Las montañas en Monterrey parecen picadas con un cincel gigante. Son irregulares, picudas y de formas varias que las personas intentan nombrar a su manera, como es el caso del cerro que parece tener una silla de caballo. Están por todos lados y se pueden apreciar desde cualquier lugar, pero Fernando Ríos (Monterrey, 29 años) escribió una canción donde reclama no poder verlas; vive en una de las ciudades más contaminadas de México.
El músico de Monterrey reflexiona sobre el derecho a vivir en una ciudad llena de autos, industrias y consumismo. Cantando en las calles, retrata la contaminación, la corrupción, la migración y el derecho a habitar los espacios públicos
Las montañas en Monterrey parecen picadas con un cincel gigante. Son irregulares, picudas y de formas varias que las personas intentan nombrar a su manera, como es el caso del cerro que parece tener una silla de caballo. Están por todos lados y se pueden apreciar desde cualquier lugar, pero Fernando Ríos (Monterrey, 29 años) escribió una canción donde reclama no poder verlas; vive en una de las ciudades más contaminadas de México.
EL PAÍS
