“Me he leído un libro de 500 páginas sobre la sal y ha arruinado por completo mi capacidad para tener una conversación normal”. Así empezaba un vídeo —ahora viral— que el creador de contenido Wyatt Derman subió hace unas semanas a sus redes sociales contando que no podía parar de hablar sobre este condimento tan cotidiano. “Al principio, eran datos divertidos y relajados: ¿sabías que a los romanos les pagaban en sal?”, explica el joven, que admite que a partir de ahí, no supo parar. “‘Soldado’ viene de sal, ‘ensalada’ viene de sal, ‘salami’, ‘salaz’…”. Deslumbrado por el hecho de que imperios, guerras o protestas tan célebres como la Marcha de la Sal liderada por Gandhi guarden relación con esta sustancia, asegura haberse convertido “en un hombre que no puede pasar el salero sin sentir el peso de la civilización humana”.
Publicado originalmente en 2002 y escrito por el periodista estadounidense Mark Kurlansky, ‘Sal. Historia de la única piedra comestible’ está viviendo un inesperado resurgimiento gracias a las redes sociales
“Me he leído un libro de 500 páginas sobre la sal y ha arruinado por completo mi capacidad para tener una conversación normal”. Así empezaba un vídeo —ahora viral— que el creador de contenido Wyatt Derman subió hace unas semanas a sus redes sociales contando que no podía parar de hablar sobre este condimento tan cotidiano. “Al principio, eran datos divertidos y relajados: ¿sabías que a los romanos les pagaban en sal?”, explica el joven, que admite que a partir de ahí, no supo parar. “‘Soldado’ viene de sal, ‘ensalada’ viene de sal, ‘salami’, ‘salaz’…”. Deslumbrado por el hecho de que imperios, guerras o protestas tan célebres como la Marcha de la Sal liderada por Gandhi guarden relación con esta sustancia, asegura haberse convertido “en un hombre que no puede pasar el salero sin sentir el peso de la civilización humana”.
El libro al que hace alusión es Sal. Historia de la única piedra comestible, escrito por el periodista estadounidense Mark Kurlansky, especializado en historia de los alimentos. Este extenso volumen se publicó por primera vez en 2002 y ahora, más de dos décadas después, ha experimentado un inesperado resurgimiento gracias a internet, que lo ha llevado a la lista semanal de best sellersdel New York Times (donde ya estuvo en 2002). “Aparecer en la lista de los libros más vendidos del New York Times tras haber figurado en ella por última vez hace casi veinticinco años resulta reconfortante. Esta experiencia me transmite la grata sensación de que los libros pueden perdurar”, cuenta Mark Kurlansky a este periódico.
En la publicación que la editorial Penguin hizo en Instagram para anunciar que el libro volvía a ser un superventas, le daban las gracias a Wyatt Derman por lograr que tanta gente se interesara por él e incluso el propio Kurlansky bromeó en sus redes sociales sobre lo sorprendente que era que Sal sea viral tanto tiempo después. Pero, ¿por qué este éxito renovado? ¿Qué hace que un libro tan extenso sobre un tema tan específico conecte con el público de esta manera?
Cualquiera que pase cierto tiempo en las redes sociales se expone a un bombardeo constante de información fragmentada de la que, a menudo, nos cuesta retener algo por la velocidad a la que la recibimos y porque saltamos de un tema a otro sin solución de continuidad. Los temas nicho —como por ejemplo, la historia de la sal— ofrecen una especie de antídoto a este acelerado ritmo o, al menos, un pequeño remanso de paz: nos permiten profundizar en algo hasta límites insospechados y poner ahí, y solo ahí, el foco durante el tiempo que dure nuestra obsesión.
El agotamiento que tanta gente experimenta últimamente en relación a las redes sociales parece estar volcándose en un regreso a lo analógico como la única fórmula capaz de liberarnos de las distractoras garras del mundo online. ¿Y que hay más analógico que un libro? Si además es largo y nos mantiene alejados del móvil durante un buen rato, miel sobre hojuelas. Este ensayo, además, tiene la particularidad de centrarse en uno de los ingredientes más cotidianos que existen, presente en mesas y cocinas de todo el mundo, pero ahora desprovista de la importancia que un día tuvo para numerosas civilizaciones, lo que sin duda despierta la curiosidad de mucha gente.
