Gustavo Gimeno salió al escenario del Knight Concert Hall de Miami tras el descanso, el pasado sábado 17, y encontró a decenas de espectadores que todavía buscaban su butaca. El director valenciano bajó del podio y esperó varios minutos, pacientemente, hasta que la sala se asentó antes de atacar Scheherazade, de Nikolái Rimski-Kórsakov. Fue la imagen más elocuente de una noche en la que la Orquesta Titular del Teatro Real debutaba en la ciudad de Florida, al igual que su director musical, que nunca había actuado allí. El concierto, segundo de la gira estadounidense del coliseo madrileño, repetía el programa ofrecido dos días antes, el jueves 15, en el David Geffen Hall del Lincoln Center de Nueva York. Permitió escuchar la misma orquesta en dos acústicas muy diferentes, con las entradas agotadas y ante públicos infrecuentes.
Gustavo Gimeno dirige con éxito el debut del coliseo madrileño en el Adrienne Arsht Center y su regreso al Lincoln Center, con la guitarra de Juan Manuel Cañizares y las sopranos Adriana González y Gabriella Reyes como solistas, y entradas agotadas en ambas galas
Gustavo Gimeno salió al escenario del Knight Concert Hall de Miami tras el descanso, el pasado sábado 17, y encontró a decenas de espectadores que todavía buscaban su butaca. El director valenciano bajó del podio y esperó varios minutos, pacientemente, hasta que la sala se asentó antes de atacar Scheherazade, de Nikolái Rimski-Kórsakov. Fue la imagen más elocuente de una noche en la que la Orquesta Titular del Teatro Real debutaba en la ciudad de Florida, al igual que su director musical, que nunca había actuado allí. El concierto, segundo de la gira estadounidense del coliseo madrileño, repetía el programa ofrecido dos días antes, el jueves 15, en el David Geffen Hall del Lincoln Center de Nueva York. Permitió escuchar la misma orquesta en dos acústicas muy diferentes, con las entradas agotadas y ante públicos infrecuentes.
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