La expresión ‘el mundo es un pañuelo’ cobró todo el sentido para Llemel (37) y Josh (24) al acudir a ‘First Dates’. Y en su caso, sufrieron en carne propia la connotación más desagradable del dicho popular. Llemel, agente de seguridad de Barcelona, recurrió al programa de Mediaset en busca de una persona leal, fiel y de buen corazón. En su lugar, se reencontró con un viejo conocido del que no guardaba precisamente un grato recuerdo.Desde la mesa, Josh vio aparecer en el restaurante a su cita… Y a ambos les cambió la cara al tenerse enfrente, pasando de la incredulidad al espanto más absoluto en pocos segundos. «¡Dios, esto no puede ser!», espetaba el asesor estético de Mataró. Carlos Sobera indagó en los motivos de tan impropia reacción y logró enterarse de que se conocieron tres años antes durante una noche de fiesta con amigos comunes. Por una serie de malentendidos acabaron a la gresca, y cada uno por su lado.En privado, Josh contaba una versión algo menos suave de la historia: «Que me ha tocado con ‘la Llemela’… Que hacía que no me hablaba con él tres años, que no nos hablábamos, que le veía por la calle y, si me podía hacer la loca, me la hacía. Me he quedado tiesa como un ajo».Noticia relacionada general No No «Se cree que soy gay»: ‘First Dates’ desconcierta totalmente a un soltero por lo sucedido con su cita María RobertSobera confiaba en que la casualidad de volverse a ver en ‘First Dates’ era por algo, instándolos a solventar el tema y quién sabe si algo más. Pero los solteros dejaron bien claro ese punto. «De cenar, yo ceno. Pero de amor no», avisó Llemel.En la mesa sellaron una especie de tregua con un brindis, y tras expresar la sorpresa mutua por haberse encontrado en el sitio más insospechado, probaron hablar sobre lo ocurrido aquella noche civilizadamente. Pero las buenas intenciones no llegaron al segundo plato. El asesor estético se empeñó en demostrar que a su cita le gustó en su día. Según él, dejó de hablarle porque «se estaba yendo de madre, le escribió hasta a mis hermanas poniéndome verde». El agente de seguridad aseguró que «es una persona que se ha creído Kim Kardashian».La política siembra la discordia La conversación sobre los retoques estéticos del de Mataró caldeó más el ambiente. Y Llemel echó más gasolina, sacando el tema de la política para llenar los silencios incómodos. Como marroquí y homosexual, se escandalizó cuando su cita se proclamó de derechas. «Chico, no sabes ni lo que estás diciendo. No puedo votar a Vox porque estoy votando en mi contra y de todo mi entorno», lo acusó. «Me la pela la política», cortó Josh en malos términos.Viendo que por sí mismos no iban a llegar a un entendimiento, la camarera de ‘First Dates’ les preguntó directamente de dónde venía tanta inquina. Llemel contó que salieron de fiesta y acabaron en su casa, aunque como amigos. Lo que sucedió allí no lo recuerda, pero según él no pudo ser tan malo si lo acompañó de vuelta. «Porque no me quisiste llevar a mi casa», añadió su cita.Llemel estalló con el comentario. «¡Anda, acuéstate! ¡Por esto sí que no voy a pasar!», bramó. Antes de terminar la frase, ya se estaba levantando para huir como alma que lleva al diablo del restaurante. Y mientras se acercaba a la puerta sin que nadie del equipo lograra frenarlo, siguió cargando contra su acompañante. «Yo no voy a aguantar a maleducados. A altivos no voy a aguantar yo. Y a mentirosos tampoco. ¡Anda, la muerta de hambre esta!».Lejos de sentir el abrupto final de la cita, Josh agradeció que se fuese, pues se le estaba haciendo cuesta arriba. «Bueno, chicos, me han dejado solo y compuesto, pero siempre tengo uno de repuesto». La expresión ‘el mundo es un pañuelo’ cobró todo el sentido para Llemel (37) y Josh (24) al acudir a ‘First Dates’. Y en su caso, sufrieron en carne propia la connotación más desagradable del dicho popular. Llemel, agente de seguridad de Barcelona, recurrió al programa de Mediaset en busca de una persona leal, fiel y de buen corazón. En su lugar, se reencontró con un viejo conocido del que no guardaba precisamente un grato recuerdo.Desde la mesa, Josh vio aparecer en el restaurante a su cita… Y a ambos les cambió la cara al tenerse enfrente, pasando de la incredulidad al espanto más absoluto en pocos segundos. «¡Dios, esto no puede ser!», espetaba el asesor estético de Mataró. Carlos Sobera indagó en los motivos de tan impropia reacción y logró enterarse de que se conocieron tres años antes durante una noche de fiesta con amigos comunes. Por una serie de malentendidos acabaron a la gresca, y cada uno por su lado.En privado, Josh contaba una versión algo menos suave de la historia: «Que me ha tocado con ‘la Llemela’… Que hacía que no me hablaba con él tres años, que no nos hablábamos, que le veía por la calle y, si me podía hacer la loca, me la hacía. Me he quedado tiesa como un ajo».Noticia relacionada general No No «Se cree que soy gay»: ‘First Dates’ desconcierta totalmente a un soltero por lo sucedido con su cita María RobertSobera confiaba en que la casualidad de volverse a ver en ‘First Dates’ era por algo, instándolos a solventar el tema y quién sabe si algo más. Pero los solteros dejaron bien claro ese punto. «De cenar, yo ceno. Pero de amor no», avisó Llemel.En la mesa sellaron una especie de tregua con un brindis, y tras expresar la sorpresa mutua por haberse encontrado en el sitio más insospechado, probaron hablar sobre lo ocurrido aquella noche civilizadamente. Pero