Hay muchas maneras de terminar una sobremesa con amigos, pero pocas que acaben con sus comensales en la alfombra roja del primer festival del mundo. Las cosas se entienden más si en esa mesa están Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña y Victoria Luengo. Los dos primeros, director él y guionista ella de éxitos como ‘As bestas’, ‘El reino’ o ‘Que Dios nos perdone’, han ido a ver a la actriz representar en Bilbao su monólogo ‘Prima Facie’. Es 2021 y en Bilbao las cosas se piensan a lo grande o no se piensan. La sobremesa de los tres amigos, que ya habían trabajado juntos en ‘Antidisturbios’, se alarga mientras se habla de la vida, de lo divino y lo humano. Y nada más humano que el ser hijo de alguien. «De repente nos descubrimos Isabel hablando de su padre, yo hablando del mío, Victoria del suyo –explica a ABC Sorogoyen–. Y vimos algo que no por ser obvio es menos interesante: que la figura paterna es muy importante». El hilo de esa conversación se extiende y nos trae aquí, a las puertas de la semana del estreno en cines de ‘El ser querido’ después de su paso por Cannes. Un lustro desde que de aquella conversación naciera un nuevo guion (dramático esta vez, sin thriller de por medio) de la pareja de director-guionista más exitosa (con permiso de Alberto Rodríguez y Rafa Cobos) del último cine español. Un libreto con la historia de una joven actriz a la que su padre, un prestigioso director internacional, decide contactar años después de haberla abandonado para pedirle que protagonice su nueva película. Ese director es Javier Bardem, al que terminarían por llamar después de aquella comida. «En la sobremesa no decidimos nada, solo hicimos cuentas y vimos que podría ser el padre de Victoria por edad, un padre joven; ahí no entraba todavía la posibilidad de decisión. Lo que hacíamos era soñar. En cuanto tuvimos algo un poco más consistente ya sí lo llamamos », cuenta Sorogoyen, que atiende al teléfono a ABC desde sus vacaciones. «Fue un sueño porque todo lo que soñamos se ha cumplido», recoge Victoria Luengo, que devuelve la llamada tras terminar una larga jornada de rodaje en la región francesa de Bretaña. Ese sueño se ha convertido en una de las películas más esperadas del curso. Porque Sorogoyen, trece años después de su debut en el largo, y tras cuatro películas y dos miniseries, ha ocupado el olimpo del gran público y el respeto de la crítica de autor. Y todo, rodeado de un grupo de colegas que empezaron con ‘Stockholm’ (2013) y a los que se han ido sumando figuras como Victoria Luengo. «¿Trabajar con amigos te da una responsabilidad extra?», se pregunta la actriz, que hace una pausa antes de darse una respuesta: «Me da más miedo decepcionar a la gente que quiero que a la gente que no conozco. Es la única cosa que dificulta un poco el trabajo, todo lo demás es bueno: trabajas con gente con la que te comunicas sin hablar porque sabes lo que van a hacer, lo que desean, lo que les pasa», explica la intérprete, todo luz en sus palabras. En esta doble entrevista con el director y la protagonista de ‘El ser querido’, el padre (en la película) se convierte, no podía ser de otra manera, en una figura ausente. La sombra de Bardem es alargada. Más lo es, todavía, después de haber visto esa primera escena de ‘El ser querido’ (un original de Movistar Plus) donde el espectador solo puede asistir al reencuentro entre padre e hija como si estuviera en un bote de madera en medio de un temporal. Los impactos emocionales de esa secuencia inicial, en apariencia sencilla, se mastican durante toda la película y el regusto se mantiene días después. Son 20 minutos de conversación tras un rodaje sin cortes de una hora y veinte y a la que los actores llegaron sin apenas haber coincidido. La pregunta al director es obvia: si tan amiga es Victoria, ¿cómo se le mete en un embolado así? « Eso se le hace a un colega si es una actriz tan valiente y tan osada como ella. A otros no se les puede hacer, pero a ella sí », responde, y ríe con aire de niño travieso un