El Museo Sorolla , que cerró sus puertas en 2024 para someterse a unos necesarios trabajos de rehabilitación, modernización –no disponía de accesos y ascensores para personas con movilidad reducida y los sistemas de control climático estaban obsoletos, por ejemplo– y ampliación reabrirá, nos comenta su director Enrique Varela Agüi, en un número indeterminado de años. Malas noticias, ya que es uno de los museos más queridos por los madrileños; pero entretanto, se ha presentado el resultado de los trabajos de la primera fase: la ampliación, que básicamente provee al museo de unos almacenes –que le permitirán ampliar sus espacios expositivos, por ejemplo– y un taller de restauración. También de unas oficinas, de un –muy pequeño– auditorio y de cuatro salas de exposiciones con luz natural para muestras temporales; como la que enseguida comentamos, ‘Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026)’, que ha comisariado Covadonga Blasco y que está dedicada, se adivina, a las sucesivas reformas que ha sufrido el edificio a lo largo de su centenaria historia (se incluyen también algunos cuadros del artista).La ampliación. El proceso comienza en 2009 –las cosas de Palacio…– con la adquisición por el Ministerio de Cultura de un taller de automóviles cuya actividad había cesado y al que se accedía por los bajos de un edificio de apartamentos de la calle Zurbano pero que se extendía por un terreno situado tras el inmueble que linda con el edificio del museo (y efectivamente, una de las salas de este nuevo complejo conecta directamente con una estancia de la Casa: será una entrada para grupos).Nada que objetar En 2016 –las cosas…– se le adjudica concurso mediante el proyecto de reforma de esas instalaciones al estudio Nieto Sobejano Arquitectos (Museo Madinat al-Zahra, Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba, Museo Castillo de la Luz, Centro Arvo Pärt, Museo Moritzburg Halle, etc..), que diez años más tarde ve culminada su obra. Y nada que objetar a su trabajo: han querido respetar tanto el espíritu de la Casa Museo –incluyendo un pequeño patio central acristalado y unos jardines en la azotea– como el del edificio industrial original –por ejemplo, en el diseño de los lucernarios– y han sorteado la enorme dificultad que suponía dedicarle un oscuro sótano al pintor de la luz. En las imágenes, detalle de la rampa de acceso a la ampliación, y de las maquetas y bustos de esta primera exposición inaugural Isabel PermuyPuede desconcertar el tamaño y la desnudez del pasillo de acceso –la antigua rampa, que ocupa todo el ancho del edificio– pero, como decíamos, lo importante aquí es lo que el público no verá: el muelle de carga, los almacenes, talleres y oficinas. Dato para morbosos: 13.104.692 euros.En cuanto a la exposición, que se acompaña de un interesante catálogo, desmenuza las transformaciones de lo que hoy es el Museo Sorolla desde la compra del terreno en 1905 hasta la flamante ampliación valiéndose de abundante documentación –planos, fotografías, cartas, bocetos–, de maquetas y de algunos de los numerosos cuadros que el artista pintó en la casa y, como es sabido, en los diversos jardines que hizo construir. Consta de cinco epígrafes: en el vestíbulo hay una línea temporal y un cuadro singular, ‘Desde el ventanal del estudio’ (ca. 1914-19), que corresponde a un gran ‘ventanón’ (Sorolla) que el artista hizo abrir y que fue tapiado cuando se construyó un edificio en el terreno adyacente; y junto a él está otra ventana: un gran cristal tras el que está una estancia de la Casa y que permitirá er el progreso de los trabajos de rehabilitación. La Sala 0 está dedicada a la ampliación, muestra una bella maqueta del proyecto y explica los conceptos que han manejado los arquitectos.arte_abc_0724 En la Sala A , ‘Madrid y la casa’, se evoca el contexto histórico y urbanístico de la construcción de lo que nunca dejó de ser una vivienda familiar; destacan las cartas entre el pintor y el arquitecto, ya que Sorolla, que estaba en la cresta de la ola, trabajaba asiduamente en Nueva York. En ‘El jardín y la decoración’ hay una serie de preciosos ‘Bocetos para la decoración de las escaleras de la Casa Sorolla’ (1910-1911) y algunos de los cuarenta y seis cuadros que el pintor les dedicó a los jardines, entre otros documentos. ‘Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026)’ Lugar: Museo Sorolla (Madrid). Dirección: C/ Zurbano, 68 Comisaria: Covadonga Blasco Verganzones Clausura: Hasta el 10 de enero de 2027 Valoración: ***Y en ‘La casa como archivo’ se da cuenta de las sucesivas transformaciones que sufrió el edificio a través de documentos, planos, imágenes y proyectos; en esta sala se han incorporado unas piezas contemporáneas: fotografías y videos de José Manuel Ballester, Fernando Maquieira y Jonas Bel que –cito el texto del Museo– «permiten contemplar la casa tras el cierre del museo, cuando quedó, por primera vez en más de cien años, tal y como pudo verla Sorolla antes de comenzar a vivir en ella: vacía». Un bello epílogo. El