Brillante puesta en escena la que lleva a cabo la compañía LaJoven de ‘Un señor… cualquiera’ de Mercedes Pinto. Una autora que, pese a su valía, ha quedado al margen de los relatos canónicos de la historia de la literatura y de su generación, la de la vanguardia. Mujer que se hizo a sí misma, arrastró un matrimonio lleno de turbulencias, se exilió por mandato de Primo de Rivera después de una conferencia sobre el divorcio, fue amante de Gómez de la Serna y contó entre sus admiradores a Luis Buñuel que adaptó al cine su novela autoficcional ‘Él’.’Un señor… cualquiera’ Autora Mercedes Pinto Versión Raúl Losánez Dirección escénica José Luis Arellano García y Mabel del Pozo Interpretación Paula Feror, Helena Lanza y Raúl Martín Escenografía y vestuario José Luis Raymond Iluminación Óscar Fernández Música original Koki Lortkipanidze Su vanguardismo no solo fue estético sino también moral. Ello está muy subrayado en la excelente versión que nos ofrece Raúl Losánez de ‘Un señor… cualquiera’ donde hace resaltar precisamente el carácter de farsa, de distanciamiento humorístico y, por supuesto, las relaciones amorosas que buscan la libertad frente a las normas opresivas. El texto de Losánez está preparado para que valoremos sin maniqueísmos el choque de dos mundos: el de la rigidez y la asfixia de los maridos frente a la ventana abierta de los sueños al que aspiran las mujeres. La obra es, por tanto, un alegato contra la maquinaria del acomodo en la que desembocan los matrimonios, contra esa maquinaria social que traiciona las pasiones, los deseos, los ideales. La obra tiene un aliento de modernidad realmente logrado. El escenario prácticamente desnudo, el expresionismo que distorsiona hasta la caricatura la conducta de los personajes masculinos, la utilización gestual del títere, el lirismo poético y simbolista que a veces está utilizado de forma irónica. Todo ello para dar rienda a una trama que se desarrolla con mínimos elementos, con un mínimo enredo, un bucle argumental donde unos personajes arquetípicos ( el marido, la mujer, el hijo, el amante y la sombra) sin perder el aire de época logran expresar algo profundo, cómo la sociedad hace de nuestra vida un guion preestablecido que repetimos de manera mecánica y lo confundimos con la felicidad. El espectáculo respira frescura, desparpajo, y en él el mensaje nunca traiciona su esencia dramática. En un texto aparentemente menor, el teatro que contemplamos es de una calidad fuera de dudas. Y buena culpa de ello la tienen las muy logradas interpretaciones que llevan a cabo Paula Feror, Raúl Martín y Helena Lanza. El arco en el que se mueven va desde la rebeldía o la hipocresía hasta el desdoblamiento psicológico y una muy lograda gestualidad. No se pierdan ‘Un señor… cualquiera’, es una sorprendente obra de cámara llena de aciertos. No busquen en ella amores y sentimentalismos trágicos, ni proclamas ideológicas. Busquen teatro y lo encontrarán. Brillante puesta en escena la que lleva a cabo la compañía LaJoven de ‘Un señor… cualquiera’ de Mercedes Pinto. Una autora que, pese a su valía, ha quedado al margen de los relatos canónicos de la historia de la literatura y de su generación, la de la vanguardia. Mujer que se hizo a sí misma, arrastró un matrimonio lleno de turbulencias, se exilió por mandato de Primo de Rivera después de una conferencia sobre el divorcio, fue amante de Gómez de la Serna y contó entre sus admiradores a Luis Buñuel que adaptó al cine su novela autoficcional ‘Él’.’Un señor… cualquiera’ Autora Mercedes Pinto Versión Raúl Losánez Dirección escénica José Luis Arellano García y Mabel del Pozo Interpretación Paula Feror, Helena Lanza y Raúl Martín Escenografía y vestuario José Luis Raymond Iluminación Óscar Fernández Música original Koki Lortkipanidze Su vanguardismo no solo fue estético sino también moral. Ello está muy subrayado en la excelente versión que nos ofrece Raúl Losánez de ‘Un señor… cualquiera’ donde hace resaltar precisamente el carácter de farsa, de distanciamiento humorístico y, por supuesto, las relaciones amorosas que buscan la libertad frente a las normas opresivas. El texto de Losánez está preparado para que valoremos sin maniqueísmos el choque de dos mundos: el de la rigidez y la asfixia de los maridos frente a la ventana abierta de los sueños al que aspiran las mujeres. La obra es, por tanto, un alegato contra la maquinaria del acomodo en la que desembocan los matrimonios, contra esa maquinaria social que traiciona las pasiones, los deseos, los ideales. La