Sorogoyen que siempre mantiene los escudos levantados cuando habla con la prensa.Momentos del rodaje de ‘El ser querido’ María HerasElla rememora ese hito de rodaje así: «Nos propuso que Javier y yo no nos viéramos hasta el primer día. Nos conocimos en una reunión, pero luego estuvimos ocho meses sin vernos. Lo que los espectadores van a ver, ese primer momento en que entro al restaurante y saludo a Javier por primera vez, era realmente el primer momento que yo, Victoria, estaba viendo a Javier Bardem y estaba hablando con él, pero haciendo a los personajes. Pasé muchos nervios, pero fue una de las experiencias donde me he sentido más libre en mi vida rodando. Cuando Rodrigo cortó, pensé ‘¡Ah, que estábamos rodando!’». Todo tenía una razón: sentir los nervios de un reencuentro entre un padre y una hija que llevan trece años sin hablarse, con todas las heridas y todas las veces que ella no se ha sentido el ser querido. Porque ‘El ser querido’ no es un drama de esos de querer quemar el mundo ni una historia de un famoso director con su hija desconocida tratando de ser una ‘nepobaby’; es una historia universal, más allá de que el espectador tenga una relación padre e hijo excelente. Y por eso la idea nació de una conversación cualquiera. «Nuestras películas –dice Sorogoyen, recordando el trabajo mano a mano con Peña– parten de nuestras reflexiones y nuestros sentimientos y de ahí salen ideas que se parecen o no a nuestra realidad, eso ya depende. ¿Cuánto hay de nuestras vidas en este proyecto? Poquísimo o nada. Tenemos esta feliz circunstancia de que hemos tenido padres muy queridos, otra cosa es que tenemos nuestros ‘daddy issues’ como todo el mundo », advierte Sorogoyen. Esa capacidad del cineasta para diseccionar la emoción es la que lleva a Victoria Luengo a definir a su director como «un cirujano de actores». «Sus notas son pequeñas, concretas, pero te abren mundos. Es alguien que está en el detalle más diminuto, que es sutil y que sabe exactamente dónde tocar para que la emoción surja sin artificios», dice la intérprete. Sorogoyen, cuando se le traslada esa definición, levanta más los escudos. «Te estás buscando un buen titular si te digo que me reconozco como un cirujano de actores», responde antes de meter un capotazo y evitar el elogio. «Lo que está claro es que ella es mucho mejor entrevistada que yo porque es una respuesta preciosa, y sobre mis notas… me parece excesivo y exagerado, pero me alegra que le abran mundos. Yo intento ayudar a los actores. Hay gente que me pregunta por mi método pero, ¿sabes qué? No tengo ni idea de mi método. Intento ver lo que me funciona y lo que no, y lo que me transmiten». Algo tendrá el agua cuando la bendicen: Javier Pereira ganó el Goya a actor revelación por ‘Stockholm’; Roberto Álamo, Antonio de la Torre y Denis Ménochet, intérpretes de ‘Que Dios nos perdone’, ‘El reino’ y ‘As bestas’, se llevaron el de mejor actor protagonista. Y Luis Zahera , el de reparto por partida doble de las dos últimas. Casi nada. «Intento hablar el idioma del actor, y no me refiero al español. Con Victoria me pasa: hablamos el mismo puto idioma», desarrolla. «Con otros me tengo que esforzar más. Y a veces tardo en dar con la tecla, pero para eso me sirven los ensayos y los días de trabajo. Para que un actor mecanice algo, pero sobre todo para entender su manera de pensar y su manera de comunicarse. A veces se lo digo con una palabra, a veces es más una imagen… incluso hay veces que me entiendo con esa cosa asquerosa del ‘más arriba’». Y ríe. «Lo odio». A Sorogoyen le pasa que cuando habla de cine o de los demás se dispara. Por eso cuando le toca definir a Luengo dice que no puede ser una frase: «Es la intérprete más completa con la que he trabajado. Es inteligentísima desde el punto de vista analítico, reflexivo, y también desde el punto de vista emocional. Luego, además, tiene una conexión con sus emociones y con sus sentimientos rapidísima y riquísima. Y fotogénicamente es increíble», dice, en una respuesta que aquí se resume