A Antonio (62) las relaciones le duran exactamente dos años. Según él, es el tiempo que tardan sus parejas en conocerlo bien. El monitor de esquí procedente de Sevilla se describe como «un vividor». Le encantan la juerga, la calle, la discoteca, los bares… Casi al mismo nivel que ligar. «Siempre me apetece echar un polvo. No hay nada mejor que estar como una mujer», declaraba en su presentación en ‘First Dates’. De hecho, la primera vez que probó suerte en el programa de citas, allá en 2024, confesaba que jamás había sido fiel. No resultaba extraño, año y medio más tarde, que no hubiese sentado cabeza. «No se ha dado mal el invierno», le actualizaba el soltero a Carlos Sobera sobre sus ligues recientes.Aun así, se declaró dispuesto a comprometerse por fin si hallaba a la persona indicada. Como últimamente sale «menos que la Hermandad del Cachorro» y las mujeres ya no le dan tanta bola, Antonio volvió a recurrir a los celestinos del restaurante para que escogieran por él una futura compañera «simpática, buena persona y sincera».Noticia relacionada general No No First Dates Un soltero arruina el momento más apasionado de su cita por un inesperado motivo: «Vale ya, hasta aquí» María RobertY, a priori, ‘First Dates’ parecía haber dado con la horma del zapato del sevillano. Su cita se llamaba Elena (57), llegaba desde Córdoba y guardaba un gran parecido con María del Monte. En su opinión, salir de fiesta y el flamenquito son «lo mejor del mundo», apuntaba en los totales la maestra andaluza.Por los aspavientos que hizo Antonio desde la barra al verla entrar, quedó claro que ella le había entrado por los ojos. Él confirmó justo después que le parecía «regordeta pero mona». Aunque lo que más le llamó la atención de su cita no fue su cara. «Lo que más me gusta de una mujer son los escotes. Me ha venido con un escote y con unas ubres que tiene… No te quiero ni contar», comentó el monitor de esquí ante las cámaras del ‘dating show’.Elena se cansa de la actitud de Antonio y le da calabazas La química inicial invitaba al optimismo. Sin embargo, Elena necesitó tirar de sentido del humor. Y es que por más que quisiera sentar cabeza, Antonio continuaba siendo tan impredecible como la otra vez que visitó ‘First Dates’. El comensal revelaba que se aburre mucho en el pueblo donde reside, Lora del Río, porque es demasiado tranquilo y a él no le quedan puntos en el carnet. «Te han pillado con cervezas, ¿no, chiquillo? Eso de ‘si bebes no conduzcas’ no lo has oído nunca…», lo vacilaba entre risas la cordobesa.Antonio le sugirió, aprovechando la coyuntura, que fuese a buscarlo para cenar un día, dado que ella sí tenía carnet y coche. Ahora bien, dejaba claro previamente que él no se monta en ningún vehículo con una mujer que beba. Pero enseguida lo estropeó con otro comentario aún más desafortunado que hizo que su cita se llevara las manos a la cabeza escandalizada. «No me fío de las mujeres que conducen», soltó. «Las mujeres me dan un miedo de cojones. No soy machista, pero una mujer no me gusta conduciendo», insistía en privado.El momento de la decisión final (MEDIASET)Cuando encima puntualizó que desconfía de las mujeres al volante por sistema, beba la conductora o no, Elena le dio un repaso. «A ti te han quitado el carnet. Y ahora resulta que no te fías de una mujer que conduzca…», le reprochó. Ante las cámaras, dictaba sentencia. «Yo un tipo de hombre así no lo tendría jamás a mi lado», aseveraba la maestra.A partir de entonces, Elena pasó la velada entre atónita y muerta de risa, pero a sabiendas de que con ese hombre con tan poco saber estar no llegaría a nada romántico. Además, el poco filtro de Antonio le hizo gracia hasta cierto punto. Tras escuchar anécdotas escatológicas del soltero en la playa, escarceos sexuales en detalle y decirle que estaba «caliente como una perra» sin dejar de mirarle el escote, la maestra deseó que se abriese un agujero en el suelo del restaurante para escabullirse por ahí.En la decisión final, un baile por sevillanas en el reservado de ‘First Dates’ es toda la intimidad que Antonio obtuvo por parte de Elena. Un ‘no’ que el soltero se ganó a pulso. A