Se están reservando para el año que viene la Agencia Tributaria y la Abogacía del Estado, a la espera de que termine de aflorar de forma espontánea e íntegra el patrimonio inmaterial de la Unesco de Rodríguez Zapatero, para echar cuentas y meterlo en la lista de morosos de 2027. Con lo de las joyas de la abuela faraona se hubiera quedado en mitad de la tabla, ni para jugar la Europa League, y eso no puede ser. Está el listón muy alto y Zapatero merece ser cabeza de cartel , en la pobreza y en la riqueza. Vamos así tirando con la cuadrilla del arte y el pufo que cada verano, coincidiendo con el fin de la campaña del IRPF, hace el paseíllo para bochorno propio y solaz de las víctimas de Hacienda, que así se desquitan y resarcen por lo ruin. El festival tributario de los morosos, uno de los más aplaudidos por el gran público desde los tiempos fundacionales de Cristóbal Montoro, productor teatral e ‘influencer’ del sector legislativo, tiene su origen en las persecuciones que el también diputado por Jaén organizó en el mundillo del espectáculo y el periodismo de boquilla y tertulia para meter miedo socialdemócrata, tirando a estalinista. A la Pantoja la metió en la cárcel hace ya doce años y por ahí anda todavía la buena mujer, metida en la lista del escarnio y expuesta al vituperio en unos telediarios que según el pie del que cojean sus respectivas emisoras eligen a unos u otros descuideros. Hay para todos. Para no perder la costumbre, sintonizamos la señal televisiva del régimen por su experiencia en el campo del señalamiento, con Pepa al mando.La secuencia animada que ilustró en TVE la noticia de los morosos incluyó, por este orden, a Isabel Pantoja, Bertín Osborne, Mario Conde y Víctor de Aldama, celebridades que, como los nietos de ultramar que van a votar cuando P.S. disuelva y convoque, no sabemos si son sanchistas o fascistas, pero cuya inclusión en la crónica rosa de Pepa los deja tocados –significados o resignificados, por si alguien no se había dado cuenta hasta ahora– como fachas perdidos, más aún si tenemos en cuenta que la exdirectora del periódico de la democracia no metió en el saco a dos deudoras de padre y muy señor mío, Patricia Conde y Paz Vega , profesional del sector del humor inteligente la una y representante del mundo de la cultura la otra, por lo del cine, damas de acrisoladas virtudes progresistas cuyas deudas no cupieron en el breviario de La 1.A ver el año que viene qué dicen Pepa y Hacienda de Zapatero y sus niñas. Cada Pantoja tiene su Isa y su Kiko. Se están reservando para el año que viene la Agencia Tributaria y la Abogacía del Estado, a la espera de que termine de aflorar de forma espontánea e íntegra el patrimonio inmaterial de la Unesco de Rodríguez Zapatero, para echar cuentas y meterlo en la lista de morosos de 2027. Con lo de las joyas de la abuela faraona se hubiera quedado en mitad de la tabla, ni para jugar la Europa League, y eso no puede ser. Está el listón muy alto y Zapatero merece ser cabeza de cartel , en la pobreza y en la riqueza. Vamos así tirando con la cuadrilla del arte y el pufo que cada verano, coincidiendo con el fin de la campaña del IRPF, hace el paseíllo para bochorno propio y solaz de las víctimas de Hacienda, que así se desquitan y resarcen por lo ruin. El festival tributario de los morosos, uno de los más aplaudidos por el gran público desde los tiempos fundacionales de Cristóbal Montoro, productor teatral e ‘influencer’ del sector legislativo, tiene su origen en las persecuciones que el también diputado por Jaén organizó en el mundillo del espectáculo y el periodismo de boquilla y tertulia para meter miedo socialdemócrata, tirando a estalinista. A la Pantoja la metió en la cárcel hace ya doce años y por ahí anda todavía la buena mujer, metida en la lista del escarnio y expuesta al