porque en realidad se alarga varios párrafos.Un año de oroEste 2026 va a ser uno de los mejores del cine español de los últimos años. Y dentro de esa cosecha, el de Victoria Luengo es, directamente, un año mágico. Tres películas, tres selecciones en festivales de clase A —en Cannes, además de ‘El ser querido’, presentó ‘Amarga Navidad’ y en San Sebastián estará con ‘Sants’, de Mikel Gurrea —, y una madurez interpretativa que la sitúa en un lugar de privilegio. Sin embargo, ella prefiere no creer que esa es la normalidad. Parece que lucha constantemente por aterrizar, por no dejar que la nube del reconocimiento la separe de la realidad. «Intento estar muy agradecida, celebrarlo mucho, pero siempre vuelvo al presente. Soy muy consciente de que esto puede acabarse, de que este trabajo es así, y por eso intento centrarme en currar y estar con los míos».A Luengo le pedimos, como hicimos con Sorogoyen en estas páginas tras estrenar ‘Los años nuevos’, que viaje una década atrás, a los orígenes . A ella le evoca una imagen reveladora. «Recuerdo la euforia pura de cuando estaba en el Teatro Nacional de Cataluña haciendo mi primera obra grande. Me metía entre bambalinas y era feliz, como si estuviera en un parque de atracciones. Tenía una inconsciencia maravillosa, esa falta de consciencia sobre lo que significaba estar ahí que te permitía ser libre». Enseguida vuelve al presente: «En ‘El ser querido’, mi premisa fue abrirme al abismo. Trabajé mucho el background del personaje, pero no tomé ni una sola decisión sobre lo que iba a hacer en rodaje. Quería sorprenderme a mí misma, recuperar esa curiosidad de cuando empecé».Para Sorogoyen la pregunta va por el futuro. ‘El ser querido’ ha sido su primera vez en la Sección Oficial de Cannes. «El salto lo dimos con ‘As bestas’, que es una película muy conocida internacionalmente –recuerda–, con esta veremos si es otro paso más, ya sea pequeño o grande. Una carrera se construye poco a poco y siempre es azarosa, porque a veces crees que vas a hacer una película muy importante y luego no lo es, y viceversa». «Lo que queremos es contar una historia que nos interesa e interese a los espectadores. Lo que venga después no lo puedes controlar. Es una película que se va a estrenar en muchos países y que va a ir a muchos festivales y que puede ir muy bien en Estados Unidos porque Javier Bardem tiene mucho prestigio allí». Y es que una presencia como la de Bardem abre puertas fuera de nuestras fronteras. De nuevo, la figura del padre. No hay salida. Hay muchas maneras de terminar una sobremesa con amigos, pero pocas que acaben con sus comensales en la alfombra roja del primer festival del mundo. Las cosas se entienden más si en esa mesa están Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña y Victoria Luengo. Los dos primeros, director él y guionista ella de éxitos como ‘As bestas’, ‘El reino’ o ‘Que Dios nos perdone’, han ido a ver a la actriz representar en Bilbao su monólogo ‘Prima Facie’. Es 2021 y en Bilbao las cosas se piensan a lo grande o no se piensan. La sobremesa de los tres amigos, que ya habían trabajado juntos en ‘Antidisturbios’, se alarga mientras se habla de la vida, de lo divino y lo humano. Y nada más humano que el ser hijo de alguien. «De repente nos descubrimos Isabel hablando de su padre, yo hablando del mío, Victoria del suyo –explica a ABC Sorogoyen–. Y vimos algo que no por ser obvio es menos interesante: que la figura paterna es muy importante». El hilo de esa conversación se extiende y nos trae aquí, a las puertas de la semana del estreno en cines de ‘El ser querido’ después de su paso por Cannes. Un lustro desde que de aquella conversación naciera un nuevo guion (dramático esta vez, sin thriller de por medio) de la pareja de director-guionista más exitosa (con permiso de Alberto Rodríguez y Rafa Cobos) del último cine español. Un libreto con la historia de una joven actriz a la que su padre, un prestigioso director internacional, decide contactar años después de haberla abandonado para