Plaza de toros de la Real Maestranza Domingo, 17 de mayo de 2026. 19ª de abono. Media plaza en tarde soleada, aunque muy ventosa. Novillos de Murteira Grave, bien presentados y de hechuras, de juego desigual, aunque en líneas generales buenos e interesantes; ovacionado el 1º en el arrastre y palmas al 4º. Uceda Vargas, de verde esperanza y oro: poco más de media estocada atravesada (silencio); estocada baja y tendida (ovación). Gonzalo Capdevila, de sangre de toro y oro: estocada (vuelta al ruedo tras petición); pinchazo, estocada, y dos descabellos (ovación tras aviso). Mariscal Ruiz, de verde botella y oro: dos pinchazo, pinchazo hondo, metisaca y estocada al quinto intento (silencio); estocada (oreja). Incidencias: Saludaron en banderillas Jaime Bermejo y Alberto Serrano tras parear al cuarto.La decimonovena de abono dejó en la Real Maestranza una tarde ventosa, desigual y con más contenido del que terminó reflejando el balance final. La novillada portuguesa de Murteira Grave, seria de presentación y bien hecha, ofreció un juego variado y varios animales de interés , especialmente para Uceda Vargas. Pero la función terminó teniendo un nombre propio: Mariscal Ruiz, que desde la fe, la raza y la capacidad de quedarse delante acabó arrancándole una oreja al sexto.Fue precisamente el último novillo el que terminó sosteniendo la tarde. Mariscal Ruiz salió decidido desde el inicio, dejando un vibrante tercio de banderillas mientras sonaba ‘Recordando a Tejera’. El último par, al quiebro y prácticamente parando al animal con la mano en la testuz, terminó de encender los tendidos.Con la muleta apareció el fondo de la actuación. El novillo, justo de fuerzas y de escaso recorrido, fue apagándose conforme avanzaba la faena. Ahí apareció la raza del sevillano, que apostó fuerte sobre todo por el pitón derecho, tragando mucho y tirando del animal cuando parecía venirse definitivamente abajo. La faena fue creciendo desde el valor y la firmeza hasta que llegó una fea voltereta que dejó muy tocado al novillero sobre el albero maestrante.Con el vestido roto y claramente mermado físicamente, Mariscal volvió a la cara del novillo para dejar todavía una tanda más de enorme mérito antes de irse a por la espada. Ya muy disminuido, se tiró con todo y dejó una buena estocada. La petición fue mayoritaria y la presidencia concedió una oreja cimentada en la entrega y la capacidad de no dejarse ir nunca.Antes, en el tercero, el novillero de Mairena del Aljarafe ya había dejado detalles importantes. El tercio de banderillas volvió a ser lo más destacado de su actuación, conectando con facilidad con los tendidos mientras sonaba ‘Camino de rosas’. Con la muleta lo intentó por ambos pitones ante un animal que nunca terminó de romper hacia adelante ni de transmitir lo suficiente. La espada terminó emborronándolo todo. Silencio.El mejor lote de la tarde cayó del lado de Uceda Vargas . El de Gerena tuvo dos novillos con calidad y claras opciones de triunfo, ambos ovacionados en el arrastre, aunque las faenas nunca terminaron de romper definitivamente.Vestido de verde esperanza y oro, abrió plaza con un buen saludo capotero a la verónica. El primero tuvo nobleza y un pitón izquierdo especialmente interesante , permitiendo muletazos templados al natural. Uceda Vargas dejó momentos de gusto y buen trazo, aunque faltó continuidad y mayor ajuste para terminar de redondear una faena que apuntaba a más. Mató de una estocada atravesada y escuchó silencio mientras el novillo era ovacionado en el arrastre.El cuarto volvió a ofrecer opciones importantes. Lo recibió incluso de rodillas antes de que el viento volviera a convertirse en protagonista incómodo durante toda la faena. El novillo tuvo calidad especialmente por el pitón izquierdo y permitió los mejores momentos del sevillano. Sonó la música antes de entrar a matar, pero faltó nuevamente rotundidad en una labor que terminó quedándose a medio camino. Ovación tras una estocada baja y tendida. Palmas para el novillo en el arrastre.Gonzalo Capdevila confirmó las buenas maneras que viene dejando entre los aficionados. El portuense, vestido de sangre de toro y oro, se fue a porta gayola en el segundo y dejó desde el inicio una actuación marcada por la disposición. Comenzó la faena de rodillas en la Puerta del Príncipe y consiguió momentos estimables intentando templar una embestida incómoda y algo cabeceante. Sonó la música, pero la labor fue perdiendo intensidad y terminó siendo volteado en unas manoletinas finales de mucho compromiso. Dio una vuelta al ruedo tras petición.Con el quinto tuvo menos opciones y ahí apareció el Capdevila más firme y dispuesto, tragando mucho ante un novillo venido abajo y sin apenas transmisión. No terminó de encontrar eco fuerte en los tendidos, aunque volvió a dejar detalles de categoría y sensación de novillero con argumentos. Plaza de toros de la Real Maestranza Domingo, 17 de mayo de 2026. 