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– Neil Young and the Chrome Hearts, ‘Second Song’
¿Quién es? Este año cumplirá 81, ya pasó por un ictus y no le interesa perder el tiempo. Ya sea rebuscado en sus amplios archivos, con discos en directo de su incesante vida en la carretera o con producciones nuevas como este Second Song, Young reta al paso del tiempo manteniendo un actividad intensa.
¿Es tan bueno Second Song? Dentro del equilibrio que realiza el canadiense entre discos eléctricos y furiosos, y trabajos acústicos y bonitos, este se encuadra en la segunda categoría. Guitarra acústica (salvo en una canción), piano, esa voz lastimera y especialmente penetrante en estas canciones y unas letras que hablan de la vejez, de continuar a pesar de lo vivido, del amor y algo de política. Earth Girl se aproxima, hermosa, al terreno de Burt Bacharach; los once minutos de Second Song no cansan; y Casting Me Away From You, rescatada de los años sesenta, aporta un aire country a lo Comes a Time. Un disco plácido, otoñal y para escuchar mientras crepita un fuego.

– Coke Belda, ‘9’
¿Quién es? Un músico valenciano que lleva años residiendo en Estados Unidos y edita discos tan bellos como este.
¿Es tan bueno 9? Poco tributo realiza a su tierra mediterránea este cantante. Le apetece mirar más al Reino Unido, a los Beatles (sección Paul McCartney), la ELO e incluso un poco más al norte, a Abba. Golden Days, que abre el álbum, es perfecta, con sus armonías vocales, sus detalles instrumentales, su sensibilidad. Todo el disco transita por esa carretera, la de las canciones luminosas.

– Aiko El Grupo, ‘Señales brutales’
¿Quiénes son? Teresa, Lara y Bárbara, dos de ellas cántabras, la otra andaluza. Señales brutales es su tercer disco.
¿Es tan bueno Señales brutales? Aporta varias cosas singulares el trío que le proporciona originalidad en el muchas veces uniforme movimiento indie español: el sintetizador, juguetón y a veces hasta garajero sesentero; las dobles voces, bien ensambladas; y unas letras donde atizan sin ambages y con humor a exparejas (“Me he pasado un tiempo largo masticando tus ‘te amo’. / He tenido que escupirlos, ya no me los trago”). Empaquetan diez canciones en solo 27 minutos, zambombazos aguerridos de punk melódico.

– The Jayhawks, ‘Sanctuary Park’
¿Quiénes son? Algunos aficionados veteranos quizá conserven en su discoteca ejemplares de Hollywood Town Hall (1992) o Tomorrow the Green Grass (1995), álbumes arrolladores de country-rock empaquetados con estética de rock alternativo de la época. El dúo creativo, Gary Louris y Mark Olson, se deshizo, y el primero lleva el timón de unos Jayhawks de carrera pausada y siempre interesante.
¿Es tan bueno Sanctuary Park? El grupo de Minneapolis propone en este álbum un compendio de sus fortalezas: pop-rock ligero (sensacionales las dos primeras canciones), country a lo The Band y profundas incursiones en el folk-rock. Con perfectas armonías vocales, un piano que suena a gloria y las siempre atractivas letras de Louris, ya sea declarando su amor hacía su esposa, contando historias de sueños rotos o arremetiendo contra las decisiones de Trump. Gran disco. Uno más de The Jayhawks.

– Beabadoobee, ‘Pylon’
¿Quién es? Beatrice Kristi Ilejay, una filipina-londinense a la que le habría gustado tener 26 años en los noventa, pero como los tiene ahora, se dedica a destilar rock alternativo noventero.
¿Es tan bueno Pylon? En su cuarto trabajo, Beabadoobee no altera su percepción de la música, capitalizada por una voz melódica y suave educada para cantar pop (más o menos) comercial, pero a la que acompaña con capas y capas de guitarrazos. La fórmula, quizá chocante, funciona. También cuando se inclina por el menos aguerrido pop-rock, como en la pegadiza Memories. Entre unas cosas y otras tenemos aquí una buena colección de canciones.

– Corizonas, ‘Órdago’
¿Quiénes son? Después de cinco años sin disco aquí están Corizonas, ese asunto serio que salió de fusionar Los Coronas con Arizona Baby, y que con el tiempo resulta que también incorpora a un miembro de Los Enemigos, el guitarrista David Krahe.
¿Es tan bueno Órdago? Demuestran que se puede producir un sonido limpio y elegante, a la vez que sonar rockero. Formados por instrumentistas avezados, Corizonas se enfrentan en Órdago a un homenaje, no explícito, a los grupos españoles que quisieron aportar su visión castiza alejada de los mimetismos anglosajones. Los Brincos, Los Ángeles o Gabinete Caligari funcionan como acicate para que el grupo componga su propio universo. Las letras hablan del paso del tiempo, reivindican el personaje que lo intenta aunque nunca vaya a ganar o reflexionan sobre la fragilidad de la vida. Capítulo aparte esa revisión tan chula de Tú me dejaste de querer, de (sí) C. Tangana.

