«Una mezcla entre el realismo de ‘Urgencias’ y el idealismo de ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’», así define el creador de ‘New Amsterdam’, David Schulner , la serie que le dio su fama y prestigio. De 2018 a 2023, esta serie rodada en hospitales en activo y basada en experiencias reales de médicos se convirtió en estandarte de la nueva ficción hospitalaria. «Es imposible contar nuevas historias alrededor de un centro médico que no haya contado antes ‘Anatomía de Grey’ en sus mil temporadas, ‘Urgencias’ o ‘House’, así que nos propusimos contar esas mismas historias, pero desde otro punto de vista, la del paciente, y los problemas con los que se enfrenta en la sanidad pública», comenta Schulner a ABC.La serie estaba basada en el libro ‘Doce pacientes: vida y muerte en el hospital Bellevue’, del doctor Eric Manheimer , quien se convirtió en médico consultor de la serie, rodada mayoritariamente en el propio Hospital Bellevue. «Teníamos dos doctores en la sala de guionistas y otros dos consultores en los rodajes, una jefa de enfermeras y un cirujano. David Foster, el doctor que asesoraba a ‘House’, pasó a trabajar con nosotros. En una ficción médica es imprescindible el realismo. Son series basadas en contextos de trabajo y a la gente le encanta ver su representación lo más fiel posible, ya sean policías, abogados o, sobre todo, médicos», explica Schulner.En el episodio piloto, por ejemplo, el doctor Max Goodin entra como el nuevo director del hospital New Amsterdam y lo primero que hace es despedir a todo el departamento de cardiología, algo que hizo el propio doctor Manheimer. «Se enteró de que los doctores que llevaban el departamento promovían cirugías y tratamientos caros que no eran la mejor opción para los pacientes sólo para ganar más dinero. En Estados Unidos es una práctica habitual. Los hospitales privados suelen contratar a los médicos que más dinero facturan en los hospitales públicos. Así descubren el talento», asegura Schulner.La inspiración de la serie empezó, precisamente, con la llegada de Trump al gobierno, en su primer mandato. Su prioridad al entrar en el cargo fue acabar con el Affordable Care Act , la seguridad social propulsada por Obama. «Un único voto consiguió frenar su voluntad de cargarse todo el sistema de sanidad, lo que demuestra su fragilidad. Queríamos una serie que le diese valor. Los estadounidenses suelen tener una idea romántica de la seguridad social europea, y gritan a los cuatro vientos que es lo que quieren. Sabemos que no es perfecta y genera también muchos problemas, pero también sabemos por experiencia que la alternativa es mucho peor», asegura.El ‘showrunner’ ha participado en el Congreso Internacional de Comunicación Sanitaria de la Vall d’Hebrón, donde protagonizó la sesión ‘On the screen: Realidad o ficción’. Él lo tiene clarísimo, el éxito y el favor del público por las series de médicos se basa por las situaciones de alto riesgo que representan. «Es una historia que nos sitúa en medio de una lucha entre la vida y la muerte. Los capítulos siguen una estructura simple, el paciente se enferma, el paciente se trata, y el paciente se cura o muere. Es la misma estructura de principio, medio y desenlace que funciona desde hace 3.000 años. Cada vez es más difícil sorprender al público, pero estas historias les conmueven siempre», afirma Schulner.La serie filmaba en el Hospital Bellevue cuando estalló la pandemia. «Rodábamos los domingos, cuando había menos actividad en el hospital. En marzo de 2020, unos doctores nos vieron y nos dijeron: ‘¡qué hacéis aquí! Tenéis que marcharos, el mundo va a confinarse por completo’. Se cerró la producción tres días después y cinco personas del equipo artístico y técnico ya estaban infectados. Cedimos todo el material médico de la serie, valorado en miles de dólares, al hospital», recuerda el guionista.Al retomar la producción tuvieron que simular el hospital en escenarios externos. Ocho meses antes de que existiese una vacuna, ya rodaban un episodio en que la vacuna era una realidad y los médicos podían ir sin mascarillas en las salas