La noticia la trajo el torero aragonés y corrió como la pólvora. Aarón Palacio confirmará la alternativa el día del Pilar con Morante de padrino. Huesca estaba inundado de paisanos de las Cinco Villas que llegaron para disfrutar de su torero. Y el comentario iba de un corrillo a otro con el chaval de protagonista. Lo de Morante en su vuelta a Madrid estaba bien, pero que no hiciera sombra al día grande de la joven promesa. ‘No hay billetes’, la plaza a reventar y alientos contenidos cuando salió el tercero, el esperado, que el primer triunfo del maño fue agotar el billetaje. Sin pensárselo dos largas cambiadas en el tercio y por chicuelinas a los medios. El del Pilar, más torete que los dos primeros, le dejó lucirse en un airoso quite por saltilleras. Los tendidos empujaron tanto o más que el astado. Y allí quedó un comienzo por ayudados por alto con una garbosa trincherilla. Lo puso todo el torero, jugó con las distancias y los tiempos para dos series de derechazos con su aquel. Con la zurda apuntó, que el toro ya se fue apagando. Todo en los medios, como el final por ajustadas manoletinas hasta un fulminante estoconazo que tumbó patas arriba al pilarista. Tal y como lleva la feria el palco, no había dudas, las dos orejas a manos de Aarón.Se presentía que la euforia iba a desatarse en el sexto, pero el colorado del Pilar dijo nones ya de salida. Se quedaba corto, apenas pasaba y la plaza se desinfló. Sin embargo Aarón no dio la batalla por perdida, al contrario. Anduvo muy dispuesto y le robó muletazos, que por el pitón derecho tuvieron buen son. Estuvo listo el aragonés en los molinetes que levantaron los ánimos, y si no llega a pinchar antes de agarrar una estocada, le hubiera arrancado una oreja.De cualquier forma, el aragonés se fue feliz por la puerta grande y más su legión de seguidores. Si antes de comenzar la corrida todos contaban lo de la tarde del 12 de octubre en Las Ventas, a la salida las despedidas eran casi calcadas: «Nos vemos el día del Pilar en Madrid, torea Aarón».Al de las Cinco Villas le queda mucho camino hasta entonces, varias fechas por plazas aragonesas, Valladolid con los victorinos, Logroño, se supone una feria de Zaragoza a lo grande… Y el final soñado con Morante cediéndole muleta y espada en una confirmación de lujo.El torero de las Cinco Villas, en un quite por chicuelinas TauroemociónDe vuelta a la segunda corrida de la Albahaca, los toros de El Pilar aguaron la fiesta, no tanto en su desigualdad como por el escaso juego. Nobles y flojos, la manida frase que en este caso se adapta a una, a veces, insufrible realidad. Apenas dieron opciones a los de luces, y eso que vieron en esa bondad motivos para emplearse. Poco o nada sacaron de seis pozos sin agua.Talavante le cortó una oreja al que abrió plaza, al que llevó con mimo, sin forzarlo nunca por el pitón derecho. Imposible acabar los muletazos con la zurda. Pases por detrás en un esfuerzo por animar el cotarro y una estocada fueron su hoja de servicios. Como tomando café el extremeño también con el cuarto, en una faena abierta de rodillas y con dos buenas series a derechas que abrigaron la esperanza. Ni por esas. Todo fue a menos, y eso que Talavante hizo todo por lucir al enemigo.Feria de la Albahaca Plaza de toros de Huesca. Martes 11 de agosto de 2026. Segunda corrida. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de El Pilar, desiguales de tipo, nobles y flojos. Alejandro Talavante, de oro viejo y oro. Estocada (oreja). Dos pinchazos y estocada. Aviso (silencio). Emilio de Justo, de fucsia y oro. Estocada. Aviso (silencio). Estocada trasera (oreja). Aarón Palacio, de azul y oro. Estocada (dos orejas). Pinchazo y estocada (ovación). Salió a hombros.Algo parecido le sucedió a Emilio de Justo con su lote. El tercero, muy distraído de salida, poca cosa y poco fuste. La tomaba bien, pero de una manera tan feble, tan sin emoción, que los buenos naturales apenas sirvieron para la justificación del torero. Tampoco destacó por su seriedad el quinto, al que De Justo toreó vistoso en el comienzo de faena. Mejor por el derecho que al natural, y todo en una cuesta abajo que salvó una efectiva estocada, el salvoconducto para pasear una oreja.Con todo, la tarde, orejas de más o de menos, fue de Aarón, de un matador que se entrega, que tiene la virtud de conectar con los tendidos, que tiene ya una legión de seguidores en su tierra que viajan allá donde se anuncia, y que posee los arrestos y la torería suficiente para ilusionar entre la última generación de toreros jóvenes. «Nos vemos el día del Pilar en Madrid, torea Aarón», la cita. La