Hace sólo dos semanas, estaba en todas las quinielas para llevarse el premio Nobel. Ahora, el ministerio de Cultura acaba de entregarle el premio Nacional de las Letras Españolas 2026. El escritor Enrique Vila-Matas , máximo exponente de la mal llamada metaliteratura y uno de los autores españoles más reconocidos a nivel europeo, se ha alzado con el prestigioso galardón nacional por «su influencia decisiva en la narrativa contemporánea, su aportación a la tradición borgiana en lengua española, así como por una originalidad formal y fidelidad al espíritu metaficcional de Cervantes», según manifestó el jurado.Vila-Matas estaba este martes tomando algo en su librería de referencia en Barcelona, +Bernat, con el escritor asturiano Alejandro Basteiro. De pronto, ha recibido una llamada que no reconocía y, aunque nunca suele atenderlas, esta vez se ha decidido a descolgar el teléfono. En esta ocasión, le ha salido cara porque era María José Gálvez Salvador, directora general del Libro, quien le anunciaba que acababa de recibir el galardón. «Estoy muy agradecido al jurado, por supuesto. Quien me conoce sabe que estoy dedicado por completo a la escritura, pero todo lo que pasa alrededor me divierte mucho», señaló Vila-Matas tras hacerse público el fallo.El escritor, que el año pasado también quedaba finalista en la primera edición del premio Aena con ‘Canon de cámara oscura’ (Seix Barral) , se lleva así los 50.000 euros del prestigioso galardón, en cuyo palmarés figuran escritores de la talla de Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Manuel Vázquez Montalbán, Ana María Matute, José Manuel Caballero Bonald o José Hierro, entre muchos otros. «Estoy orgulloso de estar junto algunos de estos nombres, pero no todos, que esta mañana he visto la lista y bueno…», señaló con la ironía marca de la casa.El jurado, presidido por la propia María José Gálvez Salvador , directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura del Ministerio de Cultura, quiso destacar el valor de una creación «profundamente filosófica, poética y libérrima, donde reflexiona sobre el papel de la literatura en el mundo actual y dialoga con la de otros autores -inconformistas y arriesgados, capaces de enfrentarse al fracaso en una especie de abismo propio-, erigiendo con ello todo un canon particular que nos conecta de forma imperecedera con los valores más esenciales de lo humano».Vila-Matas no estuvo de acuerdo con el jurado con ciertas referencias a la metaliteratura. «Que manía, ¡yo no hago metaliteratura! La metaliteratura no existe. Lo que hago son reflexiones en torno a la literatura, como hacía ya Cervantes. Si él no hacía metaliteratura, yo tampoco. Son etiquetas comerciales que te ponen, como la autoficción. Sólo existe la ficción. Ni siquiera existe la no ficción. Cualquier hecho real que se escribe pasa a ser ficción inmediatamente. Estoy escribiendo un hecho que me marcó profundamente y el horror que transcribo es otro, no es idéntico al que sufrí en su momento», asegura.Para los responsables del galardón, Vila-Matas ejemplifica «de manera magistral los principios medulares de la ficción posmoderna a través de un estilo particular donde las fronteras entre realidad y fabulación se difuminan». En este sentido, añadía el jurado, Vila-Matas «convierte la duda en método y la lectura en aventura, reivindicando la creación literaria como un arte de la inteligencia y del placer».Vila-Matas recordó el primer premio que ganó en su vida. Fue a los 10 años, con una redacción en el colegio de los Maristas. «Luego supe que fui el único que me presenté, pero el orgullo era el mismo». A partir de aquí, su escritura fue ganando músculo hasta conseguir lo más ansiado por todos los escritores, una voz propia. «Juan Marsé siempre me acusaba de ver la realidad como si fuera fraudulenta, como si desconfiase demasiado. No desconfío de este premio, eso no, pero siempre he visto la literatura desde su parte más lúdica, de juego. La literatura está allí para ayudarme a no aburrirme», dice.El autor de ‘Bartleby y compañía’ y ‘El mal de Montano’ lleva cinco décadas dedicado a expandir las capacidades narrativas de la literatura a través de una personalísima forma de unir realidad y ficción, cuestionando sus fronteras y convirtiendo a la literatura y sus autores como