La literatura infantil es el primer contacto de los niños con mundos nuevos, desconocidos y que pueden ser la primera pieza de su próxima gran obsesión. Vivir estas historias en familia conforman una experiencia inigualable, madres, padres e hijos compartirán recuerdos que no se borrarán. Sobre esta idea, Care Santos crió a sus tres hijos, con quienes compartió su amor por la lectura; y su primogénito, Adrián Olmedo, acogió el amor por contar historias propias y de otros. «Cuando yo llegaba a casa por las noches a contarle el cuento, él me lo contaba a mí», recuerda Santos con una gran sonrisa, «él no estaba de acuerdo con el cuento que le contaba y, o lo modificaba, o tenía uno mejor». Este pequeño creció y se convirtió en un contador de cuentos profesional, aunque se enfocó en el mundo audiovisual, pero la semillita ya estaba ahí. De esa semilla nació una bella planta, o una piedra en este caso, a cuatro manos escribieron ‘Kö: La historia más grande jamás contada’, ganadora del premio Anaya de Literatura Infantil 2026. Juntos han podido compartir la primera Feria del Libro de Madrid del escritor novel, acompañado de una orgullosa madre que cuenta con gran experiencia en este ámbito.—¿Cómo surge la idea de sentaros a crear a Kö?—Adrián Santos: Nació de algo tan íntimo como lo nuestro. Todo viene de una piedra que yo le traje, y que se pasó años en una repisa al lado de donde escribe mi madre. Y un día decidimos escribirle una novela.—Care Santos: Casi me parece que es lo más natural que podía pasarnos, un día mirando la piedra dijimos: ‘Oye, ¿y por qué no le escribimos una historia a esta piedra?’. Él ha sido uno de mis primeros lectores desde muy jovencito, no habíamos escrito nada juntos, pero hemos hablado muchísimo de sus guiones, de mis novelas… —Y ese nombre, Kö…—A.O.: Barajamos muchísimas posibilidades, están todas dentro de la novela. Al final llegamos a Kő, que proviene del húngaro y la palabra entera es ‘kőszikla’. Es la forma más antigua que se conoce de la palabra piedra, y nos dio la sensación de que caía justo en el equilibrio perfecto de ser imponente y ser mono.—Porque claro, la protagonista es una piedra desde su origen hasta hoy.—C.S.: Empezamos a hablar y vimos que podía venir de los volcanes que hubo por la zona de Girona. A partir de ahí empezamos a tramar, era fabuloso porque decías: ‘¿Qué historia queremos? puede ser tan enrevesada, antigua, libre…’ Y a partir de ahí se nos fue ocurriendo todo. Luego, para darle un poquito más de enjundia, nos basamos en ‘El viaje del héroe’, de Joseph Campbell. El recorrido de salgo de casa [nace en un volcán], me planteo un reto [quiere vivir aventuras], busco al sabio que me impulsa [una rana muy curiosa], cruzo el umbral [un dinosaurio glotón] y al final regresa con la sabiduría de un largo viaje. Hicimos eso y lo adornamos con ese guiño que tiene el tiempo moderno, estamos siempre esperando que pase algo, cuando ya está pasando todo el rato. Kö está todo el rato, ‘quiero vivir una aventura’, pero la aventura ya va por más de la mitad.—Todo esto adornado con una profunda admiración y respeto hacia la naturaleza.—C.S.: No estaba en nuestra intención inicial, pero salió porque al final tú escribes con lo que sientes, y creo que eso lo sentimos los dos, pero nunca lo hemos hablado. —Salen los nombres de muchos animales y plantas que ya no existen, ¿cómo se documentaron?—A.O.: Empezamos investigando las fases de desarrollo de la tierra. Porque hubo un momento en el que mi madre cambió dos animales de orden y dije: «Mamá, has puesto a un animal que se extinguió 300 millones de años antes que al otro’.