El fenómeno musical del momento se llama Choosin’ Texas, una canción aparentemente inocente de country-pop interpretada por Ella Langley, artista de Alabama (Estados Unidos) de 27 años. El tema, que describe un triángulo amoroso donde inevitablemente alguien sale herido, suma 24 semanas como el más vendido en Estados Unidos. Ninguna canción perduró tanto en el número uno de la lista Hot 100 de Billboard, el medidor oficial en aquel país, que se calcula mediante una fórmula que incorpora reproducciones en plataformas, ventas de descargas y difusión en la radio. El anterior récord, de 22 semanas, lo ostentaba Mariah Carey con el navideño All I Want for Christmas Is You. Por poner unos ejemplos de éxitos: Despacito, de Luis Fonsi, permaneció en la cima durante 16 semanas; As It Was, de Harry Styles, 15, y I Will Always Love You, de Whitney Houston, 14. El reto de Choosin’ Texas, que en España apenas alcanza repercusión, pasa por aguantar en el puesto de honor ahora que llega la Navidad y el villancico pop de Carey comienza a desperezarse. Algunos expertos apuestan a que lo logrará. Así de rotundo pinta el reinado de Langley.
Cómo la canción de Ella Langley ha roto el récord de Mariah Carey y se ha convertido en el tema con más semanas en el número uno en Estados Unidos
El fenómeno musical del momento se llama Choosin’ Texas, una canción aparentemente inocente de country-pop interpretada por Ella Langley, artista de Alabama (Estados Unidos) de 27 años. El tema, que describe un triángulo amoroso donde inevitablemente alguien sale herido, suma 24 semanas como el más vendido en Estados Unidos. Ninguna canción perduró tanto en el número uno de la lista Hot 100 de Billboard, el medidor oficial en aquel país, que se calcula mediante una fórmula que incorpora reproducciones en plataformas, ventas de descargas y difusión en la radio. El anterior récord, de 22 semanas, lo ostentaba Mariah Carey con el navideño All I Want for Christmas Is You. Por poner unos ejemplos de éxitos: Despacito, de Luis Fonsi, permaneció en la cima durante 16 semanas; As It Was, de Harry Styles, 15, y I Will Always Love You, de Whitney Houston, 14. El reto de Choosin’ Texas, que en España apenas alcanza repercusión, pasa por aguantar en el puesto de honor ahora que llega la Navidad y el villancico pop de Carey comienza a desperezarse. Algunos expertos apuestan a que lo logrará. Así de rotundo pinta el reinado de Langley.
La repercusión de Choosin’ Texas, incluida en el segundo trabajo de Langley (Dandelion, 2026), ofrece varias derivadas. Una de ellas fusiona herramientas de las que se nutre hoy cierta cultura pop: la viralidad y una masculinidad que se regodea en su propia virilidad. En este sentido surgen los Ella Felas, hombres heterosexuales orgullosos de mostrar su fanatismo por Langley: se graban vídeos realizando playbacks simulando cantar Choosin’ Texas, organizan las fiestas Ella Fellas y se graban en los conciertos de la estadounidense bebiendo cerveza y cantando a voz en cuello como si asistieran a un concierto de Oasis. Son vídeos graciosos, algunos provocadores, otros grimosos. Pero da igual: recorren muchos kilómetros saltando de un WhatsApp a otro.
“Una de las claves del éxito de Ella Langley es que ha ruralizado su música”, explica por teléfono Manolo Fernández, gran especialista en música country y director del programa Radio con botas (RNE). “Ella creció en una pequeña comunidad rural (Hope Hull, Alabama), y desde el principio apostó por la sencillez de estructuras y por un sonido limpio, alejado de las superproducciones artificiales que han invadido Nashville, la meca del country, en los últimos años. El oyente está harto de grabaciones abigarradas, quieren algo más simple”. Fernández contrapone a la nueva estrella con el llamado bro country, un movimiento de sonido comercial y procesado protagonizado por intérpretes masculinos testosterónicos cuyas letras hablan de emborracharse en fiestas que suelen acabar en peleas.
Langley creció en una familia bautista del sur y recibió educación en casa durante gran parte de su infancia. Escuchaba a Hank Williams y a Willie Nelson, pero también a Mötley Crüe y a Pearl Jam.Recibió primero el apoyo de su abuelo, que le regaló su guitarra cuando murió. Ya de adolescente comenzó a actuar en fiestas de su entorno rural hasta que compuso las primeras canciones con su tía. En 2019, con 20 años, se trasladó a Nashville decidida a enfocarse profesionalmente en la música. Allí le atrapó el covid y se convirtió en una de las muchas artistas que aprovechó la pandemia para exponer su arte por vías digitales. TikTok fue su plataforma de expansión.

