Fue una corrida con buen estilo. Le faltó eso sí un punto más de fondo, para que la nota subiera del bien alto, al notable o sobresaliente, pero el encierro portugués de Coimbra, de procedencia El Freixo, supuso una verdadera oportunidad para los matadores que hicieron el paseíllo en el segundo festejo de la Feria de los Remedios de Colmenar. En el 41 aniversario de la muerte, en este mismo ruedo, de José Cubero Yiyo volvió a sobrecoger el minuto de silencio, que en su memoria, guardaron los espectadores de la Corredera, antes de arrancar un festejo, que resultó interesante y entretenido.El triunfo numérico fue el torero local Miguel de Pablo, quien por tercer año consecutivo abrió la puerta grande de esta su plaza. A su reconocida actitud, puso el colmenareño inteligencia, primero, para esperar a que el que abrió su lote metiera la cara en el engaño. Entonces condujo su embestida, especialmente al natural, con largura y templanza. Fue una oreja de torero puesto, a pesar de que los contratos no les sobran precisamente. El quinto tuvo clase y calidad, y el torero volvió a acertar, deslizando el trapo con suavidad, sin violentarlo con toques a destiempo. La faena tuvo limpieza, y buena estructura, todo aderezado con su férrea determinación por alcanzar el triunfo. Y como además se fue detrás de la espada con fe, hasta tres orejas se llevó en el esportón.Una de cada toro obtuvo el francés Clemente, quien tuvo el coraje de salir a matar al sexto, después de haber sufrido una luxación de codo al entrar a matar al tercero. Dejó en este pasajes de buen toreo, especialmente con la mano zurda, antes de que al entrar a matar el toro de volteara, y en la caída se producirá la lesión antes referida. Salió infiltrado a matar el sexto, un toro, que, aunque de justo fondo, fue seguramente el de más clase y calidad del encierro, y permitió al de Burdeos torear con expresión y ritmo, de nuevo sobre la mano zurda. Triunfo legítimo el suyo, el día de su debut en esta plaza.Feria de Colmenar Plaza de toros de la Corredera Domingo, 30 de agosto de 2026. Un tercio. Toros de Manuel Assunçao Coimbra, de buena presencia, nobles, con calidad, justos de fondo. Mejores 5 y 6. Román, de añil y oro: estocada tendida y dos descabellos (ovación); pinchazo y estocada perpendicular y cuatro descabellos (silencio tras aviso). Miguel de Pablo, de blanco y oro: estocada y descabello (oreja); estocada desprendida y descabello (dos orejas) Clemente, de añil y oro: estocada de la que sale prendido (oreja que recoge la cuadrilla); estocada y dos descabellos (oreja tras aviso)Sin trofeos, se marchó Román, quien anduvo aseado con un lote noble, al que faltó poder, y frente al que el valenciano tampoco pudo poner la fibra de la que carecieron sus antagonistas. Por cierto, que la faena de su primer toro fue amenizada con el pasodoble «Ecos españoles», el mismo que escuchó Yiyo aquella tarde del 30 de agosto de 1985, en su faena, su gran faena, al toro, Burlero, que le acabó quitando la vida.. Fue una corrida con buen estilo. Le faltó eso sí un punto más de fondo, para que la nota subiera del bien alto, al notable o sobresaliente, pero el encierro portugués de Coimbra, de procedencia El Freixo, supuso una verdadera oportunidad para los matadores que hicieron el paseíllo en el segundo festejo de la Feria de los Remedios de Colmenar. En el 41 aniversario de la muerte, en este mismo ruedo, de José Cubero Yiyo volvió a sobrecoger el minuto de silencio, que en su memoria, guardaron los espectadores de la Corredera, antes de arrancar un festejo, que resultó interesante y entretenido.El triunfo numérico fue el torero local Miguel de Pablo, quien por tercer año consecutivo abrió la puerta grande de esta su plaza. A su reconocida actitud, puso el colmenareño inteligencia, primero, para esperar a que el que abrió su lote metiera la cara en el engaño. Entonces condujo su embestida, especialmente al natural, con largura y templanza. Fue una oreja de torero puesto, a pesar de que los contratos no les sobran precisamente. El quinto tuvo clase y calidad, y el torero volvió a acertar, deslizando el trapo con suavidad, sin violentarlo con toques a destiempo. La faena tuvo limpieza, y buena estructura, todo aderezado con su férrea determinación por alcanzar el triunfo. Y como además se fue detrás de la espada con fe, hasta tres orejas se llevó en el esportón.Una de cada toro obtuvo el francés Clemente, quien tuvo el coraje de salir a matar al sexto, después de