«En ‘Bestseller’ su autor, Ozkar Galán , hila muy fino; refleja de manera muy curiosa y divertida la sociedad actual, lo que estamos construyendo ahora a través de las redes sociales. Esa falsa apariencia de ser lo que no somos». Así se refiere Nacho Guerreros a ‘ Bestseller ‘, la obra en la que comparte escenario con Ana Arias, Rebeca Sala y Andrea Alvarado , y que, bajo la dirección de Gabriel Olivares , llega el miércoles 9 al Gran Teatro Pavón .Presenta a Paco, un talentoso escritor en horas bajas; su mujer cree que es un problema de promoción y contrata a una ‘community manager’ para que le ayude. A través de métodos exagerados y poco éticos -llega a presentar la novela como una obra relacionada con Federico García Lorca que él nunca escribió-, consigue un gran éxito en redes y Paco alcanza la fama, pero con una imagen poco real. La columna vertebral, añade Guerreros, es que «mi personaje no sabe que es un mediocre y cree que si no se proyecta al exterior y se coloca en un escaparate virtual no va a conseguir absolutamente nada en el mundo actual».Los actores conviven actualmente con las redes sociales. «A mí no me ha ocurrido -dice Ana Arias-, pero por desgracia tengo compañeros que no han podido acceder a determinado ‘casting’ por no tener un número de seguidores adecuado ; se están mezclando las cosas de una manera… Debería ser más importante la meritocracia, el talento, la capacidad de comunicar… Tu capacidad como actor».«Hay gente -completa Nacho Guerreros- con un buen contenido, que habla de todo: de deporte, de nutrición, de ciencia, del lenguaje… Pero al mismo tiempo hay contenido tan banal y tan vacío , y desgraciadamente con tanto poder de captación. Hay un vacío muy extraño en nuestros días… Y es una pena, porque el talento es fundamental, y un influencer con talento y con buen contenido también lo es; las redes son también una forma muy valiosa de adquirir conocimiento».«Como lo fue en su día la televisión -añade Ana Arias-, que debería ser utilizada para eso y no para lo que lo está siendo, como adoctrinamiento; debería ser utilizada para poder expandir el conocimiento y poder hacernos mejores y más sabios. Sin embargo, está siendo extraño, sí».Los dos actores han obtenido gran popularidad en la televisión -en series como ‘Cuéntame’ o ‘La que se avecina’-. ¿Han sustituido las redes a la televisión como trampolín? «Conviven las dos», responde Arias mientras Guerreros asiente. «La televisión sigue siendo muy importante. Las plataformas han sustituido a esa televisión familiar que conocíamos , pero conviven con las redes, aunque estas tienen cada vez más fuerza».El teatro como termómetroTanto Ana Arias como Nacho Guerreros vuelven, sin embargo, al teatro en cuanto pueden. «Para mí es un termómetro -dice la actriz-. A todos los actores que hacemos ficción se nos conoce más por la televisión o por el cine, pero jamás he abandonado el teatro y, de hecho, mis mejores trabajos han sucedido en una salita enana con diez espectadores. Pero no reniego de la televisión, le debo tanto…»Interviene el actor: «Como dice mi amigo José Luis Gil , ‘el teatro es la madre del cordero del actor’. Nosotros pertenecemos a una de las profesiones más antiguas del mundo y que nació de la necesidad del ser humano de expresarse. Y el teatro, para mí, tiene que ver con vivir mi profesión desde ahí. Por supuesto, estoy feliz de tener trabajo, y las series y la ficción te dan una popularidad tremenda y puede que captes espectadores para el teatro… El teatro -resume- es muy importante en mi profesión».A actores como ellos, tan marcados por sus personajes televisivos, el teatro les permite también que el público les conozca, dice Guerreros, «en otro lugar y en un registro totalmente diferente»; «Y nos permite desarrollar -completa Arias- aspectos que en otros medios no podemos. En la ficción tenemos la ventaja del ‘corten’. En el teatro sales y te echan a los leones a ver qué pasa. Te da otro tipo de habilidades de de carácter y saca de ti otras cosas como como actor».Cuando se levanta el telón, además, es el actor el dueño de su trabajo; no depende del director -aunque tenga sus directrices- ni de un realizador-. «El teatro es un trabajo en equipo pero a la vez estás muy solo -asegura Nacho Guerreros-. En esta obra somos cuatro pero, a la vez, cada uno va desarrollando su personaje solo, sabiendo que si se equivoca puede meter a los demás en el cesto de la equivocación y eso implica una responsabilidad muy grande… Da mucho miedo dejar vendidos a tus compañeros». Pero, aunque parezca magia, en esos momentos de zozobra aparece el personaje. «Alguna vez -confiesa Ana Arias-, cuando me he encontrado en un momento de duda, me he puesto a pensar en el escenario: ‘Da igual lo que tú sientes, ¿qué es lo que a ella le pasa? Y me ha ayudado».«Es el sexto sentido que debemos tener los actores -insiste Nacho Guerreros. Tú no eres tú del todo, aunque sabes que eres tú… Es muy raro de entender si no se pertenece a la profesión. Alguien que lea esta entrevista puede pensar: ‘¡Esta gente cómo está!’. Y no es así, claro que sabes que eres Nacho, pero al tiempo sabes que en escena eres otra persona y debes convivir con ella durante al menos una hora y media». «Y que todas las reacciones y todo lo que te suceda en ese momento -rubrica Ana Arias-, si tú toses, no toses tú, tose tu personaje, que se ha atragantado. Cualquier cosa que suceda, ya no te está pasando a ti, sino al personaje». «En ‘Bestseller’ su autor, Ozkar Galán , hila muy fino; refleja de manera muy curiosa y divertida la sociedad actual, lo que estamos construyendo ahora a través de las redes sociales. Esa falsa apariencia de ser lo que no somos». Así se refiere Nacho Guerreros a ‘ Bestseller ‘, la obra en la que comparte escenario con Ana Arias, Rebeca Sala y Andrea Alvarado , y que, bajo la dirección de Gabriel Olivares , llega el miércoles 9 al Gran Teatro Pavón .Presenta a Paco, un talentoso escritor en horas bajas; su mujer cree que es un problema de promoción y contrata a una ‘community manager’ para que le ayude. A través de métodos exagerados y poco éticos -llega a presentar la novela como una obra relacionada con Federico García Lorca que él nunca escribió-, consigue un gran éxito en redes y Paco alcanza la fama, pero con una imagen poco real. La columna vertebral, añade Guerreros, es que «mi personaje no sabe que es un mediocre y cree que si no se proyecta al exterior y se coloca en un escaparate virtual no va a conseguir absolutamente nada en el mundo actual».Los actores conviven actualmente con las redes sociales. «A mí no me ha ocurrido -dice Ana Arias-, pero por desgracia tengo compañeros que no han podido acceder a determinado ‘casting’ por no tener un número de seguidores adecuado ; se están mezclando las cosas de una manera… Debería ser más importante la meritocracia, el talento, la capacidad de comunicar… Tu capacidad como actor».«Hay gente -completa Nacho Guerreros- con un buen contenido, que habla de todo: de deporte, de nutrición, de ciencia, del lenguaje… Pero al mismo tiempo hay contenido tan banal y tan vacío , y desgraciadamente con tanto poder de captación. Hay un vacío muy extraño en nuestros días… Y es una pena, porque el talento es fundamental, y un influencer con talento y con buen contenido también lo es; las redes son también una forma muy valiosa de adquirir conocimiento».«Como lo fue en su día la televisión -añade Ana Arias-, que debería ser utilizada para eso y no para lo que lo está siendo, como adoctrinamiento; debería ser utilizada para poder expandir el conocimiento y poder hacernos mejores y más sabios. Sin embargo, está siendo extraño, sí».Los dos actores han obtenido gran popularidad en la televisión -en series como ‘Cuéntame’ o ‘La que se avecina’-. ¿Han sustituido las redes a la televisión como trampolín? «Conviven las dos», responde Arias mientras Guerreros asiente. «La televisión sigue siendo muy importante. Las plataformas han sustituido a esa televisión familiar que conocíamos , pero conviven con las redes, aunque estas tienen cada vez más fuerza».El teatro como termómetroTanto Ana Arias como Nacho Guerreros vuelven, sin embargo, al teatro en cuanto pueden. «Para mí es un termómetro -dice la actriz-. A todos