La Asociación de Librerías de Madrid le ha encomendado a Samuel Alonso Omeñaca la dirección de la Feria del Libro de Madrid, tras la traumática salida de Eva Orúe el pasado mes de julio. El escritor, editor y gestor cultural llega al cargo con una misión muy clara: poner a las librerías en el centro del mayor evento literario del año, con el permiso de Sant Jordi. «Sin librerías no hay venta. Solo cuatro de cada diez libros se venden en librerías. Hay que apostar por ellas», declara Alonso a ABC. «Las librerías quieren más protagonismo. La asociación cumple ahora 50 años y quieren darle un impulso». Samuel Alonso viene a sustituir a Eva Orúe, que fue destituida tras la pasada edición de la feria sin que trascendieran los motivos, o no del todo. Se supo que fue una edición con menos visitantes y menos ingresos que en ferias anteriores, que la exdirectora atribuyó a la coincidencia con la visita del Papa León XIV a Madrid y fenómenos meteorológicos que obligaron a cierres anticipados varios días. Se supo también que hubo cierta tensión entre los libreros y la dirección por la relevancia que se dio a los pabellones patrocinados, pero no trascendió mucho más. Eva Orúe dijo no compartir los motivos esgrimidos en la destitución, pero sin entrar en detalles. Se organizó un acto de desagravio y algunas editoriales pequeñas y una librería se desmarcaron de la decisión tomada. ¿Llega Alonso con la sensación de que hay aún fuegos por apagar? «Yo miro hacia el futuro. La Feria del Libro tiene 80 años. Todos los equipos directivos han puesto su granito de arena para conseguir que sea una cita imprescindible. Yo tengo que mirar hacia el futuro y poner todo mi esfuerzo en hacer la mejor feria posible», responde. Seguirá habiendo patrocinios, eso sí, porque una feria de esta calidad no es posible solo con las cuotas de los libreros y los editores que participan, explica: « La idea es mantener patrocinios que sean sostenibles . Hay más que casetas: hay una programación excelente, un pabellón infantil, montones de propuestas. Esto requiere dinero. Una de mis tareas es ponerme a trabajar para conseguir esos patrocinios e intentar que los patrocinadores sean los más adecuados».Sobre la bajada de visitantes y ventas, Alonso señala que es algo que tendrá que «analizar» con su equipo. «La Feria del Libro es una feria popular, única en el mundo, en El Retiro, donde se acercan los lectores. Tiene que ser una experiencia gratificante: que alguien se acerque a una librería y le sepan recomendar bien para que vuelva al año siguiente. No podemos quedarnos sentados. Hace unos años sí, cuando el boom del papel, entre los años 2000 y 2008, porque se vendía mucho. Ahora no, hay que hacer un esfuerzo y trabajar. Si alguien encuentra una experiencia gratificante en la feria, eso se va a notar en la facturación. Va a volver al año siguiente; y eso son ventas». Y todo ello en una feria «que no puede crecer más cuantitativamente». «Ya no puede crecer porque está en un espacio muy delicado, como es El Retiro», añade. «Tiene unas 400 casetas. No podemos ir a 500 o 600 porque hay que ser respetuosos. Sí puede crecer en cosas como la programación cultural, en una buena programación infantil, en una buena relación entre los visitantes de la feria y las casetas. Eso es en lo que tenemos que crecer: hacer una feria de calidad». Para ello habrá que conjugar los intereses de librerías y editoriales, lo que Alonso llama bibliodiversidad: «Que podamos ver diferentes propuestas editoriales, diferentes tipos de librería: que haya un abanico variado de ofertas». Presencia en El RetiroEstos últimos años, la Feria del Libro ha estado sujeta a los fenómenos climatológicos, con jornadas en las que ha habido que cerrar las puertas por la amenaza de lluvia o viento. ¿Es hora de replantearse El Retiro como escenario de la feria? «Es mi segundo día, todavía no me ha dado casi tiempo a sentarme con los libreros…», responde Alonso. «Creo que ese tipo de cuestiones han estado desde hace muchos años sobre la mesa. La feria, en el año 33, el primer año que se hizo, fue en el Paseo de Recoletos. Creo que es a partir de los años 60 cuando está en El Retiro. Es un espacio magnífico para hacer una feria popular como esta, única