las buenas intenciones no llegaron al segundo plato. El asesor estético se empeñó en demostrar que a su cita le gustó en su día. Según él, dejó de hablarle porque «se estaba yendo de madre, le escribió hasta a mis hermanas poniéndome verde». El agente de seguridad aseguró que «es una persona que se ha creído Kim Kardashian».La política siembra la discordia La conversación sobre los retoques estéticos del de Mataró caldeó más el ambiente. Y Llemel echó más gasolina, sacando el tema de la política para llenar los silencios incómodos. Como marroquí y homosexual, se escandalizó cuando su cita se proclamó de derechas. «Chico, no sabes ni lo que estás diciendo. No puedo votar a Vox porque estoy votando en mi contra y de todo mi entorno», lo acusó. «Me la pela la política», cortó Josh en malos términos.Viendo que por sí mismos no iban a llegar a un entendimiento, la camarera de ‘First Dates’ les preguntó directamente de dónde venía tanta inquina. Llemel contó que salieron de fiesta y acabaron en su casa, aunque como amigos. Lo que sucedió allí no lo recuerda, pero según él no pudo ser tan malo si lo acompañó de vuelta. «Porque no me quisiste llevar a mi casa», añadió su cita.Llemel estalló con el comentario. «¡Anda, acuéstate! ¡Por esto sí que no voy a pasar!», bramó. Antes de terminar la frase, ya se estaba levantando para huir como alma que lleva al diablo del restaurante. Y mientras se acercaba a la puerta sin que nadie del equipo lograra frenarlo, siguió cargando contra su acompañante. «Yo no voy a aguantar a maleducados. A altivos no voy a aguantar yo. Y a mentirosos tampoco. ¡Anda, la muerta de hambre esta!».Lejos de sentir el abrupto final de la cita, Josh agradeció que se fuese, pues se le estaba haciendo cuesta arriba. «Bueno, chicos, me han dejado solo y compuesto, pero siempre tengo uno de repuesto».
La expresión ‘el mundo es un pañuelo’ cobró todo el sentido para Llemel (37) y Josh (24) al acudir a ‘First Dates’. Y en su caso, sufrieron en carne propia la connotación más desagradable del dicho popular. Llemel, agente de seguridad de Barcelona, recurrió al … programa de Mediaset en busca de una persona leal, fiel y de buen corazón. En su lugar, se reencontró con un viejo conocido del que no guardaba precisamente un grato recuerdo.
Desde la mesa, Josh vio aparecer en el restaurante a su cita… Y a ambos les cambió la cara al tenerse enfrente, pasando de la incredulidad al espanto más absoluto en pocos segundos. «¡Dios, esto no puede ser!», espetaba el asesor estético de Mataró. Carlos Sobera indagó en los motivos de tan impropia reacción y logró enterarse de que se conocieron tres años antes durante una noche de fiesta con amigos comunes. Por una serie de malentendidos acabaron a la gresca, y cada uno por su lado.
En privado, Josh contaba una versión algo menos suave de la historia: «Que me ha tocado con ‘la Llemela’… Que hacía que no me hablaba con él tres años, que no nos hablábamos, que le veía por la calle y, si me podía hacer la loca, me la hacía. Me he quedado tiesa como un ajo».
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Sobera confiaba en que la casualidad de volverse a ver en ‘First Dates’ era por algo, instándolos a solventar el tema y quién sabe si algo más. Pero los solteros dejaron bien claro ese punto. «De cenar, yo ceno. Pero de amor no», avisó Llemel.
En la mesa sellaron una especie de tregua con un brindis, y tras expresar la sorpresa mutua por haberse encontrado en el sitio más insospechado, probaron hablar sobre lo ocurrido aquella noche civilizadamente. Pero las buenas intenciones no llegaron al segundo plato. El asesor estético se empeñó en demostrar que a su cita le gustó en su día. Según él, dejó de hablarle porque «se estaba yendo de madre, le escribió hasta a mis hermanas poniéndome verde». El agente de seguridad aseguró que «es una persona que se ha creído Kim Kardashian».
La política siembra la discordia
La conversación sobre los retoques estéticos del de Mataró caldeó más el ambiente. Y Llemel echó más gasolina, sacando el tema de la política para llenar los silencios incómodos. Como marroquí y homosexual, se escandalizó cuando su cita se proclamó de derechas. «Chico, no sabes ni lo que estás diciendo. No puedo votar a Vox porque estoy votando en mi contra y de todo mi entorno», lo acusó. «Me la pela la política», cortó Josh en malos términos.
Viendo que por sí mismos no iban a llegar a un entendimiento, la camarera de ‘First Dates’ les preguntó directamente de dónde venía tanta inquina. Llemel contó que salieron de fiesta y acabaron en su casa, aunque como amigos. Lo que sucedió allí no lo recuerda, pero según él no pudo ser tan malo si lo acompañó de vuelta. «Porque no me quisiste llevar a mi casa», añadió su cita.
Llemel estalló con el comentario. «¡Anda, acuéstate! ¡Por esto sí que no voy a pasar!», bramó. Antes de terminar la frase, ya se estaba levantando para huir como alma que lleva al diablo del restaurante. Y mientras se acercaba a la puerta sin que nadie del equipo lograra frenarlo, siguió cargando contra su acompañante. «Yo no voy a aguantar a maleducados. A altivos no voy a aguantar yo. Y a mentirosos tampoco. ¡Anda, la muerta de hambre esta!».
Lejos de sentir el abrupto final de la cita, Josh agradeció que se fuese, pues se le estaba haciendo cuesta arriba. «Bueno, chicos, me han dejado solo y compuesto, pero siempre tengo uno de repuesto».
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