Raquel (26) se presentó en ‘First Dates’ como una persona sin ningún tipo de filtro, además de «divertida, nerviosa y con personalidad». Pero entre la sinceridad y el sincericidio, la línea a veces es muy difusa y ella la traspasó nada más divisar a su cita esperándola en la barra del restaurante. Antes de intercambiar siquiera los saludos de rigor, la limpiadora afincada en Girona lo puso a caer de un burro. «Lo he visto y he dicho: ‘Uff, vaya personaje’. Vaya reventado», apuntó en privado.El equipo capitaneado por Carlos Sobera emparejó a Raquel con Iván (37), un montador de Badalona (Barcelona) que, después de recuperarse de un infarto, se siente como un chaval con ganas de comerse el mundo. En su caso, la catalana sí se ajustaba al prototipo de mujer que él deseaba, «una mujer explosiva y con un poco de locura».Iván fue reafirmando sus impresiones durante el transcurso de la velada. Según él, sus estilos de vida también podían compatibilizarse. Pero Raquel no le dio ni un pequeño margen de confianza. Ya había sentenciado la cita antes de sentarse a la mesa: no era su estilo de chico y le parecía «muy poca cosa».Raquel no se cree a Iván Además, puso en entredicho todo lo que él le iba contando. «No me creo nada de lo que me ha contado», aseveraba frente al equipo de ‘First Dates’ cuando hablaron de su pasión compartida por las actividades extremas.Por eso, la soltera se dedicó a «torearlo» a base de ironías, como ella misma reconoció. «¡Cómo me encanta criticar!», admitía la catalana en los totales, que además pensaba que debía sentirse agradecido por no decirle a las claras que la estaba aburriendo.Y aun así, Iván consiguió sorprenderla al compartir con todo el restaurante una de sus canciones. Para bochorno de Raquel. «¿Qué acaba de pasar? ¡Qué vergüenza! Ahora mismo, ojalá estuviera en el AVE volviendo a Gerona. A mí estas cosas no», le echaba en cara cuando él volvió a la mesa. El soltero se dio cuenta de que su cita tuvo la intención de discutir, algo que no pasó porque él no quiso entrar al trapo. «Físicamente llama la atención, pero en forma de pensar somos diferentes», señalaba ante las cámaras.El final de la cita (MEDIASET)En la decisión repetía el mismo argumento para explicar por qué no quería una segunda cita con Raquel. Ella, sin embargo, volvió a pecar de sincera. «Siento que soy demasiado para él», afirmó cuando le tocó responder si quería una segunda cita. Aunque aclaró que no pretendía infravalorarlo, insisto en que «físicamente no eres mi prototipo y como persona me has aburrido muchísimo». Y remató la explicación reprochándole que no había demostrado iniciativa en la conversación. «Las respuestas que me dabas eran como si estuviera hablando con ChatGPT… No fluía más allá», comentó.Iván, por su parte, prefirió no entrar en más discusiones, aunque sí le dejó un último consejo a su cita. «No juzgo a nadie. A lo mejor te hace falta que la vida no te lo ponga tan fácil. Yo he tenido que trabajármela», le dijo antes de despedirse. Raquel, fiel a su estilo, respondió con ironía: «Pues sigue, que conseguirás mucho. Hala, adiós». Raquel (26) se presentó en ‘First Dates’ como una persona sin ningún tipo de filtro, además de «divertida, nerviosa y con personalidad». Pero entre la sinceridad y el sincericidio, la línea a veces es muy difusa y ella la traspasó nada más divisar a su cita esperándola en la barra del restaurante. Antes de intercambiar siquiera los saludos de rigor, la limpiadora afincada en Girona lo puso a caer de un burro. «Lo he visto y he dicho: ‘Uff, vaya personaje’. Vaya reventado», apuntó en privado.El equipo capitaneado por Carlos Sobera emparejó a Raquel con Iván (37), un montador de Badalona (Barcelona) que, después de recuperarse de un infarto, se siente como un chaval con ganas de comerse el mundo. En su caso, la catalana sí se ajustaba al prototipo de mujer que él deseaba, «una mujer explosiva y con un poco de locura».Iván fue reafirmando sus impresiones durante el transcurso de la velada. Según él, sus estilos de vida también podían compatibilizarse. Pero Raquel no le dio ni un pequeño margen de confianza. Ya había sentenciado la cita antes de sentarse a la mesa: no era su estilo de chico y le parecía «muy poca cosa».Raquel no se cree a Iván Además, puso en entredicho todo lo que él le iba contando. «No me creo nada de lo que me ha contado», aseveraba frente al equipo de ‘First Dates’ cuando hablaron de su pasión compartida por las actividades extremas.Por eso, la soltera se dedicó a «torearlo» a base de ironías, como ella misma reconoció. «¡Cómo me encanta criticar!», admitía la catalana en los totales, que además pensaba que debía sentirse agradecido por no decirle a las