y exclusiva. Yo conozco muchas ferias y ninguna es como la Feria de Madrid». La Asociación de Librerías de Madrid ha tenido en cuenta el perfil transversal de Samuel Alonso para su designación. Escritor, editor y gestor cultural, ha estado al frente de la Feria del Libro y la Semana del Libro de Ejea de los Caballeros. Tiene también experiencia en la Feria del Libro, donde ha coordinado distintas actividades y proyectos. En el ámbito editorial, ha sido director editorial de 451 Editores (Edelvives), director de la colección Otros Espacios, de Anaya Infantil, y editor y asesor literario de editoriales como Edelvives, Capitán Swing y Nórdica. «La feria ya no puede crecer más cuantitativamente. Hay que hacer una feria de calidad»«Confiamos en la dilatada experiencia de Samuel Alonso y en su conocimiento del sector para impulsar la feria desde el diálogo y el trabajo compartido –señala Luis Miguel Tigeras Sierra , presidente de la Asociación de Librerías de Madrid–. Queremos que esta etapa refuerce el papel de las librerías y el vínculo de la Feria del Libro de Madrid con sus lectores». Los libreros son los dueños de la feria y, como tales, eligen a su director, pero la junta directiva del evento está formada por libreros, editores y distribuidores. En ese difícil equilibrio tendrá que moverse Samuel Alonso: «La Feria del Libro tiene que hacer que funcione perfectamente toda la industria del libro». La Asociación de Librerías de Madrid le ha encomendado a Samuel Alonso Omeñaca la dirección de la Feria del Libro de Madrid, tras la traumática salida de Eva Orúe el pasado mes de julio. El escritor, editor y gestor cultural llega al cargo con una misión muy clara: poner a las librerías en el centro del mayor evento literario del año, con el permiso de Sant Jordi. «Sin librerías no hay venta. Solo cuatro de cada diez libros se venden en librerías. Hay que apostar por ellas», declara Alonso a ABC. «Las librerías quieren más protagonismo. La asociación cumple ahora 50 años y quieren darle un impulso». Samuel Alonso viene a sustituir a Eva Orúe, que fue destituida tras la pasada edición de la feria sin que trascendieran los motivos, o no del todo. Se supo que fue una edición con menos visitantes y menos ingresos que en ferias anteriores, que la exdirectora atribuyó a la coincidencia con la visita del Papa León XIV a Madrid y fenómenos meteorológicos que obligaron a cierres anticipados varios días. Se supo también que hubo cierta tensión entre los libreros y la dirección por la relevancia que se dio a los pabellones patrocinados, pero no trascendió mucho más. Eva Orúe dijo no compartir los motivos esgrimidos en la destitución, pero sin entrar en detalles. Se organizó un acto de desagravio y algunas editoriales pequeñas y una librería se desmarcaron de la decisión tomada. ¿Llega Alonso con la sensación de que hay aún fuegos por apagar? «Yo miro hacia el futuro. La Feria del Libro tiene 80 años. Todos los equipos directivos han puesto su granito de arena para conseguir que sea una cita imprescindible. Yo tengo que mirar hacia el futuro y poner todo mi esfuerzo en hacer la mejor feria posible», responde. Seguirá habiendo patrocinios, eso sí, porque una feria de esta calidad no es posible solo con las cuotas de los libreros y los editores que participan, explica: « La idea es mantener patrocinios que sean sostenibles . Hay más que casetas: hay una programación excelente, un pabellón infantil, montones de propuestas. Esto requiere dinero. Una de mis tareas es ponerme a trabajar para conseguir esos patrocinios e intentar que los patrocinadores sean los más adecuados».Sobre la bajada de visitantes y ventas, Alonso señala que es algo que tendrá que «analizar» con su equipo. «La Feria del Libro es una feria popular, única en el mundo, en El Retiro, donde se acercan los lectores. Tiene que ser una experiencia gratificante: que alguien se acerque a una librería y le sepan recomendar bien para que vuelva al año siguiente. No podemos quedarnos sentados. Hace unos años sí, cuando el boom del papel, entre los años 2000 y 2008, porque se vendía mucho. Ahora no, hay que hacer un esfuerzo y trabajar. Si alguien encuentra una experiencia gratificante en la feria, eso se va a notar en la