En una escena artística dominada por el expresionismo abstracto con nombres con tanto peso como Jackson Pollock o Mark Rothko, un joven estudiante del Royal College of Art llamado David Hockney comenzó a pintar en este estilo hasta que otro estudiante, R.B. Kitaj, le dijo que quizás debería pintar sobre las cosas que le preocupaban, como la política o el sexo; en definitiva, sobre el ser humano. Y fue así como su estilo derivó hacia la figuración, convirtiéndose posteriormente en uno de los grandes renovadores de la pintura figurativa.Un joven Hockney se sumaba así a una ola de cambio que experimentó la sociedad inglesa en los años sesenta. Una nueva era la que no solo los hijos de las clases acomodadas tenían un futuro sino que gente de origen humilde como Michael Caine en el cine, los Beatles en la música o la modelo Twiggy en el mundo de la moda podían incluso liderar ese cambio.Un cambio que, en el caso de Hockney, fue mucho más acentuado cuando en 1964 se trasladó a vivir a Los Ángeles. Tal y como dijo el propio Hockney, « Los Ángeles podría tener un Piranesi, y ¡aquí estoy yo!» . Y es que Hockney quedó fascinado por esas autopistas de cinco carriles que se cruzaban entre ellas y por la arquitectura y el estilo de vida de una ciudad que tan bien retrató en esas pinturas de casas californianas con sus famosas piscinas. Un impacto muy similar al que experimentó Van Gogh al trasladarse al sur de Francia, con la diferencia de que Van Gogh encontró la luz y Hockney, la alegría de vivir. No debemos olvidar que, en Los Ángeles, Hockney pudo manifestar su homosexualidad de forma mucho más abierta que en Gran Bretaña, donde las relaciones sexuales entre hombres estuvieron penalizadas hasta 1967.Noticia relacionada opinion No No Muere Hockney Aguas refrescantes Fernando Castro FlórezHockney realizó en su nueva ciudad de acogida muchas de sus obras más icónicas, como ‘A bigger Splash’ -esa piscina donde la presencia humana tan solo se intuye por esa salpicadura que deja uno cuando se zambulle en el agua– o como ‘Retrato de un artista (Piscina con dos figuras)’, que en 2018 se subastó en Christie’s por 90 millones dólares, lo que le convirtió en el artista vivo más cotizado del momento.Y es que Hockney siempre contó tanto con el favor del mercado, como de la crítica y del gran público. Su exposición retrospectiva titulada ‘A Bigger Picture’ se convirtió en 2012 en la segunda exposición más vista de la historia de la Royal Academy of Arts de Londres en sus 250 años de existencia, tan solo superada por una de Van Gogh, un artista al que Hockney siempre admiró .La innovación fue otra de las constantes de su trabajo. No en vano, con cerca de ochenta años, se puso a trabajar con el iPad -un aparato en el que, según el propio Hockney, «Picasso se habría vuelto loco»– con el que creó muchos paisajes de Yorkshire, su tierra natal. Un motivo que también plasmó en ‘Las cuatro estaciones’, una videoinstalación compuesta por 36 pantallas en las que filma el mismo camino de un bosque de Yorkshire a lo largo de las cuatro estaciones. Una obra que puede verse de forma permanente en el Centro de Arte Hortensia Herrero de Valencia y que el propio artista definió como el primer vídeo cubista de la Historia del Arte. Y es que nadie mejor que el propio Hockney para promocionarse a sí mismo, otra las grandes cualidades de este genio de la pintura. En una escena artística dominada por el expresionismo abstracto con nombres con tanto peso como Jackson Pollock o Mark Rothko, un joven estudiante del Royal College of Art llamado David Hockney comenzó a pintar en este estilo hasta que otro estudiante, R.B. Kitaj, le dijo que quizás debería pintar sobre las cosas que le preocupaban, como la política o el sexo; en definitiva, sobre el ser humano. Y fue así como su estilo derivó hacia la figuración, convirtiéndose posteriormente en uno de los grandes renovadores de la pintura figurativa.Un joven Hockney se sumaba así a una ola de cambio que experimentó la sociedad inglesa en los años sesenta. Una nueva era la que no solo los hijos de las clases acomodadas tenían un futuro sino que gente de origen humilde como Michael Caine en el cine, los Beatles en la música o la modelo Twiggy en el mundo de la moda podían incluso liderar ese cambio.Un cambio que, en el caso de Hockney, fue mucho más acentuado cuando en 1964 se trasladó a vivir a Los Ángeles. Tal y como dijo el propio Hockney, « Los Ángeles podría tener un Piranesi, y ¡aquí estoy yo!» . Y es que Hockney quedó fascinado por esas autopistas de cinco carriles que se cruzaban entre ellas y por la arquitectura y el estilo de vida de una ciudad que tan bien retrató en esas pinturas de casas californianas con sus famosas piscinas. Un impacto muy similar al que experimentó Van Gogh al trasladarse al sur de Francia, con la diferencia de que Van Gogh encontró la luz y Hockney, la alegría de vivir. No debemos olvidar que, en Los Ángeles, Hockney pudo manifestar su homosexualidad de forma mucho más abierta que en Gran Bretaña, donde las relaciones sexuales entre hombres estuvieron