‘No miris’ Dirección: Joan Arqué Dramaturgia: ‘Cultura y conflicto’ Investigación: Teresa Turiera-Puigbó Audiovisuales y música: Erol Ileri Iluminación: Toni Ubach Intérpretes: Pep Cruz, Marta Marco, Erol Ileri, Gemma Martínez. Teatro La Biblioteca, Barcelona. Escenografía Víctor Peralta Vestuario Nídia Tusal Sonido Marc Jodar, Erol IleriEsta es una historia basada en hechos reales. La protagonizó Verónica Estay Stange (México, 1980). Hija de comunistas represaliados por la dictadura chilena, su tío, Miguel Estay, alias ‘el Fanta’, colaboró en la represión. Pero esta historia va más allá de un testimonio con hechuras de ficción. El equipo ‘Cultura y conflicto’ que dirige Joan Arqué con la asesoría de Marc Angelet indaga en los recodos de la memoria. Objetivo: poner en cuestión el esquema de «buenos y malos» de tan fácil deglución en las memorias ideologizadas. «¿Heredan los hijos el mal de sus progenitores?». Prólogo con pregunta-puñetazo: en la imagen, un criminal serbio o la sargento torturadora de Abu Ghraib con sus respectivos retoños.Dramatización de los hechos respaldada con documentación audiovisual: intérpretes teatrales conjugados con los personajes reales. ‘No miris’ (No mires) se sumerge en las zonas abisales de la memoria. Erol Ileri ejerce de maestro de ceremonias en esa navegación entre los grises sargazos que perturban el crucerismo simplista del blanco y negro. Marta Marco encarna a Verónica y Pep Cruz interpreta a tres personajes (el torturador arrepentido Andrés Valenzuela, su padre y el Fanta que traicionó al Partido Comunista para colaborar con Pinochet). Los hechos. Una cita-trampa condujo a los padres de Verónica hasta las salas de tortura. Ella cree que el tío Miguel los entregó para salvarse; pero él aduce que si colaboró con los represores fue para salvarlos. La obsesión de Verónica, adscrita al colectivo ‘Historias desobedientes’ –hijos, nietos, sobrinos y familiares de victimarios– es hablar cara a cara con El Fanta que cumple condena: llega hasta él con la ayuda de su prima Camila (Gemma Martínez). Tres versiones de unos mismos hechos para poder respirar. La memoria cual ajedrez en el que cada jugador mueve ficha. El Fanta con el discurso blindado que ceba la conciencia; Camila, por amor al padre; Verónica, para exorcizar episodios familiares. ‘No miris’ Dirección: Joan Arqué Dramaturgia: ‘Cultura y conflicto’ Investigación: Teresa Turiera-Puigbó Audiovisuales y música: Erol Ileri Iluminación: Toni Ubach Intérpretes: Pep Cruz, Marta Marco, Erol Ileri, Gemma Martínez. Teatro La Biblioteca, Barcelona. Escenografía Víctor Peralta Vestuario Nídia Tusal Sonido Marc Jodar, Erol IleriEsta es una historia basada en hechos reales. La protagonizó Verónica Estay Stange (México, 1980). Hija de comunistas represaliados por la dictadura chilena, su tío, Miguel Estay, alias ‘el Fanta’, colaboró en la represión. Pero esta historia va más allá de un testimonio con hechuras de ficción. El equipo ‘Cultura y conflicto’ que dirige Joan Arqué con la asesoría de Marc Angelet indaga en los recodos de la memoria. Objetivo: poner en cuestión el esquema de «buenos y malos» de tan fácil deglución en las memorias ideologizadas. «¿Heredan los hijos el mal de sus progenitores?». Prólogo con pregunta-puñetazo: en la imagen, un criminal serbio o la sargento torturadora de Abu Ghraib con sus respectivos retoños.Dramatización de los hechos respaldada con documentación audiovisual: intérpretes teatrales conjugados con los personajes reales. ‘No