Con José González la música se instala como una reflexión, y casi como un mantra vital. Dialoga con tu interior a través de unas melodías dotadas de una profunda carga emocional. La música ha sido siempre su elemento, y en ella resuenan muchas raíces, junto a una visión contemporánea. Comenzó cantando en inglés pero desde ‘Local Valley’ (2021), su anterior álbum, también canta en sueco y español. Su último trabajo, ‘Against the Dying Of The Light’ (Imperial Records / City Slang), contiene una declaración de principios: la luz frente a la oscuridad y el iluminismo como filosofía vital.De adolescente tocó en una banda de punk y hardcore, Unison, y en la banda de rock e indie Only For You Call Me Jonathan, pero la trascendencia de la música acústica siempre le acompañó tocando la guitarra clásica, con esa con presencia tan viva de los Beatles, la bossa nova y de cantautores como Silvio Rodríguez y Víctor Jara , a los que se podría añadir Neil Young y Nick Drake. También formó la banda Junip, con la que ha recorrido medio mundo.Los documentales ‘The Extraordinary Ordinary Life Of José González’ (2010) y ‘A Tiger In Paradise’ (2023) nos acercaron al universo más personal del músico. Su activismo se manifiesta por ejemplo sumándose al 10% Pledge, donando el 10% de sus ingresos a organizaciones que luchan contra la pobreza extrema a través de Giving What We Can.Sus conciertos son un pequeño viaje o trance musical. Este miércoles se presenta en el Teatro Real de Madrid y en octubre regresara para actuar en Barcelona (sala Paral·lel 62, 28), Valencia (Rambleta, 29), Murcia (sala Mamba, 30) y Sevilla (Cartuja Center, 31). VersionesSe inició tocando versiones. Una de sus primeras fue ‘Redemption song’, de Bob Marley , pero fue ‘Heartbeats’, del grupo The Knife, la que le catapultó al éxito gracias a aparecer en un anuncio y en una serie de televisión. Muchos músicos inician su carrera con versiones: «En mi caso fue que no tenía suficientes canciones para hacer conciertos o para hacer un disco. Un festival de cine de Gotemburgo nos preguntó a Junip si queríamos ser el la banda del festival tocando dos veces por día, cinco días seguidos. No teníamos canciones, así que empezamos a ensayar distintas versiones. Desde ese momento busqué canciones inspiradas por Johnny Cash, Cat Power y bandas que nos gustaban. A mí ahora me encanta Nina Simone , y la mitad de las canciones que canta son de otras personas». La ciencia se encuentra también muy cerca de su universo. Estudió Bioquímica y era investigador. «Tuve que elegir y me alegra que fuera la música, aunque era bastante obvio. Había hecho Biología Molecular y estaba en un grupo de investigación en Virología, pero no tenía tan buenos resultados. Así que cuando lancé el epé ‘Crosses’ en 2003, tuvo tanto éxito que era obvio que iba a tomar una pausa. Y que esa pausa iba a ser larga», recuerda el cantautor sueco de origen argentino. En su caso, la ciencia sigue ahí. «Creo que incluso me interesa más ahora, aunque no lea artículos académicos, sino más bien ciencia general y filosofía de la ciencia. Este álbum está al lado del iluminismo, de tratar de entender el mundo y usar los conocimientos para mejorar la condición del ser humano. Soy anti dogmático y para mí es relevante usar la razón, pensar en el humanismo, en la igualdad de la gente, la libertad individual y también ver cómo las instituciones muchas veces no son perfectas, pero son modos de organizarnos donde se incorporan estos valores. También es un álbum muy feminista», subraya. Otro de los temas que aborda en su último trabajo son lo que él califica como «riesgos catastróficos o existenciales». «Lo refleja Toby Ord en su libro ‘The Precipice. Existencial risk and the future of humanity’ (2020), un filósofo de Oxford, que dice que los riesgos naturales, como los súper volcanes, asteroides y pandemias, se suman a los riesgos existenciales en una probabilidad de uno sobre 10.000. Esas estadísticas pueden ir bajando con ingeniería y tecnología, pero después están los riesgos que nosotros creamos como seres humanos, como la guerra nuclear, la pandemia sintética y la inteligencia artificial incontrolable», explica. Con