Resulta paradójico que, cuandose publicó originalmente, se bromeara con lo aburrido que podía ser un libro centrado en un producto tan mundano. La reseña que The Guardian le dedicó en 2002 fantaseaba con la idea de que solo alguien que en realidad no tuviera ganas de escribir un libro propondría un tema así, porque ningún editor apostaría jamás por ello. Chris Lavers, el autor de esta reseña, afirmaba que ese no era el caso de Mark Kurlansky, porque Sal. Historia de la única piedra comestible está escrito con tanta pasión que el autor es capaz de trasladar al lector su entusiasmo por este condimento. Y como hemos visto con el vídeo de Wyatt Derman, si una persona es capaz de transmitir su genuino entusiasmo por algo, es bastante probable que ese algo despierte el interés de otras personas.
Kurlansky se pregunta, con verdadera curiosidad, quién será este nuevo público que se acerca ahora a Sal: “Me siento muy afortunado de haber llegado a ellos; tal vez se trate de una nueva generación de lectores. Es maravilloso y me siento agradecido con el joven que me dio ese impulso”, declara el autor. Decía Wyatt Derman en su vídeo viral que, en realidad, nada es aburrido, simplemente hay cosas a las que todavía no les hemos prestado la suficiente atención. Y a juzgar por lo que está ocurriendo con este ensayo, no le falta razón.
¿De qué va el libro?
La respuesta parece obvia: sobre la sal. Sí, pero en realidad es una especie de atlas de historia mundial contada a través de esta sustancia. Sal. Historia de la única piedra comestible es un completísimo recorrido, desde la Antigua China hasta el siglo XX, en el que no dejas de descubrir cosas que no sabías. A lo largo del libro, Kurlansky explica por qué la sal ha estado siempre entre los productos más codiciados por la humanidad. Nos habla de sus múltiples usos —desde derretir hielo hasta limpiar chimeneas, por citar solo un par, sin olvidar, por supuesto, su papel en la medicina y en la conservación de alimentos—, que hicieron de ella un producto fundamental, de ahí que haya servido como moneda, que haya sido objeto de monopolios y de contrabando, desencadenado conflictos y dibujado paisajes gracias a los animales salvajes que escarban con sus hocicos en busca de esta sustancia en la tierra. Existen innumerables creencias en torno a la sal —es célebre su fama como remedio para espantar a los malos espíritus y hubo un tiempo en el que incluso se creyó que prevenía la impotencia— y productos como el garum romano, la salsa de soja, el jamón curado, el bacalao en salazón, el chucrut o los pepinillos no existirían sin ella.
Los lectores españoles se sorprenderán en la primera página del libro al descubrir que la obsesión del autor con esta sustancia comenzó aquí, concretamente en la localidad catalana de Cardona, donde compró una piedra de sal. De vuelta en casa, fue observando cómo se comportaba la piedra en diferentes circunstancias y ahí surgió todo. “Aquellos que crean que esta fascinación por la sal es una extravagante obsesión, es obvio que nunca han tenido en sus manos una piedra como esta”, afirma Kurlansky en la introducción.
Más allá de la sal
Aunque este autor cuenta con una dilatada carrera y ha escrito más de 40 libros, puede que sea un desconocido para el gran público en España. Su primer libro, dedicado al bacalao, hacía algo similar a lo que hace Sal: tratar de explicar la historia de la humanidad a través de un alimento. Publicado a finales de los 90, fue un éxito rotundo y el título con el que Kurlansky se dio a conocer, pero a este le siguieron muchos más.
Aunque no escribe únicamente sobre historia de la comida, la mayoría de sus publicaciones sí que giran en torno a este tema. Le ha dedicado libros a las ostras, la leche, la cebolla, el salmón e incluso ha publicado una biografía de Clarence Birdseye, considerado el inventor de los alimentos congelados. De sus títulos sobre comida, solo el de la sal y el bacalao están traducidos al español. También lo están Papel —dedicado a la historia de este material—, los que dedicó al año 1968 y a la no violencia, y La historia vasca del mundo —Kurlansky es un apasionado de la cultura vasca, de su gente y de sus paisajes—.
El próximo mes de octubre, de hecho, tendremos la oportunidad de verle y escucharle en directo en San Sebastián Gastronomika, donde el autor participará como ponente.
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