Museo Sorolla , que cerró sus puertas en 2024 para someterse a unos necesarios trabajos de rehabilitación, modernización –no disponía de accesos y ascensores para personas con movilidad reducida y los sistemas de control climático estaban obsoletos, por ejemplo– y ampliación reabrirá, nos comenta su director Enrique Varela Agüi, en un número indeterminado de años. Malas noticias, ya que es uno de los museos más queridos por los madrileños; pero entretanto, se ha presentado el resultado de los trabajos de la primera fase: la ampliación, que básicamente provee al museo de unos almacenes –que le permitirán ampliar sus espacios expositivos, por ejemplo– y un taller de restauración. También de unas oficinas, de un –muy pequeño– auditorio y de cuatro salas de exposiciones con luz natural para muestras temporales; como la que enseguida comentamos, ‘Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026)’, que ha comisariado Covadonga Blasco y que está dedicada, se adivina, a las sucesivas reformas que ha sufrido el edificio a lo largo de su centenaria historia (se incluyen también algunos cuadros del artista).La ampliación. El proceso comienza en 2009 –las cosas de Palacio…– con la adquisición por el Ministerio de Cultura de un taller de automóviles cuya actividad había cesado y al que se accedía por los bajos de un edificio de apartamentos de la calle Zurbano pero que se extendía por un terreno situado tras el inmueble que linda con el edificio del museo (y efectivamente, una de las salas de este nuevo complejo conecta directamente con una estancia de la Casa: será una entrada para grupos).Nada que objetar En 2016 –las cosas…– se le adjudica concurso mediante el proyecto de reforma de esas instalaciones al estudio Nieto Sobejano Arquitectos (Museo Madinat al-Zahra, Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba, Museo Castillo de la Luz, Centro Arvo Pärt, Museo Moritzburg Halle, etc..), que diez años más tarde ve culminada su obra. Y nada que objetar a su trabajo: han querido respetar tanto el espíritu de la Casa Museo –incluyendo un pequeño patio central acristalado y unos jardines en la azotea– como el del edificio industrial original –por ejemplo, en el diseño de los lucernarios– y han sorteado la enorme dificultad que suponía dedicarle un oscuro sótano al pintor de la luz. En las imágenes, detalle de la rampa de acceso a la ampliación, y de las maquetas y bustos de esta primera exposición inaugural Isabel PermuyPuede desconcertar el tamaño y la desnudez del pasillo de acceso –la antigua rampa, que ocupa todo el ancho del edificio– pero, como decíamos, lo importante aquí es lo que el público no verá: el muelle de carga, los almacenes, talleres y oficinas. Dato para morbosos: 13.104.692 euros.En cuanto a la exposición, que se acompaña de un interesante catálogo, desmenuza las transformaciones de lo que hoy es el Museo Sorolla desde la compra del terreno en 1905 hasta la flamante ampliación valiéndose de abundante documentación –planos, fotografías, cartas, bocetos–, de maquetas y de algunos de los numerosos cuadros que el artista pintó en la casa y, como es sabido, en los diversos jardines que hizo construir. Consta de cinco epígrafes: en el vestíbulo hay una línea temporal y un cuadro singular, ‘Desde el ventanal del estudio’ (ca. 1914-19), que corresponde a un gran ‘ventanón’ (Sorolla) que el artista hizo abrir y que fue tapiado cuando se construyó un edificio en el terreno adyacente; y junto a él está otra ventana: un gran cristal tras el que está una estancia de la Casa y que permitirá er el progreso de los trabajos de rehabilitación. La Sala 0 está dedicada a la ampliación, muestra una bella maqueta del proyecto y explica los conceptos que han manejado los arquitectos.arte_abc_0724 En la Sala A , ‘Madrid y la casa’, se evoca el contexto histórico y urbanístico de la construcción de lo que nunca dejó de ser una vivienda familiar; destacan las cartas entre el pintor y el arquitecto, ya que Sorolla, que estaba en la cresta de la ola, trabajaba asiduamente en Nueva York. En ‘El jardín y la decoración’ hay una serie de preciosos ‘Bocetos para la decoración de las escaleras de la Casa Sorolla’ (1910-1911) y algunos de los cuarenta y seis cuadros que el pintor les dedicó a los jardines, entre otros documentos. ‘Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026)’ Lugar: Museo Sorolla (Madrid). Dirección: C/ Zurbano, 68 Comisaria: Covadonga Blasco Verganzones Clausura: Hasta el 10 de enero de 2027 Valoración: ***Y en ‘La casa como archivo’ se da cuenta de las sucesivas transformaciones que sufrió el edificio a través de documentos, planos, imágenes y proyectos; en esta sala se han incorporado unas piezas contemporáneas: fotografías y videos de José Manuel Ballester, Fernando Maquieira y Jonas Bel que –cito el texto del Museo– «permiten contemplar la casa tras el cierre del museo, cuando quedó, por primera vez en más de cien años, tal y como pudo verla Sorolla antes de comenzar a vivir en ella: vacía». Un bello epílogo.