—C.S.: Él es súper sistemático. Lo detecta todo. Así que la documentación corrió más de su cuenta que de la mía. —A.O.: Bueno, ella dice sistemático, yo a veces creo que soy un poco quisquilloso, pero en este caso yo de pequeño tenía una obsesión muy fuerte con los dinosaurios, y eso también salió un poco en esta novela.—’Kö’ es un libro infanto-juvenil, para mayores de 10 años, pero los adultos también pueden leerlo. ¿Es una lectura que pueden compartir padres e hijos?—A.O.: Yo soy un ferviente defensor de que una obra infantil que solo puede ser disfrutada por niños es una mala obra. Gran parte de la experiencia en literatura infantil es, como niño, compartir la experiencia con tus padres, que te lean la historia, o comentarla con ellos, una obra infantil debería ser accesible para todo el mundo.—C.S.: Eso también tiene que ver con nuestra historia, porque hemos compartido muchas historias. Desde chiquititos, primero les leía yo, luego leíamos en voz alta todos y era muy bonito, a veces hacíamos lecturas más teatrales. Simplemente nos íbamos turnando. Incluso ya de adolescentes. Por una cosa o por otra, ellos estuvieron siempre involucrados en el juego de la lectura y hemos compartido muchísimas historias mientras ellos han ido creciendo. Y ahora es bonito que compartamos la escritura también.—Hace unos días estuvieron en la Feria del Libro de Madrid, ¿cómo fue la experiencia?—A.O.: Mi primera Feria del Libro ha sido una experiencia muy chula. Ver a los niños iluminárseles los ojos al pararse un momento a mirar el libro y decir: ‘Ay, ¡quiero este! ¡quiero este! ¡quiero este!’. La verdad es que ha sido muy entrañable y divertido.—C.S.: Además, la Feria del Libro de Madrid es maravillosa. Yo llevo viniendo décadas, pero es que es la mejor de España, con diferencia.—¿Qué la diferencia de otras?—C.S.: Sant Jordi es un día increíble porque no hay otra cosa igual en España, pero bordea la locura. Para nosotros es muy intenso y muy bonito porque es el encuentro con tus lectores, pero es demasiado multitudinario. Yo vivo todo el año de lo que me dicen en la Feria del Libro de Madrid y en Sant Jordi. Pero la Feria del Libro de Madrid tiene más cosas. Es una feria con casetas muy variadas, están los pequeños editores, y luego el sitio. Por favor, que no se lleven la Feria del Libro del Retiro. Es maravilloso, eso de comprar libros e irte al césped a leer, eso eso solo se puede hacer aquí. Y la duración, son tres fines de semana. En la Feria del Libro tienes para todos los gustos, si vienes el miércoles por la tarde, es todo para ti. La literatura infantil es el primer contacto de los niños con mundos nuevos, desconocidos y que pueden ser la primera pieza de su próxima gran obsesión. Vivir estas historias en familia conforman una experiencia inigualable, madres, padres e hijos compartirán recuerdos que no se borrarán. Sobre esta idea, Care Santos crió a sus tres hijos, con quienes compartió su amor por la lectura; y su primogénito, Adrián Olmedo, acogió el amor por contar historias propias y de otros. «Cuando yo llegaba a casa por las noches a contarle el cuento, él me lo contaba a mí», recuerda Santos con una gran sonrisa, «él no estaba de acuerdo con el cuento que le contaba y, o lo modificaba, o tenía uno mejor». Este pequeño creció y se convirtió en un contador de cuentos profesional, aunque se enfocó en el mundo audiovisual, pero la semillita ya estaba ahí. De esa semilla nació una bella planta, o una piedra en este caso, a cuatro manos escribieron ‘Kö: La historia más grande jamás contada’, ganadora del premio Anaya de Literatura Infantil 2026. Juntos han podido compartir la primera Feria del Libro de Madrid del escritor novel, acompañado de una orgullosa madre que cuenta con gran experiencia en este ámbito.