obra tiene un aliento de modernidad realmente logrado. El escenario prácticamente desnudo, el expresionismo que distorsiona hasta la caricatura la conducta de los personajes masculinos, la utilización gestual del títere, el lirismo poético y simbolista que a veces está utilizado de forma irónica. Todo ello para dar rienda a una trama que se desarrolla con mínimos elementos, con un mínimo enredo, un bucle argumental donde unos personajes arquetípicos ( el marido, la mujer, el hijo, el amante y la sombra) sin perder el aire de época logran expresar algo profundo, cómo la sociedad hace de nuestra vida un guion preestablecido que repetimos de manera mecánica y lo confundimos con la felicidad. El espectáculo respira frescura, desparpajo, y en él el mensaje nunca traiciona su esencia dramática. En un texto aparentemente menor, el teatro que contemplamos es de una calidad fuera de dudas. Y buena culpa de ello la tienen las muy logradas interpretaciones que llevan a cabo Paula Feror, Raúl Martín y Helena Lanza. El arco en el que se mueven va desde la rebeldía o la hipocresía hasta el desdoblamiento psicológico y una muy lograda gestualidad. No se pierdan ‘Un señor… cualquiera’, es una sorprendente obra de cámara llena de aciertos. No busquen en ella amores y sentimentalismos trágicos, ni proclamas ideológicas. Busquen teatro y lo encontrarán.
Brillante puesta en escena la que lleva a cabo la compañía LaJoven de ‘Un señor… cualquiera’ de Mercedes Pinto. Una autora que, pese a su valía, ha quedado al margen de los relatos canónicos de la historia de la literatura y de su generación, … la de la vanguardia. Mujer que se hizo a sí misma, arrastró un matrimonio lleno de turbulencias, se exilió por mandato de Primo de Rivera después de una conferencia sobre el divorcio, fue amante de Gómez de la Serna y contó entre sus admiradores a Luis Buñuel que adaptó al cine su novela autoficcional ‘Él’.
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‘Un señor… cualquiera’
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Autora
Mercedes Pinto -
Versión
Raúl Losánez -
Dirección escénica
José Luis Arellano García y Mabel del Pozo -
Interpretación
Paula Feror, Helena Lanza y Raúl Martín -
Escenografía y vestuario
José Luis Raymond -
Iluminación
Óscar Fernández -
Música original
Koki Lortkipanidze
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Su vanguardismo no solo fue estético sino también moral. Ello está muy subrayado en la excelente versión que nos ofrece Raúl Losánez de ‘Un señor… cualquiera’ donde hace resaltar precisamente el carácter de farsa, de distanciamiento humorístico y, por supuesto, las relaciones amorosas que buscan la libertad frente a las normas opresivas. El texto de Losánez está preparado para que valoremos sin maniqueísmos el choque de dos mundos: el de la rigidez y la asfixia de los maridos frente a la ventana abierta de los sueños al que aspiran las mujeres. La obra es, por tanto, un alegato contra la maquinaria del acomodo en la que desembocan los matrimonios, contra esa maquinaria social que traiciona las pasiones, los deseos, los ideales.
La obra tiene un aliento de modernidad realmente logrado. El escenario prácticamente desnudo, el expresionismo que distorsiona hasta la caricatura la conducta de los personajes masculinos, la utilización gestual del títere, el lirismo poético y simbolista que a veces está utilizado de forma irónica. Todo ello para dar rienda a una trama que se desarrolla con mínimos elementos, con un mínimo enredo, un bucle argumental donde unos personajes arquetípicos ( el marido, la mujer, el hijo, el amante y la sombra) sin perder el aire de época logran expresar algo profundo, cómo la sociedad hace de nuestra vida un guion preestablecido que repetimos de manera mecánica y lo confundimos con la felicidad.
El espectáculo respira frescura, desparpajo, y en él el mensaje nunca traiciona su esencia dramática. En un texto aparentemente menor, el teatro que contemplamos es de una calidad fuera de dudas. Y buena culpa de ello la tienen las muy logradas interpretaciones que llevan a cabo Paula Feror, Raúl Martín y Helena Lanza. El arco en el que se mueven va desde la rebeldía o la hipocresía hasta el desdoblamiento psicológico y una muy lograda gestualidad.
No se pierdan ‘Un señor… cualquiera’, es una sorprendente obra de cámara llena de aciertos. No busquen en ella amores y sentimentalismos trágicos, ni proclamas ideológicas. Busquen teatro y lo encontrarán.
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