“Esto va a ser un auténtico shakirazo de atascos y ruido”, resume Cristina López, vecina de 42 años de Getafe, que se indigna cada vez que piensa en lo que llama “reverso tenebroso de la juerga de Shakira”: para que 600.000 afortunados puedan disfrutar del ritmo latino en su flamante ciudad construida dentro del Iberdrola Music de Madrid, los 193.238 vecinos de Getafe y los 167.952 del distrito de Villaverde de la capital sufrirán un mes entero de fines de semana con grandes problemas de movilidad y para conciliar el sueño. Su casa está en el barrio de Getafe Norte, desde donde su familia, con niños pequeños, escuchará “12 noches 12 veces lo mismo”. Los vecinos denuncian que el volumen superará “sin duda” los límites permitidos y que sus barrios se convertirán en aparcamientos para miles de vehículos y en ratoneras sin salida, ya que el plan del Ayuntamiento “lo que facilita es la movilidad de los asistentes, en total detrimento” de la suya.
El Consistorio de Sara Hernández critica el plan de movilidad de Almeida para los conciertos de la colombiana: “Son medidas contra los vecinos”
“Esto va a ser un auténtico shakirazo de atascos y ruido”, resume Cristina López, vecina de 42 años de Getafe, que se indigna cada vez que piensa en lo que llama “reverso tenebroso de la juerga de Shakira”: para que 600.000 afortunados puedan disfrutar del ritmo latino en su flamante ciudad construida dentro del Iberdrola Music de Madrid, los 193.238 vecinos de Getafe y los 167.952 del distrito de Villaverde de la capital sufrirán un mes entero de fines de semana con grandes problemas de movilidad y para conciliar el sueño. Su casa está en el barrio de Getafe Norte, desde donde su familia, con niños pequeños, escuchará “12 noches 12 veces lo mismo”. Los vecinos denuncian que el volumen superará “sin duda” los límites permitidos y que sus barrios se convertirán en aparcamientos para miles de vehículos y en ratoneras sin salida, ya que el plan del Ayuntamiento “lo que facilita es la movilidad de los asistentes, en total detrimento” de la suya.
El Ayuntamiento de Getafe, en guerra contra este espacio desde su nacimiento, ha vuelto a denunciar la que se les viene encima los cuatro próximos fines de semana por la residencia de la artista colombiana en este recinto de 190.000 metros cuadrados de suelo industrial y dotacional comprado por los dueños del Mad Cool a propietarios privados en 2023 por unos 13 millones de euros. El espectáculo de Shakira escala a otro nivel: no dura horas, sino toda la jornada. El recinto, que cuenta con estadio, biblioteca, taller de moda, espacio gastronómico y zona infantil, abre a las 12.00 y las puertas de acceso a pista y gradas a las 20.00 para los conciertos, que son de 21.00 a 23.00. El desalojo, de 23.00 a 1.00.
“El problema no es Shakira”, subraya Jorge Rodríguez, concejal de Seguridad, sino “un recinto que nunca debió estar ahí”. “Hace cuatro años empezamos solo con Mad Cool, pero este año los megaeventos se han incrementado un 425% y, con ello, las molestias”, cuantifica Rodríguez. “Entre las promesas incumplidas de los promotores de que se iba a mejorar el espacio y la inacción del Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad, nos tememos que la programación siga creciendo cada año, con la indefensión que supone para los barrios residenciales”, augura Rodríguez. Ante la residencia de Shakira, el Consistorio de Sara Hernández (PSOE) ha vuelto a exigir accesos seguros y transporte público eficaz, pero sus peticiones han sido “desoídas” y el Ayuntamiento que dirige José Luis Martínez-Almeida “ha vuelto a imponer medidas contra los vecinos”.
Jesús García, de la Asociación Vecinal Getafe Norte, denuncia que el Iberdrola Music causa “problemas de movilidad siempre”. Como novedad respecto a otros festivales, García explica que el Ayuntamiento se ha inventado el semáforo Shakira: “Como se van a congregar de 50.000 a 60.000 personas, han puesto un semáforo en la M-45, que la cortan totalmente para que pase la gente andando”. La M-45 es la vía de acceso y salida, en algunos casos única, de los barrios de Getafe de Perales del Río, Los Molinos y Getafe Norte, por lo que su cierre supone que “no puedes ni salir ni entrar de tu casa, ni quedar con nadie ni nadie puede venir a verte”, que se formen atascos “impresionantes” y que trayectos de apenas 10 minutos “se conviertan en vueltones de hora y media en los que te mandan a Leganés para entrar a Getafe”.