facturación. Va a volver al año siguiente; y eso son ventas». Y todo ello en una feria «que no puede crecer más cuantitativamente». «Ya no puede crecer porque está en un espacio muy delicado, como es El Retiro», añade. «Tiene unas 400 casetas. No podemos ir a 500 o 600 porque hay que ser respetuosos. Sí puede crecer en cosas como la programación cultural, en una buena programación infantil, en una buena relación entre los visitantes de la feria y las casetas. Eso es en lo que tenemos que crecer: hacer una feria de calidad». Para ello habrá que conjugar los intereses de librerías y editoriales, lo que Alonso llama bibliodiversidad: «Que podamos ver diferentes propuestas editoriales, diferentes tipos de librería: que haya un abanico variado de ofertas». Presencia en El RetiroEstos últimos años, la Feria del Libro ha estado sujeta a los fenómenos climatológicos, con jornadas en las que ha habido que cerrar las puertas por la amenaza de lluvia o viento. ¿Es hora de replantearse El Retiro como escenario de la feria? «Es mi segundo día, todavía no me ha dado casi tiempo a sentarme con los libreros…», responde Alonso. «Creo que ese tipo de cuestiones han estado desde hace muchos años sobre la mesa. La feria, en el año 33, el primer año que se hizo, fue en el Paseo de Recoletos. Creo que es a partir de los años 60 cuando está en El Retiro. Es un espacio magnífico para hacer una feria popular como esta, única y exclusiva. Yo conozco muchas ferias y ninguna es como la Feria de Madrid». La Asociación de Librerías de Madrid ha tenido en cuenta el perfil transversal de Samuel Alonso para su designación. Escritor, editor y gestor cultural, ha estado al frente de la Feria del Libro y la Semana del Libro de Ejea de los Caballeros. Tiene también experiencia en la Feria del Libro, donde ha coordinado distintas actividades y proyectos. En el ámbito editorial, ha sido director editorial de 451 Editores (Edelvives), director de la colección Otros Espacios, de Anaya Infantil, y editor y asesor literario de editoriales como Edelvives, Capitán Swing y Nórdica. «La feria ya no puede crecer más cuantitativamente. Hay que hacer una feria de calidad»«Confiamos en la dilatada experiencia de Samuel Alonso y en su conocimiento del sector para impulsar la feria desde el diálogo y el trabajo compartido –señala Luis Miguel Tigeras Sierra , presidente de la Asociación de Librerías de Madrid–. Queremos que esta etapa refuerce el papel de las librerías y el vínculo de la Feria del Libro de Madrid con sus lectores». Los libreros son los dueños de la feria y, como tales, eligen a su director, pero la junta directiva del evento está formada por libreros, editores y distribuidores. En ese difícil equilibrio tendrá que moverse Samuel Alonso: «La Feria del Libro tiene que hacer que funcione perfectamente toda la industria del libro».
La Asociación de Librerías de Madrid le ha encomendado a Samuel Alonso Omeñaca la dirección de la Feria del Libro de Madrid, tras la traumática salida de Eva Orúe el pasado mes de julio. El escritor, editor y gestor cultural llega al cargo … con una misión muy clara: poner a las librerías en el centro del mayor evento literario del año, con el permiso de Sant Jordi. «Sin librerías no hay venta. Solo cuatro de cada diez libros se venden en librerías. Hay que apostar por ellas», declara Alonso a ABC. «Las librerías quieren más protagonismo. La asociación cumple ahora 50 años y quieren darle un impulso».
Samuel Alonso viene a sustituir a Eva Orúe, que fue destituida tras la pasada edición de la feria sin que trascendieran los motivos, o no del todo. Se supo que fue una edición con menos visitantes y menos ingresos que en ferias anteriores, que la exdirectora atribuyó a la coincidencia con la visita del Papa León XIV a Madrid y fenómenos meteorológicos que obligaron a cierres anticipados varios días. Se supo también que hubo cierta tensión entre los libreros y la dirección por la relevancia que se dio a los pabellones patrocinados, pero no trascendió mucho más. Eva Orúe dijo no compartir los motivos esgrimidos en la destitución, pero sin entrar en detalles. Se organizó un acto de desagravio y algunas editoriales pequeñas y una librería se desmarcaron de la decisión tomada.