José González la música se instala como una reflexión, y casi como un mantra vital. Dialoga con tu interior a través de unas melodías dotadas de una profunda carga emocional. La música ha sido siempre su elemento, y en ella resuenan muchas raíces, junto a una visión contemporánea. Comenzó cantando en inglés pero desde ‘Local Valley’ (2021), su anterior álbum, también canta en sueco y español. Su último trabajo, ‘Against the Dying Of The Light’ (Imperial Records / City Slang), contiene una declaración de principios: la luz frente a la oscuridad y el iluminismo como filosofía vital.De adolescente tocó en una banda de punk y hardcore, Unison, y en la banda de rock e indie Only For You Call Me Jonathan, pero la trascendencia de la música acústica siempre le acompañó tocando la guitarra clásica, con esa con presencia tan viva de los Beatles, la bossa nova y de cantautores como Silvio Rodríguez y Víctor Jara , a los que se podría añadir Neil Young y Nick Drake. También formó la banda Junip, con la que ha recorrido medio mundo.Los documentales ‘The Extraordinary Ordinary Life Of José González’ (2010) y ‘A Tiger In Paradise’ (2023) nos acercaron al universo más personal del músico. Su activismo se manifiesta por ejemplo sumándose al 10% Pledge, donando el 10% de sus ingresos a organizaciones que luchan contra la pobreza extrema a través de Giving What We Can.Sus conciertos son un pequeño viaje o trance musical. Este miércoles se presenta en el Teatro Real de Madrid y en octubre regresara para actuar en Barcelona (sala Paral·lel 62, 28), Valencia (Rambleta, 29), Murcia (sala Mamba, 30) y Sevilla (Cartuja Center, 31). VersionesSe inició tocando versiones. Una de sus primeras fue ‘Redemption song’, de Bob Marley , pero fue ‘Heartbeats’, del grupo The Knife, la que le catapultó al éxito gracias a aparecer en un anuncio y en una serie de televisión. Muchos músicos inician su carrera con versiones: «En mi caso fue que no tenía suficientes canciones para hacer conciertos o para hacer un disco. Un festival de cine de Gotemburgo nos preguntó a Junip si queríamos ser el la banda del festival tocando dos veces por día, cinco días seguidos. No teníamos canciones, así que empezamos a ensayar distintas versiones. Desde ese momento busqué canciones inspiradas por Johnny Cash, Cat Power y bandas que nos gustaban. A mí ahora me encanta Nina Simone , y la mitad de las canciones que canta son de otras personas». La ciencia se encuentra también muy cerca de su universo. Estudió Bioquímica y era investigador. «Tuve que elegir y me alegra que fuera la música, aunque era bastante obvio. Había hecho Biología Molecular y estaba en un grupo de investigación en Virología, pero no tenía tan buenos resultados. Así que cuando lancé el epé ‘Crosses’ en 2003, tuvo tanto éxito que era obvio que iba a tomar una pausa. Y que esa pausa iba a ser larga», recuerda el cantautor sueco de origen argentino. En su caso, la ciencia sigue ahí. «Creo que incluso me interesa más ahora, aunque no lea artículos académicos, sino más bien ciencia general y filosofía de la ciencia. Este álbum está al lado del iluminismo, de tratar de entender el mundo y usar los conocimientos para mejorar la condición del ser humano. Soy anti dogmático y para mí es relevante usar la razón, pensar en el humanismo, en la igualdad de la gente, la libertad individual y también ver cómo las instituciones muchas veces no son perfectas, pero son modos de organizarnos donde se incorporan estos valores. También es un álbum muy feminista», subraya. Otro de los temas que aborda en su último trabajo son lo que él califica como «riesgos catastróficos o existenciales». «Lo refleja Toby Ord en su libro ‘The Precipice. Existencial risk and the future of humanity’ (2020), un filósofo de Oxford, que dice que los riesgos naturales, como los súper volcanes, asteroides y pandemias, se suman a los riesgos existenciales en una probabilidad de uno sobre 10.000. Esas estadísticas pueden ir bajando con ingeniería y tecnología, pero después están los riesgos que nosotros creamos como seres humanos, como la guerra nuclear, la pandemia sintética y la inteligencia artificial incontrolable», explica.
