Cuando éramos niños —él mucho más que yo—, un primo mío quiso demostrarle a mi abuela lo mucho que la quería con una promesa tan macabra como de algún modo enternecedora viniendo de un nene: “Cuando te mueras no voy a dejar que te entierren, te voy a colgar en mi cuarto para tenerte siempre cerca”. Un crío puede vivir ajeno a descomposiciones, gusanos, pestilencia y enfermedades, incluso al resultado irreversible de la muerte, pero no al apego de los que le cuidan y le quieren. Pensaba en ello mientras veía Mis muertos tristes (Netflix), la primera gran adaptación llevada a término de Mariana Enriquez desde que se ha convertido en referencia internacional del terror. Mis muertos tristes es el resultado de mezclar tres relatos de su antología Un lugar soleado para gente sombría y vertebrarlos a través de la historia de tres generaciones femeninas de una familia, en la que el personaje central, Ema (Mercedes Morán), atiende las reclamaciones de fantasmas, entre ellos su propia madre recién fallecida.
El principal acierto de la serie, además de su extraordinario reparto, es que ha entendido que en la obra de Mariana Enriquez el horror cotidiano como mínimo empata con el sobrenatural, cuando no lo supera
Cuando éramos niños —él mucho más que yo—, un primo mío quiso demostrarle a mi abuela lo mucho que la quería con una promesa tan macabra como de algún modo enternecedora viniendo de un nene: “Cuando te mueras no voy a dejar que te entierren, te voy a colgar en mi cuarto para tenerte siempre cerca”. Un crío puede vivir ajeno a descomposiciones, gusanos, pestilencia y enfermedades, incluso al resultado irreversible de la muerte, pero no al apego de los que le cuidan y le quieren. Pensaba en ello mientras veía Mis muertos tristes (Netflix), la primera gran adaptación llevada a término de Mariana Enriquez desde que se ha convertido en referencia internacional del terror. Mis muertos tristes es el resultado de mezclar tres relatos de su antología Un lugar soleado para gente sombría y vertebrarlos a través de la historia de tres generaciones femeninas de una familia, en la que el personaje central, Ema (Mercedes Morán), atiende las reclamaciones de fantasmas, entre ellos su propia madre recién fallecida.
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