noticia la trajo el torero aragonés y corrió como la pólvora. Aarón Palacio confirmará la alternativa el día del Pilar con Morante de padrino. Huesca estaba inundado de paisanos de las Cinco Villas que llegaron para disfrutar de su torero. Y el comentario iba de un corrillo a otro con el chaval de protagonista. Lo de Morante en su vuelta a Madrid estaba bien, pero que no hiciera sombra al día grande de la joven promesa. ‘No hay billetes’, la plaza a reventar y alientos contenidos cuando salió el tercero, el esperado, que el primer triunfo del maño fue agotar el billetaje. Sin pensárselo dos largas cambiadas en el tercio y por chicuelinas a los medios. El del Pilar, más torete que los dos primeros, le dejó lucirse en un airoso quite por saltilleras. Los tendidos empujaron tanto o más que el astado. Y allí quedó un comienzo por ayudados por alto con una garbosa trincherilla. Lo puso todo el torero, jugó con las distancias y los tiempos para dos series de derechazos con su aquel. Con la zurda apuntó, que el toro ya se fue apagando. Todo en los medios, como el final por ajustadas manoletinas hasta un fulminante estoconazo que tumbó patas arriba al pilarista. Tal y como lleva la feria el palco, no había dudas, las dos orejas a manos de Aarón.Se presentía que la euforia iba a desatarse en el sexto, pero el colorado del Pilar dijo nones ya de salida. Se quedaba corto, apenas pasaba y la plaza se desinfló. Sin embargo Aarón no dio la batalla por perdida, al contrario. Anduvo muy dispuesto y le robó muletazos, que por el pitón derecho tuvieron buen son. Estuvo listo el aragonés en los molinetes que levantaron los ánimos, y si no llega a pinchar antes de agarrar una estocada, le hubiera arrancado una oreja.De cualquier forma, el aragonés se fue feliz por la puerta grande y más su legión de seguidores. Si antes de comenzar la corrida todos contaban lo de la tarde del 12 de octubre en Las Ventas, a la salida las despedidas eran casi calcadas: «Nos vemos el día del Pilar en Madrid, torea Aarón».Al de las Cinco Villas le queda mucho camino hasta entonces, varias fechas por plazas aragonesas, Valladolid con los victorinos, Logroño, se supone una feria de Zaragoza a lo grande… Y el final soñado con Morante cediéndole muleta y espada en una confirmación de lujo.El torero de las Cinco Villas, en un quite por chicuelinas TauroemociónDe vuelta a la segunda corrida de la Albahaca, los toros de El Pilar aguaron la fiesta, no tanto en su desigualdad como por el escaso juego. Nobles y flojos, la manida frase que en este caso se adapta a una, a veces, insufrible realidad. Apenas dieron opciones a los de luces, y eso que vieron en esa bondad motivos para emplearse. Poco o nada sacaron de seis pozos sin agua.Talavante le cortó una oreja al que abrió plaza, al que llevó con mimo, sin forzarlo nunca por el pitón derecho. Imposible acabar los muletazos con la zurda. Pases por detrás en un esfuerzo por animar el cotarro y una estocada fueron su hoja de servicios. Como tomando café el extremeño también con el cuarto, en una faena abierta de rodillas y con dos buenas series a derechas que abrigaron la esperanza. Ni por esas. Todo fue a menos, y eso que Talavante hizo todo por lucir al enemigo.Feria de la Albahaca Plaza de toros de Huesca. Martes 11 de agosto de 2026. Segunda corrida. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de El Pilar, desiguales de tipo, nobles y flojos. Alejandro Talavante, de oro viejo y oro. Estocada (oreja). Dos pinchazos y estocada. Aviso (silencio). Emilio de Justo, de fucsia y oro. Estocada. Aviso (silencio). Estocada trasera (oreja). Aarón Palacio, de azul y oro. Estocada (dos orejas). Pinchazo y estocada (ovación). Salió a hombros.Algo parecido le sucedió a Emilio de Justo con su lote. El tercero, muy distraído de salida, poca cosa y poco fuste. La tomaba bien, pero de una manera tan feble, tan sin emoción, que los buenos naturales apenas sirvieron para la justificación del torero. Tampoco destacó por su seriedad el quinto, al que De Justo toreó vistoso en el comienzo de faena. Mejor por el derecho que al natural, y todo en una cuesta abajo que salvó una efectiva estocada, el salvoconducto para pasear una oreja.Con todo, la tarde, orejas de más o de menos, fue de Aarón, de un matador que se entrega, que tiene la virtud de conectar con los tendidos, que tiene ya una legión de seguidores en su tierra que viajan allá donde se anuncia, y que posee los arrestos y la torería suficiente para ilusionar entre la última generación de toreros jóvenes. «Nos vemos el día del Pilar en Madrid, torea Aarón», la cita.