—¿Cómo surge la idea de sentaros a crear a Kö?—Adrián Santos: Nació de algo tan íntimo como lo nuestro. Todo viene de una piedra que yo le traje, y que se pasó años en una repisa al lado de donde escribe mi madre. Y un día decidimos escribirle una novela.—Care Santos: Casi me parece que es lo más natural que podía pasarnos, un día mirando la piedra dijimos: ‘Oye, ¿y por qué no le escribimos una historia a esta piedra?’. Él ha sido uno de mis primeros lectores desde muy jovencito, no habíamos escrito nada juntos, pero hemos hablado muchísimo de sus guiones, de mis novelas… —Y ese nombre, Kö…—A.O.: Barajamos muchísimas posibilidades, están todas dentro de la novela. Al final llegamos a Kő, que proviene del húngaro y la palabra entera es ‘kőszikla’. Es la forma más antigua que se conoce de la palabra piedra, y nos dio la sensación de que caía justo en el equilibrio perfecto de ser imponente y ser mono.—Porque claro, la protagonista es una piedra desde su origen hasta hoy.—C.S.: Empezamos a hablar y vimos que podía venir de los volcanes que hubo por la zona de Girona. A partir de ahí empezamos a tramar, era fabuloso porque decías: ‘¿Qué historia queremos? puede ser tan enrevesada, antigua, libre…’ Y a partir de ahí se nos fue ocurriendo todo. Luego, para darle un poquito más de enjundia, nos basamos en ‘El viaje del héroe’, de Joseph Campbell. El recorrido de salgo de casa [nace en un volcán], me planteo un reto [quiere vivir aventuras], busco al sabio que me impulsa [una rana muy curiosa], cruzo el umbral [un dinosaurio glotón] y al final regresa con la sabiduría de un largo viaje. Hicimos eso y lo adornamos con ese guiño que tiene el tiempo moderno, estamos siempre esperando que pase algo, cuando ya está pasando todo el rato. Kö está todo el rato, ‘quiero vivir una aventura’, pero la aventura ya va por más de la mitad.—Todo esto adornado con una profunda admiración y respeto hacia la naturaleza.—C.S.: No estaba en nuestra intención inicial, pero salió porque al final tú escribes con lo que sientes, y creo que eso lo sentimos los dos, pero nunca lo hemos hablado. —Salen los nombres de muchos animales y plantas que ya no existen, ¿cómo se documentaron?—A.O.: Empezamos investigando las fases de desarrollo de la tierra. Porque hubo un momento en el que mi madre cambió dos animales de orden y dije: «Mamá, has puesto a un animal que se extinguió 300 millones de años antes que al otro’.—C.S.: Él es súper sistemático. Lo detecta todo. Así que la documentación corrió más de su cuenta que de la mía. —A.O.: Bueno, ella dice sistemático, yo a veces creo que soy un poco quisquilloso, pero en este caso yo de pequeño tenía una obsesión muy fuerte con los dinosaurios, y eso también salió un poco en esta novela.—’Kö’ es un libro infanto-juvenil, para mayores de 10 años, pero los adultos también pueden leerlo. ¿Es una lectura que pueden compartir padres e hijos?—A.O.: Yo soy un ferviente defensor de que una obra infantil que solo puede ser disfrutada por niños es una mala obra. Gran parte de la experiencia en literatura infantil es, como niño, compartir la experiencia con tus padres, que te lean la historia, o comentarla con ellos, una obra infantil debería ser accesible para todo el mundo.—C.S.: Eso también tiene que ver con nuestra historia, porque hemos compartido muchas historias. Desde chiquititos, primero les leía yo, luego leíamos en voz alta todos y era muy bonito, a veces hacíamos lecturas más teatrales. Simplemente nos íbamos turnando. Incluso ya de adolescentes. Por una cosa o por otra, ellos estuvieron siempre involucrados en el juego de la lectura y hemos compartido muchísimas historias mientras ellos han ido creciendo. Y ahora es bonito que compartamos la escritura también.