los actores que hacemos ficción se nos conoce más por la televisión o por el cine, pero jamás he abandonado el teatro y, de hecho, mis mejores trabajos han sucedido en una salita enana con diez espectadores. Pero no reniego de la televisión, le debo tanto…»Interviene el actor: «Como dice mi amigo José Luis Gil , ‘el teatro es la madre del cordero del actor’. Nosotros pertenecemos a una de las profesiones más antiguas del mundo y que nació de la necesidad del ser humano de expresarse. Y el teatro, para mí, tiene que ver con vivir mi profesión desde ahí. Por supuesto, estoy feliz de tener trabajo, y las series y la ficción te dan una popularidad tremenda y puede que captes espectadores para el teatro… El teatro -resume- es muy importante en mi profesión».A actores como ellos, tan marcados por sus personajes televisivos, el teatro les permite también que el público les conozca, dice Guerreros, «en otro lugar y en un registro totalmente diferente»; «Y nos permite desarrollar -completa Arias- aspectos que en otros medios no podemos. En la ficción tenemos la ventaja del ‘corten’. En el teatro sales y te echan a los leones a ver qué pasa. Te da otro tipo de habilidades de de carácter y saca de ti otras cosas como como actor».Cuando se levanta el telón, además, es el actor el dueño de su trabajo; no depende del director -aunque tenga sus directrices- ni de un realizador-. «El teatro es un trabajo en equipo pero a la vez estás muy solo -asegura Nacho Guerreros-. En esta obra somos cuatro pero, a la vez, cada uno va desarrollando su personaje solo, sabiendo que si se equivoca puede meter a los demás en el cesto de la equivocación y eso implica una responsabilidad muy grande… Da mucho miedo dejar vendidos a tus compañeros». Pero, aunque parezca magia, en esos momentos de zozobra aparece el personaje. «Alguna vez -confiesa Ana Arias-, cuando me he encontrado en un momento de duda, me he puesto a pensar en el escenario: ‘Da igual lo que tú sientes, ¿qué es lo que a ella le pasa? Y me ha ayudado».«Es el sexto sentido que debemos tener los actores -insiste Nacho Guerreros. Tú no eres tú del todo, aunque sabes que eres tú… Es muy raro de entender si no se pertenece a la profesión. Alguien que lea esta entrevista puede pensar: ‘¡Esta gente cómo está!’. Y no es así, claro que sabes que eres Nacho, pero al tiempo sabes que en escena eres otra persona y debes convivir con ella durante al menos una hora y media». «Y que todas las reacciones y todo lo que te suceda en ese momento -rubrica Ana Arias-, si tú toses, no toses tú, tose tu personaje, que se ha atragantado. Cualquier cosa que suceda, ya no te está pasando a ti, sino al personaje».
«En ‘Bestseller’ su autor, Ozkar Galán, hila muy fino; refleja de manera muy curiosa y divertida la sociedad actual, lo que estamos construyendo ahora a través de las redes sociales. Esa falsa apariencia de ser lo que no somos». Así se refiere Nacho … Guerreros a ‘Bestseller‘, la obra en la que comparte escenario con Ana Arias, Rebeca Sala y Andrea Alvarado, y que, bajo la dirección de Gabriel Olivares, llega el miércoles 9 al Gran Teatro Pavón.
Presenta a Paco, un talentoso escritor en horas bajas; su mujer cree que es un problema de promoción y contrata a una ‘community manager’ para que le ayude. A través de métodos exagerados y poco éticos -llega a presentar la novela como una obra relacionada con Federico García Lorca que él nunca escribió-, consigue un gran éxito en redes y Paco alcanza la fama, pero con una imagen poco real. La columna vertebral, añade Guerreros, es que «mi personaje no sabe que es un mediocre y cree que si no se proyecta al exterior y se coloca en un escaparate virtual no va a conseguir absolutamente nada en el mundo actual».
Los actores conviven actualmente con las redes sociales. «A mí no me ha ocurrido -dice Ana Arias-, pero por desgracia tengo compañeros que no han podido acceder a determinado ‘casting’ por no tener un número de seguidores adecuado; se están mezclando las cosas de una manera… Debería ser más importante la meritocracia, el talento, la capacidad de comunicar… Tu capacidad como actor».