claras que la estaba aburriendo.Y aun así, Iván consiguió sorprenderla al compartir con todo el restaurante una de sus canciones. Para bochorno de Raquel. «¿Qué acaba de pasar? ¡Qué vergüenza! Ahora mismo, ojalá estuviera en el AVE volviendo a Gerona. A mí estas cosas no», le echaba en cara cuando él volvió a la mesa. El soltero se dio cuenta de que su cita tuvo la intención de discutir, algo que no pasó porque él no quiso entrar al trapo. «Físicamente llama la atención, pero en forma de pensar somos diferentes», señalaba ante las cámaras.El final de la cita (MEDIASET)En la decisión repetía el mismo argumento para explicar por qué no quería una segunda cita con Raquel. Ella, sin embargo, volvió a pecar de sincera. «Siento que soy demasiado para él», afirmó cuando le tocó responder si quería una segunda cita. Aunque aclaró que no pretendía infravalorarlo, insisto en que «físicamente no eres mi prototipo y como persona me has aburrido muchísimo». Y remató la explicación reprochándole que no había demostrado iniciativa en la conversación. «Las respuestas que me dabas eran como si estuviera hablando con ChatGPT… No fluía más allá», comentó.Iván, por su parte, prefirió no entrar en más discusiones, aunque sí le dejó un último consejo a su cita. «No juzgo a nadie. A lo mejor te hace falta que la vida no te lo ponga tan fácil. Yo he tenido que trabajármela», le dijo antes de despedirse. Raquel, fiel a su estilo, respondió con ironía: «Pues sigue, que conseguirás mucho. Hala, adiós».
Raquel (26) se presentó en ‘First Dates’ como una persona sin ningún tipo de filtro, además de «divertida, nerviosa y con personalidad». Pero entre la sinceridad y el sincericidio, la línea a veces es muy difusa y ella la traspasó nada más divisar a su cita esperándola en la barra del restaurante. Antes de intercambiar siquiera los saludos de rigor, la limpiadora afincada en Girona lo puso a caer de un burro. «Lo he visto y he dicho: ‘Uff, vaya personaje’. Vaya reventado», apuntó en privado.
El equipo capitaneado por Carlos Sobera emparejó a Raquel con Iván (37), un montador de Badalona (Barcelona) que, después de recuperarse de un infarto, se siente como un chaval con ganas de comerse el mundo. En su caso, la catalana sí se ajustaba al prototipo de mujer que él deseaba, «una mujer explosiva y con un poco de locura».
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Iván fue reafirmando sus impresiones durante el transcurso de la velada. Según él, sus estilos de vida también podían compatibilizarse. Pero Raquel no le dio ni un pequeño margen de confianza. Ya había sentenciado la cita antes de sentarse a la mesa: no era su estilo de chico y le parecía «muy poca cosa».
Raquel no se cree a Iván
Además, puso en entredicho todo lo que él le iba contando. «No me creo nada de lo que me ha contado», aseveraba frente al equipo de ‘First Dates’ cuando hablaron de su pasión compartida por las actividades extremas.
Por eso, la soltera se dedicó a «torearlo» a base de ironías, como ella misma reconoció. «¡Cómo me encanta criticar!», admitía la catalana en los totales, que además pensaba que debía sentirse agradecido por no decirle a las claras que la estaba aburriendo.
Y aun así, Iván consiguió sorprenderla al compartir con todo el restaurante una de sus canciones. Para bochorno de Raquel. «¿Qué acaba de pasar? ¡Qué vergüenza! Ahora mismo, ojalá estuviera en el AVE volviendo a Gerona. A mí estas cosas no», le echaba en cara cuando él volvió a la mesa. El soltero se dio cuenta de que su cita tuvo la intención de discutir, algo que no pasó porque él no quiso entrar al trapo. «Físicamente llama la atención, pero en forma de pensar somos diferentes», señalaba ante las cámaras.

((MEDIASET))
En la decisión repetía el mismo argumento para explicar por qué no quería una segunda cita con Raquel. Ella, sin embargo, volvió a pecar de sincera. «Siento que soy demasiado para él», afirmó cuando le tocó responder si quería una segunda cita. Aunque aclaró que no pretendía infravalorarlo, insisto en que «físicamente no eres mi prototipo y como persona me has aburrido muchísimo». Y remató la explicación reprochándole que no había demostrado iniciativa en la conversación. «Las respuestas que me dabas eran como si estuviera hablando con ChatGPT… No fluía más allá», comentó.
Iván, por su parte, prefirió no entrar en más discusiones, aunque sí le dejó un último consejo a su cita. «No juzgo a nadie. A lo mejor te hace falta que la vida no te lo ponga tan fácil. Yo he tenido que trabajármela», le dijo antes de despedirse. Raquel, fiel a su estilo, respondió con ironía: «Pues sigue, que conseguirás mucho. Hala, adiós».
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