Con José González la música se instala como una reflexión, y casi como un mantra vital. Dialoga con tu interior a través de unas melodías dotadas de una profunda carga emocional. La música ha sido siempre su elemento, y en ella resuenan muchas raíces, junto … a una visión contemporánea. Comenzó cantando en inglés pero desde ‘Local Valley’ (2021), su anterior álbum, también canta en sueco y español. Su último trabajo, ‘Against the Dying Of The Light’ (Imperial Records / City Slang), contiene una declaración de principios: la luz frente a la oscuridad y el iluminismo como filosofía vital.
De adolescente tocó en una banda de punk y hardcore, Unison, y en la banda de rock e indie Only For You Call Me Jonathan, pero la trascendencia de la música acústica siempre le acompañó tocando la guitarra clásica, con esa con presencia tan viva de los Beatles, la bossa nova y de cantautores como Silvio Rodríguez y Víctor Jara, a los que se podría añadir Neil Young y Nick Drake. También formó la banda Junip, con la que ha recorrido medio mundo.
Los documentales ‘The Extraordinary Ordinary Life Of José González’ (2010) y ‘A Tiger In Paradise’ (2023) nos acercaron al universo más personal del músico. Su activismo se manifiesta por ejemplo sumándose al 10% Pledge, donando el 10% de sus ingresos a organizaciones que luchan contra la pobreza extrema a través de Giving What We Can.
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Sus conciertos son un pequeño viaje o trance musical. Este miércoles se presenta en el Teatro Real de Madrid y en octubre regresara para actuar en Barcelona (sala Paral·lel 62, 28), Valencia (Rambleta, 29), Murcia (sala Mamba, 30) y Sevilla (Cartuja Center, 31).
Versiones
Se inició tocando versiones. Una de sus primeras fue ‘Redemption song’, de Bob Marley, pero fue ‘Heartbeats’, del grupo The Knife, la que le catapultó al éxito gracias a aparecer en un anuncio y en una serie de televisión. Muchos músicos inician su carrera con versiones: «En mi caso fue que no tenía suficientes canciones para hacer conciertos o para hacer un disco. Un festival de cine de Gotemburgo nos preguntó a Junip si queríamos ser el la banda del festival tocando dos veces por día, cinco días seguidos. No teníamos canciones, así que empezamos a ensayar distintas versiones. Desde ese momento busqué canciones inspiradas por Johnny Cash, Cat Power y bandas que nos gustaban. A mí ahora me encanta Nina Simone, y la mitad de las canciones que canta son de otras personas».
La ciencia se encuentra también muy cerca de su universo. Estudió Bioquímica y era investigador. «Tuve que elegir y me alegra que fuera la música, aunque era bastante obvio. Había hecho Biología Molecular y estaba en un grupo de investigación en Virología, pero no tenía tan buenos resultados. Así que cuando lancé el epé ‘Crosses’ en 2003, tuvo tanto éxito que era obvio que iba a tomar una pausa. Y que esa pausa iba a ser larga», recuerda el cantautor sueco de origen argentino.
En su caso, la ciencia sigue ahí. «Creo que incluso me interesa más ahora, aunque no lea artículos académicos, sino más bien ciencia general y filosofía de la ciencia. Este álbum está al lado del iluminismo, de tratar de entender el mundo y usar los conocimientos para mejorar la condición del ser humano. Soy anti dogmático y para mí es relevante usar la razón, pensar en el humanismo, en la igualdad de la gente, la libertad individual y también ver cómo las instituciones muchas veces no son perfectas, pero son modos de organizarnos donde se incorporan estos valores. También es un álbum muy feminista», subraya.
Otro de los temas que aborda en su último trabajo son lo que él califica como «riesgos catastróficos o existenciales». «Lo refleja Toby Ord en su libro ‘The Precipice. Existencial risk and the future of humanity’ (2020), un filósofo de Oxford, que dice que los riesgos naturales, como los súper volcanes, asteroides y pandemias, se suman a los riesgos existenciales en una probabilidad de uno sobre 10.000. Esas estadísticas pueden ir bajando con ingeniería y tecnología, pero después están los riesgos que nosotros creamos como seres humanos, como la guerra nuclear, la pandemia sintética y la inteligencia artificial incontrolable», explica.
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