Antonio (62) las relaciones le duran exactamente dos años. Según él, es el tiempo que tardan sus parejas en conocerlo bien. El monitor de esquí procedente de Sevilla se describe como «un vividor». Le encantan la juerga, la calle, la discoteca, los bares… Casi al mismo nivel que ligar. «Siempre me apetece echar un polvo. No hay nada mejor que estar como una mujer», declaraba en su presentación en ‘First Dates’. De hecho, la primera vez que probó suerte en el programa de citas, allá en 2024, confesaba que jamás había sido fiel. No resultaba extraño, año y medio más tarde, que no hubiese sentado cabeza. «No se ha dado mal el invierno», le actualizaba el soltero a Carlos Sobera sobre sus ligues recientes.Aun así, se declaró dispuesto a comprometerse por fin si hallaba a la persona indicada. Como últimamente sale «menos que la Hermandad del Cachorro» y las mujeres ya no le dan tanta bola, Antonio volvió a recurrir a los celestinos del restaurante para que escogieran por él una futura compañera «simpática, buena persona y sincera».Noticia relacionada general No No First Dates Un soltero arruina el momento más apasionado de su cita por un inesperado motivo: «Vale ya, hasta aquí» María RobertY, a priori, ‘First Dates’ parecía haber dado con la horma del zapato del sevillano. Su cita se llamaba Elena (57), llegaba desde Córdoba y guardaba un gran parecido con María del Monte. En su opinión, salir de fiesta y el flamenquito son «lo mejor del mundo», apuntaba en los totales la maestra andaluza.Por los aspavientos que hizo Antonio desde la barra al verla entrar, quedó claro que ella le había entrado por los ojos. Él confirmó justo después que le parecía «regordeta pero mona». Aunque lo que más le llamó la atención de su cita no fue su cara. «Lo que más me gusta de una mujer son los escotes. Me ha venido con un escote y con unas ubres que tiene… No te quiero ni contar», comentó el monitor de esquí ante las cámaras del ‘dating show’.Elena se cansa de la actitud de Antonio y le da calabazas La química inicial invitaba al optimismo. Sin embargo, Elena necesitó tirar de sentido del humor. Y es que por más que quisiera sentar cabeza, Antonio continuaba siendo tan impredecible como la otra vez que visitó ‘First Dates’. El comensal revelaba que se aburre mucho en el pueblo donde reside, Lora del Río, porque es demasiado tranquilo y a él no le quedan puntos en el carnet. «Te han pillado con cervezas, ¿no, chiquillo? Eso de ‘si bebes no conduzcas’ no lo has oído nunca…», lo vacilaba entre risas la cordobesa.Antonio le sugirió, aprovechando la coyuntura, que fuese a buscarlo para cenar un día, dado que ella sí tenía carnet y coche. Ahora bien, dejaba claro previamente que él no se monta en ningún vehículo con una mujer que beba. Pero enseguida lo estropeó con otro comentario aún más desafortunado que hizo que su cita se llevara las manos a la cabeza escandalizada. «No me fío de las mujeres que conducen», soltó. «Las mujeres me dan un miedo de cojones. No soy machista, pero una mujer no me gusta conduciendo», insistía en privado.El momento de la decisión final (MEDIASET)Cuando encima puntualizó que desconfía de las mujeres al volante por sistema, beba la conductora o no, Elena le dio un repaso. «A ti te han quitado el carnet. Y ahora resulta que no te fías de una mujer que conduzca…», le reprochó. Ante las cámaras, dictaba sentencia. «Yo un tipo de hombre así no lo tendría jamás a mi lado», aseveraba la maestra.A partir de entonces, Elena pasó la velada entre atónita y muerta de risa, pero a sabiendas de que con ese hombre con tan poco saber estar no llegaría a nada romántico. Además, el poco filtro de Antonio le hizo gracia hasta cierto punto. Tras escuchar anécdotas escatológicas del soltero en la playa, escarceos sexuales en detalle y decirle que estaba «caliente como una perra» sin dejar de mirarle el escote, la maestra deseó que se abriese un agujero en el suelo del restaurante para escabullirse por ahí.En la decisión final, un baile por sevillanas en el reservado de ‘First Dates’ es toda la intimidad que Antonio obtuvo por parte de Elena. Un ‘no’ que el soltero se ganó a pulso.