– Echo & the Bunnymen, ‘Apples for Isaac’
¿Quiénes son? Desde Liverpool, grupo fundamental en los ochenta de lo que se llamó post-punk. Sus dos jefes siguen en la brecha: Ian McCulloch y Will Sergeant.
¿Es tan bueno Apples for Isaac? Para un grupo que acumulaba 12 años sin publicar un disco de canciones nuevas lo difícil consiste en retomarlo donde lo dejaron. Echo & the Bunnymen suenan reconocibles en este Apples for Isaac, pero sin parecer nostálgicos. La canción de apertura, Take Me By Hand, posee un atractivo aire funky, y se incursiona en otros temas en el territorio glam de T Rex. Clem Burke, el legendario batería de Blondie que falleció en 2025, toca la batería en bastantes temas: otro motivo para escuchar este disco de un grupo que ha inspirado a muchas bandas jóvenes, aunque no lo sepan.

– The Tubs, ‘Hard Life’
¿Quiénes son? Una banda de Cardiff (Gales), muy mimada por la crítica británica, y esta vez merecidamente. Este es su tercer disco.
¿Es tan bueno Hard Life? Unas ganas tremendas de pegar botes te asaltan cuando inicia su camino este Hard Life. Canciones enérgicas, recuerdos de The Replacements cuando se despojaron del punk, temas que recuerdan a Tom Robinson Band, algo de R.E.M. e incluso de los Housemartins. Son pistas para contextualizar, porque estos galeses poseen su propia identidad, como la voz un poco desaliña de Owen Williams; la incorporación del violín; los coros siempre bien colocados; o unas letras a veces desoladoras que encajan en unas melodías festivas. Altamente recomendables.

– Westside Cowboy, ‘It Goes On’
¿Quiénes son? Un cuarteto de Mánchester que ganó el concurso de talentos del festival de Glastonbury y sobre el que la prensa británica vierte todo tipo de halagos. Este es su primer disco.
¿Es tan bueno It Goes On? No extraña la excitación de los medios británicos por Westside Cowboy: una banda de veinteañeros que en 2026 profesan pasión por The Velvet Underground. Aún sabiendo que este disco no va a producir el impacto cultural del debut de The Strokes, Is This It, puede ser el inicio de una revolución rock que tan bien le vendría a la música. Porque son jóvenes; disponen de tres cantantes, lo que les otorga variedad de registros; se desenvuelven con una actitud de me importa todo una mierda tan de agradecer en tiempos de filtros, y porque componen grandes canciones, como ese pelotazo llamado Paperchains. Ya tenemos a Geese, ahora llegan Westside Cowboy. Que siga la racha.

– This Is Lorelei, ‘The Singer in My Band’
¿Quién es? Un alias pintoresco para Nate Amos, músico estadounidense que a sus 35 años ya suma una ristra de discos, con This Is Lorelei, Water from Your Eyes y My Idea.
¿Es tan bueno The Singer in My Band? The Kid With the Crown suena como si Evan Dando llevase a J Mascis de guitarrista. Comparte Nate Amos el timbre de voz lánguido del líder de Lemonheads. También su pasión por el country, estilo que se cuela frecuentemente en este The Singer in My Band. Amos escribe sobre personajes excéntricos que, en esencia, sustentan las mismas preocupaciones que todo el mundo: los secretos del amor, el anhelo de la huida, la amistad como soporte en los momentos difíciles… Suena a disco noventero de indie-rock bastante molón.

– Dexys Midnight Runners, ‘Love’
¿Quiénes son? La banda de Kevin Rowland, un tipo que graba música maravillosa y con el que no debe ser fácil trabajar. Desde 1980 han pasado decenas de músicos por el grupo, siempre con su jefatura. Incluso llegó a acortar el nombre de de la banda, Dexys, aunque ahora regresa a utilizar las tres palabras. Su radar de influencia abarca desde Spandau Ballet hasta Pulp.
¿Es tan bueno Love? Algunos seguidores impenitentes de Rowland aseguran que este será el último disco del inglés. Si es cierto, se despide a lo grande. Con una narrativa sobre los sentimientos, las razones por las que dejamos atrás algunas cosas y la llamada a la acción ante “este mundo jodidamente loco”, la voz de Rowland lo preside todo en este disco que contiene soul bailable, drama y sentido del humor. Su potente intensidad teatral atrapa al oyente en unas canciones con efectivos arreglos de vientos y cuerdas. Delicado y cautivador.
JOYA RESCATADA DEL MES…
Todos los meses recomendamos un disco que quizá quedó fuera del radar.

– Lionel Richie, ‘Lionel Richie’ (1982)
¿Quién es? Gigante del soul-disco con los Commodores en los setenta, en los ochenta Lionel Richie se adueñó de la melosa balada soul-pop. Lo hizo como pocos y obtuvo un éxito arrollador. Las últimas semanas las está pasando mal, con problemas de salud que esperemos solvente en breve. Tiene 77 años.
¿Es tan bueno Lionel Richie? Su primer álbum en solitario, cuando todavía militaba en los Commodores, que dejaría al poco tiempo. Richie entra en los ochenta asumiendo el sonido sintético de la época y, sobre todo, volcándose en las baladas de amor. Quizá se pasa de almibarado, pero sus fogosos cantos románticos están interpretados con esa voz incisiva del que ha pasado por todas las fases del soul. Aunque priman las piezas amorosas, se incluyen dos temas bailables donde no cabe mantenerse impasible: Serves You Right y Tell Me.
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