César (81) se conserva de maravilla a su edad porque ha practicado deporte toda la vida. Mecánico jubilado de Villaviciosa (Asturias), el soltero presumió en ‘First Dates’ de una larga lista de cualidades que cree necesarias para hacer feliz a una mujer. Tiene ganas, vitalidad, un barco… «Y en la cama también tengo fuerza. Sigo cumpliendo», confesó en su presentación en el restaurante de citas de Mediaset. Por su parte, para él, enamorarse solo aclaró lo que no quería de su cita. «Que fuese muy ancha», señaló ante el equipo capitaneado por Carlos Sobera.Pili (80), cocinera jubilada natural de la localidad asturiana de Mieres, no necesita ningún hombre para pasarlo «de puta madre» en la intimidad. «Tengo un Satisfyer y cuando me apetece me lo pongo y que trabaje. Ni me mancha nada ni nada», soltó entre risas en los totales. Con la misma naturalidad apuntó al ver a César que «una belleza no es», dando a entender que no era su tipo. Aunque se sentó con él a la mesa decidida a darle una oportunidad y tratarlo más para conocerlo.Noticia relacionada general No No First Dates El doble ‘tierra trágame’ de un soltero en el reservado: «Quería meterme debajo de la alfombra» María RobertCésar cumplía con dos requisitos para conquistar a Pili: un barco y muchas ganas de enamorarse. Quemó el primer cartucho creyendo que sería caballo ganador. Pero lejos de impresionarla con sus andanzas en la embarcación, ella dejó claro que le daban totalmente igual las posesiones materiales de su cita, sino que, para más inri, le temía al mar. «¡Qué me importa a mí que tenga barco! Yo también tengo tierras en Ávila», espetó en privado.El baile ‘achuchados’ en el reservado La velada no empezó con buen pie. Por suerte para César, supo reconducirla siendo totalmente sincero con Pili. A mitad de la cena desveló sin remilgos que ella le agradaba y quiso saber cómo conduciría una posible relación entre ambos.La asturiana, igual de directa, le propuso un plan. «Vamos a hacer una cosa: el viernes me vienes a buscar y me llevas al mercadillo de la villa y luego a comer», le pidió con tono autoritario. Él aceptó, encantado de la vida.El momento de la decisión final (MEDIASET)Al terminar la cena, ‘First Dates’ le concedió a la pareja un momento romántico en la intimidad del reservado. Bailaron achuchados al ritmo de ‘Somos novios’ y César aprovechó para arrimarse a su cita, viendo que ella se dejaba. Aunque con el roce el cuerpo del soltero se animó más de la cuenta. «Bailando con Pili, el miembro mío miró al cielo de golpe», terminó por revelar.Como ya hablaron durante la cita, los dos coincidieron en su deseo de seguir viéndose. César (81) se conserva de maravilla a su edad porque ha practicado deporte toda la vida. Mecánico jubilado de Villaviciosa (Asturias), el soltero presumió en ‘First Dates’ de una larga lista de cualidades que cree necesarias para hacer feliz a una mujer. Tiene ganas, vitalidad, un barco… «Y en la cama también tengo fuerza. Sigo cumpliendo», confesó en su presentación en el restaurante de citas de Mediaset. Por su parte, para él, enamorarse solo aclaró lo que no quería de su cita. «Que fuese muy ancha», señaló ante el equipo capitaneado por Carlos Sobera.Pili (80), cocinera jubilada natural de la localidad asturiana de Mieres, no necesita ningún hombre para pasarlo «de puta madre» en la intimidad. «Tengo un Satisfyer y cuando me apetece me lo pongo y que trabaje. Ni me mancha nada ni nada», soltó entre risas en los totales. Con la misma naturalidad apuntó al ver a César que «una belleza no es», dando a entender que no era su tipo. Aunque se sentó con él a la mesa decidida a darle una oportunidad y tratarlo más para conocerlo.Noticia relacionada general No No First Dates El doble ‘tierra trágame’ de un soltero en el reservado: «Quería meterme debajo de la alfombra» María RobertCésar cumplía con dos requisitos para conquistar a Pili: un barco y muchas ganas de enamorarse. Quemó