penalizadas hasta 1967.Noticia relacionada opinion No No Muere Hockney Aguas refrescantes Fernando Castro FlórezHockney realizó en su nueva ciudad de acogida muchas de sus obras más icónicas, como ‘A bigger Splash’ -esa piscina donde la presencia humana tan solo se intuye por esa salpicadura que deja uno cuando se zambulle en el agua– o como ‘Retrato de un artista (Piscina con dos figuras)’, que en 2018 se subastó en Christie’s por 90 millones dólares, lo que le convirtió en el artista vivo más cotizado del momento.Y es que Hockney siempre contó tanto con el favor del mercado, como de la crítica y del gran público. Su exposición retrospectiva titulada ‘A Bigger Picture’ se convirtió en 2012 en la segunda exposición más vista de la historia de la Royal Academy of Arts de Londres en sus 250 años de existencia, tan solo superada por una de Van Gogh, un artista al que Hockney siempre admiró .La innovación fue otra de las constantes de su trabajo. No en vano, con cerca de ochenta años, se puso a trabajar con el iPad -un aparato en el que, según el propio Hockney, «Picasso se habría vuelto loco»– con el que creó muchos paisajes de Yorkshire, su tierra natal. Un motivo que también plasmó en ‘Las cuatro estaciones’, una videoinstalación compuesta por 36 pantallas en las que filma el mismo camino de un bosque de Yorkshire a lo largo de las cuatro estaciones. Una obra que puede verse de forma permanente en el Centro de Arte Hortensia Herrero de Valencia y que el propio artista definió como el primer vídeo cubista de la Historia del Arte. Y es que nadie mejor que el propio Hockney para promocionarse a sí mismo, otra las grandes cualidades de este genio de la pintura.
En una escena artística dominada por el expresionismo abstracto con nombres con tanto peso como Jackson Pollock o Mark Rothko, un joven estudiante del Royal College of Art llamado David Hockney comenzó a pintar en este estilo hasta que otro estudiante, R.B. Kitaj, … le dijo que quizás debería pintar sobre las cosas que le preocupaban, como la política o el sexo; en definitiva, sobre el ser humano. Y fue así como su estilo derivó hacia la figuración, convirtiéndose posteriormente en uno de los grandes renovadores de la pintura figurativa.
Un joven Hockney se sumaba así a una ola de cambio que experimentó la sociedad inglesa en los años sesenta. Una nueva era la que no solo los hijos de las clases acomodadas tenían un futuro sino que gente de origen humilde como Michael Caine en el cine, los Beatles en la música o la modelo Twiggy en el mundo de la moda podían incluso liderar ese cambio.
Un cambio que, en el caso de Hockney, fue mucho más acentuado cuando en 1964 se trasladó a vivir a Los Ángeles. Tal y como dijo el propio Hockney, «Los Ángeles podría tener un Piranesi, y ¡aquí estoy yo!». Y es que Hockney quedó fascinado por esas autopistas de cinco carriles que se cruzaban entre ellas y por la arquitectura y el estilo de vida de una ciudad que tan bien retrató en esas pinturas de casas californianas con sus famosas piscinas. Un impacto muy similar al que experimentó Van Gogh al trasladarse al sur de Francia, con la diferencia de que Van Gogh encontró la luz y Hockney, la alegría de vivir. No debemos olvidar que, en Los Ángeles, Hockney pudo manifestar su homosexualidad de forma mucho más abierta que en Gran Bretaña, donde las relaciones sexuales entre hombres estuvieron penalizadas hasta 1967.
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Hockney realizó en su nueva ciudad de acogida muchas de sus obras más icónicas, como ‘A bigger Splash’-esa piscina donde la presencia humana tan solo se intuye por esa salpicadura que deja uno cuando se zambulle en el agua– o como ‘Retrato de un artista (Piscina con dos figuras)’, que en 2018 se subastó en Christie’s por 90 millones dólares, lo que le convirtió en el artista vivo más cotizado del momento.
Y es que Hockney siempre contó tanto con el favor del mercado, como de la crítica y del gran público. Su exposición retrospectiva titulada ‘A Bigger Picture’ se convirtió en 2012 en la segunda exposición más vista de la historia de la Royal Academy of Arts de Londres en sus 250 años de existencia, tan solo superada por una de Van Gogh, un artista al que Hockney siempre admiró.
La innovación fue otra de las constantes de su trabajo. No en vano, con cerca de ochenta años, se puso a trabajar con el iPad -un aparato en el que, según el propio Hockney, «Picasso se habría vuelto loco»– con el que creó muchos paisajes de Yorkshire, su tierra natal. Un motivo que también plasmó en ‘Las cuatro estaciones’, una videoinstalación compuesta por 36 pantallas en las que filma el mismo camino de un bosque de Yorkshire a lo largo de las cuatro estaciones. Una obra que puede verse de forma permanente en el Centro de Arte Hortensia Herrero de Valencia y que el propio artista definió como el primer vídeo cubista de la Historia del Arte. Y es que nadie mejor que el propio Hockney para promocionarse a sí mismo, otra las grandes cualidades de este genio de la pintura.
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