El Museo Sorolla, que cerró sus puertas en 2024 para someterse a unos necesarios trabajos de rehabilitación, modernización –no disponía de accesos y ascensores para personas con movilidad reducida y los sistemas de control climático estaban obsoletos, por ejemplo– y ampliación reabrirá, nos comenta … su director Enrique Varela Agüi, en un número indeterminado de años.
Malas noticias, ya que es uno de los museos más queridos por los madrileños; pero entretanto, se ha presentado el resultado de los trabajos de la primera fase: la ampliación, que básicamente provee al museo de unos almacenes –que le permitirán ampliar sus espacios expositivos, por ejemplo– y un taller de restauración.
También de unas oficinas, de un –muy pequeño– auditorio y de cuatro salas de exposiciones con luz natural para muestras temporales; como la que enseguida comentamos, ‘Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026)’, que ha comisariado Covadonga Blasco y que está dedicada, se adivina, a las sucesivas reformas que ha sufrido el edificio a lo largo de su centenaria historia (se incluyen también algunos cuadros del artista).
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La ampliación. El proceso comienza en 2009 –las cosas de Palacio…– con la adquisición por el Ministerio de Cultura de un taller de automóviles cuya actividad había cesado y al que se accedía por los bajos de un edificio de apartamentos de la calle Zurbano pero que se extendía por un terreno situado tras el inmueble que linda con el edificio del museo (y efectivamente, una de las salas de este nuevo complejo conecta directamente con una estancia de la Casa: será una entrada para grupos).
Nada que objetar
En 2016 –las cosas…– se le adjudica concurso mediante el proyecto de reforma de esas instalaciones al estudio Nieto Sobejano Arquitectos (Museo Madinat al-Zahra, Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba, Museo Castillo de la Luz, Centro Arvo Pärt, Museo Moritzburg Halle, etc..), que diez años más tarde ve culminada su obra.
Y nada que objetar a su trabajo: han querido respetar tanto el espíritu de la Casa Museo –incluyendo un pequeño patio central acristalado y unos jardines en la azotea– como el del edificio industrial original –por ejemplo, en el diseño de los lucernarios– y han sorteado la enorme dificultad que suponía dedicarle un oscuro sótano al pintor de la luz.
(Isabel Permuy)
Puede desconcertar el tamaño y la desnudez del pasillo de acceso –la antigua rampa, que ocupa todo el ancho del edificio– pero, como decíamos, lo importante aquí es lo que el público no verá: el muelle de carga, los almacenes, talleres y oficinas. Dato para morbosos: 13.104.692 euros.
En cuanto a la exposición, que se acompaña de un interesante catálogo, desmenuza las transformaciones de lo que hoy es el Museo Sorolla desde la compra del terreno en 1905 hasta la flamante ampliación valiéndose de abundante documentación –planos, fotografías, cartas, bocetos–, de maquetas y de algunos de los numerosos cuadros que el artista pintó en la casa y, como es sabido, en los diversos jardines que hizo construir.
Consta de cinco epígrafes: en el vestíbulo hay una línea temporal y un cuadro singular, ‘Desde el ventanal del estudio’ (ca. 1914-19), que corresponde a un gran ‘ventanón’ (Sorolla) que el artista hizo abrir y que fue tapiado cuando se construyó un edificio en el terreno adyacente; y junto a él está otra ventana: un gran cristal tras el que está una estancia de la Casa y que permitirá er el progreso de los trabajos de rehabilitación. La Sala 0 está dedicada a la ampliación, muestra una bella maqueta del proyecto y explica los conceptos que han manejado los arquitectos.
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En la Sala A, ‘Madrid y la casa’, se evoca el contexto histórico y urbanístico de la construcción de lo que nunca dejó de ser una vivienda familiar; destacan las cartas entre el pintor y el arquitecto, ya que Sorolla, que estaba en la cresta de la ola, trabajaba asiduamente en Nueva York. En ‘El jardín y la decoración’ hay una serie de preciosos ‘Bocetos para la decoración de las escaleras de la Casa Sorolla’ (1910-1911) y algunos de los cuarenta y seis cuadros que el pintor les dedicó a los jardines, entre otros documentos.
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‘Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026)’

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Lugar:
Museo Sorolla (Madrid). -
Dirección:
C/ Zurbano, 68 -
Comisaria:
Covadonga Blasco Verganzones -
Clausura:
Hasta el 10 de enero de 2027
Valoración:
***
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Clausura:
Hasta el 10 de enero de 2027 -
Valoración:
***
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Y en ‘La casa como archivo’ se da cuenta de las sucesivas transformaciones que sufrió el edificio a través de documentos, planos, imágenes y proyectos; en esta sala se han incorporado unas piezas contemporáneas: fotografías y videos de José Manuel Ballester, Fernando Maquieira y Jonas Bel que –cito el texto del Museo– «permiten contemplar la casa tras el cierre del museo, cuando quedó, por primera vez en más de cien años, tal y como pudo verla Sorolla antes de comenzar a vivir en ella: vacía». Un bello epílogo.
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