19ª de abono. Media plaza en tarde soleada, aunque muy ventosa. Novillos de Murteira Grave, bien presentados y de hechuras, de juego desigual, aunque en líneas generales buenos e interesantes; ovacionado el 1º en el arrastre y palmas al 4º. Uceda Vargas, de verde esperanza y oro: poco más de media estocada atravesada (silencio); estocada baja y tendida (ovación). Gonzalo Capdevila, de sangre de toro y oro: estocada (vuelta al ruedo tras petición); pinchazo, estocada, y dos descabellos (ovación tras aviso). Mariscal Ruiz, de verde botella y oro: dos pinchazo, pinchazo hondo, metisaca y estocada al quinto intento (silencio); estocada (oreja). Incidencias: Saludaron en banderillas Jaime Bermejo y Alberto Serrano tras parear al cuarto.La decimonovena de abono dejó en la Real Maestranza una tarde ventosa, desigual y con más contenido del que terminó reflejando el balance final. La novillada portuguesa de Murteira Grave, seria de presentación y bien hecha, ofreció un juego variado y varios animales de interés , especialmente para Uceda Vargas. Pero la función terminó teniendo un nombre propio: Mariscal Ruiz, que desde la fe, la raza y la capacidad de quedarse delante acabó arrancándole una oreja al sexto.Fue precisamente el último novillo el que terminó sosteniendo la tarde. Mariscal Ruiz salió decidido desde el inicio, dejando un vibrante tercio de banderillas mientras sonaba ‘Recordando a Tejera’. El último par, al quiebro y prácticamente parando al animal con la mano en la testuz, terminó de encender los tendidos.Con la muleta apareció el fondo de la actuación. El novillo, justo de fuerzas y de escaso recorrido, fue apagándose conforme avanzaba la faena. Ahí apareció la raza del sevillano, que apostó fuerte sobre todo por el pitón derecho, tragando mucho y tirando del animal cuando parecía venirse definitivamente abajo. La faena fue creciendo desde el valor y la firmeza hasta que llegó una fea voltereta que dejó muy tocado al novillero sobre el albero maestrante.Con el vestido roto y claramente mermado físicamente, Mariscal volvió a la cara del novillo para dejar todavía una tanda más de enorme mérito antes de irse a por la espada. Ya muy disminuido, se tiró con todo y dejó una buena estocada. La petición fue mayoritaria y la presidencia concedió una oreja cimentada en la entrega y la capacidad de no dejarse ir nunca.Antes, en el tercero, el novillero de Mairena del Aljarafe ya había dejado detalles importantes. El tercio de banderillas volvió a ser lo más destacado de su actuación, conectando con facilidad con los tendidos mientras sonaba ‘Camino de rosas’. Con la muleta lo intentó por ambos pitones ante un animal que nunca terminó de romper hacia adelante ni de transmitir lo suficiente. La espada terminó emborronándolo todo. Silencio.El mejor lote de la tarde cayó del lado de Uceda Vargas . El de Gerena tuvo dos novillos con calidad y claras opciones de triunfo, ambos ovacionados en el arrastre, aunque las faenas nunca terminaron de romper definitivamente.Vestido de verde esperanza y oro, abrió plaza con un buen saludo capotero a la verónica. El primero tuvo nobleza y un pitón izquierdo especialmente interesante , permitiendo muletazos templados al natural. Uceda Vargas dejó momentos de gusto y buen trazo, aunque faltó continuidad y mayor ajuste para terminar de redondear una faena que apuntaba a más. Mató de una estocada atravesada y escuchó silencio mientras el novillo era ovacionado en el arrastre.El cuarto volvió a ofrecer opciones importantes. Lo recibió incluso de rodillas antes de que el viento volviera a convertirse en protagonista incómodo durante toda la faena. El novillo tuvo calidad especialmente por el pitón izquierdo y permitió los mejores momentos del sevillano. Sonó la música antes de entrar a matar, pero faltó nuevamente rotundidad en una labor que terminó quedándose a medio camino. Ovación tras una estocada baja y tendida. Palmas para el novillo en el arrastre.Gonzalo Capdevila confirmó las buenas maneras que viene dejando entre los aficionados. El portuense, vestido de sangre de toro y oro, se fue a porta gayola en el segundo y dejó desde el inicio una actuación marcada por la disposición. Comenzó la faena de rodillas en la Puerta del Príncipe y consiguió momentos estimables intentando templar una embestida incómoda y algo cabeceante. Sonó la música, pero la labor fue perdiendo intensidad y terminó siendo volteado en unas manoletinas finales de mucho compromiso. Dio una vuelta al ruedo tras petición.Con el quinto tuvo menos opciones y ahí apareció el Capdevila más firme y dispuesto, tragando mucho ante un novillo venido abajo y sin apenas transmisión. No terminó de encontrar eco fuerte en los tendidos, aunque volvió a dejar detalles de categoría y sensación de novillero con argumentos.
