Cuando a Richard Gere, fan de la francesa ‘Oficina de infiltrados’, le ofrecieron protagonizar un ‘remake’ de la serie, se negó, sentía que para hacer algo peor, mejor verlo desde casa con su mujer, como hasta entonces. «Leí los primeros capítulos y no estaba muy interesado. El personaje no me resultaba interesante», cuenta en una entrevista con ABC el actor. Los creadores lo querían a toda costa en el papel de Bosko, perspicaz mandamás de la CIA en Londres, pero para Gere era importante que desdibujaran al personaje, que incidieran en su ambigüedad, que le convirtieran en alguien insondable, salvo para su propia cabeza. Insistieron. La versión estadounidense de ‘La Agencia’ era con él o no era. Y eso que en el reparto estaban ya Michael Fassbender o Jeffrey Wright. Le preguntaron qué podían hacer para convencerlo de participar en el thriller de espías, que ahora estrena segunda temporada en SkyShowtime. «Había referencias a una esposa, una familia… todo eso no encajaba, les dije que quería eliminarlo, que no deberíamos saber mucho sobre este tipo. Deberíamos intuir quién es, de la misma forma en que los animales intuyen las cosas; no por datos, sino porque lo sienten. Deberíamos sentir a este tipo», desvela que les reclamó. Pedía, sobre todo, menos culebrón y más coherencia, quitarle el traje del clásico burócrata de los servicios de inteligencia y que, en su lugar, el personaje arrastrara la experiencia de haber estado en la calle, en territorios de todo el mundo, y también el resquemor por dirigir ahora los operativos desde el despacho. «Es el único que ve las cosas en 360 grados. Es la balanza, y su papel es equilibrar todas esas personalidades, mantenerlas a raya, también a Washington. Tiene cierto sentido de la responsabilidad, cree que está protegiendo a EE.UU., pero ve mucho más allá, tiene dilemas morales sobre las mentiras y subterfugios de dirigir la agencia de inteligencia», explica Gere.Terminó aceptando el papel, y ahora vuelve como Bosko en esta segunda entrega para intentar descubrir a un traidor en su propio círculo. La serie ‘La Agencia’ supone un cambio de registro respecto a aquel joven que se convirtió en galán desafiando las reglas en películas como ‘ American Gigoló’, ‘Días del cielo’ y ‘Oficial y caballero’ . Las miradas seductoras se transforman en actitud de sospecha y ahora, en cierto modo, se pliega a quienes ostentan el poder. «Definitivamente sirve al sistema, pero aquí también hay un sistema secreto. Bosko existía antes de Trump. Existirá después de Trump. Todos estos tipos son la continuidad. Son el sistema nervioso que perdura. La presidencia, el Departamento de Estado, todo eso cambiará. Pero estos tipos continúan», dice sobre los hombres de gris, los que prevalecen mientras todo lo demás viene y va, incluidas las guerras. Noticia relacionada No No «Esta gran familia…» Richard Gere se sincera sobre su mujer y su futuro en España A. Cabeza En este sentido, afirma que «el mundo se mueve por péndulos», que todo tiende a la repetición pero, a su juicio, el «autoritarismo ha llegado a su límite», y señala directamente a Donald Trump, agitado por sus políticas aunque esté radicado en Madrid. «Trump es una persona errática que ha destruido muchísimo. Ha hecho daño a mucha gente. Ha causado muchas muertes, pero esto terminará, es un hombre anciano. Se nota que debió de tener una infancia horrible para ser el hombre que es ahora. Pero eso terminará», augura Richard Gere, que apuesta por la vuelta a la sensatez. «Seremos mejores por haber pasado por esto». Cuando a Richard Gere, fan de la francesa ‘Oficina de infiltrados’, le ofrecieron protagonizar un ‘remake’ de la serie, se negó, sentía que para hacer algo peor, mejor verlo desde casa con su mujer, como hasta entonces. «Leí los primeros capítulos y no estaba muy interesado. El personaje no me resultaba interesante», cuenta en una entrevista con ABC el actor. Los creadores lo querían a toda costa en el papel de Bosko, perspicaz mandamás de la CIA en Londres, pero para Gere era importante que desdibujaran al personaje, que incidieran en su ambigüedad, que le convirtieran en alguien insondable, salvo para su propia cabeza. Insistieron. La versión estadounidense de ‘La Agencia’ era con él o no era. Y eso que en el reparto estaban ya Michael Fassbender o Jeffrey Wright. Le preguntaron qué podían hacer para convencerlo de participar en el thriller de espías, que ahora estrena segunda temporada en SkyShowtime. «Había referencias a una esposa, una familia… todo eso no encajaba, les dije que quería eliminarlo, que no deberíamos saber mucho sobre este tipo. Deberíamos intuir quién es, de la misma forma en que los animales intuyen las cosas; no por datos, sino porque lo sienten. Deberíamos sentir a este tipo», desvela que les reclamó. Pedía, sobre todo, menos culebrón y más coherencia, quitarle el traje del clásico burócrata de los servicios de inteligencia y que, en su lugar, el personaje arrastrara la experiencia de haber estado en la calle, en territorios de todo el mundo, y también el resquemor por dirigir ahora los operativos desde el despacho. «Es el único que ve las cosas en 360 grados. Es la balanza, y su papel es equilibrar todas esas personalidades, mantenerlas a raya, también a Washington. Tiene cierto sentido