En los años 50 y 60, la Costa Brava era a las estrellas de Hollywood lo que Mallorca es hoy para los alemanes. No había gran nombre que no parase por Llafranc, Begur, Tossa de Mar, Calella, etc. La mayoría de las veces era por algún rodaje, pero otras simplemente la necesidad de escapar de todo en un entorno privilegiado. Una de las estrellas de Hollywood que más impacto causó fue Rock Hudson , en aquellos años el galán por excelencia de la gran pantalla. Pero vayamos al principio de esta emocionante y en el fondo triste historia.En noviembre de 1965, la revista ‘Lecturas’ conseguía una entrevista con el actor después de que una crisis nerviosa en el rodaje de la película ‘Seconds’ que le obligó a parar y ingresar en una clínica. «Tenga en cuenta que soy un hombre terriblemente solitario… Y la soledad es una enfermedad espiritual que me ha dañado seriamente mi estado físico», comentaba Hudson, que incluso afirmaba que: «mi vida privada, en el plano afectivo, es una causa perdida».Todavía quedaban años para que se supiese que Hudson había tenido que ocultar su homosexualidad durante décadas para proteger su carrera. Primera celebridad que murió a causa del sida, ya en esa entrevista afirmaba que su vida sentimental no era más que un fingimiento orquestado por los estudios. «Todas las muchachas que me van atribuyendo periódicamente como novias no son más que discutibles reclamos publicitarios», diría.El caso es que acabó la película, titulada en España ‘Plan diabólico’ y en mayo se marchó al Festival de Cannes para presentarla por todo lo alto. El problema fue que el filme no gustó nada y los abucheos fueron unánimes. El alma sensible de Hudson acabó por romperse. Había puesto muchas esperanzas en este papel, más oscuro y dramático que las comedias románticas que le habían hecho famoso. Estaba claro que necesitaba unas vacaciones, alejarse de las cámaras e intentar cargar las pilas para enfrentarse de nuevo ante su oscura realidad.La decisión fue instantánea, iría a la Costa Brava e intentaría descansar en el recién abierto hotel Cap Sa Sal , un lujoso establecimiento a orillas del Mediterráneo con una legendaria piscina cavada en la roca a metros del mar. Su intención era ir solo, pero su equipo de publicidad le dijo que podría aprovechar el viaje para lavar un poco su imagen. De esta forma, acabó por llegar a la puerta del hotel sin reserva con dos secretarios y la bailarina clásica María José Llovera.El 14 de junio se los veía juntos y sonrientes en el restaurante del hotel y la prensa empezó a llamarla la ‘novia española’ del galán Rock Hudson. Poco se sabe de los otros dos hombres que acompañaban a Hudson. La primera impresión de los trabajadores de la recepción del hotel que los vieron aparecer es que «tenían el pelo muy largo».El hotel parecía el lugar propicio para el engaño publicitario. Abierto el 4 de julio de 1963, constaba de 230 habitaciones y suites, cinco restaurantes, tres bares, salas de fiestas, discoteca, embarcadero privado y dos piscinas . El vestíbulo contaba con murales de Josep Guinovart y los jardines habían sido ideados por Nicolau Rubió i Tuduri, el mismo que había transformado el Park Güell en parque público. «No soy feliz y me encuentro solo. Sin mi trabajo habría muerto hace tiempo de desesperación» Rock Hudson Actor, noviembre de 1965La llegada por sorpresa de Rock Hudson fue todo un acontecimiento. EL boca oreja llegó a todos los lados de la Costa Brava y el hotel tuvo que contener a la gente que pretendía entrar para verlo. El actor no se escondía y se mostraba accesible y simpático. Parecía que estaba venciendo a la depresión ante el calor de la gente y un entorno de una belleza incuestionable.En principio, sólo iba a estar dos días en el hotel, dejarse fotografiar con la bailarina española, y regresar a Hollywood, pero el ambiente de aquel lugar le llegó al corazón y estuvo hospedado en una suite durante 9 días . Y los trabajadores y huéspedes del hotel estaban encantados con él. Se mostraba afable con todos, hablaba con cualquiera que supiese inglés, bromeaba con los camareros, practicaba día sí y día también esquí acuático y parecía disfrutar de verdad, olvidando por unos días el estrés y los fingimientos de Hollywood.Rock Hudson, un rey en la cocinaEstaba tan relajado, que cuando tenía hambre, no llamaba a recepción o servicio de habitaciones, sino que se permitía el lujo de bajar a la cocina y hablar con el personal preparándose personalmente lo que le antojaba en ese momento. Son estas cosas que las estrellas de Hollywood pueden hacer. Preparaba algo de picar con los cocineros y comía con ellos. Incluso hay testimonios que aseguran que aprendió a hacer arroces caldosos y paella.Pero como al resto de los mortales, las vacaciones siempre tienen su último día. Hudson partió de Cap Sa Sal a finales de junio y regresó a casa, donde tenía que iniciar el rodaje de la película bélica ‘Tobruk’. Pero podemos decir que durante una semana pudo olvidarse de su tristeza y disfrutar de uno de los lugares más hermosos del mundo. En