de descanso del hospital. «Éramos una serie idealista y nos la jugamos. Podía ser que no existiese la vacuna y no pudiésemos emitir ese episodio, pero al final fuimos los primeros en incluir el covid y su resolución en la ficción», dice con orgullo. «Éramos una serie idealista e hicimos un episodio con la vacuna del covid 8 meses antes de que apareciera» David Schulner ShowrunnerDesde que rodara la serie, viaja cada año a hospitales de todo el mundo para hablar de cómo la ficción trata a los centros médicos. «Siempre digo que sí como agradecimiento a lo mucho que los médicos nos ayudaron en la serie. Estuvimos a punto de realizar un spin off trasladando la ficción del Bellevue treinta años después, con los hospitales dominados por la IA, pero la NBC no lo acepto. Los médicos siempre me dicen que parte de la curación es el contacto humano , que por eso el paciente va al hospital y que eso la inteligencia artificial nunca lo podrá ofrecer», afirma Schulner.Para el creador de series como ‘The Event’, ‘Do No Harm’ o ‘Emerald City’, que rodó en España hace una década, la ficción televisiva vive en un momento crítico. La fusión de Warner Paramount, por ejemplo, eliminará trabajos y no será la única fusión de plataformas de streaming. «Hace diez años, con la aparición de estas plataformas y la necesidad de generar contenido, se creó un boom. Ahora esa efervescencia se está contrayendo, y esto significa pérdidas significativas. Este trabajo nunca ha sido fácil. Hace 25 años, con la aparición de los ‘realities’, también se decía que la ficción estaba acabada. Ese es el riesgo y esa es la belleza», indica el guionista.David Schulner, 30 años de carreraUno de sus primeros trabajos fue en la serie ‘Mujeres desesperadas’, experiencia que recuerda un poco como un infierno. «Fue desesperante. Esta serie sólo la podía escribir su creador, Marc Cherry. Él estaba frustrado y los guionistas estábamos frustrados. Sólo estuve esa primera temporada, pero en la tensión conseguimos afianzar grandes relaciones con el equipo. Hace unos años, por ejemplo, Eva Longoria y yo levantamos un proyecto juntos», afirma Schulner. Su siguiente proyecto es la serie ‘Uncorked’, que se estrenará en Netflix en diciembre de 2027. Ahora comenzará el castings y en enero empezarán a escribirla. La trama girará en torno a una mujer que regresará al Valle de Napa, en California, a producir su propio vino. «Es un producto de Darren Starr, al estilo de ‘Sexo en Nueva York’ o ‘Emily in Paris’, algo ligero, sofisticado, con ingenio. Eso es lo que me apetece ahora. El mundo está lo suficiente podrido como para ofrecer series sobre asesinos de mujeres o abusadores de niños. Me encanta poder ofrecer lo contrario, algo entretenido y alegre», concluye. «Una mezcla entre el realismo de ‘Urgencias’ y el idealismo de ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’», así define el creador de ‘New Amsterdam’, David Schulner , la serie que le dio su fama y prestigio. De 2018 a 2023, esta serie rodada en hospitales en activo y basada en experiencias reales de médicos se convirtió en estandarte de la nueva ficción hospitalaria. «Es imposible contar nuevas historias alrededor de un centro médico que no haya contado antes ‘Anatomía de Grey’ en sus mil temporadas, ‘Urgencias’ o ‘House’, así que nos propusimos contar esas mismas historias, pero desde otro punto de vista, la del paciente, y los problemas con los que se enfrenta en la sanidad pública», comenta Schulner a ABC.La serie estaba basada en el libro ‘Doce pacientes: vida y muerte en el hospital Bellevue’, del doctor Eric Manheimer , quien se convirtió en médico consultor de la serie, rodada mayoritariamente en el propio Hospital Bellevue. «Teníamos dos doctores en la sala de guionistas y otros dos consultores en los rodajes, una jefa de enfermeras y un cirujano. David Foster, el doctor que asesoraba a ‘House’, pasó a trabajar con nosotros. En una ficción médica es imprescindible el realismo. Son series basadas en contextos de trabajo y a la gente le encanta ver su representación lo más fiel posible, ya sean policías, abogados