pedirle que protagonice su nueva película. Ese director es Javier Bardem, al que terminarían por llamar después de aquella comida. «En la sobremesa no decidimos nada, solo hicimos cuentas y vimos que podría ser el padre de Victoria por edad, un padre joven; ahí no entraba todavía la posibilidad de decisión. Lo que hacíamos era soñar. En cuanto tuvimos algo un poco más consistente ya sí lo llamamos », cuenta Sorogoyen, que atiende al teléfono a ABC desde sus vacaciones. «Fue un sueño porque todo lo que soñamos se ha cumplido», recoge Victoria Luengo, que devuelve la llamada tras terminar una larga jornada de rodaje en la región francesa de Bretaña. Ese sueño se ha convertido en una de las películas más esperadas del curso. Porque Sorogoyen, trece años después de su debut en el largo, y tras cuatro películas y dos miniseries, ha ocupado el olimpo del gran público y el respeto de la crítica de autor. Y todo, rodeado de un grupo de colegas que empezaron con ‘Stockholm’ (2013) y a los que se han ido sumando figuras como Victoria Luengo. «¿Trabajar con amigos te da una responsabilidad extra?», se pregunta la actriz, que hace una pausa antes de darse una respuesta: «Me da más miedo decepcionar a la gente que quiero que a la gente que no conozco. Es la única cosa que dificulta un poco el trabajo, todo lo demás es bueno: trabajas con gente con la que te comunicas sin hablar porque sabes lo que van a hacer, lo que desean, lo que les pasa», explica la intérprete, todo luz en sus palabras. En esta doble entrevista con el director y la protagonista de ‘El ser querido’, el padre (en la película) se convierte, no podía ser de otra manera, en una figura ausente. La sombra de Bardem es alargada. Más lo es, todavía, después de haber visto esa primera escena de ‘El ser querido’ (un original de Movistar Plus) donde el espectador solo puede asistir al reencuentro entre padre e hija como si estuviera en un bote de madera en medio de un temporal. Los impactos emocionales de esa secuencia inicial, en apariencia sencilla, se mastican durante toda la película y el regusto se mantiene días después. Son 20 minutos de conversación tras un rodaje sin cortes de una hora y veinte y a la que los actores llegaron sin apenas haber coincidido. La pregunta al director es obvia: si tan amiga es Victoria, ¿cómo se le mete en un embolado así? « Eso se le hace a un colega si es una actriz tan valiente y tan osada como ella. A otros no se les puede hacer, pero a ella sí », responde, y ríe con aire de niño travieso un Sorogoyen que siempre mantiene los escudos levantados cuando habla con la prensa.Momentos del rodaje de ‘El ser querido’ María HerasElla rememora ese hito de rodaje así: «Nos propuso que Javier y yo no nos viéramos hasta el primer día. Nos conocimos en una reunión, pero luego estuvimos ocho meses sin vernos. Lo que los espectadores van a ver, ese primer momento en que entro al restaurante y saludo a Javier por primera vez, era realmente el primer momento que yo, Victoria, estaba viendo a Javier Bardem y estaba hablando con él, pero haciendo a los personajes. Pasé muchos nervios, pero fue una de las experiencias donde me he sentido más libre en mi vida rodando. Cuando Rodrigo cortó, pensé ‘¡Ah, que estábamos rodando!’». Todo tenía una razón: sentir los nervios de un reencuentro entre un padre y una hija que llevan trece años sin hablarse, con todas las heridas y todas las veces que ella no se ha sentido el ser querido. Porque ‘El ser querido’ no es un drama de esos de querer quemar el mundo ni una historia de un famoso director con su hija desconocida tratando de ser una ‘nepobaby’; es una historia universal, más allá de que el espectador tenga una relación padre e hijo excelente. Y por eso la idea nació de una conversación cualquiera. «Nuestras películas –dice Sorogoyen, recordando el trabajo mano a mano con Peña– parten de nuestras reflexiones y nuestros sentimientos y de ahí salen ideas que se parecen o no a nuestra realidad, eso ya depende. ¿Cuánto hay de nuestras vidas en