los años 50 y 60, la Costa Brava era a las estrellas de Hollywood lo que Mallorca es hoy para los alemanes. No había gran nombre que no parase por Llafranc, Begur, Tossa de Mar, Calella, etc. La mayoría de las veces era por algún rodaje, pero otras simplemente la necesidad de escapar de todo en un entorno privilegiado. Una de las estrellas de Hollywood que más impacto causó fue Rock Hudson , en aquellos años el galán por excelencia de la gran pantalla. Pero vayamos al principio de esta emocionante y en el fondo triste historia.En noviembre de 1965, la revista ‘Lecturas’ conseguía una entrevista con el actor después de que una crisis nerviosa en el rodaje de la película ‘Seconds’ que le obligó a parar y ingresar en una clínica. «Tenga en cuenta que soy un hombre terriblemente solitario… Y la soledad es una enfermedad espiritual que me ha dañado seriamente mi estado físico», comentaba Hudson, que incluso afirmaba que: «mi vida privada, en el plano afectivo, es una causa perdida».Todavía quedaban años para que se supiese que Hudson había tenido que ocultar su homosexualidad durante décadas para proteger su carrera. Primera celebridad que murió a causa del sida, ya en esa entrevista afirmaba que su vida sentimental no era más que un fingimiento orquestado por los estudios. «Todas las muchachas que me van atribuyendo periódicamente como novias no son más que discutibles reclamos publicitarios», diría.El caso es que acabó la película, titulada en España ‘Plan diabólico’ y en mayo se marchó al Festival de Cannes para presentarla por todo lo alto. El problema fue que el filme no gustó nada y los abucheos fueron unánimes. El alma sensible de Hudson acabó por romperse. Había puesto muchas esperanzas en este papel, más oscuro y dramático que las comedias románticas que le habían hecho famoso. Estaba claro que necesitaba unas vacaciones, alejarse de las cámaras e intentar cargar las pilas para enfrentarse de nuevo ante su oscura realidad.La decisión fue instantánea, iría a la Costa Brava e intentaría descansar en el recién abierto hotel Cap Sa Sal , un lujoso establecimiento a orillas del Mediterráneo con una legendaria piscina cavada en la roca a metros del mar. Su intención era ir solo, pero su equipo de publicidad le dijo que podría aprovechar el viaje para lavar un poco su imagen. De esta forma, acabó por llegar a la puerta del hotel sin reserva con dos secretarios y la bailarina clásica María José Llovera.El 14 de junio se los veía juntos y sonrientes en el restaurante del hotel y la prensa empezó a llamarla la ‘novia española’ del galán Rock Hudson. Poco se sabe de los otros dos hombres que acompañaban a Hudson. La primera impresión de los trabajadores de la recepción del hotel que los vieron aparecer es que «tenían el pelo muy largo».El hotel parecía el lugar propicio para el engaño publicitario. Abierto el 4 de julio de 1963, constaba de 230 habitaciones y suites, cinco restaurantes, tres bares, salas de fiestas, discoteca, embarcadero privado y dos piscinas . El vestíbulo contaba con murales de Josep Guinovart y los jardines habían sido ideados por Nicolau Rubió i Tuduri, el mismo que había transformado el Park Güell en parque público. «No soy feliz y me encuentro solo. Sin mi trabajo habría muerto hace tiempo de desesperación» Rock Hudson Actor, noviembre de 1965La llegada por sorpresa de Rock Hudson fue todo un acontecimiento. EL boca oreja llegó a todos los lados de la Costa Brava y el hotel tuvo que contener a la gente que pretendía entrar para verlo. El actor no se escondía y se mostraba accesible y simpático. Parecía que estaba venciendo a la depresión ante el calor de la gente y un entorno de una belleza incuestionable.En principio, sólo iba a estar dos días en el hotel, dejarse fotografiar con la bailarina española, y regresar a Hollywood, pero el ambiente de aquel lugar le llegó al corazón y estuvo hospedado en una suite durante 9 días . Y los trabajadores y huéspedes del hotel estaban encantados con él. Se mostraba afable con todos, hablaba con cualquiera que supiese inglés, bromeaba con los camareros, practicaba día sí y día también esquí acuático y parecía disfrutar de verdad, olvidando por unos días el estrés y los fingimientos de Hollywood.Rock Hudson, un rey en la cocinaEstaba tan relajado, que cuando tenía hambre, no llamaba a recepción o servicio de habitaciones, sino que se permitía el lujo de bajar a la cocina y hablar con el personal preparándose personalmente lo que le antojaba en ese momento. Son estas cosas que las estrellas de Hollywood pueden hacer. Preparaba algo de picar con los cocineros y comía con ellos. Incluso hay testimonios que aseguran que aprendió a hacer arroces caldosos y paella.Pero como al resto de los mortales, las vacaciones siempre tienen su último día. Hudson partió de Cap Sa Sal a finales de junio y regresó a casa, donde tenía que iniciar el rodaje de la película bélica ‘Tobruk’. Pero podemos decir que durante una semana pudo olvidarse de su tristeza y disfrutar de uno de los lugares más hermosos del mundo.