A Antonio (62) las relaciones le duran exactamente dos años. Según él, es el tiempo que tardan sus parejas en conocerlo bien. El monitor de esquí procedente de Sevilla se describe como «un vividor». Le encantan la juerga, la calle, la discoteca, los bares… Casi … al mismo nivel que ligar. «Siempre me apetece echar un polvo. No hay nada mejor que estar como una mujer», declaraba en su presentación en ‘First Dates’.
De hecho, la primera vez que probó suerte en el programa de citas, allá en 2024, confesaba que jamás había sido fiel. No resultaba extraño, año y medio más tarde, que no hubiese sentado cabeza. «No se ha dado mal el invierno», le actualizaba el soltero a Carlos Sobera sobre sus ligues recientes.
Aun así, se declaró dispuesto a comprometerse por fin si hallaba a la persona indicada. Como últimamente sale «menos que la Hermandad del Cachorro» y las mujeres ya no le dan tanta bola, Antonio volvió a recurrir a los celestinos del restaurante para que escogieran por él una futura compañera «simpática, buena persona y sincera».
Noticia relacionada
Y, a priori, ‘First Dates’ parecía haber dado con la horma del zapato del sevillano. Su cita se llamaba Elena (57), llegaba desde Córdoba y guardaba un gran parecido con María del Monte. En su opinión, salir de fiesta y el flamenquito son «lo mejor del mundo», apuntaba en los totales la maestra andaluza.
Por los aspavientos que hizo Antonio desde la barra al verla entrar, quedó claro que ella le había entrado por los ojos. Él confirmó justo después que le parecía «regordeta pero mona». Aunque lo que más le llamó la atención de su cita no fue su cara. «Lo que más me gusta de una mujer son los escotes. Me ha venido con un escote y con unas ubres que tiene… No te quiero ni contar», comentó el monitor de esquí ante las cámaras del ‘dating show’.
Elena se cansa de la actitud de Antonio y le da calabazas
La química inicial invitaba al optimismo. Sin embargo, Elena necesitó tirar de sentido del humor. Y es que por más que quisiera sentar cabeza, Antonio continuaba siendo tan impredecible como la otra vez que visitó ‘First Dates’. El comensal revelaba que se aburre mucho en el pueblo donde reside, Lora del Río, porque es demasiado tranquilo y a él no le quedan puntos en el carnet. «Te han pillado con cervezas, ¿no, chiquillo? Eso de ‘si bebes no conduzcas’ no lo has oído nunca…», lo vacilaba entre risas la cordobesa.
Antonio le sugirió, aprovechando la coyuntura, que fuese a buscarlo para cenar un día, dado que ella sí tenía carnet y coche. Ahora bien, dejaba claro previamente que él no se monta en ningún vehículo con una mujer que beba. Pero enseguida lo estropeó con otro comentario aún más desafortunado que hizo que su cita se llevara las manos a la cabeza escandalizada. «No me fío de las mujeres que conducen», soltó. «Las mujeres me dan un miedo de cojones. No soy machista, pero una mujer no me gusta conduciendo», insistía en privado.

((MEDIASET))
Cuando encima puntualizó que desconfía de las mujeres al volante por sistema, beba la conductora o no, Elena le dio un repaso. «A ti te han quitado el carnet. Y ahora resulta que no te fías de una mujer que conduzca…», le reprochó. Ante las cámaras, dictaba sentencia. «Yo un tipo de hombre así no lo tendría jamás a mi lado», aseveraba la maestra.
A partir de entonces, Elena pasó la velada entre atónita y muerta de risa, pero a sabiendas de que con ese hombre con tan poco saber estar no llegaría a nada romántico. Además, el poco filtro de Antonio le hizo gracia hasta cierto punto. Tras escuchar anécdotas escatológicas del soltero en la playa, escarceos sexuales en detalle y decirle que estaba «caliente como una perra» sin dejar de mirarle el escote, la maestra deseó que se abriese un agujero en el suelo del restaurante para escabullirse por ahí.
En la decisión final, un baile por sevillanas en el reservado de ‘First Dates’ es toda la intimidad que Antonio obtuvo por parte de Elena. Un ‘no’ que el soltero se ganó a pulso.
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