de la responsabilidad, cree que está protegiendo a EE.UU., pero ve mucho más allá, tiene dilemas morales sobre las mentiras y subterfugios de dirigir la agencia de inteligencia», explica Gere.Terminó aceptando el papel, y ahora vuelve como Bosko en esta segunda entrega para intentar descubrir a un traidor en su propio círculo. La serie ‘La Agencia’ supone un cambio de registro respecto a aquel joven que se convirtió en galán desafiando las reglas en películas como ‘ American Gigoló’, ‘Días del cielo’ y ‘Oficial y caballero’ . Las miradas seductoras se transforman en actitud de sospecha y ahora, en cierto modo, se pliega a quienes ostentan el poder. «Definitivamente sirve al sistema, pero aquí también hay un sistema secreto. Bosko existía antes de Trump. Existirá después de Trump. Todos estos tipos son la continuidad. Son el sistema nervioso que perdura. La presidencia, el Departamento de Estado, todo eso cambiará. Pero estos tipos continúan», dice sobre los hombres de gris, los que prevalecen mientras todo lo demás viene y va, incluidas las guerras. Noticia relacionada No No «Esta gran familia…» Richard Gere se sincera sobre su mujer y su futuro en España A. Cabeza En este sentido, afirma que «el mundo se mueve por péndulos», que todo tiende a la repetición pero, a su juicio, el «autoritarismo ha llegado a su límite», y señala directamente a Donald Trump, agitado por sus políticas aunque esté radicado en Madrid. «Trump es una persona errática que ha destruido muchísimo. Ha hecho daño a mucha gente. Ha causado muchas muertes, pero esto terminará, es un hombre anciano. Se nota que debió de tener una infancia horrible para ser el hombre que es ahora. Pero eso terminará», augura Richard Gere, que apuesta por la vuelta a la sensatez. «Seremos mejores por haber pasado por esto».
Cuando a Richard Gere, fan de la francesa ‘Oficina de infiltrados’, le ofrecieron protagonizar un ‘remake’ de la serie, se negó, sentía que para hacer algo peor, mejor verlo desde casa con su mujer, como hasta entonces. «Leí los primeros capítulos y no estaba muy … interesado. El personaje no me resultaba interesante», cuenta en una entrevista con ABC el actor. Los creadores lo querían a toda costa en el papel de Bosko, perspicaz mandamás de la CIA en Londres, pero para Gere era importante que desdibujaran al personaje, que incidieran en su ambigüedad, que le convirtieran en alguien insondable, salvo para su propia cabeza.
Insistieron. La versión estadounidense de ‘La Agencia’ era con él o no era. Y eso que en el reparto estaban ya Michael Fassbender o Jeffrey Wright. Le preguntaron qué podían hacer para convencerlo de participar en el thriller de espías, que ahora estrena segunda temporada en SkyShowtime. «Había referencias a una esposa, una familia… todo eso no encajaba, les dije que quería eliminarlo, que no deberíamos saber mucho sobre este tipo. Deberíamos intuir quién es, de la misma forma en que los animales intuyen las cosas; no por datos, sino porque lo sienten. Deberíamos sentir a este tipo», desvela que les reclamó. Pedía, sobre todo, menos culebrón y más coherencia, quitarle el traje del clásico burócrata de los servicios de inteligencia y que, en su lugar, el personaje arrastrara la experiencia de haber estado en la calle, en territorios de todo el mundo, y también el resquemor por dirigir ahora los operativos desde el despacho. «Es el único que ve las cosas en 360 grados. Es la balanza, y su papel es equilibrar todas esas personalidades, mantenerlas a raya, también a Washington. Tiene cierto sentido de la responsabilidad, cree que está protegiendo a EE.UU., pero ve mucho más allá, tiene dilemas morales sobre las mentiras y subterfugios de dirigir la agencia de inteligencia», explica Gere.
Terminó aceptando el papel, y ahora vuelve como Bosko en esta segunda entrega para intentar descubrir a un traidor en su propio círculo. La serie ‘La Agencia’ supone un cambio de registro respecto a aquel joven que se convirtió en galán desafiando las reglas en películas como ‘American Gigoló’, ‘Días del cielo’ y ‘Oficial y caballero’. Las miradas seductoras se transforman en actitud de sospecha y ahora, en cierto modo, se pliega a quienes ostentan el poder. «Definitivamente sirve al sistema, pero aquí también hay un sistema secreto. Bosko existía antes de Trump. Existirá después de Trump. Todos estos tipos son la continuidad. Son el sistema nervioso que perdura. La presidencia, el Departamento de Estado, todo eso cambiará. Pero estos tipos continúan», dice sobre los hombres de gris, los que prevalecen mientras todo lo demás viene y va, incluidas las guerras.
En este sentido, afirma que «el mundo se mueve por péndulos», que todo tiende a la repetición pero, a su juicio, el «autoritarismo ha llegado a su límite», y señala directamente a Donald Trump, agitado por sus políticas aunque esté radicado en Madrid. «Trump es una persona errática que ha destruido muchísimo. Ha hecho daño a mucha gente. Ha causado muchas muertes, pero esto terminará, es un hombre anciano. Se nota que debió de tener una infancia horrible para ser el hombre que es ahora. Pero eso terminará», augura Richard Gere, que apuesta por la vuelta a la sensatez. «Seremos mejores por haber pasado por esto».
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