Como un inesperado tapado que va creciendo poco a poco, casi por sorpresa, Apple TV se ha convertido en una plataforma con series populares (léase el fenómeno Ted Lasso) pero, sobre todo, de culto. Este año, sus productos han logrado un total de 89 nominaciones a los premios Emmy, los que concede la Academia de Televisión de Estados Unidos, ya no tan lejos de otros gigantes como Netflix (con 111) o HBO (con 122), para alegría de sus responsables. Incluso su megajefe, Tim Cooks, se dejó caer en la premiere de la serie futbolística en Los Ángeles, y posó con sus protagonistas. Por tiempos, Lasso y los suyos no estarán en estos Emmy, pero sí en los siguientes, como ocurrirá, previsiblemente, con los intérpretes de otro de sus éxitos de la temporada, Cape Fear, el remake de El cabo del miedo, ahora en forma de serie.
Los compañeros de reparto del actor en la ficción de Apple TV, que acaba de terminar su primera temporada, admiran su compromiso laboral y su sentido del humor
Como un inesperado tapado que va creciendo poco a poco, casi por sorpresa, Apple TV se ha convertido en una plataforma con series populares (léase el fenómeno Ted Lasso) pero, sobre todo, de culto. Este año, sus productos han logrado un total de 89 nominaciones a los premios Emmy, los que concede la Academia de Televisión de Estados Unidos, ya no tan lejos de otros gigantes como Netflix (con 111) o HBO (con 122), para alegría de sus responsables. Incluso su megajefe, Tim Cooks, se dejó caer en la premiere de la serie futbolística en Los Ángeles, y posó con sus protagonistas. Por tiempos, Lasso y los suyos no estarán en estos Emmy, pero sí en los siguientes, como ocurrirá, previsiblemente, con los intérpretes de otro de sus éxitos de la temporada, Cape Fear, el remake de El cabo del miedo, ahora en forma de serie.
Un Javier Bardem con un ojo de cada color es el protagonista, un malvado cuya simple presencia y temible sonrisa atormentan y a la vez iluminan la pantalla cada vez que aparece en escena. Sin embargo, el actor español no está presente en esta tanda de entrevistas que organiza Apple TV en Los Ángeles —a las que asiste EL PAÍS invitado por la empresa tecnológica—, donde sí charlan el creador de la serie, Nick Antosca, y las actrices Amy Adams —que interpreta a Anna Bowden, su abogada— y Juliette Lewis —la inquietante Crystal—. De lo que no hablan es de si la serie tendrá segunda temporada. “No comment”, sin comentarios, ríe Antosca, también guionista y productor ejecutivo.
De Bardem no les cuesta nada hablar. En las entrevistas y en las charlas posteriores, más informales, es normal que les pregunten por el actor, eje central de la ficción. Especialmente para la prensa hispanohablante es el tema principal, casi para pedir disculpas. “Podéis preguntar por él tooodo lo que queráis”, reirá Antosca más tarde, al acabar la ronda de entrevistas. Antes, ya todos se posicionan como fans del ganador del Oscar, auténtico rostro del miedo de dicho cabo.

“Él es el miedo en sí mismo”, concuerda el creador en la entrevista. En la historia actual, Max Cady es Maximiliano Cady y, como explica en el arranque de la serie, sus orígenes son españoles; es un punto de partida diferente al de sus antecesores, Robert de Niro, en 1991, y Robert Mitchum, en 1962. “Escribía [el guion] pensando en él. No sabía seguro si podríamos contar con él, pero nos conocimos mientras yo estaba escribiendo y hablamos del personaje”, explica Antosca. “Así que no creamos esa historia de que era medio español y medio estadounidense hasta que se unió, pero la tenía en mente, tenía un plan. Y una vez que estuvo a bordo, moldeamos juntos el personaje y parte de ese trasfondo”, explica. “Sobre cómo es trabajar con él: es un osito de peluche”, comenta, ante las risas de sus actrices, con Amy Adams afirmando por detrás. “Es un tipo estupendo. Vosotras podéis contarlo, por experiencia directa. Pero fue fantástico. Y es muy destacable verle pasar del dulce papá que es a este depredador vólatil y terrorífico”.
Adams así lo confirma. “Trabajar con él es fantástico. Es muy divertido, y también está muy comprometido con su trabajo”, afirma la actriz seis veces nominada al Oscar, que recuerda como, para grabar las últimas escenas, pasaron “una semana muy, muy intensa, él tenía que gritar todo el tiempo, y recuerdo que empezó a perder la voz. Estaba tan comprometido, es tan cuidadoso con los detalles, que era un gusto verle”.