este proyecto? Poquísimo o nada. Tenemos esta feliz circunstancia de que hemos tenido padres muy queridos, otra cosa es que tenemos nuestros ‘daddy issues’ como todo el mundo », advierte Sorogoyen. Esa capacidad del cineasta para diseccionar la emoción es la que lleva a Victoria Luengo a definir a su director como «un cirujano de actores». «Sus notas son pequeñas, concretas, pero te abren mundos. Es alguien que está en el detalle más diminuto, que es sutil y que sabe exactamente dónde tocar para que la emoción surja sin artificios», dice la intérprete. Sorogoyen, cuando se le traslada esa definición, levanta más los escudos. «Te estás buscando un buen titular si te digo que me reconozco como un cirujano de actores», responde antes de meter un capotazo y evitar el elogio. «Lo que está claro es que ella es mucho mejor entrevistada que yo porque es una respuesta preciosa, y sobre mis notas… me parece excesivo y exagerado, pero me alegra que le abran mundos. Yo intento ayudar a los actores. Hay gente que me pregunta por mi método pero, ¿sabes qué? No tengo ni idea de mi método. Intento ver lo que me funciona y lo que no, y lo que me transmiten». Algo tendrá el agua cuando la bendicen: Javier Pereira ganó el Goya a actor revelación por ‘Stockholm’; Roberto Álamo, Antonio de la Torre y Denis Ménochet, intérpretes de ‘Que Dios nos perdone’, ‘El reino’ y ‘As bestas’, se llevaron el de mejor actor protagonista. Y Luis Zahera , el de reparto por partida doble de las dos últimas. Casi nada. «Intento hablar el idioma del actor, y no me refiero al español. Con Victoria me pasa: hablamos el mismo puto idioma», desarrolla. «Con otros me tengo que esforzar más. Y a veces tardo en dar con la tecla, pero para eso me sirven los ensayos y los días de trabajo. Para que un actor mecanice algo, pero sobre todo para entender su manera de pensar y su manera de comunicarse. A veces se lo digo con una palabra, a veces es más una imagen… incluso hay veces que me entiendo con esa cosa asquerosa del ‘más arriba’». Y ríe. «Lo odio». A Sorogoyen le pasa que cuando habla de cine o de los demás se dispara. Por eso cuando le toca definir a Luengo dice que no puede ser una frase: «Es la intérprete más completa con la que he trabajado. Es inteligentísima desde el punto de vista analítico, reflexivo, y también desde el punto de vista emocional. Luego, además, tiene una conexión con sus emociones y con sus sentimientos rapidísima y riquísima. Y fotogénicamente es increíble», dice, en una respuesta que aquí se resume porque en realidad se alarga varios párrafos.Un año de oroEste 2026 va a ser uno de los mejores del cine español de los últimos años. Y dentro de esa cosecha, el de Victoria Luengo es, directamente, un año mágico. Tres películas, tres selecciones en festivales de clase A —en Cannes, además de ‘El ser querido’, presentó ‘Amarga Navidad’ y en San Sebastián estará con ‘Sants’, de Mikel Gurrea —, y una madurez interpretativa que la sitúa en un lugar de privilegio. Sin embargo, ella prefiere no creer que esa es la normalidad. Parece que lucha constantemente por aterrizar, por no dejar que la nube del reconocimiento la separe de la realidad. «Intento estar muy agradecida, celebrarlo mucho, pero siempre vuelvo al presente. Soy muy consciente de que esto puede acabarse, de que este trabajo es así, y por eso intento centrarme en currar y estar con los míos».A Luengo le pedimos, como hicimos con Sorogoyen en estas páginas tras estrenar ‘Los años nuevos’, que viaje una década atrás, a los orígenes . A ella le evoca una imagen reveladora. «Recuerdo la euforia pura de cuando estaba en el Teatro Nacional de Cataluña haciendo mi primera obra grande. Me metía entre bambalinas y era feliz, como si estuviera en un parque de atracciones. Tenía una inconsciencia maravillosa, esa falta de consciencia sobre lo que significaba estar ahí que te permitía ser libre». Enseguida vuelve al presente: «En ‘El ser querido’, mi premisa fue abrirme al abismo. Trabajé mucho el background del personaje, pero