Tras su éxito en los Teatros Canal, en Madrid, la obra ‘La vida extraordinaria’, inicia su recorrido por toda España. Se trata, sin duda, de una comedia llevada al límite, una tragedia que se guarda del exceso y un texto prodigioso llevado a escena por dos actrices versátiles e ilimitadas en su capacidad de emocionar. Escrita y dirigida por Mariano Tenconi Blanco , ‘La vida extraordinaria’ convierte lo cotidiano —en realidad lo mínimo y anodino— en una experiencia conmovedora. El montaje, protagonizado por Malena Alterio y Carmen Ruiz , con la voz de Alicia Borrachero, propone una mirada íntima sobre la existencia a través de dos mujeres, Aurora y Blanca.La muerte, la familia, las relaciones que no desembocan en ninguna parte, los trabajos, los deseos y los miedos se suceden en la vida de ambas protagonistas con un único sentido: ofrecer al espectador la revelación de que vivir, en sí mismo, es un hecho asombroso. El montaje tiene su origen en Buenos Aires , donde se estrenó en 2018 en el Teatro Nacional Cervantes, tras obtener el primer premio en el Concurso Nacional de Obras de Teatro del Instituto Nacional del Teatro. Desde entonces, continúa su recorrido, en este caso por España, con la visita a ciudades como Granada, Pamplona, Bilbao y Alicante.Proponer y dotar de humor la tragedia íntima y anónima es ya una proeza. Pero conseguirlo evocando descalabros icónicos —Sylvia Plath o Anne Sexton—y proyectando en la existencia de estas dos mujeres la sombra de Samuel Beckett es un ejercicio delicioso de ingenio que Mariano Tenconi consigue rubricar justamente gracias a una Malena Alterio y una Carmen Ruiz extraordinarias. Con ellas, el texto jamás cae ni se empaña, sin ceder ni un milímetro ante la cursilería o la solemnidad.Lo normal es renunciar a la inteligencia y la risa, entregarse al exceso y renunciar al principio escénico básico: emocionar. Lo extraordinario es ese teatro que ocurre a manera de chispazo, casi por arte de magia, en la conjunción de un texto prodigioso y una interpretación casi aeróbica de los sentimientos más elementales y comunes y justo por ello excepcionales ante los ojos del espectador. Lo extraordinario, sin duda, es el teatro cuando se manifiesta en su esencia más directa y honesta. Tras su éxito en los Teatros Canal, en Madrid, la obra ‘La vida extraordinaria’, inicia su recorrido por toda España. Se trata, sin duda, de una comedia llevada al límite, una tragedia que se guarda del exceso y un texto prodigioso llevado a escena por dos actrices versátiles e ilimitadas en su capacidad de emocionar. Escrita y dirigida por Mariano Tenconi Blanco , ‘La vida extraordinaria’ convierte lo cotidiano —en realidad lo mínimo y anodino— en una experiencia conmovedora. El montaje, protagonizado por Malena Alterio y Carmen Ruiz , con la voz de Alicia Borrachero, propone una mirada íntima sobre la existencia a través de dos mujeres, Aurora y Blanca.La muerte, la familia, las relaciones que no desembocan en ninguna parte, los trabajos, los deseos y los miedos se suceden en la vida de ambas protagonistas con un único sentido: ofrecer al espectador la revelación de que vivir, en sí mismo, es un hecho asombroso. El montaje tiene su origen en Buenos Aires , donde se estrenó en 2018 en el Teatro Nacional Cervantes, tras obtener el primer premio en el Concurso Nacional de Obras de Teatro del Instituto Nacional del Teatro. Desde entonces, continúa su recorrido, en este caso por España, con la visita a ciudades como Granada, Pamplona, Bilbao y Alicante.Proponer y dotar de humor la tragedia íntima y anónima es ya una proeza. Pero conseguirlo evocando descalabros icónicos —Sylvia Plath o Anne Sexton—y proyectando en la existencia de estas dos mujeres la sombra de Samuel Beckett es un ejercicio delicioso de ingenio que Mariano Tenconi consigue rubricar justamente gracias a una Malena Alterio y una Carmen Ruiz extraordinarias. Con ellas, el texto jamás cae ni se empaña, sin ceder ni un milímetro ante la cursilería o la solemnidad.Lo normal es renunciar a la inteligencia y la risa, entregarse al exceso y renunciar al principio escénico básico: emocionar. Lo extraordinario es ese teatro que ocurre a manera de chispazo, casi por arte de magia, en la conjunción de un texto prodigioso y una interpretación casi aeróbica de los sentimientos más elementales y comunes y justo por ello excepcionales ante los ojos del espectador. Lo extraordinario, sin duda, es el teatro cuando se manifiesta en su esencia más directa y honesta.
Tras su éxito en los Teatros Canal, en Madrid, la obra ‘La vida extraordinaria’, inicia su recorrido por toda España. Se trata, sin duda, de una comedia llevada al límite, una tragedia que se guarda del exceso y un texto prodigioso llevado a escena … por dos actrices versátiles e ilimitadas en su capacidad de emocionar. Escrita y dirigida por Mariano Tenconi Blanco, ‘La vida extraordinaria’ convierte lo cotidiano —en realidad lo mínimo y anodino— en una experiencia conmovedora. El montaje, protagonizado por Malena Alterio y Carmen Ruiz, con la voz de Alicia Borrachero, propone una mirada íntima sobre la existencia a través de dos mujeres, Aurora y Blanca.
La muerte, la familia, las relaciones que no desembocan en ninguna parte, los trabajos, los deseos y los miedos se suceden en la vida de ambas protagonistas con un único sentido: ofrecer al espectador la revelación de que vivir, en sí mismo, es un hecho asombroso. El montaje tiene su origen en Buenos Aires, donde se estrenó en 2018 en el Teatro Nacional Cervantes, tras obtener el primer premio en el Concurso Nacional de Obras de Teatro del Instituto Nacional del Teatro. Desde entonces, continúa su recorrido, en este caso por España, con la visita a ciudades como Granada, Pamplona, Bilbao y Alicante.
Proponer y dotar de humor la tragedia íntima y anónima es ya una proeza. Pero conseguirlo evocando descalabros icónicos —Sylvia Plath o Anne Sexton—y proyectando en la existencia de estas dos mujeres la sombra de Samuel Beckett es un ejercicio delicioso de ingenio que Mariano Tenconi consigue rubricar justamente gracias a una Malena Alterio y una Carmen Ruiz. Con ellas, el texto jamás cae ni se empaña, sin ceder ni un milímetro ante la cursilería o la solemnidad.
Lo normal es renunciar a la inteligencia y la risa, entregarse al exceso y renunciar al principio escénico básico: emocionar. Lo extraordinario es ese teatro que ocurre a manera de chispazo, casi por arte de magia, en la conjunción de un texto prodigioso y una interpretación casi aeróbica de los sentimientos más elementales y comunes y justo por ello excepcionales ante los ojos del espectador. Lo extraordinario, sin duda, es el teatro cuando se manifiesta en su esencia más directa y honesta.
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