La noticia la trajo el torero aragonés y corrió como la pólvora. Aarón Palacio confirmará la alternativa el día del Pilar con Morante de padrino. Huesca estaba inundado de paisanos de las Cinco Villas que llegaron para disfrutar de su torero. Y el comentario … iba de un corrillo a otro con el chaval de protagonista. Lo de Morante en su vuelta a Madrid estaba bien, pero que no hiciera sombra al día grande de la joven promesa.
‘No hay billetes’, la plaza a reventar y alientos contenidos cuando salió el tercero, el esperado, que el primer triunfo del maño fue agotar el billetaje. Sin pensárselo dos largas cambiadas en el tercio y por chicuelinas a los medios. El del Pilar, más torete que los dos primeros, le dejó lucirse en un airoso quite por saltilleras. Los tendidos empujaron tanto o más que el astado. Y allí quedó un comienzo por ayudados por alto con una garbosa trincherilla. Lo puso todo el torero, jugó con las distancias y los tiempos para dos series de derechazos con su aquel. Con la zurda apuntó, que el toro ya se fue apagando. Todo en los medios, como el final por ajustadas manoletinas hasta un fulminante estoconazo que tumbó patas arriba al pilarista. Tal y como lleva la feria el palco, no había dudas, las dos orejas a manos de Aarón.
Se presentía que la euforia iba a desatarse en el sexto, pero el colorado del Pilar dijo nones ya de salida. Se quedaba corto, apenas pasaba y la plaza se desinfló. Sin embargo Aarón no dio la batalla por perdida, al contrario. Anduvo muy dispuesto y le robó muletazos, que por el pitón derecho tuvieron buen son. Estuvo listo el aragonés en los molinetes que levantaron los ánimos, y si no llega a pinchar antes de agarrar una estocada, le hubiera arrancado una oreja.
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De cualquier forma, el aragonés se fue feliz por la puerta grande y más su legión de seguidores. Si antes de comenzar la corrida todos contaban lo de la tarde del 12 de octubre en Las Ventas, a la salida las despedidas eran casi calcadas: «Nos vemos el día del Pilar en Madrid, torea Aarón».
Al de las Cinco Villas le queda mucho camino hasta entonces, varias fechas por plazas aragonesas, Valladolid con los victorinos, Logroño, se supone una feria de Zaragoza a lo grande… Y el final soñado con Morante cediéndole muleta y espada en una confirmación de lujo.

(Tauroemoción)
De vuelta a la segunda corrida de la Albahaca, los toros de El Pilar aguaron la fiesta, no tanto en su desigualdad como por el escaso juego. Nobles y flojos, la manida frase que en este caso se adapta a una, a veces, insufrible realidad. Apenas dieron opciones a los de luces, y eso que vieron en esa bondad motivos para emplearse. Poco o nada sacaron de seis pozos sin agua.
Talavante le cortó una oreja al que abrió plaza, al que llevó con mimo, sin forzarlo nunca por el pitón derecho. Imposible acabar los muletazos con la zurda. Pases por detrás en un esfuerzo por animar el cotarro y una estocada fueron su hoja de servicios. Como tomando café el extremeño también con el cuarto, en una faena abierta de rodillas y con dos buenas series a derechas que abrigaron la esperanza. Ni por esas. Todo fue a menos, y eso que Talavante hizo todo por lucir al enemigo.
Feria de la Albahaca
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Plaza de toros de Huesca.
Martes 11 de agosto de 2026. Segunda corrida. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de El Pilar, desiguales de tipo, nobles y flojos.
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Alejandro Talavante,
de oro viejo y oro. Estocada (oreja). Dos pinchazos y estocada. Aviso (silencio). -
Emilio de Justo,
de fucsia y oro. Estocada. Aviso (silencio). Estocada trasera (oreja). -
Aarón Palacio,
de azul y oro. Estocada (dos orejas). Pinchazo y estocada (ovación). Salió a hombros.
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Algo parecido le sucedió a Emilio de Justo con su lote. El tercero, muy distraído de salida, poca cosa y poco fuste. La tomaba bien, pero de una manera tan feble, tan sin emoción, que los buenos naturales apenas sirvieron para la justificación del torero. Tampoco destacó por su seriedad el quinto, al que De Justo toreó vistoso en el comienzo de faena. Mejor por el derecho que al natural, y todo en una cuesta abajo que salvó una efectiva estocada, el salvoconducto para pasear una oreja.
Con todo, la tarde, orejas de más o de menos, fue de Aarón, de un matador que se entrega, que tiene la virtud de conectar con los tendidos, que tiene ya una legión de seguidores en su tierra que viajan allá donde se anuncia, y que posee los arrestos y la torería suficiente para ilusionar entre la última generación de toreros jóvenes. «Nos vemos el día del Pilar en Madrid, torea Aarón», la cita.
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