el primer cartucho creyendo que sería caballo ganador. Pero lejos de impresionarla con sus andanzas en la embarcación, ella dejó claro que le daban totalmente igual las posesiones materiales de su cita, sino que, para más inri, le temía al mar. «¡Qué me importa a mí que tenga barco! Yo también tengo tierras en Ávila», espetó en privado.El baile ‘achuchados’ en el reservado La velada no empezó con buen pie. Por suerte para César, supo reconducirla siendo totalmente sincero con Pili. A mitad de la cena desveló sin remilgos que ella le agradaba y quiso saber cómo conduciría una posible relación entre ambos.La asturiana, igual de directa, le propuso un plan. «Vamos a hacer una cosa: el viernes me vienes a buscar y me llevas al mercadillo de la villa y luego a comer», le pidió con tono autoritario. Él aceptó, encantado de la vida.El momento de la decisión final (MEDIASET)Al terminar la cena, ‘First Dates’ le concedió a la pareja un momento romántico en la intimidad del reservado. Bailaron achuchados al ritmo de ‘Somos novios’ y César aprovechó para arrimarse a su cita, viendo que ella se dejaba. Aunque con el roce el cuerpo del soltero se animó más de la cuenta. «Bailando con Pili, el miembro mío miró al cielo de golpe», terminó por revelar.Como ya hablaron durante la cita, los dos coincidieron en su deseo de seguir viéndose.
César (81) se conserva de maravilla a su edad porque ha practicado deporte toda la vida. Mecánico jubilado de Villaviciosa (Asturias), el soltero presumió en ‘First Dates’ de una larga lista de cualidades que cree necesarias para hacer feliz a una mujer. Tiene ganas, vitalidad, … un barco… «Y en la cama también tengo fuerza. Sigo cumpliendo», confesó en su presentación en el restaurante de citas de Mediaset. Por su parte, para él, enamorarse solo aclaró lo que no quería de su cita. «Que fuese muy ancha», señaló ante el equipo capitaneado por Carlos Sobera.
Pili (80), cocinera jubilada natural de la localidad asturiana de Mieres, no necesita ningún hombre para pasarlo «de puta madre» en la intimidad. «Tengo un Satisfyer y cuando me apetece me lo pongo y que trabaje. Ni me mancha nada ni nada», soltó entre risas en los totales. Con la misma naturalidad apuntó al ver a César que «una belleza no es», dando a entender que no era su tipo. Aunque se sentó con él a la mesa decidida a darle una oportunidad y tratarlo más para conocerlo.
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María Robert
César cumplía con dos requisitos para conquistar a Pili: un barco y muchas ganas de enamorarse. Quemó el primer cartucho creyendo que sería caballo ganador. Pero lejos de impresionarla con sus andanzas en la embarcación, ella dejó claro que le daban totalmente igual las posesiones materiales de su cita, sino que, para más inri, le temía al mar. «¡Qué me importa a mí que tenga barco! Yo también tengo tierras en Ávila», espetó en privado.
El baile ‘achuchados’ en el reservado
La velada no empezó con buen pie. Por suerte para César, supo reconducirla siendo totalmente sincero con Pili. A mitad de la cena desveló sin remilgos que ella le agradaba y quiso saber cómo conduciría una posible relación entre ambos.
La asturiana, igual de directa, le propuso un plan. «Vamos a hacer una cosa: el viernes me vienes a buscar y me llevas al mercadillo de la villa y luego a comer», le pidió con tono autoritario. Él aceptó, encantado de la vida.

((MEDIASET))
Al terminar la cena, ‘First Dates’ le concedió a la pareja un momento romántico en la intimidad del reservado. Bailaron achuchados al ritmo de ‘Somos novios’ y César aprovechó para arrimarse a su cita, viendo que ella se dejaba. Aunque con el roce el cuerpo del soltero se animó más de la cuenta. «Bailando con Pili, el miembro mío miró al cielo de golpe», terminó por revelar.
Como ya hablaron durante la cita, los dos coincidieron en su deseo de seguir viéndose.
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