Es de suponer que los toros lidiados hoy en Las Ventas le habrán salido baratos a la empresa; de lo contrario, están autorizados para pedir el libro de reclamaciones a los ganaderos porque es difícil enviar cinco toros más mansos, sosos, descastados, deslucidos y con menos clase que los corridos en el ruedo; cinco, sí, porque hubo uno, el quinto, de Partido de Resina, que salvó a medias los honores de su casa al acudir tres veces al caballo, aunque en ninguna de ellas hizo una pelea vibrante, y después, en la muleta, demostró tanta nobleza como sosería y falta de celo.
Es de suponer que los toros lidiados hoy en Las Ventas le habrán salido baratos a la empresa; de lo contrario, están autorizados para pedir el libro de reclamaciones a los ganaderos porque es difícil enviar cinco toros más mansos, sosos, descastados, deslucidos y con menos clase que los corridos en el ruedo; cinco, sí, porque hubo uno, el quinto, de Partido de Resina, que salvó a medias los honores de su casa al acudir tres veces al caballo, aunque en ninguna de ellas hizo una pelea vibrante, y después, en la muleta, demostró tanta nobleza como sosería y falta de celo. Seguir leyendo
Es de suponer que los toros lidiados hoy en Las Ventas le habrán salido baratos a la empresa; de lo contrario, están autorizados para pedir el libro de reclamaciones a los ganaderos porque es difícil enviar cinco toros más mansos, sosos, descastados, deslucidos y con menos clase que los corridos en el ruedo; cinco, sí, porque hubo uno, el quinto, de Partido de Resina, que salvó a medias los honores de su casa al acudir tres veces al caballo, aunque en ninguna de ellas hizo una pelea vibrante, y después, en la muleta, demostró tanta nobleza como sosería y falta de celo.
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