o, sobre todo, médicos», explica Schulner.En el episodio piloto, por ejemplo, el doctor Max Goodin entra como el nuevo director del hospital New Amsterdam y lo primero que hace es despedir a todo el departamento de cardiología, algo que hizo el propio doctor Manheimer. «Se enteró de que los doctores que llevaban el departamento promovían cirugías y tratamientos caros que no eran la mejor opción para los pacientes sólo para ganar más dinero. En Estados Unidos es una práctica habitual. Los hospitales privados suelen contratar a los médicos que más dinero facturan en los hospitales públicos. Así descubren el talento», asegura Schulner.La inspiración de la serie empezó, precisamente, con la llegada de Trump al gobierno, en su primer mandato. Su prioridad al entrar en el cargo fue acabar con el Affordable Care Act , la seguridad social propulsada por Obama. «Un único voto consiguió frenar su voluntad de cargarse todo el sistema de sanidad, lo que demuestra su fragilidad. Queríamos una serie que le diese valor. Los estadounidenses suelen tener una idea romántica de la seguridad social europea, y gritan a los cuatro vientos que es lo que quieren. Sabemos que no es perfecta y genera también muchos problemas, pero también sabemos por experiencia que la alternativa es mucho peor», asegura.El ‘showrunner’ ha participado en el Congreso Internacional de Comunicación Sanitaria de la Vall d’Hebrón, donde protagonizó la sesión ‘On the screen: Realidad o ficción’. Él lo tiene clarísimo, el éxito y el favor del público por las series de médicos se basa por las situaciones de alto riesgo que representan. «Es una historia que nos sitúa en medio de una lucha entre la vida y la muerte. Los capítulos siguen una estructura simple, el paciente se enferma, el paciente se trata, y el paciente se cura o muere. Es la misma estructura de principio, medio y desenlace que funciona desde hace 3.000 años. Cada vez es más difícil sorprender al público, pero estas historias les conmueven siempre», afirma Schulner.La serie filmaba en el Hospital Bellevue cuando estalló la pandemia. «Rodábamos los domingos, cuando había menos actividad en el hospital. En marzo de 2020, unos doctores nos vieron y nos dijeron: ‘¡qué hacéis aquí! Tenéis que marcharos, el mundo va a confinarse por completo’. Se cerró la producción tres días después y cinco personas del equipo artístico y técnico ya estaban infectados. Cedimos todo el material médico de la serie, valorado en miles de dólares, al hospital», recuerda el guionista.Al retomar la producción tuvieron que simular el hospital en escenarios externos. Ocho meses antes de que existiese una vacuna, ya rodaban un episodio en que la vacuna era una realidad y los médicos podían ir sin mascarillas en las salas de descanso del hospital. «Éramos una serie idealista y nos la jugamos. Podía ser que no existiese la vacuna y no pudiésemos emitir ese episodio, pero al final fuimos los primeros en incluir el covid y su resolución en la ficción», dice con orgullo. «Éramos una serie idealista e hicimos un episodio con la vacuna del covid 8 meses antes de que apareciera» David Schulner ShowrunnerDesde que rodara la serie, viaja cada año a hospitales de todo el mundo para hablar de cómo la ficción trata a los centros médicos. «Siempre digo que sí como agradecimiento a lo mucho que los médicos nos ayudaron en la serie. Estuvimos a punto de realizar un spin off trasladando la ficción del Bellevue treinta años después, con los hospitales dominados por la IA, pero la NBC no lo acepto. Los médicos siempre me dicen que parte de la curación es el contacto humano , que por eso el paciente va al hospital y que eso la inteligencia artificial nunca lo podrá ofrecer», afirma Schulner.Para el creador de series como ‘The Event’, ‘Do No Harm’ o ‘Emerald City’, que rodó en España hace una década, la ficción televisiva vive en un momento crítico. La fusión de Warner Paramount, por ejemplo, eliminará trabajos y no será la única fusión de plataformas de streaming. «Hace diez años, con la aparición de estas plataformas y la necesidad de generar contenido, se creó un