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«Hay gente -completa Nacho Guerreros- con un buen contenido, que habla de todo: de deporte, de nutrición, de ciencia, del lenguaje… Pero al mismo tiempo hay contenido tan banal y tan vacío, y desgraciadamente con tanto poder de captación. Hay un vacío muy extraño en nuestros días… Y es una pena, porque el talento es fundamental, y un influencer con talento y con buen contenido también lo es; las redes son también una forma muy valiosa de adquirir conocimiento».
«Como lo fue en su día la televisión -añade Ana Arias-, que debería ser utilizada para eso y no para lo que lo está siendo, como adoctrinamiento; debería ser utilizada para poder expandir el conocimiento y poder hacernos mejores y más sabios. Sin embargo, está siendo extraño, sí».
Los dos actores han obtenido gran popularidad en la televisión -en series como ‘Cuéntame’ o ‘La que se avecina’-. ¿Han sustituido las redes a la televisión como trampolín? «Conviven las dos», responde Arias mientras Guerreros asiente. «La televisión sigue siendo muy importante. Las plataformas han sustituido a esa televisión familiar que conocíamos, pero conviven con las redes, aunque estas tienen cada vez más fuerza».
El teatro como termómetro
Tanto Ana Arias como Nacho Guerreros vuelven, sin embargo, al teatro en cuanto pueden. «Para mí es un termómetro -dice la actriz-. A todos los actores que hacemos ficción se nos conoce más por la televisión o por el cine, pero jamás he abandonado el teatro y, de hecho, mis mejores trabajos han sucedido en una salita enana con diez espectadores. Pero no reniego de la televisión, le debo tanto…»
Interviene el actor: «Como dice mi amigo José Luis Gil, ‘el teatro es la madre del cordero del actor’. Nosotros pertenecemos a una de las profesiones más antiguas del mundo y que nació de la necesidad del ser humano de expresarse. Y el teatro, para mí, tiene que ver con vivir mi profesión desde ahí. Por supuesto, estoy feliz de tener trabajo, y las series y la ficción te dan una popularidad tremenda y puede que captes espectadores para el teatro… El teatro -resume- es muy importante en mi profesión».
A actores como ellos, tan marcados por sus personajes televisivos, el teatro les permite también que el público les conozca, dice Guerreros, «en otro lugar y en un registro totalmente diferente»; «Y nos permite desarrollar -completa Arias- aspectos que en otros medios no podemos. En la ficción tenemos la ventaja del ‘corten’. En el teatro sales y te echan a los leones a ver qué pasa. Te da otro tipo de habilidades de de carácter y saca de ti otras cosas como como actor».
Cuando se levanta el telón, además, es el actor el dueño de su trabajo; no depende del director -aunque tenga sus directrices- ni de un realizador-. «El teatro es un trabajo en equipo pero a la vez estás muy solo -asegura Nacho Guerreros-. En esta obra somos cuatro pero, a la vez, cada uno va desarrollando su personaje solo, sabiendo que si se equivoca puede meter a los demás en el cesto de la equivocación y eso implica una responsabilidad muy grande… Da mucho miedo dejar vendidos a tus compañeros». Pero, aunque parezca magia, en esos momentos de zozobra aparece el personaje. «Alguna vez -confiesa Ana Arias-, cuando me he encontrado en un momento de duda, me he puesto a pensar en el escenario: ‘Da igual lo que tú sientes, ¿qué es lo que a ella le pasa? Y me ha ayudado».
«Es el sexto sentido que debemos tener los actores -insiste Nacho Guerreros. Tú no eres tú del todo, aunque sabes que eres tú… Es muy raro de entender si no se pertenece a la profesión. Alguien que lea esta entrevista puede pensar: ‘¡Esta gente cómo está!’. Y no es así, claro que sabes que eres Nacho, pero al tiempo sabes que en escena eres otra persona y debes convivir con ella durante al menos una hora y media». «Y que todas las reacciones y todo lo que te suceda en ese momento -rubrica Ana Arias-, si tú toses, no toses tú, tose tu personaje, que se ha atragantado. Cualquier cosa que suceda, ya no te está pasando a ti, sino al personaje».
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