no tomé ni una sola decisión sobre lo que iba a hacer en rodaje. Quería sorprenderme a mí misma, recuperar esa curiosidad de cuando empecé».Para Sorogoyen la pregunta va por el futuro. ‘El ser querido’ ha sido su primera vez en la Sección Oficial de Cannes. «El salto lo dimos con ‘As bestas’, que es una película muy conocida internacionalmente –recuerda–, con esta veremos si es otro paso más, ya sea pequeño o grande. Una carrera se construye poco a poco y siempre es azarosa, porque a veces crees que vas a hacer una película muy importante y luego no lo es, y viceversa». «Lo que queremos es contar una historia que nos interesa e interese a los espectadores. Lo que venga después no lo puedes controlar. Es una película que se va a estrenar en muchos países y que va a ir a muchos festivales y que puede ir muy bien en Estados Unidos porque Javier Bardem tiene mucho prestigio allí». Y es que una presencia como la de Bardem abre puertas fuera de nuestras fronteras. De nuevo, la figura del padre. No hay salida.
Hay muchas maneras de terminar una sobremesa con amigos, pero pocas que acaben con sus comensales en la alfombra roja del primer festival del mundo. Las cosas se entienden más si en esa mesa están Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña y Victoria Luengo. Los dos primeros, … director él y guionista ella de éxitos como ‘As bestas’, ‘El reino’ o ‘Que Dios nos perdone’, han ido a ver a la actriz representar en Bilbao su monólogo ‘Prima Facie’. Es 2021 y en Bilbao las cosas se piensan a lo grande o no se piensan. La sobremesa de los tres amigos, que ya habían trabajado juntos en ‘Antidisturbios’, se alarga mientras se habla de la vida, de lo divino y lo humano. Y nada más humano que el ser hijo de alguien. «De repente nos descubrimos Isabel hablando de su padre, yo hablando del mío, Victoria del suyo –explica a ABC Sorogoyen–. Y vimos algo que no por ser obvio es menos interesante: que la figura paterna es muy importante».
El hilo de esa conversación se extiende y nos trae aquí, a las puertas de la semana del estreno en cines de ‘El ser querido’ después de su paso por Cannes. Un lustro desde que de aquella conversación naciera un nuevo guion (dramático esta vez, sin thriller de por medio) de la pareja de director-guionista más exitosa (con permiso de Alberto Rodríguez y Rafa Cobos) del último cine español. Un libreto con la historia de una joven actriz a la que su padre, un prestigioso director internacional, decide contactar años después de haberla abandonado para pedirle que protagonice su nueva película. Ese director es Javier Bardem, al que terminarían por llamar después de aquella comida. «En la sobremesa no decidimos nada, solo hicimos cuentas y vimos que podría ser el padre de Victoria por edad, un padre joven; ahí no entraba todavía la posibilidad de decisión. Lo que hacíamos era soñar. En cuanto tuvimos algo un poco más consistente ya sí lo llamamos», cuenta Sorogoyen, que atiende al teléfono a ABC desde sus vacaciones. «Fue un sueño porque todo lo que soñamos se ha cumplido», recoge Victoria Luengo, que devuelve la llamada tras terminar una larga jornada de rodaje en la región francesa de Bretaña.
Ese sueño se ha convertido en una de las películas más esperadas del curso. Porque Sorogoyen, trece años después de su debut en el largo, y tras cuatro películas y dos miniseries, ha ocupado el olimpo del gran público y el respeto de la crítica de autor. Y todo, rodeado de un grupo de colegas que empezaron con ‘Stockholm’ (2013) y a los que se han ido sumando figuras como Victoria Luengo. «¿Trabajar con amigos te da una responsabilidad extra?», se pregunta la actriz, que hace una pausa antes de darse una respuesta: «Me da más miedo decepcionar a la gente que quiero que a la gente que no conozco. Es la única cosa que dificulta un poco el trabajo, todo lo demás es bueno: trabajas con gente con la que te comunicas sin hablar porque sabes lo que van a hacer, lo que desean, lo que les pasa», explica la intérprete, todo luz en sus palabras.