—Hace unos días estuvieron en la Feria del Libro de Madrid, ¿cómo fue la experiencia?—A.O.: Mi primera Feria del Libro ha sido una experiencia muy chula. Ver a los niños iluminárseles los ojos al pararse un momento a mirar el libro y decir: ‘Ay, ¡quiero este! ¡quiero este! ¡quiero este!’. La verdad es que ha sido muy entrañable y divertido.—C.S.: Además, la Feria del Libro de Madrid es maravillosa. Yo llevo viniendo décadas, pero es que es la mejor de España, con diferencia.—¿Qué la diferencia de otras?—C.S.: Sant Jordi es un día increíble porque no hay otra cosa igual en España, pero bordea la locura. Para nosotros es muy intenso y muy bonito porque es el encuentro con tus lectores, pero es demasiado multitudinario. Yo vivo todo el año de lo que me dicen en la Feria del Libro de Madrid y en Sant Jordi. Pero la Feria del Libro de Madrid tiene más cosas. Es una feria con casetas muy variadas, están los pequeños editores, y luego el sitio. Por favor, que no se lleven la Feria del Libro del Retiro. Es maravilloso, eso de comprar libros e irte al césped a leer, eso eso solo se puede hacer aquí. Y la duración, son tres fines de semana. En la Feria del Libro tienes para todos los gustos, si vienes el miércoles por la tarde, es todo para ti.
La literatura infantil es el primer contacto de los niños con mundos nuevos, desconocidos y que pueden ser la primera pieza de su próxima gran obsesión. Vivir estas historias en familia conforman una experiencia inigualable, madres, padres e hijos compartirán recuerdos que no se borrarán. … Sobre esta idea, Care Santos crió a sus tres hijos, con quienes compartió su amor por la lectura; y su primogénito, Adrián Olmedo, acogió el amor por contar historias propias y de otros. «Cuando yo llegaba a casa por las noches a contarle el cuento, él me lo contaba a mí», recuerda Santos con una gran sonrisa, «él no estaba de acuerdo con el cuento que le contaba y, o lo modificaba, o tenía uno mejor».
Este pequeño creció y se convirtió en un contador de cuentos profesional, aunque se enfocó en el mundo audiovisual, pero la semillita ya estaba ahí. De esa semilla nació una bella planta, o una piedra en este caso, a cuatro manos escribieron ‘Kö: La historia más grande jamás contada’, ganadora del premio Anaya de Literatura Infantil 2026. Juntos han podido compartir la primera Feria del Libro de Madrid del escritor novel, acompañado de una orgullosa madre que cuenta con gran experiencia en este ámbito.
—¿Cómo surge la idea de sentaros a crear a Kö?
—Adrián Santos: Nació de algo tan íntimo como lo nuestro. Todo viene de una piedra que yo le traje, y que se pasó años en una repisa al lado de donde escribe mi madre. Y un día decidimos escribirle una novela.
—Care Santos: Casi me parece que es lo más natural que podía pasarnos, un día mirando la piedra dijimos: ‘Oye, ¿y por qué no le escribimos una historia a esta piedra?’. Él ha sido uno de mis primeros lectores desde muy jovencito, no habíamos escrito nada juntos, pero hemos hablado muchísimo de sus guiones, de mis novelas…
—Y ese nombre, Kö…
—A.O.: Barajamos muchísimas posibilidades, están todas dentro de la novela. Al final llegamos a Kő, que proviene del húngaro y la palabra entera es ‘kőszikla’. Es la forma más antigua que se conoce de la palabra piedra, y nos dio la sensación de que caía justo en el equilibrio perfecto de ser imponente y ser mono.
—Porque claro, la protagonista es una piedra desde su origen hasta hoy.