boom. Ahora esa efervescencia se está contrayendo, y esto significa pérdidas significativas. Este trabajo nunca ha sido fácil. Hace 25 años, con la aparición de los ‘realities’, también se decía que la ficción estaba acabada. Ese es el riesgo y esa es la belleza», indica el guionista.David Schulner, 30 años de carreraUno de sus primeros trabajos fue en la serie ‘Mujeres desesperadas’, experiencia que recuerda un poco como un infierno. «Fue desesperante. Esta serie sólo la podía escribir su creador, Marc Cherry. Él estaba frustrado y los guionistas estábamos frustrados. Sólo estuve esa primera temporada, pero en la tensión conseguimos afianzar grandes relaciones con el equipo. Hace unos años, por ejemplo, Eva Longoria y yo levantamos un proyecto juntos», afirma Schulner. Su siguiente proyecto es la serie ‘Uncorked’, que se estrenará en Netflix en diciembre de 2027. Ahora comenzará el castings y en enero empezarán a escribirla. La trama girará en torno a una mujer que regresará al Valle de Napa, en California, a producir su propio vino. «Es un producto de Darren Starr, al estilo de ‘Sexo en Nueva York’ o ‘Emily in Paris’, algo ligero, sofisticado, con ingenio. Eso es lo que me apetece ahora. El mundo está lo suficiente podrido como para ofrecer series sobre asesinos de mujeres o abusadores de niños. Me encanta poder ofrecer lo contrario, algo entretenido y alegre», concluye.
«Una mezcla entre el realismo de ‘Urgencias’ y el idealismo de ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’», así define el creador de ‘New Amsterdam’, David Schulner, la serie que le dio su fama y prestigio. De 2018 a 2023, esta serie rodada en hospitales en activo y basada en experiencias reales de médicos se convirtió en estandarte de la nueva ficción hospitalaria. «Es imposible contar nuevas historias alrededor de un centro médico que no haya contado antes ‘Anatomía de Grey’ en sus mil temporadas, ‘Urgencias’ o ‘House’, así que nos propusimos contar esas mismas historias, pero desde otro punto de vista, la del paciente, y los problemas con los que se enfrenta en la sanidad pública», comenta Schulner a ABC.
La serie estaba basada en el libro ‘Doce pacientes: vida y muerte en el hospital Bellevue’, del doctor Eric Manheimer, quien se convirtió en médico consultor de la serie, rodada mayoritariamente en el propio Hospital Bellevue. «Teníamos dos doctores en la sala de guionistas y otros dos consultores en los rodajes, una jefa de enfermeras y un cirujano. David Foster, el doctor que asesoraba a ‘House’, pasó a trabajar con nosotros. En una ficción médica es imprescindible el realismo. Son series basadas en contextos de trabajo y a la gente le encanta ver su representación lo más fiel posible, ya sean policías, abogados o, sobre todo, médicos», explica Schulner.
En el episodio piloto, por ejemplo, el doctor Max Goodin entra como el nuevo director del hospital New Amsterdam y lo primero que hace es despedir a todo el departamento de cardiología, algo que hizo el propio doctor Manheimer. «Se enteró de que los doctores que llevaban el departamento promovían cirugías y tratamientos caros que no eran la mejor opción para los pacientes sólo para ganar más dinero. En Estados Unidos es una práctica habitual. Los hospitales privados suelen contratar a los médicos que más dinero facturan en los hospitales públicos. Así descubren el talento», asegura Schulner.
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La inspiración de la serie empezó, precisamente, con la llegada de Trump al gobierno, en su primer mandato. Su prioridad al entrar en el cargo fue acabar con el Affordable Care Act, la seguridad social propulsada por Obama. «Un único voto consiguió frenar su voluntad de cargarse todo el sistema de sanidad, lo que demuestra su fragilidad. Queríamos una serie que le diese valor. Los estadounidenses suelen tener una idea romántica de la seguridad social europea, y gritan a los cuatro vientos que es lo que quieren. Sabemos que no es perfecta y genera también muchos problemas, pero también sabemos por experiencia que la alternativa es mucho peor», asegura.