En los años 50 y 60, la Costa Brava era a las estrellas de Hollywood lo que Mallorca es hoy para los alemanes. No había gran nombre que no parase por Llafranc, Begur, Tossa de Mar, Calella, etc. La mayoría de las veces era por … algún rodaje, pero otras simplemente la necesidad de escapar de todo en un entorno privilegiado. Una de las estrellas de Hollywood que más impacto causó fue Rock Hudson, en aquellos años el galán por excelencia de la gran pantalla. Pero vayamos al principio de esta emocionante y en el fondo triste historia.
En noviembre de 1965, la revista ‘Lecturas’ conseguía una entrevista con el actor después de que una crisis nerviosa en el rodaje de la película ‘Seconds’ que le obligó a parar y ingresar en una clínica. «Tenga en cuenta que soy un hombre terriblemente solitario… Y la soledad es una enfermedad espiritual que me ha dañado seriamente mi estado físico», comentaba Hudson, que incluso afirmaba que: «mi vida privada, en el plano afectivo, es una causa perdida».
Todavía quedaban años para que se supiese que Hudson había tenido que ocultar su homosexualidad durante décadas para proteger su carrera. Primera celebridad que murió a causa del sida, ya en esa entrevista afirmaba que su vida sentimental no era más que un fingimiento orquestado por los estudios. «Todas las muchachas que me van atribuyendo periódicamente como novias no son más que discutibles reclamos publicitarios», diría.
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El caso es que acabó la película, titulada en España ‘Plan diabólico’ y en mayo se marchó al Festival de Cannes para presentarla por todo lo alto. El problema fue que el filme no gustó nada y los abucheos fueron unánimes. El alma sensible de Hudson acabó por romperse. Había puesto muchas esperanzas en este papel, más oscuro y dramático que las comedias románticas que le habían hecho famoso. Estaba claro que necesitaba unas vacaciones, alejarse de las cámaras e intentar cargar las pilas para enfrentarse de nuevo ante su oscura realidad.
La decisión fue instantánea, iría a la Costa Brava e intentaría descansar en el recién abierto hotel Cap Sa Sal, un lujoso establecimiento a orillas del Mediterráneo con una legendaria piscina cavada en la roca a metros del mar. Su intención era ir solo, pero su equipo de publicidad le dijo que podría aprovechar el viaje para lavar un poco su imagen. De esta forma, acabó por llegar a la puerta del hotel sin reserva con dos secretarios y la bailarina clásica María José Llovera.
El 14 de junio se los veía juntos y sonrientes en el restaurante del hotel y la prensa empezó a llamarla la ‘novia española’ del galán Rock Hudson. Poco se sabe de los otros dos hombres que acompañaban a Hudson. La primera impresión de los trabajadores de la recepción del hotel que los vieron aparecer es que «tenían el pelo muy largo».
El hotel parecía el lugar propicio para el engaño publicitario. Abierto el 4 de julio de 1963, constaba de 230 habitaciones y suites, cinco restaurantes, tres bares, salas de fiestas, discoteca, embarcadero privado y dos piscinas. El vestíbulo contaba con murales de Josep Guinovart y los jardines habían sido ideados por Nicolau Rubió i Tuduri, el mismo que había transformado el Park Güell en parque público.
«No soy feliz y me encuentro solo. Sin mi trabajo habría muerto hace tiempo de desesperación»
Rock Hudson
Actor, noviembre de 1965
La llegada por sorpresa de Rock Hudson fue todo un acontecimiento. EL boca oreja llegó a todos los lados de la Costa Brava y el hotel tuvo que contener a la gente que pretendía entrar para verlo. El actor no se escondía y se mostraba accesible y simpático. Parecía que estaba venciendo a la depresión ante el calor de la gente y un entorno de una belleza incuestionable.
En principio, sólo iba a estar dos días en el hotel, dejarse fotografiar con la bailarina española, y regresar a Hollywood, pero el ambiente de aquel lugar le llegó al corazón y estuvo hospedado en una suite durante 9 días. Y los trabajadores y huéspedes del hotel estaban encantados con él. Se mostraba afable con todos, hablaba con cualquiera que supiese inglés, bromeaba con los camareros, practicaba día sí y día también esquí acuático y parecía disfrutar de verdad, olvidando por unos días el estrés y los fingimientos de Hollywood.
Rock Hudson, un rey en la cocina
Estaba tan relajado, que cuando tenía hambre, no llamaba a recepción o servicio de habitaciones, sino que se permitía el lujo de bajar a la cocina y hablar con el personal preparándose personalmente lo que le antojaba en ese momento. Son estas cosas que las estrellas de Hollywood pueden hacer. Preparaba algo de picar con los cocineros y comía con ellos. Incluso hay testimonios que aseguran que aprendió a hacer arroces caldosos y paella.
Pero como al resto de los mortales, las vacaciones siempre tienen su último día. Hudson partió de Cap Sa Sal a finales de junio y regresó a casa, donde tenía que iniciar el rodaje de la película bélica ‘Tobruk’. Pero podemos decir que durante una semana pudo olvidarse de su tristeza y disfrutar de uno de los lugares más hermosos del mundo.
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