El cine español está de luto. Uno de sus mejores intérpretes de los últimos años, Manolo Solo, ha fallecido este jueves. Tenía 62 años y la sensación de mucho cine por hacer, de una carrera por culminar tras una vida entera dedicada a hacer papeles memorables. Aunque a Manolo Solo quizás muchos le pongan el apelativo injusto de «secundario de lujo», se ganó por derecho propio ser un grande, uno de esos actores que llenaban de misterio, profundidad y dignidad cada uno de sus personajes. Detrás de las cámaras el algecireño también mostró la elegancia y la educación del que sabe lo difícil que es hacerse un hueco en una industria tan compleja. Porque Manolo Solo (Algeciras, 1964-2026) alcanzó la popularidad tarde, cumplidos ya los cuarenta años. Eso no le impidió dejar su huella en el último cine español. Una huella profunda, gigante, pese a su enjuto cuerpo que en pantalla se transformaba en personajes enormes, siempre llenos de personalidad como demostró en ‘Cerrar los ojos’ de Víctor Erice, ‘El buen patrón’ de León de Aranoa o ‘Tarde para la ira’, de Raúl Arévalo, con la que además ganó el Goya a mejor actor de reparto. También estuvo nominado por ‘B, la película’ (2015).Su trabajo en estos años fue incomparable. Pocos han trabajado más y mejor. Solo desde 2020 ha participado en más de una treintena de obras, incluyendo series y cortometrajes (sitio en el que empezó y del que nunca se desligó, apoyando a los nuevos cineastas). Le gustaba repetir con sus amigos, como Alberto Rodríguez, para el que trabajó en ‘Anatomía de un instante’, ‘La isla mínima’, ‘La peste’ o ‘7 vírgenes’, o Santi Amodeo y León de Aranoa. Y no hay cineasta español importante que no lo haya tenido en sus filas, como Isabel Coixet en ‘Elisa y Marcela’, Daniel Calparsoro en ‘El silencio de la ciudad blanca, Dani de la Torre en ‘La sombra de la ley’, José Luis Cuerda en ‘Tiempo después’, Paco León en ‘Carmina y amén’, Manuel Martín Cuenca en ‘Canibal’ y ‘La flaqueza del bolchevique’, Fernando Franco en ‘La herida’, Daniel Monzón en ‘Celda 211’ y hasta el mexicano González Iñárritu en ‘Biutiful’…La lista es más larga todavía, porque como recuerdan sus cercanos, Manolo Solo no dejó de trabajar hasta el final. Siempre, eso sí, en películas o series que le tocaran por dentro ya fuera por la cercanía con los creadores o por lo que contaba con su personaje. Educado hasta el extremo, Manolo Solo fue un actor de conversación íntima y de entrevista dispersa. No le gustaba explicar lo que había dicho con su personaje. Y siempre, detrás de sus ojos profundos asfixiados por unas bolsas que luego en pantalla disimulaba, parecía esconder un abismo. Su temprana muerte cercena al público español la posibilidad de ver culminar la filmografía de un actor que no dejaba de mejorar con los años. Su último gran papel, además de Gutiérrez Mellado en ‘Anatomía de un instante’, fue el protagonista de ‘Una quinta portuguesa’, por la que también estuvo nominado al Goya. De hecho, en la pasada fiesta de nominados, donde sabía que no iba a llevarse el premio, celebró la oportunidad de estar rodeado de sus compañeros de profesión, esos que este jueves están desolados al ver la noticia. «Muy triste por el fallecimiento de Manolo Solo, un gran actor (además de un gran tipo)», dijo Santiago Segura. Juan Diego Botto, la Academia de Cine y docenas más han mostrado su estupor y su dolor. Manolo Solo se va a los 62 años con una película por estrenar, la portugesa ‘Aquí’, que protagoniza junto a Patricia López Arnaiz.