El ‘showrunner’ ha participado en el Congreso Internacional de Comunicación Sanitaria de la Vall d’Hebrón, donde protagonizó la sesión ‘On the screen: Realidad o ficción’. Él lo tiene clarísimo, el éxito y el favor del público por las series de médicos se basa por las situaciones de alto riesgo que representan. «Es una historia que nos sitúa en medio de una lucha entre la vida y la muerte. Los capítulos siguen una estructura simple, el paciente se enferma, el paciente se trata, y el paciente se cura o muere. Es la misma estructura de principio, medio y desenlace que funciona desde hace 3.000 años. Cada vez es más difícil sorprender al público, pero estas historias les conmueven siempre», afirma Schulner.
La serie filmaba en el Hospital Bellevue cuando estalló la pandemia. «Rodábamos los domingos, cuando había menos actividad en el hospital. En marzo de 2020, unos doctores nos vieron y nos dijeron: ‘¡qué hacéis aquí! Tenéis que marcharos, el mundo va a confinarse por completo’. Se cerró la producción tres días después y cinco personas del equipo artístico y técnico ya estaban infectados. Cedimos todo el material médico de la serie, valorado en miles de dólares, al hospital», recuerda el guionista.
Al retomar la producción tuvieron que simular el hospital en escenarios externos. Ocho meses antes de que existiese una vacuna, ya rodaban un episodio en que la vacuna era una realidad y los médicos podían ir sin mascarillas en las salas de descanso del hospital. «Éramos una serie idealista y nos la jugamos. Podía ser que no existiese la vacuna y no pudiésemos emitir ese episodio, pero al final fuimos los primeros en incluir el covid y su resolución en la ficción», dice con orgullo.
«Éramos una serie idealista e hicimos un episodio con la vacuna del covid 8 meses antes de que apareciera»
David Schulner
Showrunner
Desde que rodara la serie, viaja cada año a hospitales de todo el mundo para hablar de cómo la ficción trata a los centros médicos. «Siempre digo que sí como agradecimiento a lo mucho que los médicos nos ayudaron en la serie. Estuvimos a punto de realizar un spin off trasladando la ficción del Bellevue treinta años después, con los hospitales dominados por la IA, pero la NBC no lo acepto. Los médicos siempre me dicen que parte de la curación es el contacto humano, que por eso el paciente va al hospital y que eso la inteligencia artificial nunca lo podrá ofrecer», afirma Schulner.
Para el creador de series como ‘The Event’, ‘Do No Harm’ o ‘Emerald City’, que rodó en España hace una década, la ficción televisiva vive en un momento crítico. La fusión de Warner Paramount, por ejemplo, eliminará trabajos y no será la única fusión de plataformas de streaming. «Hace diez años, con la aparición de estas plataformas y la necesidad de generar contenido, se creó un boom. Ahora esa efervescencia se está contrayendo, y esto significa pérdidas significativas. Este trabajo nunca ha sido fácil. Hace 25 años, con la aparición de los ‘realities’, también se decía que la ficción estaba acabada. Ese es el riesgo y esa es la belleza», indica el guionista.
David Schulner, 30 años de carrera
Uno de sus primeros trabajos fue en la serie ‘Mujeres desesperadas’, experiencia que recuerda un poco como un infierno. «Fue desesperante. Esta serie sólo la podía escribir su creador, Marc Cherry. Él estaba frustrado y los guionistas estábamos frustrados. Sólo estuve esa primera temporada, pero en la tensión conseguimos afianzar grandes relaciones con el equipo. Hace unos años, por ejemplo, Eva Longoria y yo levantamos un proyecto juntos», afirma Schulner.
Su siguiente proyecto es la serie ‘Uncorked’, que se estrenará en Netflix en diciembre de 2027. Ahora comenzará el castings y en enero empezarán a escribirla. La trama girará en torno a una mujer que regresará al Valle de Napa, en California, a producir su propio vino. «Es un producto de Darren Starr, al estilo de ‘Sexo en Nueva York’ o ‘Emily in Paris’, algo ligero, sofisticado, con ingenio. Eso es lo que me apetece ahora. El mundo está lo suficiente podrido como para ofrecer series sobre asesinos de mujeres o abusadores de niños. Me encanta poder ofrecer lo contrario, algo entretenido y alegre», concluye.
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