auténticos motores constructores de realidades. «Lo importante es divertirse. Yo, si estoy en una reunión y me aburro, lo que haré será escribir la estructura interna de esa reunión mientras sucede y con ello me entretengo», añadió Vila-Matas.El jurado concluía que «su obra sustenta un proyecto creativo arriesgado que, a través de un viaje meta literario apoyado en la cita, el mestizaje y el juego ensayístico , investiga a fondo el género de la novela, la autoría, la identidad personal y el porvenir de la escritura». «Bueno, a mí siempre me interesa más lo que estoy por escribir, al menos mucho más que reflexionar sobre lo que ya he escrito», aseguró, añadiendo que ahora trabaja en otro ensayo novelado, «una manera de trabajar que inicié al comienzo de siglo con Bartleby», confesó Vila-Matas.«La escritura siempre me ha servido para no aburrirme, tengo un sentido lúdico de la literatura» Enrique Vila-MatasNacido en Barcelona en 1948 , Vila-Matas estudió derecho y periodismo, pero la escritura se cruzó rápido en su camino iniciando su trayectoria en la revista de cine ‘Fotogramas’. Famosas eran sus entrevistas inventadas que escribía mientras residía en París, todavía joven e impresionable, en busca de esa vida bohemia de la que tanto había leído.En 1985, con ‘Historia abreviada de la literatura portátil’ , obra a medio camino del ensayo y la ficción, abría un territorio propio que poco a poco se encargaría de expandir hasta seducir a la crítica internacional más exigente. Este camino llegó a su cénit con ‘Bartleby y compañía’, que luego continuaría con títulos como ‘El mal de Montano’ o ‘París no se acaba nunca’, considerado ya como referente absoluto de la literatura europea.Enrique Vila-Matas, una trayectoria impecableTraducido a más de 30 idiomas, entre los galardones que acumula destacan el premio Ciudad de Barcelona, el Prix du Meilleur Livre Étranger, el Fernando Aguirre-Libralire, el premio Herralde de Novela, el Nacional de la Crítica y el Prix Médicis étranger. En 2006 recibía el premio Internazionale Ennio Flaiano de Narrativa y los premios Fundación Lara a la mejor novela del año y de la Real Academia Española por su novela ‘Doctor Pasavento’. En 2014 empezó a recibir premios por el conjunto de su trayectoria con el Formentor de las Letras.Además de todas estas distinciones, Vila-Matas fue nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa y recibió el título de doctor ‘honoris causa’ en Letras por la Universidad de los Andes, además de ser nombrado Oficial de la Orden de las Artes y las Letras por el Gobierno de Francia. ¿El próximo el Nobel? «Una noche en Estocolmo, al volver de cenar con un grupo de escritores, me convencí de que me habían dado el Nobel, así que en cierto sentido ya lo he ganado», bromeó. Hace sólo dos semanas, estaba en todas las quinielas para llevarse el premio Nobel. Ahora, el ministerio de Cultura acaba de entregarle el premio Nacional de las Letras Españolas 2026. El escritor Enrique Vila-Matas , máximo exponente de la mal llamada metaliteratura y uno de los autores españoles más reconocidos a nivel europeo, se ha alzado con el prestigioso galardón nacional por «su influencia decisiva en la narrativa contemporánea, su aportación a la tradición borgiana en lengua española, así como por una originalidad formal y fidelidad al espíritu metaficcional de Cervantes», según manifestó el jurado.Vila-Matas estaba este martes tomando algo en su librería de referencia en Barcelona, +Bernat, con el escritor asturiano Alejandro Basteiro. De pronto, ha recibido una llamada que no reconocía y, aunque nunca suele atenderlas, esta vez se ha decidido a descolgar el teléfono. En esta ocasión, le ha salido cara porque era María José Gálvez Salvador, directora general del Libro, quien le anunciaba que acababa de recibir el galardón. «Estoy muy agradecido al jurado, por supuesto. Quien me conoce sabe que estoy dedicado por completo a la escritura, pero todo lo que pasa alrededor me divierte mucho», señaló Vila-Matas tras hacerse público el fallo.El escritor, que el año pasado también quedaba finalista en la primera edición del premio Aena con ‘Canon de cámara oscura’ (Seix Barral) , se lleva así los 50.000 euros del prestigioso galardón, en cuyo palmarés figuran escritores de la talla de Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Manuel Vázquez Montalbán, Ana María Matute, José Manuel Caballero Bonald o José Hierro, entre muchos otros. «Estoy orgulloso de estar junto algunos de estos nombres, pero no todos, que esta mañana he visto la lista y bueno…», señaló con la ironía marca de la casa.El jurado, presidido por la propia María José Gálvez Salvador , directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura del Ministerio de Cultura, quiso destacar el valor de una creación «profundamente filosófica, poética y libérrima, donde reflexiona sobre el papel de la literatura en el mundo actual y dialoga con la de otros autores -inconformistas y arriesgados, capaces de enfrentarse al fracaso en una especie de abismo propio-, erigiendo con ello todo un canon particular que nos conecta de forma imperecedera con los valores más esenciales de lo humano».Vila-Matas no estuvo de acuerdo con el jurado con ciertas referencias a la metaliteratura. «Que manía, ¡yo no hago metaliteratura! La metaliteratura no existe. Lo que hago son reflexiones en torno a la literatura, como hacía ya Cervantes. Si él no hacía metaliteratura, yo tampoco. Son etiquetas comerciales que te ponen, como la autoficción. Sólo existe la ficción. Ni siquiera existe la no ficción. Cualquier hecho real que se escribe pasa a ser ficción inmediatamente. Estoy escribiendo un hecho que me marcó profundamente y el horror que transcribo es otro, no es idéntico al que sufrí en su momento», asegura.Para los responsables del galardón, Vila-Matas ejemplifica «de manera magistral los principios medulares de la ficción posmoderna a través de un estilo particular donde las fronteras entre realidad y fabulación se difuminan». En este sentido, añadía el jurado, Vila-Matas «convierte la duda en método y la lectura en aventura, reivindicando la creación literaria como un arte de la inteligencia y del placer».Vila-Matas recordó el primer premio que ganó en su vida. Fue a los 10 años, con una redacción en el colegio de los Maristas. «Luego supe que fui el único que me presenté, pero el orgullo era el mismo». A partir de aquí, su escritura fue ganando músculo hasta conseguir lo más ansiado por todos los escritores, una voz propia. «Juan Marsé siempre me acusaba de ver la realidad como si fuera fraudulenta, como si desconfiase demasiado. No desconfío de este premio, eso no, pero siempre he visto la literatura desde su parte más lúdica, de juego. La literatura está allí para ayudarme a no aburrirme», dice.El autor de ‘Bartleby y compañía’ y ‘El mal de Montano’ lleva cinco décadas dedicado a expandir las capacidades narrativas de la literatura a través de una personalísima forma de unir realidad y ficción, cuestionando sus fronteras y convirtiendo a la literatura y sus autores como auténticos motores constructores de realidades. «Lo importante es divertirse. Yo, si estoy en una reunión y me aburro, lo que haré será escribir la estructura interna de esa reunión mientras sucede y con ello me entretengo», añadió Vila-Matas.El jurado concluía que «su obra sustenta un proyecto creativo arriesgado que, a través de un viaje meta literario apoyado en la cita, el mestizaje y el juego ensayístico , investiga a fondo el género de la novela, la autoría, la identidad personal y el porvenir de la escritura». «Bueno, a mí siempre me interesa más lo que estoy por escribir, al menos mucho más que reflexionar sobre lo que ya he escrito», aseguró, añadiendo que ahora trabaja en otro ensayo novelado, «una manera de trabajar que inicié al comienzo de siglo con Bartleby», confesó Vila-Matas.«La escritura siempre me ha servido para no aburrirme, tengo un sentido lúdico de la literatura» Enrique Vila-MatasNacido en Barcelona en 1948 , Vila-Matas estudió derecho y periodismo, pero la escritura se cruzó rápido en su camino iniciando su trayectoria en la revista de cine ‘Fotogramas’. Famosas eran sus entrevistas inventadas que escribía mientras residía en París, todavía joven e impresionable, en busca de esa vida bohemia de la que tanto había leído.En 1985, con ‘Historia abreviada de la literatura portátil’ , obra a medio camino del ensayo y la ficción, abría un territorio propio que poco a poco se encargaría de expandir hasta seducir a la crítica internacional más exigente. Este camino llegó a su cénit con ‘Bartleby