La decimonovena de abono dejó en la Real Maestranza una tarde ventosa, desigual y con más contenido del que terminó reflejando el balance final. La novillada portuguesa de Murteira Grave, seria de presentación y bien hecha, ofreció un juego variado y varios animales de interés … , especialmente para Uceda Vargas. Pero la función terminó teniendo un nombre propio: Mariscal Ruiz, que desde la fe, la raza y la capacidad de quedarse delante acabó arrancándole una oreja al sexto.
Fue precisamente el último novillo el que terminó sosteniendo la tarde. Mariscal Ruiz salió decidido desde el inicio, dejando un vibrante tercio de banderillas mientras sonaba ‘Recordando a Tejera’. El último par, al quiebro y prácticamente parando al animal con la mano en la testuz, terminó de encender los tendidos.
Con la muleta apareció el fondo de la actuación. El novillo, justo de fuerzas y de escaso recorrido, fue apagándose conforme avanzaba la faena. Ahí apareció la raza del sevillano, que apostó fuerte sobre todo por el pitón derecho, tragando mucho y tirando del animal cuando parecía venirse definitivamente abajo. La faena fue creciendo desde el valor y la firmeza hasta que llegó una fea voltereta que dejó muy tocado al novillero sobre el albero maestrante.
Con el vestido roto y claramente mermado físicamente, Mariscal volvió a la cara del novillo para dejar todavía una tanda más de enorme mérito antes de irse a por la espada. Ya muy disminuido, se tiró con todo y dejó una buena estocada. La petición fue mayoritaria y la presidencia concedió una oreja cimentada en la entrega y la capacidad de no dejarse ir nunca.
Antes, en el tercero, el novillero de Mairena del Aljarafe ya había dejado detalles importantes. El tercio de banderillas volvió a ser lo más destacado de su actuación, conectando con facilidad con los tendidos mientras sonaba ‘Camino de rosas’. Con la muleta lo intentó por ambos pitones ante un animal que nunca terminó de romper hacia adelante ni de transmitir lo suficiente. La espada terminó emborronándolo todo. Silencio.
El mejor lote de la tarde cayó del lado de Uceda Vargas. El de Gerena tuvo dos novillos con calidad y claras opciones de triunfo, ambos ovacionados en el arrastre, aunque las faenas nunca terminaron de romper definitivamente.
Vestido de verde esperanza y oro, abrió plaza con un buen saludo capotero a la verónica. El primero tuvo nobleza y un pitón izquierdo especialmente interesante, permitiendo muletazos templados al natural. Uceda Vargas dejó momentos de gusto y buen trazo, aunque faltó continuidad y mayor ajuste para terminar de redondear una faena que apuntaba a más. Mató de una estocada atravesada y escuchó silencio mientras el novillo era ovacionado en el arrastre.
El cuarto volvió a ofrecer opciones importantes. Lo recibió incluso de rodillas antes de que el viento volviera a convertirse en protagonista incómodo durante toda la faena. El novillo tuvo calidad especialmente por el pitón izquierdo y permitió los mejores momentos del sevillano. Sonó la música antes de entrar a matar, pero faltó nuevamente rotundidad en una labor que terminó quedándose a medio camino. Ovación tras una estocada baja y tendida. Palmas para el novillo en el arrastre.
Gonzalo Capdevila confirmó las buenas maneras que viene dejando entre los aficionados. El portuense, vestido de sangre de toro y oro, se fue a porta gayola en el segundo y dejó desde el inicio una actuación marcada por la disposición. Comenzó la faena de rodillas en la Puerta del Príncipe y consiguió momentos estimables intentando templar una embestida incómoda y algo cabeceante. Sonó la música, pero la labor fue perdiendo intensidad y terminó siendo volteado en unas manoletinas finales de mucho compromiso. Dio una vuelta al ruedo tras petición.
Con el quinto tuvo menos opciones y ahí apareció el Capdevila más firme y dispuesto, tragando mucho ante un novillo venido abajo y sin apenas transmisión. No terminó de encontrar eco fuerte en los tendidos, aunque volvió a dejar detalles de categoría y sensación de novillero con argumentos.
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