El festejo nada tuvo que ver con el tantas veces denostado «número del caballito». Fue un espectáculo duro y cruel, con hasta dos caballos heridos y otro atropellado, igual que varios rejoneadores y algún auxiliador. Todo merced a una corrida tremendamente seria del hierro portugués de Passanha, mansa, áspera y bronca en la mayoría de los casos, que fue una dura prueba para el sexteto de rejoneadores.Iván Magro y Paco Velásquez dieron una vuelta al ruedo cada uno. El de Aranjuez dio espectáculo con el mejor toro del envío, que tuvo tranco y ritmo, con el que destacó montando a Príncipe, mientras el luso hizo lo propio con Volapié y Xarope frente otro astado que se prestó. Sin posibilidad de premio porque no anduvo fino con el acero, el confirmante Parreirita clavó con pureza en el primero de la noche. Lo demás es mejor pasarlo por alto. Se salva la raza de Ana Rita con un torazo de 621 kilos y muy malas ideas que a punto estuvo de dejárselo vivo. Sergio Domínguez y Adrián Venegas se sobrepusieron con mérito a los percances de sus caballos Litri y R-Quiebro, cogidos de lleno por dos toros muy orientados, que se pusieron por delante en los embroques. Una imagen dura, que dista mucho de la apoteosis y el triunfalismo con el que siempre se asocian los espectáculos de esta modalidad.Con 6.082 espectadores en los tendidos según la empresa, se lidiaron toros de Passanha para Sergio Domínguez: silencio tras aviso; Iván Magro: vuelta tras leve petición; Ana Rita: división tras dos avisos; Paco Velásquez, vuelta tras petición y aviso; Adrián Venegas: ovación tras aviso, y Parreirita Cigano, que confirmaba alternativa: silencio tras aviso. El festejo nada tuvo que ver con el tantas veces denostado «número del caballito». Fue un espectáculo duro y cruel, con hasta dos caballos heridos y otro atropellado, igual que varios rejoneadores y algún auxiliador. Todo merced a una corrida tremendamente seria del hierro portugués de Passanha, mansa, áspera y bronca en la mayoría de los casos, que fue una dura prueba para el sexteto de rejoneadores.Iván Magro y Paco Velásquez dieron una vuelta al ruedo cada uno. El de Aranjuez dio espectáculo con el mejor toro del envío, que tuvo tranco y ritmo, con el que destacó montando a Príncipe, mientras el luso hizo lo propio con Volapié y Xarope frente otro astado que se prestó. Sin posibilidad de premio porque no anduvo fino con el acero, el confirmante Parreirita clavó con pureza en el primero de la noche. Lo demás es mejor pasarlo por alto. Se salva la raza de Ana Rita con un torazo de 621 kilos y muy malas ideas que a punto estuvo de dejárselo vivo. Sergio Domínguez y Adrián Venegas se sobrepusieron con mérito a los percances de sus caballos Litri y R-Quiebro, cogidos de lleno por dos toros muy orientados, que se pusieron por delante en los embroques. Una imagen dura, que dista mucho de la apoteosis y el triunfalismo con el que siempre se asocian los espectáculos de esta modalidad.Con 6.082 espectadores en los tendidos según la empresa, se lidiaron toros de Passanha para Sergio Domínguez: silencio tras aviso; Iván Magro: vuelta tras leve petición; Ana Rita: división tras dos avisos; Paco Velásquez, vuelta tras petición y aviso; Adrián Venegas: ovación tras aviso, y Parreirita Cigano, que confirmaba alternativa: silencio tras aviso.
El festejo nada tuvo que ver con el tantas veces denostado «número del caballito». Fue un espectáculo duro y cruel, con hasta dos caballos heridos y otro atropellado, igual que varios rejoneadores y algún auxiliador. Todo merced a una corrida tremendamente seria … del hierro portugués de Passanha, mansa, áspera y bronca en la mayoría de los casos, que fue una dura prueba para el sexteto de rejoneadores.
Iván Magro y Paco Velásquez dieron una vuelta al ruedo cada uno. El de Aranjuez dio espectáculo con el mejor toro del envío, que tuvo tranco y ritmo, con el que destacó montando a Príncipe, mientras el luso hizo lo propio con Volapié y Xarope frente otro astado que se prestó. Sin posibilidad de premio porque no anduvo fino con el acero, el confirmante Parreirita clavó con pureza en el primero de la noche.
Lo demás es mejor pasarlo por alto. Se salva la raza de Ana Rita con un torazo de 621 kilos y muy malas ideas que a punto estuvo de dejárselo vivo. Sergio Domínguez y Adrián Venegas se sobrepusieron con mérito a los percances de sus caballos Litri y R-Quiebro, cogidos de lleno por dos toros muy orientados, que se pusieron por delante en los embroques. Una imagen dura, que dista mucho de la apoteosis y el triunfalismo con el que siempre se asocian los espectáculos de esta modalidad.
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Con 6.082 espectadores en los tendidos según la empresa, se lidiaron toros de Passanha para Sergio Domínguez: silencio tras aviso; Iván Magro: vuelta tras leve petición; Ana Rita: división tras dos avisos; Paco Velásquez, vuelta tras petición y aviso; Adrián Venegas: ovación tras aviso, y Parreirita Cigano, que confirmaba alternativa: silencio tras aviso.
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