y compañía’, que luego continuaría con títulos como ‘El mal de Montano’ o ‘París no se acaba nunca’, considerado ya como referente absoluto de la literatura europea.Enrique Vila-Matas, una trayectoria impecableTraducido a más de 30 idiomas, entre los galardones que acumula destacan el premio Ciudad de Barcelona, el Prix du Meilleur Livre Étranger, el Fernando Aguirre-Libralire, el premio Herralde de Novela, el Nacional de la Crítica y el Prix Médicis étranger. En 2006 recibía el premio Internazionale Ennio Flaiano de Narrativa y los premios Fundación Lara a la mejor novela del año y de la Real Academia Española por su novela ‘Doctor Pasavento’. En 2014 empezó a recibir premios por el conjunto de su trayectoria con el Formentor de las Letras.Además de todas estas distinciones, Vila-Matas fue nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa y recibió el título de doctor ‘honoris causa’ en Letras por la Universidad de los Andes, además de ser nombrado Oficial de la Orden de las Artes y las Letras por el Gobierno de Francia. ¿El próximo el Nobel? «Una noche en Estocolmo, al volver de cenar con un grupo de escritores, me convencí de que me habían dado el Nobel, así que en cierto sentido ya lo he ganado», bromeó.
Hace sólo dos semanas, estaba en todas las quinielas para llevarse el premio Nobel. Ahora, el ministerio de Cultura acaba de entregarle el premio Nacional de las Letras Españolas 2026. El escritor Enrique Vila-Matas, máximo exponente de la mal llamada metaliteratura … y uno de los autores españoles más reconocidos a nivel europeo, se ha alzado con el prestigioso galardón nacional por «su influencia decisiva en la narrativa contemporánea, su aportación a la tradición borgiana en lengua española, así como por una originalidad formal y fidelidad al espíritu metaficcional de Cervantes», según manifestó el jurado.
Vila-Matas estaba este martes tomando algo en su librería de referencia en Barcelona, +Bernat, con el escritor asturiano Alejandro Basteiro. De pronto, ha recibido una llamada que no reconocía y, aunque nunca suele atenderlas, esta vez se ha decidido a descolgar el teléfono. En esta ocasión, le ha salido cara porque era María José Gálvez Salvador, directora general del Libro, quien le anunciaba que acababa de recibir el galardón. «Estoy muy agradecido al jurado, por supuesto. Quien me conoce sabe que estoy dedicado por completo a la escritura, pero todo lo que pasa alrededor me divierte mucho», señaló Vila-Matas tras hacerse público el fallo.
El escritor, que el año pasado también quedaba finalista en la primera edición del premio Aena con ‘Canon de cámara oscura’ (Seix Barral), se lleva así los 50.000 euros del prestigioso galardón, en cuyo palmarés figuran escritores de la talla de Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Manuel Vázquez Montalbán, Ana María Matute, José Manuel Caballero Bonald o José Hierro, entre muchos otros. «Estoy orgulloso de estar junto algunos de estos nombres, pero no todos, que esta mañana he visto la lista y bueno…», señaló con la ironía marca de la casa.
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El jurado, presidido por la propia María José Gálvez Salvador, directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura del Ministerio de Cultura, quiso destacar el valor de una creación «profundamente filosófica, poética y libérrima, donde reflexiona sobre el papel de la literatura en el mundo actual y dialoga con la de otros autores -inconformistas y arriesgados, capaces de enfrentarse al fracaso en una especie de abismo propio-, erigiendo con ello todo un canon particular que nos conecta de forma imperecedera con los valores más esenciales de lo humano».
Vila-Matas no estuvo de acuerdo con el jurado con ciertas referencias a la metaliteratura. «Que manía, ¡yo no hago metaliteratura! La metaliteratura no existe. Lo que hago son reflexiones en torno a la literatura, como hacía ya Cervantes. Si él no hacía metaliteratura, yo tampoco. Son etiquetas comerciales que te ponen, como la autoficción. Sólo existe la ficción. Ni siquiera existe la no ficción. Cualquier hecho real que se escribe pasa a ser ficción inmediatamente. Estoy escribiendo un hecho que me marcó profundamente y el horror que transcribo es otro, no es idéntico al que sufrí en su momento», asegura.