El rodaje no fue sencillo, con días muy intensos y complicadas condiciones meteorológicas, con fuertes lluvias y rayos en el Estado de Georgia, como recuerdan las actrices, que se veían obligadas a parar algunas escenas por las tormentas eléctricas. “He rodado en Georgia en numerosas ocasiones y estoy acostumbrado a la locura que son los rayos”, afirmaba el creador, “pero sí, a veces fue especialmente intenso”.
Antosca ha querido mantener ciertos elementos del original en un formato que pasa de una extensión de un par de horas a casi 10, una por capítulo. “Las dos películas son muy distintas porque cada una absorbe las ideas y miedos de su época, y era muy interesante, en lo creativo, como sería hoy, con los miedos y la atmósfera cultural, la confusión moral y la paranoia de 2026″, reflexiona. De manera más tangible, quiso conservar también la banda sonora de Bernard Herrmann, que también creó la de clásicos como Vértigo, Psicosis, Ciudadano Kane o Taxi Driver, y la de las películas originales. “Fue algo que Martin Scorsese y Steven Spielberg [productores ejecutivos de la serie] dijeron desde un principio: donde sea que la pongamos, debemos usar la música y convertirla en personaje de la serie”.

Hay algo más de la película protagonizada por De Niro y dirigida por Scorsese en 1991: Juliette Lewis, que interpretaba a la hija del matrimonio de abogados y, ahora, es una especie de contrapunto de Max Cady. En la entrevista recuerda que efectivamente no conserva el guion de aquel rodaje, pero hacer aquel papel que le dio una nominación al Oscar sigue siendo “una de las cosas más importantes” que le han pasado. “Tenía 18 años cuando hice El cabo del miedo. Es mi lugar de nacimiento creativo, si se puede decir así, y se lo atribuyo a Martin Scorsese, que validó mis instintos”, rememora la actriz y cantante. “Había cosas que sabía de manera intuitiva, aunque no sabía muy bien qué eran. Y él me decía que siguiera, lo que dio momentos muy bonitos en esa película. Y aquí estamos. Cuando Nick me invitó a ser parte del proyecto me pareció un momento redondo, de cerrar el círculo. Es algo lleno de significado, y cuando vi esas letras de Cape Fear, esa tipografía, al llegar al set, me llené de nostalgia. Igual que ver los nombres de los personajes”, reconoce.
Desde entonces, Lewis no ha dejado de trabajar, aunque también con un pie en su carrera musical. Pero sigue haciendo películas, series, según van surgiendo los proyectos. Como todos en esta volátil industria. “Cuando llevas trabajando 35 años, te acostumbras a estar desempleada, a tener trabajo otra vez, a estar sin trabajo. Cuando era más joven, me ponía más nerviosa. Pero es parte del proceso”, reconoce. Su compañera de reparto la secunda entre risas: “Ahora mismo, no tengo trabajo”, reconoce Adams. “Es un mundo un poco extraño en ese sentido”, afirma Lewis, “tiene sus altibajos, pero es agradable entablar relaciones y volver a trabajar con esa gente más adelante”. Y si fuera con Javier Bardem, todos encantados.
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