En esta doble entrevista con el director y la protagonista de ‘El ser querido’, el padre (en la película) se convierte, no podía ser de otra manera, en una figura ausente. La sombra de Bardem es alargada. Más lo es, todavía, después de haber visto esa primera escena de ‘El ser querido’ (un original de Movistar Plus) donde el espectador solo puede asistir al reencuentro entre padre e hija como si estuviera en un bote de madera en medio de un temporal. Los impactos emocionales de esa secuencia inicial, en apariencia sencilla, se mastican durante toda la película y el regusto se mantiene días después. Son 20 minutos de conversación tras un rodaje sin cortes de una hora y veinte y a la que los actores llegaron sin apenas haber coincidido. La pregunta al director es obvia: si tan amiga es Victoria, ¿cómo se le mete en un embolado así? «Eso se le hace a un colega si es una actriz tan valiente y tan osada como ella. A otros no se les puede hacer, pero a ella sí», responde, y ríe con aire de niño travieso un Sorogoyen que siempre mantiene los escudos levantados cuando habla con la prensa.
(María Heras)
Ella rememora ese hito de rodaje así: «Nos propuso que Javier y yo no nos viéramos hasta el primer día. Nos conocimos en una reunión, pero luego estuvimos ocho meses sin vernos. Lo que los espectadores van a ver, ese primer momento en que entro al restaurante y saludo a Javier por primera vez, era realmente el primer momento que yo, Victoria, estaba viendo a Javier Bardem y estaba hablando con él, pero haciendo a los personajes. Pasé muchos nervios, pero fue una de las experiencias donde me he sentido más libre en mi vida rodando. Cuando Rodrigo cortó, pensé ‘¡Ah, que estábamos rodando!’». Todo tenía una razón: sentir los nervios de un reencuentro entre un padre y una hija que llevan trece años sin hablarse, con todas las heridas y todas las veces que ella no se ha sentido el ser querido.
Porque ‘El ser querido’ no es un drama de esos de querer quemar el mundo ni una historia de un famoso director con su hija desconocida tratando de ser una ‘nepobaby’; es una historia universal, más allá de que el espectador tenga una relación padre e hijo excelente. Y por eso la idea nació de una conversación cualquiera. «Nuestras películas –dice Sorogoyen, recordando el trabajo mano a mano con Peña– parten de nuestras reflexiones y nuestros sentimientos y de ahí salen ideas que se parecen o no a nuestra realidad, eso ya depende. ¿Cuánto hay de nuestras vidas en este proyecto? Poquísimo o nada. Tenemos esta feliz circunstancia de que hemos tenido padres muy queridos, otra cosa es que tenemos nuestros ‘daddy issues’ como todo el mundo», advierte Sorogoyen.
Esa capacidad del cineasta para diseccionar la emoción es la que lleva a Victoria Luengo a definir a su director como «un cirujano de actores». «Sus notas son pequeñas, concretas, pero te abren mundos. Es alguien que está en el detalle más diminuto, que es sutil y que sabe exactamente dónde tocar para que la emoción surja sin artificios», dice la intérprete. Sorogoyen, cuando se le traslada esa definición, levanta más los escudos. «Te estás buscando un buen titular si te digo que me reconozco como un cirujano de actores», responde antes de meter un capotazo y evitar el elogio. «Lo que está claro es que ella es mucho mejor entrevistada que yo porque es una respuesta preciosa, y sobre mis notas… me parece excesivo y exagerado, pero me alegra que le abran mundos. Yo intento ayudar a los actores. Hay gente que me pregunta por mi método pero, ¿sabes qué? No tengo ni idea de mi método. Intento ver lo que me funciona y lo que no, y lo que me transmiten». Algo tendrá el agua cuando la bendicen: Javier Pereira ganó el Goya a actor revelación por ‘Stockholm’; Roberto Álamo, Antonio de la Torre y Denis Ménochet, intérpretes de ‘Que Dios nos perdone’, ‘El reino’ y ‘As bestas’, se llevaron el de mejor actor protagonista. Y Luis Zahera, el de reparto por partida doble de las dos últimas. Casi nada. «Intento hablar el idioma del actor, y no me refiero al español. Con Victoria me pasa: hablamos el mismo puto idioma», desarrolla. «Con otros me tengo que esforzar más. Y a veces tardo en dar con la tecla, pero para eso me sirven los ensayos y los días de trabajo. Para que un actor mecanice algo, pero sobre todo para entender su manera de pensar y su manera de comunicarse. A veces se lo digo con una palabra, a veces es más una imagen… incluso hay veces que me entiendo con esa cosa asquerosa del ‘más arriba’». Y ríe. «Lo odio».