En su primer álbum, Hungover, incluyó un dúo con el cantante Riley Green, You Look Like You Love Me, que disparó su popularidad. Ya había sembrado gracias a Taylor Sheridan, el hombre que ha resucitado el wéstern en series como Yellowstone, Marshals, The Madison o Landman. En la primera temporada de esta última, 2024, se incluyó la canción de Langley Make Me Wanna Smoke. A partir de ahí las composiciones románticas con pinceladas country de la cantante se han convertido en un recurso para las escenas de vaqueros en Landman, protagonizada por Billy Bob Thornton.
En el vídeo de Choosin’ Texas (con trama argumental que lo alarga a siete minutos cuando la canción dura 3,50), Langley comparte protagonismo con Luke Grimes, uno de los actores de Yellowstone y estrella de su ramificación, Marshals. Recordemos: las dos creaciones de Taylor Sheridan. El sonido de Choosin’ Texas, que cabalga al trote gracias a la voz brillante con deje sureño de Langley, utiliza instrumentos ligados al country setentero como la guitarra pedal steel y la mandolina. También guitarras eléctricas. En los coros luce Miranda Lambert, compositora junto a Langley de esta pieza que cuenta cómo una chica debe dejar que su novio se quede en Texas con un viejo amor mientras ella pone rumbo a Tennessee. “No hace falta una bola de cristal para ver que un vaquero siempre encuentra la manera de irse. / Estoy bebiendo Jack Daniel’s yo sola, porque él eligió Texas”, canta Langley. Una composición bonita, inofensiva y naíf.
En un amplio reportaje publicado la semana pasada en The New York Times se habla de un cambio de paradigma: unos Estados Unidos provincianos que abrazan el country desde los márgenes sociales: “Cuando Estados Unidos era mayoritariamente blanco y estaba más ligado a su pasado rural, los motivos country y wéstern podían considerarse convencionales y restrictivos. Pero hoy, con gran parte de la población concentrada en las ciudades y las costas, y a medida que los estadounidenses blancos no hispanos se acercan a convertirse en minoría, las costumbres y los modales de la clase trabajadora rural del país ofrecen cada vez más una fuente de autenticidad. Hoy en día, la música country, a pesar de su éxito comercial, representa a los desfavorecidos”. Beyoncé participó en romper clichés sobre el country con su disco de 2024, Cowboy Carter, donde reclamó, con razón, cierto pedigrí afroamericano en el género.
Choosin’ Texas, de momento, ha sorteado la cuestión de cómo encaja en el Estados Unidos de Trump. Hace tiempo que los jóvenes cantantes country dejaron de ponerse de perfil ante administraciones republicanas, como demuestran los casos de Margo Price o de Jesse Welles, al que denominan el nuevo Woody Guthrie, nada menos. Pero Langley ha evitado el compromiso. Seguramente su renuencia a ofrecer entrevistas forme parte de la estrategia. “En sus letras cuenta cosas que le pueden pasar a cualquiera, ya sea republicano o demócrata. No se ha mojado, porque todavía no le ha hecho falta. Pero tal y como están las cosas de terribles en Estados Unidos, igual llega el momento en el que tiene que decir algo. Veremos…”, asume Manolo Fernández.

Lo que no ha podido evitar la de Alabama son las comparaciones con Taylor Swift, que comenzó su carrera como una intérprete de country-pop para luego desprenderse del sonido pedal steel y tomar la cima del pop. “La nueva Taylor Swift”, titula sin filtros The Telegraph. “A mí me recuerda más a Shania Twain”, difiere el conductor de Radio con botas.
Según datos de Luminate, empresa de analítica de la industria musical, Choosin’ Texas acumuló 900 millones de reproducciones en Estados Unidos y 1.200 millones a nivel mundial hasta finales de agosto. En 2023, Langley sumaba un millón de oyentes mensuales en Spotify; hoy ya son 32. A pesar de estos datos estratosféricos, la fiebre no ha llegado a España. Tradicionalmente poco receptiva al country, los dos primeros puestos actuales en la lista de ventas en España los ocupan Karol G (Bby Wow) y Quevedo (La Graciosa). De momento, se mantiene el muro de contención ante la misión colonizadora de Choosin’ Texas.
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