Para los responsables del galardón, Vila-Matas ejemplifica «de manera magistral los principios medulares de la ficción posmoderna a través de un estilo particular donde las fronteras entre realidad y fabulación se difuminan». En este sentido, añadía el jurado, Vila-Matas «convierte la duda en método y la lectura en aventura, reivindicando la creación literaria como un arte de la inteligencia y del placer».
Vila-Matas recordó el primer premio que ganó en su vida. Fue a los 10 años, con una redacción en el colegio de los Maristas. «Luego supe que fui el único que me presenté, pero el orgullo era el mismo». A partir de aquí, su escritura fue ganando músculo hasta conseguir lo más ansiado por todos los escritores, una voz propia. «Juan Marsé siempre me acusaba de ver la realidad como si fuera fraudulenta, como si desconfiase demasiado. No desconfío de este premio, eso no, pero siempre he visto la literatura desde su parte más lúdica, de juego. La literatura está allí para ayudarme a no aburrirme», dice.
El autor de ‘Bartleby y compañía’ y ‘El mal de Montano’ lleva cinco décadas dedicado a expandir las capacidades narrativas de la literatura a través de una personalísima forma de unir realidad y ficción, cuestionando sus fronteras y convirtiendo a la literatura y sus autores como auténticos motores constructores de realidades. «Lo importante es divertirse. Yo, si estoy en una reunión y me aburro, lo que haré será escribir la estructura interna de esa reunión mientras sucede y con ello me entretengo», añadió Vila-Matas.
El jurado concluía que «su obra sustenta un proyecto creativo arriesgado que, a través de un viaje meta literario apoyado en la cita, el mestizaje y el juego ensayístico, investiga a fondo el género de la novela, la autoría, la identidad personal y el porvenir de la escritura». «Bueno, a mí siempre me interesa más lo que estoy por escribir, al menos mucho más que reflexionar sobre lo que ya he escrito», aseguró, añadiendo que ahora trabaja en otro ensayo novelado, «una manera de trabajar que inicié al comienzo de siglo con Bartleby», confesó Vila-Matas.
«La escritura siempre me ha servido para no aburrirme, tengo un sentido lúdico de la literatura»
Enrique Vila-Matas
Nacido en Barcelona en 1948, Vila-Matas estudió derecho y periodismo, pero la escritura se cruzó rápido en su camino iniciando su trayectoria en la revista de cine ‘Fotogramas’. Famosas eran sus entrevistas inventadas que escribía mientras residía en París, todavía joven e impresionable, en busca de esa vida bohemia de la que tanto había leído.
En 1985, con ‘Historia abreviada de la literatura portátil’, obra a medio camino del ensayo y la ficción, abría un territorio propio que poco a poco se encargaría de expandir hasta seducir a la crítica internacional más exigente. Este camino llegó a su cénit con ‘Bartleby y compañía’, que luego continuaría con títulos como ‘El mal de Montano’ o ‘París no se acaba nunca’, considerado ya como referente absoluto de la literatura europea.
Enrique Vila-Matas, una trayectoria impecable
Traducido a más de 30 idiomas, entre los galardones que acumula destacan el premio Ciudad de Barcelona, el Prix du Meilleur Livre Étranger, el Fernando Aguirre-Libralire, el premio Herralde de Novela, el Nacional de la Crítica y el Prix Médicis étranger. En 2006 recibía el premio Internazionale Ennio Flaiano de Narrativa y los premios Fundación Lara a la mejor novela del año y de la Real Academia Española por su novela ‘Doctor Pasavento’. En 2014 empezó a recibir premios por el conjunto de su trayectoria con el Formentor de las Letras.
Además de todas estas distinciones, Vila-Matas fue nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa y recibió el título de doctor ‘honoris causa’ en Letras por la Universidad de los Andes, además de ser nombrado Oficial de la Orden de las Artes y las Letras por el Gobierno de Francia. ¿El próximo el Nobel? «Una noche en Estocolmo, al volver de cenar con un grupo de escritores, me convencí de que me habían dado el Nobel, así que en cierto sentido ya lo he ganado», bromeó.
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