miris’ (No mires) se sumerge en las zonas abisales de la memoria. Erol Ileri ejerce de maestro de ceremonias en esa navegación entre los grises sargazos que perturban el crucerismo simplista del blanco y negro. Marta Marco encarna a Verónica y Pep Cruz interpreta a tres personajes (el torturador arrepentido Andrés Valenzuela, su padre y el Fanta que traicionó al Partido Comunista para colaborar con Pinochet). Los hechos. Una cita-trampa condujo a los padres de Verónica hasta las salas de tortura. Ella cree que el tío Miguel los entregó para salvarse; pero él aduce que si colaboró con los represores fue para salvarlos. La obsesión de Verónica, adscrita al colectivo ‘Historias desobedientes’ –hijos, nietos, sobrinos y familiares de victimarios– es hablar cara a cara con El Fanta que cumple condena: llega hasta él con la ayuda de su prima Camila (Gemma Martínez). Tres versiones de unos mismos hechos para poder respirar. La memoria cual ajedrez en el que cada jugador mueve ficha. El Fanta con el discurso blindado que ceba la conciencia; Camila, por amor al padre; Verónica, para exorcizar episodios familiares.

-
‘No miris’
-
Dirección:
-
Dramaturgia:
‘Cultura y conflicto’ -
Investigación:
Teresa Turiera-Puigbó -
Audiovisuales y música:
Erol Ileri -
Iluminación:
Toni Ubach -
Intérpretes:
Pep Cruz, Marta Marco, Erol Ileri, Gemma Martínez. Teatro La Biblioteca, Barcelona. -
Escenografía
Víctor Peralta -
Vestuario
Nídia Tusal -
Sonido
Marc Jodar, Erol Ileri
-
Esta es una historia basada en hechos reales. La protagonizó Verónica Estay Stange (México, 1980). Hija de comunistas represaliados por la dictadura chilena, su tío, Miguel Estay, alias ‘el Fanta’, colaboró en la represión. Pero esta historia va más allá de un testimonio con hechuras … de ficción. El equipo ‘Cultura y conflicto’ que dirige Joan Arqué con la asesoría de Marc Angelet indaga en los recodos de la memoria. Objetivo: poner en cuestión el esquema de «buenos y malos» de tan fácil deglución en las memorias ideologizadas. «¿Heredan los hijos el mal de sus progenitores?». Prólogo con pregunta-puñetazo: en la imagen, un criminal serbio o la sargento torturadora de Abu Ghraib con sus respectivos retoños.
Dramatización de los hechos respaldada con documentación audiovisual: intérpretes teatrales conjugados con los personajes reales. ‘No miris’ (No mires) se sumerge en las zonas abisales de la memoria. Erol Ileri ejerce de maestro de ceremonias en esa navegación entre los grises sargazos que perturban el crucerismo simplista del blanco y negro. Marta Marco encarna a Verónica y Pep Cruz interpreta a tres personajes (el torturador arrepentido Andrés Valenzuela, su padre y el Fanta que traicionó al Partido Comunista para colaborar con Pinochet).
Noticia relacionada
Los hechos. Una cita-trampa condujo a los padres de Verónica hasta las salas de tortura. Ella cree que el tío Miguel los entregó para salvarse; pero él aduce que si colaboró con los represores fue para salvarlos. La obsesión de Verónica, adscrita al colectivo ‘Historias desobedientes’ –hijos, nietos, sobrinos y familiares de victimarios– es hablar cara a cara con El Fanta que cumple condena: llega hasta él con la ayuda de su prima Camila (Gemma Martínez). Tres versiones de unos mismos hechos para poder respirar. La memoria cual ajedrez en el que cada jugador mueve ficha. El Fanta con el discurso blindado que ceba la conciencia; Camila, por amor al padre; Verónica, para exorcizar episodios familiares.
RSS de noticias de cultura