¿Llega Alonso con la sensación de que hay aún fuegos por apagar? «Yo miro hacia el futuro. La Feria del Libro tiene 80 años. Todos los equipos directivos han puesto su granito de arena para conseguir que sea una cita imprescindible. Yo tengo que mirar hacia el futuro y poner todo mi esfuerzo en hacer la mejor feria posible», responde. Seguirá habiendo patrocinios, eso sí, porque una feria de esta calidad no es posible solo con las cuotas de los libreros y los editores que participan, explica: «La idea es mantener patrocinios que sean sostenibles. Hay más que casetas: hay una programación excelente, un pabellón infantil, montones de propuestas. Esto requiere dinero. Una de mis tareas es ponerme a trabajar para conseguir esos patrocinios e intentar que los patrocinadores sean los más adecuados».
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Sobre la bajada de visitantes y ventas, Alonso señala que es algo que tendrá que «analizar» con su equipo. «La Feria del Libro es una feria popular, única en el mundo, en El Retiro, donde se acercan los lectores. Tiene que ser una experiencia gratificante: que alguien se acerque a una librería y le sepan recomendar bien para que vuelva al año siguiente. No podemos quedarnos sentados. Hace unos años sí, cuando el boom del papel, entre los años 2000 y 2008, porque se vendía mucho. Ahora no, hay que hacer un esfuerzo y trabajar. Si alguien encuentra una experiencia gratificante en la feria, eso se va a notar en la facturación. Va a volver al año siguiente; y eso son ventas».
Y todo ello en una feria «que no puede crecer más cuantitativamente». «Ya no puede crecer porque está en un espacio muy delicado, como es El Retiro», añade. «Tiene unas 400 casetas. No podemos ir a 500 o 600 porque hay que ser respetuosos. Sí puede crecer en cosas como la programación cultural, en una buena programación infantil, en una buena relación entre los visitantes de la feria y las casetas. Eso es en lo que tenemos que crecer: hacer una feria de calidad». Para ello habrá que conjugar los intereses de librerías y editoriales, lo que Alonso llama bibliodiversidad: «Que podamos ver diferentes propuestas editoriales, diferentes tipos de librería: que haya un abanico variado de ofertas».
Presencia en El Retiro
Estos últimos años, la Feria del Libro ha estado sujeta a los fenómenos climatológicos, con jornadas en las que ha habido que cerrar las puertas por la amenaza de lluvia o viento. ¿Es hora de replantearse El Retiro como escenario de la feria? «Es mi segundo día, todavía no me ha dado casi tiempo a sentarme con los libreros…», responde Alonso. «Creo que ese tipo de cuestiones han estado desde hace muchos años sobre la mesa. La feria, en el año 33, el primer año que se hizo, fue en el Paseo de Recoletos. Creo que es a partir de los años 60 cuando está en El Retiro. Es un espacio magnífico para hacer una feria popular como esta, única y exclusiva. Yo conozco muchas ferias y ninguna es como la Feria de Madrid».
La Asociación de Librerías de Madrid ha tenido en cuenta el perfil transversal de Samuel Alonso para su designación. Escritor, editor y gestor cultural, ha estado al frente de la Feria del Libro y la Semana del Libro de Ejea de los Caballeros. Tiene también experiencia en la Feria del Libro, donde ha coordinado distintas actividades y proyectos. En el ámbito editorial, ha sido director editorial de 451 Editores (Edelvives), director de la colección Otros Espacios, de Anaya Infantil, y editor y asesor literario de editoriales como Edelvives, Capitán Swing y Nórdica.
«La feria ya no puede crecer más cuantitativamente. Hay que hacer una feria de calidad»
«Confiamos en la dilatada experiencia de Samuel Alonso y en su conocimiento del sector para impulsar la feria desde el diálogo y el trabajo compartido –señala Luis Miguel Tigeras Sierra, presidente de la Asociación de Librerías de Madrid–. Queremos que esta etapa refuerce el papel de las librerías y el vínculo de la Feria del Libro de Madrid con sus lectores». Los libreros son los dueños de la feria y, como tales, eligen a su director, pero la junta directiva del evento está formada por libreros, editores y distribuidores. En ese difícil equilibrio tendrá que moverse Samuel Alonso: «La Feria del Libro tiene que hacer que funcione perfectamente toda la industria del libro».
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