A Sorogoyen le pasa que cuando habla de cine o de los demás se dispara. Por eso cuando le toca definir a Luengo dice que no puede ser una frase: «Es la intérprete más completa con la que he trabajado. Es inteligentísima desde el punto de vista analítico, reflexivo, y también desde el punto de vista emocional. Luego, además, tiene una conexión con sus emociones y con sus sentimientos rapidísima y riquísima. Y fotogénicamente es increíble», dice, en una respuesta que aquí se resume porque en realidad se alarga varios párrafos.
Un año de oro
Este 2026 va a ser uno de los mejores del cine español de los últimos años. Y dentro de esa cosecha, el de Victoria Luengo es, directamente, un año mágico. Tres películas, tres selecciones en festivales de clase A —en Cannes, además de ‘El ser querido’, presentó ‘Amarga Navidad’ y en San Sebastián estará con ‘Sants’, de Mikel Gurrea—, y una madurez interpretativa que la sitúa en un lugar de privilegio. Sin embargo, ella prefiere no creer que esa es la normalidad. Parece que lucha constantemente por aterrizar, por no dejar que la nube del reconocimiento la separe de la realidad. «Intento estar muy agradecida, celebrarlo mucho, pero siempre vuelvo al presente. Soy muy consciente de que esto puede acabarse, de que este trabajo es así, y por eso intento centrarme en currar y estar con los míos».
A Luengo le pedimos, como hicimos con Sorogoyen en estas páginas tras estrenar ‘Los años nuevos’, que viaje una década atrás, a los orígenes. A ella le evoca una imagen reveladora. «Recuerdo la euforia pura de cuando estaba en el Teatro Nacional de Cataluña haciendo mi primera obra grande. Me metía entre bambalinas y era feliz, como si estuviera en un parque de atracciones. Tenía una inconsciencia maravillosa, esa falta de consciencia sobre lo que significaba estar ahí que te permitía ser libre». Enseguida vuelve al presente: «En ‘El ser querido’, mi premisa fue abrirme al abismo. Trabajé mucho el background del personaje, pero no tomé ni una sola decisión sobre lo que iba a hacer en rodaje. Quería sorprenderme a mí misma, recuperar esa curiosidad de cuando empecé».
Para Sorogoyen la pregunta va por el futuro. ‘El ser querido’ ha sido su primera vez en la Sección Oficial de Cannes. «El salto lo dimos con ‘As bestas’, que es una película muy conocida internacionalmente –recuerda–, con esta veremos si es otro paso más, ya sea pequeño o grande. Una carrera se construye poco a poco y siempre es azarosa, porque a veces crees que vas a hacer una película muy importante y luego no lo es, y viceversa». «Lo que queremos es contar una historia que nos interesa e interese a los espectadores. Lo que venga después no lo puedes controlar. Es una película que se va a estrenar en muchos países y que va a ir a muchos festivales y que puede ir muy bien en Estados Unidos porque Javier Bardem tiene mucho prestigio allí». Y es que una presencia como la de Bardem abre puertas fuera de nuestras fronteras. De nuevo, la figura del padre. No hay salida.
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