En el lado madrileño, cuenta Javier Cuenca, presidente de la Asociación Vecinal La Incolora de Villaverde Alto, la salida natural es a la M-45 o a la carretera de Toledo, pero a partir de ahora sus habitantes tendrán que dar “un enorme rodeo, pues por el polígono industrial de Marconi, donde está el recinto, no se permite pasar”. Este polígono alberga multitud de fábricas, pequeños talleres y empresas, que también sufren los cortes y el problema para los empleados es poder llegar a sus trabajos.
Otro conflicto es el aparcamiento. García explica que los asistentes prefieren aparcar en Getafe Norte, que consideran “más seguro, más limpio y más todo”, por lo que su barrio se convierte en un megaparking para 5.000 coches, a los que se suman 3.000 o 4.000 Uber, con su runrún de motores y trasiego constante, lo que se traduce en dificultades para moverse también dentro del barrio y una total ausencia de aparcamiento para los vecinos. Como balón de oxígeno, Getafe volverá a impedir el paso de vehículos al aparcamiento del Coliseum, el estadio del Getafe, a no residentes, vigilará el estacionamiento indebido de motos y tratará de impedir las “bolsas de VTC y taxis”.
En tercer lugar, está el ruido. Cuenca, que vive a dos kilómetros del recinto, lo califica de “insufrible”. “Estos días previos a los conciertos, desde el sábado, estoy escuchando perfectamente desde mi casa la música de los ensayos hasta la una y las dos de la madrugada. No me quiero ni imaginar lo que están sintiendo los vecinos de la colonia de Marconi, a apenas 300 metros, o los de Getafe, a 500-600”, describe. Para la ciudad vecina, lo del ruido “es una lotería”. “Depende del viento, puede que te toque, puede que no”, dice García, que sostiene que todos los conciertos previos han superado los niveles permitidos, como corroboran las mediciones de su Ayuntamiento, que anuncia que en este caso también mandará a sus técnicos municipales.
García se pregunta de qué sirve no solo medir, sino también sancionar. “Todo es un paripé. Les ponen sanciones simbólicas, 40.000 euros que se quedan en 20.000 con las bonificaciones, lo que para eventos que han ganado 5, 10 o 40 millones no es nada, no les duele porque, encima, están subvencionados con millones por el Ayuntamiento y la Comunidad”, indica, para denunciar que es una situación kafkiana en la que “la propia Administración sanciona su propio permiso”.
Otra novedad es que Shakira viene acompañada de “un chorro de luz que llega a Marte”, según los vecinos, por lo que, a la contaminación acústica, hay que añadir la lumínica. “Hasta ahora nunca nadie ha utilizado la luz de esta forma tan salvaje como parte de los espectáculos”, critica García. A todo esto hay que sumar “la contaminación ambiental que produce el desplazamiento de tanto vehículo”, suma Cuenca. Y de remate, la suciedad. “Pensemos en una masa de 50.000 personas desplazándose: todo lo que portan va quedando por el suelo”, lamenta Cuenca, que se pregunta si dejan algún beneficio a los comercios locales. “Pues no”, se responde, “porque no se le permite la entrada con bebida ni comida”. “Estamos a la espera de que comience el huracán Shakira, pero sabemos que nos va a perjudicar en todos los sentidos, como todo lo que se hace en ese espacio, cuya ubicación es inadecuada. No se tiene en cuenta el bienestar de los vecinos y no se compatibiliza el ocio de unos pocos con nuestro descanso”, concluye el representante de Villaverde.
Los vecinos culpan de todo esto a Almeida, pero también a la Delegación de Gobierno por permitirlo. “La autorización del evento y la aprobación del plan de movilidad son competencia de Madrid”, se defiende una portavoz de esta institución, que destaca que, “gracias a la implicación de los promotores, este año por fin se han adoptado medidas provisionales que mejoran la seguridad”. En cualquier caso, la Delegación considera “imprescindible que tanto el Ayuntamiento como la Comunidad cumplan con sus competencias a la hora de implementar medidas estructurales que mejoren la seguridad y movilidad”. También demandan que Madrid “se avenga a trabajar con Getafe para una gestión coordinada que reduzca las molestias”. A futuro, la alcaldesa Hernández exige “accesos definitivos y seguros”, como una pasarela peatonal sobre la M-45, un paso subterráneo o una parada de metro junto a la rotonda de esta vía.
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