haber sufrido una luxación de codo al entrar a matar al tercero. Dejó en este pasajes de buen toreo, especialmente con la mano zurda, antes de que al entrar a matar el toro de volteara, y en la caída se producirá la lesión antes referida. Salió infiltrado a matar el sexto, un toro, que, aunque de justo fondo, fue seguramente el de más clase y calidad del encierro, y permitió al de Burdeos torear con expresión y ritmo, de nuevo sobre la mano zurda. Triunfo legítimo el suyo, el día de su debut en esta plaza.Feria de Colmenar Plaza de toros de la Corredera Domingo, 30 de agosto de 2026. Un tercio. Toros de Manuel Assunçao Coimbra, de buena presencia, nobles, con calidad, justos de fondo. Mejores 5 y 6. Román, de añil y oro: estocada tendida y dos descabellos (ovación); pinchazo y estocada perpendicular y cuatro descabellos (silencio tras aviso). Miguel de Pablo, de blanco y oro: estocada y descabello (oreja); estocada desprendida y descabello (dos orejas) Clemente, de añil y oro: estocada de la que sale prendido (oreja que recoge la cuadrilla); estocada y dos descabellos (oreja tras aviso)Sin trofeos, se marchó Román, quien anduvo aseado con un lote noble, al que faltó poder, y frente al que el valenciano tampoco pudo poner la fibra de la que carecieron sus antagonistas. Por cierto, que la faena de su primer toro fue amenizada con el pasodoble «Ecos españoles», el mismo que escuchó Yiyo aquella tarde del 30 de agosto de 1985, en su faena, su gran faena, al toro, Burlero, que le acabó quitando la vida..
Fue una corrida con buen estilo. Le faltó eso sí un punto más de fondo, para que la nota subiera del bien alto, al notable o sobresaliente, pero el encierro portugués de Coimbra, de procedencia El Freixo, supuso una verdadera oportunidad para los matadores que … hicieron el paseíllo en el segundo festejo de la Feria de los Remedios de Colmenar. En el 41 aniversario de la muerte, en este mismo ruedo, de José Cubero Yiyo volvió a sobrecoger el minuto de silencio, que en su memoria, guardaron los espectadores de la Corredera, antes de arrancar un festejo, que resultó interesante y entretenido.
El triunfo numérico fue el torero local Miguel de Pablo, quien por tercer año consecutivo abrió la puerta grande de esta su plaza. A su reconocida actitud, puso el colmenareño inteligencia, primero, para esperar a que el que abrió su lote metiera la cara en el engaño. Entonces condujo su embestida, especialmente al natural, con largura y templanza. Fue una oreja de torero puesto, a pesar de que los contratos no les sobran precisamente.
El quinto tuvo clase y calidad, y el torero volvió a acertar, deslizando el trapo con suavidad, sin violentarlo con toques a destiempo. La faena tuvo limpieza, y buena estructura, todo aderezado con su férrea determinación por alcanzar el triunfo. Y como además se fue detrás de la espada con fe, hasta tres orejas se llevó en el esportón.
Una de cada toro obtuvo el francés Clemente, quien tuvo el coraje de salir a matar al sexto, después de haber sufrido una luxación de codo al entrar a matar al tercero. Dejó en este pasajes de buen toreo, especialmente con la mano zurda, antes de que al entrar a matar el toro de volteara, y en la caída se producirá la lesión antes referida. Salió infiltrado a matar el sexto, un toro, que, aunque de justo fondo, fue seguramente el de más clase y calidad del encierro, y permitió al de Burdeos torear con expresión y ritmo, de nuevo sobre la mano zurda. Triunfo legítimo el suyo, el día de su debut en esta plaza.
Feria de Colmenar
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Plaza de toros de la Corredera
Domingo, 30 de agosto de 2026.
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Miguel de Pablo,
de blanco y oro: estocada y descabello (oreja); estocada desprendida y descabello (dos orejas) -
Clemente,
de añil y oro: estocada de la que sale prendido (oreja que recoge la cuadrilla); estocada y dos descabellos (oreja tras aviso)
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Sin trofeos, se marchó Román, quien anduvo aseado con un lote noble, al que faltó poder, y frente al que el valenciano tampoco pudo poner la fibra de la que carecieron sus antagonistas. Por cierto, que la faena de su primer toro fue amenizada con el pasodoble «Ecos españoles», el mismo que escuchó Yiyo aquella tarde del 30 de agosto de 1985, en su faena, su gran faena, al toro, Burlero, que le acabó quitando la vida..
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