—C.S.: Empezamos a hablar y vimos que podía venir de los volcanes que hubo por la zona de Girona. A partir de ahí empezamos a tramar, era fabuloso porque decías: ‘¿Qué historia queremos? puede ser tan enrevesada, antigua, libre…’ Y a partir de ahí se nos fue ocurriendo todo. Luego, para darle un poquito más de enjundia, nos basamos en ‘El viaje del héroe’, de Joseph Campbell. El recorrido de salgo de casa [nace en un volcán], me planteo un reto [quiere vivir aventuras], busco al sabio que me impulsa [una rana muy curiosa], cruzo el umbral [un dinosaurio glotón] y al final regresa con la sabiduría de un largo viaje. Hicimos eso y lo adornamos con ese guiño que tiene el tiempo moderno, estamos siempre esperando que pase algo, cuando ya está pasando todo el rato. Kö está todo el rato, ‘quiero vivir una aventura’, pero la aventura ya va por más de la mitad.
—Todo esto adornado con una profunda admiración y respeto hacia la naturaleza.
—C.S.: No estaba en nuestra intención inicial, pero salió porque al final tú escribes con lo que sientes, y creo que eso lo sentimos los dos, pero nunca lo hemos hablado.
—Salen los nombres de muchos animales y plantas que ya no existen, ¿cómo se documentaron?
—A.O.: Empezamos investigando las fases de desarrollo de la tierra. Porque hubo un momento en el que mi madre cambió dos animales de orden y dije: «Mamá, has puesto a un animal que se extinguió 300 millones de años antes que al otro’.
—C.S.: Él es súper sistemático. Lo detecta todo. Así que la documentación corrió más de su cuenta que de la mía.
—A.O.: Bueno, ella dice sistemático, yo a veces creo que soy un poco quisquilloso, pero en este caso yo de pequeño tenía una obsesión muy fuerte con los dinosaurios, y eso también salió un poco en esta novela.
—’Kö’ es un libro infanto-juvenil, para mayores de 10 años, pero los adultos también pueden leerlo. ¿Es una lectura que pueden compartir padres e hijos?
—A.O.: Yo soy un ferviente defensor de que una obra infantil que solo puede ser disfrutada por niños es una mala obra. Gran parte de la experiencia en literatura infantil es, como niño, compartir la experiencia con tus padres, que te lean la historia, o comentarla con ellos, una obra infantil debería ser accesible para todo el mundo.
—C.S.: Eso también tiene que ver con nuestra historia, porque hemos compartido muchas historias. Desde chiquititos, primero les leía yo, luego leíamos en voz alta todos y era muy bonito, a veces hacíamos lecturas más teatrales. Simplemente nos íbamos turnando. Incluso ya de adolescentes. Por una cosa o por otra, ellos estuvieron siempre involucrados en el juego de la lectura y hemos compartido muchísimas historias mientras ellos han ido creciendo. Y ahora es bonito que compartamos la escritura también.
—Hace unos días estuvieron en la Feria del Libro de Madrid, ¿cómo fue la experiencia?
—A.O.: Mi primera Feria del Libro ha sido una experiencia muy chula. Ver a los niños iluminárseles los ojos al pararse un momento a mirar el libro y decir: ‘Ay, ¡quiero este! ¡quiero este! ¡quiero este!’. La verdad es que ha sido muy entrañable y divertido.
—C.S.: Además, la Feria del Libro de Madrid es maravillosa. Yo llevo viniendo décadas, pero es que es la mejor de España, con diferencia.
—¿Qué la diferencia de otras?
—C.S.: Sant Jordi es un día increíble porque no hay otra cosa igual en España, pero bordea la locura. Para nosotros es muy intenso y muy bonito porque es el encuentro con tus lectores, pero es demasiado multitudinario. Yo vivo todo el año de lo que me dicen en la Feria del Libro de Madrid y en Sant Jordi. Pero la Feria del Libro de Madrid tiene más cosas. Es una feria con casetas muy variadas, están los pequeños editores, y luego el sitio. Por favor, que no se lleven la Feria del Libro del Retiro. Es maravilloso, eso de comprar libros e irte al césped a leer, eso eso solo se puede hacer aquí. Y la duración, son tres fines de semana. En la Feria del Libro tienes para todos los gustos, si vienes el miércoles por la tarde, es todo para ti.
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