vituperio en unos telediarios que según el pie del que cojean sus respectivas emisoras eligen a unos u otros descuideros. Hay para todos. Para no perder la costumbre, sintonizamos la señal televisiva del régimen por su experiencia en el campo del señalamiento, con Pepa al mando.La secuencia animada que ilustró en TVE la noticia de los morosos incluyó, por este orden, a Isabel Pantoja, Bertín Osborne, Mario Conde y Víctor de Aldama, celebridades que, como los nietos de ultramar que van a votar cuando P.S. disuelva y convoque, no sabemos si son sanchistas o fascistas, pero cuya inclusión en la crónica rosa de Pepa los deja tocados –significados o resignificados, por si alguien no se había dado cuenta hasta ahora– como fachas perdidos, más aún si tenemos en cuenta que la exdirectora del periódico de la democracia no metió en el saco a dos deudoras de padre y muy señor mío, Patricia Conde y Paz Vega , profesional del sector del humor inteligente la una y representante del mundo de la cultura la otra, por lo del cine, damas de acrisoladas virtudes progresistas cuyas deudas no cupieron en el breviario de La 1.A ver el año que viene qué dicen Pepa y Hacienda de Zapatero y sus niñas. Cada Pantoja tiene su Isa y su Kiko.
Se están reservando para el año que viene la Agencia Tributaria y la Abogacía del Estado, a la espera de que termine de aflorar de forma espontánea e íntegra el patrimonio inmaterial de la Unesco de Rodríguez Zapatero, para echar cuentas y meterlo en la … lista de morosos de 2027. Con lo de las joyas de la abuela faraona se hubiera quedado en mitad de la tabla, ni para jugar la Europa League, y eso no puede ser. Está el listón muy alto y Zapatero merece ser cabeza de cartel, en la pobreza y en la riqueza. Vamos así tirando con la cuadrilla del arte y el pufo que cada verano, coincidiendo con el fin de la campaña del IRPF, hace el paseíllo para bochorno propio y solaz de las víctimas de Hacienda, que así se desquitan y resarcen por lo ruin.
El festival tributario de los morosos, uno de los más aplaudidos por el gran público desde los tiempos fundacionales de Cristóbal Montoro, productor teatral e ‘influencer’ del sector legislativo, tiene su origen en las persecuciones que el también diputado por Jaén organizó en el mundillo del espectáculo y el periodismo de boquilla y tertulia para meter miedo socialdemócrata, tirando a estalinista. A la Pantoja la metió en la cárcel hace ya doce años y por ahí anda todavía la buena mujer, metida en la lista del escarnio y expuesta al vituperio en unos telediarios que según el pie del que cojean sus respectivas emisoras eligen a unos u otros descuideros. Hay para todos. Para no perder la costumbre, sintonizamos la señal televisiva del régimen por su experiencia en el campo del señalamiento, con Pepa al mando.
La secuencia animada que ilustró en TVE la noticia de los morosos incluyó, por este orden, a Isabel Pantoja, Bertín Osborne, Mario Conde y Víctor de Aldama, celebridades que, como los nietos de ultramar que van a votar cuando P.S. disuelva y convoque, no sabemos si son sanchistas o fascistas, pero cuya inclusión en la crónica rosa de Pepa los deja tocados –significados o resignificados, por si alguien no se había dado cuenta hasta ahora– como fachas perdidos, más aún si tenemos en cuenta que la exdirectora del periódico de la democracia no metió en el saco a dos deudoras de padre y muy señor mío, Patricia Conde y Paz Vega, profesional del sector del humor inteligente la una y representante del mundo de la cultura la otra, por lo del cine, damas de acrisoladas virtudes progresistas cuyas deudas no cupieron en el breviario de La 1.
A ver el año que viene qué dicen Pepa y Hacienda de Zapatero y sus niñas. Cada Pantoja tiene su Isa y su Kiko.
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