«Durante sus más de 30 años de carrera, Manolo demostró ser uno de los mejores de su generación, un grandísimo profesional y un gran compañero. Manolo no dejó de trabajar hasta sus últimos días», se despiden desde su agencia de representación Yo lo vi primero. La despedida será hoy por la tarde y mañana en el Tanatorio de San Isidro. El cine español está de luto. Uno de sus mejores intérpretes de los últimos años, Manolo Solo, ha fallecido este jueves. Tenía 62 años y la sensación de mucho cine por hacer, de una carrera por culminar tras una vida entera dedicada a hacer papeles memorables. Aunque a Manolo Solo quizás muchos le pongan el apelativo injusto de «secundario de lujo», se ganó por derecho propio ser un grande, uno de esos actores que llenaban de misterio, profundidad y dignidad cada uno de sus personajes. Detrás de las cámaras el algecireño también mostró la elegancia y la educación del que sabe lo difícil que es hacerse un hueco en una industria tan compleja. Porque Manolo Solo (Algeciras, 1964-2026) alcanzó la popularidad tarde, cumplidos ya los cuarenta años. Eso no le impidió dejar su huella en el último cine español. Una huella profunda, gigante, pese a su enjuto cuerpo que en pantalla se transformaba en personajes enormes, siempre llenos de personalidad como demostró en ‘Cerrar los ojos’ de Víctor Erice, ‘El buen patrón’ de León de Aranoa o ‘Tarde para la ira’, de Raúl Arévalo, con la que además ganó el Goya a mejor actor de reparto. También estuvo nominado por ‘B, la película’ (2015).Su trabajo en estos años fue incomparable. Pocos han trabajado más y mejor. Solo desde 2020 ha participado en más de una treintena de obras, incluyendo series y cortometrajes (sitio en el que empezó y del que nunca se desligó, apoyando a los nuevos cineastas). Le gustaba repetir con sus amigos, como Alberto Rodríguez, para el que trabajó en ‘Anatomía de un instante’, ‘La isla mínima’, ‘La peste’ o ‘7 vírgenes’, o Santi Amodeo y León de Aranoa. Y no hay cineasta español importante que no lo haya tenido en sus filas, como Isabel Coixet en ‘Elisa y Marcela’, Daniel Calparsoro en ‘El silencio de la ciudad blanca, Dani de la Torre en ‘La sombra de la ley’, José Luis Cuerda en ‘Tiempo después’, Paco León en ‘Carmina y amén’, Manuel Martín Cuenca en ‘Canibal’ y ‘La flaqueza del bolchevique’, Fernando Franco en ‘La herida’, Daniel Monzón en ‘Celda 211’ y hasta el mexicano González Iñárritu en ‘Biutiful’…La lista es más larga todavía, porque como recuerdan sus cercanos, Manolo Solo no dejó de trabajar hasta el final. Siempre, eso sí, en películas o series que le tocaran por dentro ya fuera por la cercanía con los creadores o por lo que contaba con su personaje. Educado hasta el extremo, Manolo Solo fue un actor de conversación íntima y de entrevista dispersa. No le gustaba explicar lo que había dicho con su personaje. Y siempre, detrás de sus ojos profundos asfixiados por unas bolsas que luego en pantalla disimulaba, parecía esconder un abismo. Su temprana muerte cercena al público español la posibilidad de ver culminar la filmografía de un actor que no dejaba de mejorar con los años. Su último gran papel, además de Gutiérrez Mellado en ‘Anatomía de un instante’, fue el protagonista de ‘Una quinta portuguesa’, por la que también estuvo nominado al Goya. De hecho, en la pasada fiesta de nominados, donde sabía que no iba a llevarse el premio, celebró la oportunidad de estar rodeado de sus compañeros de profesión, esos que este jueves están desolados al ver la noticia. «Muy triste por el fallecimiento de Manolo Solo, un gran actor (además de un gran tipo)», dijo Santiago Segura. Juan Diego Botto, la Academia de Cine y docenas más han mostrado su estupor y su dolor. Manolo Solo se va a los 62 años con una película por estrenar, la portugesa ‘Aquí’, que protagoniza junto a Patricia López Arnaiz.«Durante sus más de 30 años de carrera, Manolo demostró ser uno de los mejores de su generación, un grandísimo profesional y un gran compañero. Manolo no dejó de trabajar hasta sus últimos días», se despiden desde su agencia de representación Yo lo vi primero. La despedida será hoy por la tarde y mañana en el Tanatorio de San Isidro.
