y peluquería Fidel Fernández (Another Artists Agency)
Manicura Lucero Hurtado para OPI
Diseño de set Irene Luna
Producción Cristina Serrano
Asistente de fotografía Miguel Sancho
Asistente de estilismo Diego Serna
Asistente de producción Marina Marco
EL PAÍS