El cine español está de luto. Uno de sus mejores intérpretes de los últimos años, Manolo Solo, ha fallecido este jueves. Tenía 62 años y la sensación de mucho cine por hacer, de una carrera por culminar tras una vida entera dedicada a hacer papeles … memorables. Aunque a Manolo Solo quizás muchos le pongan el apelativo injusto de «secundario de lujo», se ganó por derecho propio ser un grande, uno de esos actores que llenaban de misterio, profundidad y dignidad cada uno de sus personajes. Detrás de las cámaras el algecireño también mostró la elegancia y la educación del que sabe lo difícil que es hacerse un hueco en una industria tan compleja.
Porque Manolo Solo (Algeciras, 1964-2026) alcanzó la popularidad tarde, cumplidos ya los cuarenta años. Eso no le impidió dejar su huella en el último cine español. Una huella profunda, gigante, pese a su enjuto cuerpo que en pantalla se transformaba en personajes enormes, siempre llenos de personalidad como demostró en ‘Cerrar los ojos’ de Víctor Erice, ‘El buen patrón’ de León de Aranoa o ‘Tarde para la ira’, de Raúl Arévalo, con la que además ganó el Goya a mejor actor de reparto. También estuvo nominado por ‘B, la película’ (2015).
Su trabajo en estos años fue incomparable. Pocos han trabajado más y mejor. Solo desde 2020 ha participado en más de una treintena de trabajos, incluyendo series y cortometrajes (sitio en el que empezó y del que nunca se desligó, apoyando a los nuevos cineastas). Le gustaba repetir con sus amigos, como Alberto Rodríguez, para el que trabajó en ‘Anatomía de un instante’, ‘La isla mínima’, ‘La peste’ o ‘7 vírgenes’, o Santi Amodeo y León de Aranoa. Y no hay cineasta español importante que no lo haya tenido en sus filas, como Isabel Coixet en ‘Elisa y Marcela’, Daniel Calparsoro en ‘El silencio de la ciudad blanca, Dani de la Torre en ‘La sombra de la ley’, José Luis Cuerda en ‘Tiempo después’, Paco León en ‘Carmina y amén’, Manuel Martín Cuenca en ‘Canibal’, Fernando Franco en ‘La herida’, Daniel Monzón en ‘Celda 211’ y hasta el mexicano González Iñárritu en ‘Biutiful’…
La lista es más larga todavía, porque como recuerdan sus cercanos, Manolo Solo no dejó de trabajar hasta el final. Siempre, eso sí, en películas o series que le tocaran por dentro ya fuera por la cercanía con los creadores o por lo que contaba con su personaje. Educado hasta el extremo, Manolo Solo fue un actor de conversación íntima y de entrevista dispersa. No le gustaba explicar lo que había dicho con su personaje. Y siempre, detrás de sus ojos profundos asfixiados por unas bolsas que luego en pantalla disimulaba, parecía esconder un abismo.
Su temprana muerte cercena al público español la posibilidad de ver culminar la filmografía de un actor que no dejaba de mejorar con los años. Su último gran papel, además de Gutiérrez Mellado en ‘Anatomía de un instante’, fue el protagonista de ‘Una quinta portuguesa’, por la que también estuvo nominado al Goya. De hecho, en la pasada fiesta de nominados, donde sabía que no iba a llevarse el premio, celebró la oportunidad de estar rodeado de sus compañeros de profesión, esos que este jueves están desolados al ver la noticia. «Muy triste por el fallecimiento de Manolo Solo, un gran actor (además de un gran tipo)», dijo Santiago Segura. Juan Diego Botto, la Academia de Cine y docenas más han mostrado su estupor y su dolor.
Manolo Solo se va a los 62 años con una película por estrenar, la portugesa ‘Aquí’, que protagoniza junto a Patricia López Arnaiz.
«Durante sus más de 30 años de carrera, Manolo demostró ser uno de los mejores de su generación, un grandísimo profesional y un gran compañero. Manolo no dejó de trabajar hasta sus últimos días», se despiden desde su agencia de representación Yo lo vi primero.
La despedida será hoy por la tarde y mañana en el Tanatorio de San Isidro.
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